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-Incluso en los peores momentos, viste lo mejor de mí y es por eso que me quedo aquí contigo-
La calidez de la casa lo envuelve cuando Tanjiro entra quitándose la capucha y luego se agacha para quitarle la correa al perro, quién rápidamente fue a beber agua.
Hoy había sido un día soleado.
Sin nubes
Era un buen día para sonreír.
La casa está en silencio, bueno, hasta que se acerca a la cocina y escucha la música que suena a través del altavoz del móvil que estaba sobre la mesa del comedor.
Entonces Tanjiro respira y guarda mentalmente la imagen. Guarda la calidez.
Zenitsu es cálido. Mucho. Siempre que salen a pasear las manos del rubio son las que envuelven las suya para que estás se calienten y puede parecer una tontería pero es reconfortante.
Nadie sabe que frío puede ser un invierno.
Nadie sabe cuándo va a llegar su calma en la tormenta.
Da igual lo que esté haciendo Zenitsu, siempre le transmite calidez y seguridad.
Se acerca al chico de espaldas a él, observa como revuelve algo en un plato, sus oídos captan el sutil sonido de su voz tarareando la música y observa como se balancea de lado a lado.
Renunciar a lo que se quiere, nunca ha sido fácil. Ni lo va a ser. Vencer los miedos a veces parece imposible, quizás a veces lo es. A él no le ha quedado de otra que enfrentarse a ellos cara a cara y de la peor manera posible que puede existir.
Y no significa que desaparezcan del todo
Pero está bien son el recordatorio del porque está llegando tan lejos.
-Zenitsu...-Llama tranquilamente, pasando sus brazos alrededor de su cintura, pegando su pecho a la espalda del otro y apoyando la cabeza sobre su hombro.
Al principio de aquella acción había notado el pequeño sobresalto del más bajó y no puede evitar pensar que su sigilo a mejorado tanto como la de un asesino experto.
Un asesino
Eso es lo que es.
Un asesino.
Y sabe que no se merece al chico entre sus brazos.
-¿Hace frío?
-No...
El rubio se mueve ligeramente y Tanjiro se aleja de el, lo ve darse la vuelta y después siente sus sus brazos alrededor de sus hombros...Un típico abrazo compartido entre ellos, cálido, que le da energía, que lo llena y le hace sentir menos solo
Zenitsu no puede evitar reír suavemente cuando el pelirrojo lo aprieta y besa suavemente su cuello. Tanjiro deja que una mano se levante hasta su cabeza, pasando los dedos por su cuero cabelludo, haciendo que su piel se eriza
-¿Qué está preparando?
-Habla presionando su rostro contra su hombro, acercándolo aún más a él.
Aspira disimuladamente el olor de su colonia que le encantaba usar, como si estuviera en medio de una floristería.
Y a su cabeza llega el recuerdo de cuando una señorita de compañía lo ayudó a esconderse de uno hombres de su madre que lo había mal herido.
La mujer no dudo en ayudarlo.
Yuki era el nombre de su salvadora.
Lo curo durantedías
Le dio de comer
Le compro ropa
Y cuando el le pregunto por qué lo ayudó de una manera tan desinteresada ella simplemente dijo:
Me hubiera gustado que alguien me hubiera salvado a mí.
Claro que esa mujer no estaba haciendo las calles por gusto...
Algo se le revuelve en el estómago.
Entonces decide devolverle el favor.
Yuki al principio se niega rotundamente, diciendo que ya se había acostumbrada a esa vida, pero él le dice que si quieres ser libre agarre la oportunidad que le está dando, porque piensa mancharse las manos por ella y seguramente por muchas más mujeres que estarían sometidas al yugo de aquel hombre que las estaba obligando a prostituirse.
Yuki nunca le hizo preguntas sobre por qué tenía armas.
O por su vida.
Solo charla con el de ciertas cosas; Si le duelen las heridas, que le apetece comer o cenar para hacer la compra, si necesita algo en general, si las pastillas le sientan mal o bien ya que a veces las vomitaba.
Por eso quiere ayudarla.
Yuki le da la ubicación del sitio donde estaría un sábado en la noche, le da una breve descripción del hombre y más detalladamente sobre sus tatuajes.
No tarda mucho en acabar con aquel hombre y los mas cercanos a él, no tarda más de un mes, se sorprende de todo lo que ha aprendido con el paso del tiempo y como su mente se está volviendo retorcida...
Yuki una noche se cuela en su habitación y sabe claramente por qué es...
Se debate mentalmente entre hacerlo o no hacerlo.
No lo hace.
Porque aunque ella sea una mujer hermosa y amable sinceramente no puede, siente que está traicionado una parte dentro de él.
Y Yuki se ve terriblemente avergonzada porquel rechazo.
Solo ella es la única que entró en su camino durante tanto tiempo, por quién paro si camino para ayudarla.
-Espero volver a vernos algún día-Dijo ella en un triste tono de voz.
-Quien sabe...-Dijo el pelirrojo devolviendole la sonrisa.
Yuki pareció querer decir algo más, pero no lo hizo, lo que hizo fue unir sus labios en un suave beso.
-Ensaladilla de patata con mayonesa y tortilla-La voz de Zenitsu lo saco de sus pensamientos
-Ahora tengo mucha más hambre.
Tanjiro sabía que no debería acostumbrarse a esto.
Que tendría que volver a desaparecer de la vida de Zenitsu. Por mucho que le doliera. Tenía que intentar comunicarse con alguien cercano a él, para comunicarse con su padre.
Tenía que irse.
¿Pero cómo?
Quiere ser un egoísta y quedarse con aquella persona que lo hacía feliz
Solo un poco más...
No es tonto, sabe que cuanto más tiempo pase más en peligro corre Zenitsu.
Deja sus pensamientos de lado y lo besa, porque era el único que podía hacerlo sin permiso, que podía hacerlo sin dudar. El beso no dura tanto como se siente. Sólo pasaron unos segundos, pero sintió que el tiempo se detenía.
Al separase Tanjiro lo mira con adoración y Zenitsu refleja de igual manera. Las miradas de complicidad, la sonrisa, las caricias y los besos son lo que hace que se mantenga firme sobre la tierra
Se inclina y lo besa una vez más. Cada vez que te miro me olvido de todo lo demás. Incluso cuando estoy luchando y pasando por momentos difíciles, no puedo evitar sonreír.
Sus dedos acarician su mejilla mientras Zenitsu le devuelve el gesto íntimo con el mismo entusiasmo. Suspira suavemente contra el cuando se para por completo, a solo un par de centímetros del rubio y nota que sus mejillas se han vuelto rosadas, pero su sonrisa es la misma.
Zenitsu se avergüenza de cualquier cosa íntima que pueda pasar entre ellos. Y no se está quejando.
Algo en su pecho se relaja lentamente porque más bajo mete la cabeza debajo de su barbilla, permaneciendo cerca de él como si nada hubiera cambiado.
-Te quiero...-Dice Zenitsu con sinceridad y honestidad más clara que Tanjiro ha escuchado en su vida-El también inclina la cabeza hacia abajo para enterrar la nariz en su esponjoso cabello rubio.
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