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Cuando Tomioka vio a Tanjiro y le gritó que soltará al chaval que tenía aprisionado contra la pared así lo hizo, su joven amo se colocó entre ellos haciendo un poco de distancia de seguridad.
-¿¡Como me habéis encontrado!?
-El GPS de su móvil-El menor pareció sorprenderse-Su padre está preocupando, no le responde ni mensajes ni llamadas.
-Ya le e dicho que estaba con un amigo.
-Pero no donde.
-Bueno ahora que ya lo sabeia iros, por favor
-Me temo que eso no podrá ser posible-Hablo Mitsuri-Su padre a dicho que cuando lo encontremos lo llevemos a casa.
-Pero...-Se quedó nuevamente en silencio, sabía que no había otra opción-¿Podéis esperar abajo un momento?-Ambos adultos asintieron y se dieron la vuelta hacia la salida, cerrando la puerta tras ellos.
-Lo siento-Dijo girandose hacia Zenitsu que seguía un poco en sock-Yo...tengo una vida complicada y...bueno esta vez lamentablemente te ha saltado a ti, en serio que lo siento.
-Eh...yo...- Zenitsu parecía no saber qué decir y era normal, no siempre llega alguien a tu casa y entra a la fuerza.
-¿Te ha hecho daño?-Dijo el oji-rojo
-N-no...
-Yo...Tengo que irme, pero...Bueno nos vemos en clase, si quieres seguir hablandome
Y rápidamente salió por la puerta, cerrando tras el y bajando las escaleras rápidamente, se sentía algo agobiado, le había hecho daño a Zenitsu, el directamente no, pero todo lo que había tras él sí, su pasado siempre lo presionaba a alejarse de todo el mundo.
No sólo la gente a su alrededor podía morir, sino que también gente que simplemente pasaba por la calle, no sería la primera vez que mitad de la calle alguien intentaba matarlo y en la huida los disparos acababan dándole a otras personas, personas que muchas veces incluso intentaron ayudarlo.
Una vez fuera pudo ver a Mitsuri al lado de la puerta trasera, así que se acercó y ésta le abrió para que pasase, ya dentro se colocó el cinturón y soltó un largo suspiro. Mitsuri no tardó mucho en entrar, arrancando el coche y yendo hacia casa.
-Lo siento joven amo-Dijo Tomioka desde el asiento del copiloto.
-No importa...
Él sabía que no tendría por qué estar teniendo esta vida, que no tendría que estar acostumbrado a este tipo de cosas, pero era la vida que le había tocado.
Ni una palabra más se escuchó en todo el camino, su pierna se comenzó a mover frenéticamente cuando vio a lo lejos su casa, cuando la enorme verja se abrió para que el coche pasase pudo ver a su padre de pie la entrada con los brazos detrás de la espalda.
-No está enfadado, está preocupado-
habló Mitsuri
Tanjiro no dijo nada y junto con los otros dos se bajó del coche, fue hacia la entrada de su casa, se detuvo frente a su padre, haciendo chocar sus miradas, este lo miraba con severidad, era cierto no estaba enfadado, cuando estaba enfadado su miraba destellaba fuego y le hacía tener un aura depresión contra cualquier persona que tuviese enfrente.
-¿Vas a decir algo o puedo entrar ya a casa?
-Deberías haber respondido cuando te pregunté que dónde estabas
-Te dije que estaba con un amigo
-Pero no me diste la ubicación
-Porque no quiero que me estén siguiendo donde quiera que voy todos...yo quiero un poquito de privacidad, aunque solo sea cuando estoy con Zenitsu.
Su padre soltó un suspiro y se echó hacia un lado dándole a entender que la conversación quedaba zanjada, el no tardó ni dos segundos en reaccionar subiendo rápidamente hacia su habitación, en el camino se cruzó con Tokito quien al verlo hizo una pequeña reverencia.
Se cruzó con Princesa uno de los doberman que estaba dando vueltas por la mansión y que al verlo empezó a seguirlo, cuando él se dejó caer en la cama la perra se subió junto a él y se tumbó.
-¿Por qué están difícil?
Tanjiro estiró su mano para acariciarla un poco y después dejó su mano caer a un lado de su cabeza cerrando los ojos intentando relajarse.
Te odio mamá
Te odio tanto...
Su puerta fue tocada tres veces y él soltó un pase, sabía quién era así que no le hizo falta abrir los ojos.
-¿Qué quieres?
-Pareces descontento.
-Estoy bien.
Mentira
¿Hace cuanto no está bien?
-Joven amo...si quiere puedo preparar su comida favorita
-No, no tranquilo cíñete a lo que ibas a hacer hoy.
Rengoku se podía considerarse un gran cómplice, de los que nunca se ha chivado cuando ha cometido alguna locura como escaparse de casa por ejemplo para ir a ver el amanecer o para ir a alguna tienda de cómics.
Shinobu y Tomioka sin duda son los más estrictos, una vez lo pillaron y aunque bien no se lo dijeron a su padre le hicieron escribir doscientas cincuenta veces no me volvería a escapar de casa
Tokito era otro rollo, no se lo decía a nadie, simplemente lo agarraba y lo colocaba sobre su hombro para volver a meterlo en su habitación y quedarse en la puerta haciendo guardia para que él no pudiese volver a escapar.
Y bueno cuando su padre era que lo pillaba.... Mejor no decir nada, pero tranquilos no es como si lo golpease o algo.
Zenitsu era curioso, más de la cuenta y odiaba no tener respuestas a todas sus preguntas, su pierna se movía rítmicamente bajo la mesa, Tanjiro llevaba una semana entera sin venir al instituto y después de aquel accidente él quería preguntarle muchas cosas.
Pero el pelirrojo no aparecía.
-Oye ¿me puedes explicar qué coño te pasa?-Dijo Inosuke
-¿Ah mí? nada ¿Por?
-Porque estoy seguro que le has dado más de cien veces al estúpido botón del boli y el sonidito que está haciendo ya me está poniendo de los nervios.
-Oh...-Solto el objeto-Lo siento.
-¿No me vas a decir qué te pasa?
Estaba claro que la verdad no.
Tanjiro ya tenía los suficientes rumores de encima como para añadir uno más, porque Inosuke podría ser su amigo pero podía escapársele algo de lo que le contase.
-Yo...
-¿No me digas que por fin te has echado novia?
-Eh..no
-¿Has dejado de ser virgen?
-llevo muchos años dejando de ser virgen.
-¡bueno pues entonces dímelo!
-¡Los de atrás silencio!-Gritó la maestra.
Al llegar a casa Milo lo recibió con alegría y esparpajo como siempre, él no tardó ni dos segundos en comenzar a acariciar y decirle ñoñerías como si fuese un niño pequeño.
-¿Y yo que me preparo para comer?
Él se solía dejar siempre un tupper con comida para cuando venía de la Universidad para nada más tener que calentarlo pero anoche se la había olvidado como por completo
-Arroz con tomate y salchichas.
Se pone la tele para escuchar ruido de fondo y Milo como siempre cerca de él para ver si le cae algo, evidentemente le cae un trozo de salchicha que no tarda en devorar.
-¿Tú que eres un perro o un lobo?
La puerta de su departamento sonó y él puso el fuego más flojo, fue a ver quién era, grande fue su sorpresa cuando se encontró a Tanjiro en la puerta.
-Oh...Hola-Hablo primero el rubio
-Hola...¿Puedo pasar?
-Cla-claro...-Dijo el echándose hacia un lado-Saludo a Milo y ambos se sentaron en el sofá
-Yo...verás...-Carraspeo la garganta-Siento haberte estado evitando toda la semana.
-¿Has estado evitandome?-Dijo alzando una de sus cejas y el pelirrojo se puso aún más nervioso
-S-si es que yo nunca he vivido una situación parecida a esta y-y la verdad no sabía que decir o cómo reaccionar.
-Ah...Oh...bueno...yo tampoco, es más tengo muchas preguntas para tí.
-Oh...si, claro es normal que tengas preguntas.
-¿Entonces puedo preguntarte lo que sea?
-Eh, claro.
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