∆19∆
Tanjiro le estaba poniendo diversas pruebas físicas. Esa mañana lo había hecho literalmente levantarse a las 5:15 para prepararse e ir a correr, no lo hacían por la noche porque era más probable que los viese alguien.
Por la mañana podrían pasar más de desapercibidos como personas que se levantan temprano para hacer fooding. Pero Tanjiro no se arriesgó mucho y se puso la capucha.
-Hay que mejorar mucho más tu resistencia- dijo mirando al rubio tirado en el césped que intentaba recuperar el aliento
-¡llevamos una hora corriendo!
-Pues tienes que aguantar tres
-¿¡Como tres!?
-Eres rápido, podrías perder a cualquiera realmente...Pero no podemos confiar en eso.
Zenitsu bufo y cerró los ojos unos segundos, desde luego esto no era lo que quería hacer en su día libre.
-Sí querías dejarme hay mejores opciones-Tanjiro soltó una risita y luego estiró su brazo para ayudar a que el otro se levantase.
Volvieron corriendo a casa y Zenitsu no se detuvo en ningún momento, solo redujo el ritmo.
-No puedo más...-Dijo dejándose caer en el sofá y conan va a saludarlo energéticamente.
Necesitaba una ducha.
Urgentemente.
Zenitsu observó a su alrededor. Tenía un pasillo largo y estrecho delante con un hombre dibujado en el fondo. La silueta tenía varios círculos en zonas como la cabeza y el corazón. El arma con la que supuso que tendría que dispararle estaba justo delante de él, en un panel a la altura de su ombligo. Era parecida a un revólver que una vez vio en una película pero un poco más grande.
Le dio miedo tocarla. Sabía lo peligrosas que eran las armas y que estas las cargaba el diablo ¿y si le disparaba a alguien sin querer? Lo último que quería era intentar defenderse y darle a la persona que no era.
Uno de los subordinados del padre de Tanjiro les dejaba estar ahí por las noches cuanto quisiera, lo único que tenían que hacer después era cerrar bien y dejar la llavecita dentro del buzón justo donde se le habían encontrado cuando habían llegado.
Zenitsu nervioso trataba de meter las balas como le había enseñado su pareja, pero las manos le temblaban demasiado de hecho una bala se resbaló y cayó de la mesa rebotando hacia el suelo y justo antes de que cayese una mano la atrapó en el aire.
Aish
Zenitsu sintió sus mejillas arder cuando se encontró con la sonrisita de Tanjiro y los ojos de Tanjiro que lo miraban con burla. Idiota. Claro que se iba a reír de él en el proceso de enseñarle este tipo de cosas.
-¿Tienes problemas novato?
-No me llames así
-¿No te gustan los jueguitos de rol?
-Sabes que ahora mismo no, lo estoy pasando mal
-Lo se.
-Pues deja de burlarte-Dijo dándole un pequeño puñetazo en el brazo.
Tanjiro volvió a enseñarle cómo se hacía; Cogió un par de balas y comenzó a llenar el cargador de la pistola con ellas, incluso lo miró de reojo mientras lo hacía ¿¡Cuanta práctica tendría para ser capaz de hacerlo sin mirar!? Y al final de todo aquello sonó un clic
-Así se carga-movió una especie de palanca que había en la parte de arriba-Esto es el seguro, ahora está quitado volvió a escuchar un clic-Manténlo puesto cuando no tengas que usar el arma.
-Tanjiro...¿Tendré qué llevarla siempre encima?
-Sí. Sé que ahora te asusta, pero cuando apenas a manejarla te sentirás mucho más seguro.
El pelirrojo le dio la vuelta a la pistola con un movimiento rápido de muñeca, ofreciéndole la culata del arma. Zenitsu agarró el armó un poco más seguro y volvió a ponerse en posición mirando hacia el muñeco.
-Espera a haber apuntado antes de apretar el gatillo ¿eh?
-Ninininiñiñi
-Ponte de lado-Le indicó el más alto sorprendentemente serio, mientras pasaba por detrás de él colocándose en el otro extremo y él obedeció.
Vale, quizás te gustaba este rollo de profesor y novato.
-Los hombros más atrás, más, un poquito más adelante, bien, perfecto, pies separados a la altura de los hombros.
El se las arregló para hacerlo todo lo mejor que podía y cuando Tanjiro no lo corrigió en ninguna de sus órdenes anteriores se sintió muy bien consigo mismo.
-La mirada siempre clavada justo aquí, en la mirilla-tocó la parte de arriba de la pistola con el dedo- respira hondo e inténta no temblar, concéntrate y tirar siempre al corazón o los órganos vitales-El rubio asintió
Zenitsu no quería matar a nadie, pero, él tampoco se iba a arriesgar a que lo mataran a él.
-No hagas eso
-¿El qué?
-Disparar con el aire en los pulmones
-Respira, estás muy tenso. No acertarás nada si estás así y sujetar el arma con más fuerza, lo suficiente como para que te sientas seguro y no hacerte daño con el retroceso-El rubio respiró hondo y después soltó todo el aire, subió un poco más la pistola hasta que apuntó justo encima del corazón del muñeco, reafirmó los dedos sobre la culata, volvió respirar, soltó el aire y apretó el gatillo.
Se asustó cuando el arma hizo de irse hacia atrás con fuerzas, pero se mantuvo en su lugar y miro el muñeco, le había hecho un agujero perfecto justo sobre el corazón. Suerte, eso había tenido que ser suerte.
-Bueno, en el combate cuerpo a cuerpo no eres bueno, pero con las armas si las aciertas todas así tienes la pelea más que he ganada.
Sí. Ellos en aquella mañana habían estado en un gimnasio también (de un conocido de su padre también) y Zenitsu esta claramente en una desventaja
Pero en su defensa Zenitsu no entendía como su novio podía verse tan guapo con unos pantalones emde chándal cortos y negros, junto con una camiseta blanca de manga corta.
¿Cómo?...
¿¡Cómo!?
¡Lo distraída!
3:34
-Joder, que preciosidad
Ambos habían vuelto para dejar las armas y balas sobrantes en su sitio y el peli-rojo se había quedado mirando a su alrededor mientras el otro las colocaba
-¿Preciosidad?
-¿Tampoco sabes lo que es?
-Un adjetivo
-Me refiero al arma
Ah, no, el arma no sé cuál es-Dijo el rubio negando suavemente
-es un fusil de francotirador
-¿¡también voy a tener que aprender a disparar con francotirador!?
-No-Dijo el otro soltando una risita-Aunque con la buena puntería que tienes serias un magnífico francotirador y me cubrirías bien las espaldas
-No quiero tener que cubrirte las espaldas
-En algún momento tendrás que hacerlo
-O no
-Se que te cuesta...
-No quiero que estés en peligro
-El peligro y yo vamos cogidos de la mano, pensé que eso ya lo sabía.
Y ambos se quedan en completo silencio.
No solo en ese momento
Si no en toda la vuelta a casa.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co