365 Días.
Un año después.
-¿Ya vienes? - La voz de su amigo sonaba al teléfono por el altavoz.
-Si, de hecho estoy estacionandome así que voy a cortar- Cortó la llamada y se preocupó de estacionar bien su camioneta.
Lo hizo como un experto ¿Qué pensaría el abuelo si la rayaba?, bajó y dejó la alarma puesta.
En el vidrio se arregló los mechones de pelo rubio, se acomodo los lentes de sol pues aunque estaba frío pegaba fuerte y sonrió a quien viera a su paso.
-Buenas tardes JeongIn - Dijo el muchacho de bodega.
-Hola- Le sonrió.
Agradecía que sus dientes se mantuvieron derechos, para ahorrar dinero decidió quitarse los aparatos en medio del tratamiento y gracias al cielo sus dientes aún no volvían a ponerse chuecos.
-Llegué- Gritó cuando llegó al área de meseros- ¡JiSung!
-¡Innie! Te amo, me salvaste, gracias- JiSung llegó corriendo entre las cosas y le dio un beso en la mejilla.
-No hay problema, todo claro, dejé al pequeño con el niñero- Se rio con su amigo, la gente simpre pensaba que hablaban en clave.
-No sé porqué al médico se lo ocurrió adelantar la hora, y como aún no me caso no puedo ir a clínicas privadas- JiSung rodó los ojos y salió corriendo- Adiós, dile a Chan que ya me fui.
-Adiós Sungie- Justo en ese momento llegó Bang Chan a su lado.
Bang Chan era su nuevo amigo, sinceramente JeongIn piensa que ellos son almas gemelas o algo porque desde el primer día que se conocieron congeniaron a la perfección.
Chan era un australiano viviendo solo en Corea desde hace ya varios años, por ser hijo de pasteleros siguió el rubro y cuando JiSung y él entraron al restaurante como meseros se conocieron.
-¿Sabes que nos has salvado la vida? - Chan lo abrazó por detrás- Esta noche es fin de mes y todos tienen dinero para derrochar aquí.
Chan no solo era el pastelero y jefe de cuarto frío, era la persona encargada de ordenar los horarios de meseros y auxiliares. Llevaba en el lugar tres años pero ya quería independencia y su propio lugar, cuando les ofreció a JiSung y él ser parte del proyecto no lo pensaron dos veces.
-También es bueno para mí, obtendré propinas- JeongIn se cambió a su camisa de trabajo.
-Aún así, gracias- Chan le sonrió y pronto empezaron a llegar los demás trabajadores del turno.
Por supuesto se sorprendieron de verlo de nuevo ahí, él tuvo turno en la mañana y se devolvió de casa cuando JiSung lo llamó.
Tomó su teléfono celular, último modelo y lo que compró con su primer sueldo más propinas, y lo puso en silencio.
No es como si tuviera más personas con quien hablar además de sus amigos con quien ya se vio.
Chan tenía pensado abrir un café pastelería a las afueras del pueblo, o bueno, ya no tan afueras porque todo se estaba agrandando y en un año los locales ya casi daban con la granja de JeongIn.
Su amigo necesitaba un lugar donde construir, proveedores de huevos, de leche y de frutas, y como si fuera hecho a la medida JeongIn lo tenía todo.
Iban a construir en el frente de la granja por lo que JeongIn tuvo que reorganizar a todos sus animales hasta atrás a una distancia que la ley y la higiene permite. Con ayuda de JoonMyeon le vendieron un trozo del terreno a Chan y con ese mismo dinero JeongIn iba a invertir en el negocio.
Además de ser proveedor.
Pero de momento sólo tenía lo de las ventas de frutas, pagar a quienes recogen y reparten, y lo que gana como mesero.
JiSung y MinHo también habían decidido aportar e invertir, estaban ahorrando su parte del negocio y lo más probable era que MinHo se encargue de frutas y verduras.
Y lo obvio, todos trabajarían en el local.
- ¡Buen turno a todos! - JeongIn gritó alegre acomodando su cabello con gel antes de salir.
Él siempre daba ánimos, seguía siendo el mismo de siempre al fin y al cabo.
Junto con la llegada de la noche el lugar se fue vaciando de familias y solteros para dar paso a las parejas, las personas mayores y muchos grupos de empresarios cerrando tratos.
-Odio esto- Una chica alfa que trabajaba con ellos de cajera se quejó- Todos los días viene este idiota y solo compra un café, paga con efectivo y se va.
-Estoy seguro que viene solo a mirarte Tae- Ella era linda y se llamaba como una de sus gallinas, simplemente la adoraba- Lo he visto venir y largarse si no te ve.
-Iugh, lo detesto.
-No seas tan ruda.
-¡Mesa! - Los interrumpió la voz de la anfitriona en la puerta llamando para que atendieran a un grupo de hombres que ella ya había acomodado.
-¡JeongIn mesa 8! - Gritó su propio nombre para que los demás supieran que él quedaría a cargo- Hablamos luego Tae.
JeongIn caminó confiado a la mesa, identifico solo alfas y betas pero no se asustó. Luego de que su omega y él se conectaron comenzó a temer un poco a las jerarquías mayores pero JiSung le dio consejos para ser valiente y estar firme.
-Buenas noches, mi nombre es JeongIn y seré su mesero ¿Ya decidieron que van a ordenar? - Pregunto él sintiendo todas las miradas- Si aun no deciden sus platos puedo tomar la orden de sus bebidas.
-Si, gracias, estamos listos pero nos falta alguien que fue al baño- Uno de ellos, el menos intimidante, contestó- ¿Acaso te dijo lo que quería?
-Ni idea- Hablaron entre ellos.
-Si gustan puedo volver después- Ofreció él.
-No, no, ahí viene.
Justo en ese momento pasó alguien a su lado y se sentó, hablaba mientras se acomodaba la servilleta en el regazo.
-¿De qué me perdí? ¿Ya ordenaron?- Cuando acabó de hablar levanto la vista y lo miró.
Su rostro se transformó.
HyunJin mira por la ventana del avión y sonríe.
Al fin casa.
-¿Cómo está el clima? - MinHo, con quien se reunió por primera vez hace dos días después de un año sin verse le preguntó.
-Soleado.
MinHo tenía planeado irse a América hace tiempo, nada parecido a como fue para él, donde su padre lo arrastró sin más.
Aún estando en otro país no pudieron verse sino hasta hace un par de días cuando HyunJin finalmente obtuvo un teléfono celular personal y la libertad que tanto deseó.
Por supuesto no es como si su padre lo dejara tranquilo así como así, le costó meses engañarlo de que estaba enfocado solamente en los negocios y un montón de papeleo para que la empresa quede a su nombre. Ahora él debía cerrar tratos y hacer un sinfín de llamadas pero a cambio logró sacarse algunas cosas de encima. No era mucho esfuerzo en realidad, más que nada debía ser una cara bonita para el apellido Hwang.
-¿Irás a ver a JiSung? - HyunJin preguntó pero MinHo negó.
-No me sé muy bien sus turnos, primero iré a visitar a mis madres- Su primo suspiró feliz y HyunJin lo vio jugar con el anillo en su dedo- O quizás no me aguanto, sabes como soy.
Lo sabía.
Él y su cara que recibió un peñetazo en el primer segundo que se vieron. No fue hasta que logró sacárselo de encima que pudo, luego de un año, explicarle lo que sucedió.
HyunJin estaba colérico, si su padre tampoco le dijo a MinHo lo que ocurrió lo más probable era que JiSung no sepa y por ende JeongIn tampoco.
-¿Qué harás tu? - MinHo le preguntó mientras tomaban sus bolsos de mano pues habían llegado.
-Está noche tengo una reunión, mi padre no da tregua- Rodó los ojos y caminó- Quisiera poder ver a JeongIn.
Sabía al menos que vivía donde siempre.
-No quiero que te decepciones- MinHo puso una mano en su hombro.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, por lo que hablo con JiSung sé que JeongIn ha, pues, avanzado.
¿Avanzó?
HyunJin solamente asintió, no quería pensar demasiado ahora. Tuvo todo un año para hacerlo e incluso así no sabía cómo actuar cuando llegue el momento.
En el mismo aeropuerto se separaron, él por su parte tomó un taxi exclusivo para que lo lleve hasta el pueblo pues estaban algo lejos.
Buscó el hotel menos lujoso, no es como si hubieran muchos, pero si tenían uno nuevo que le gustó junto con otras cosas que se habían agregado a su pequeño pueblo.
Al parecer muchas cosas pasan en un año.
Vacío sus maletas, tomó un baño y se lanzó a la cama. No podía dormir pues ya casi se le había hecho la hora de la reunión.
Buscó ropa elegante y casual, sería en un restaurante que visitó de niño pero para cuando se marchó estaba en remodelaciones y ahora era mucho más grande.
Los meseros caminaban de aquí para allá, con uniformes ajustados pero no vulgares. Había bastante variedad, podía oler a hombres y mujeres, alfas, betas y omegas, eso le gustó, saber que muchas personas estaban teniendo oportunidades.
-Pasen por aquí- Se les dirigió a él y el grupo de hombres a una mesa donde todos estuvieran cómodos- Ya alguien los atenderá.
Todos comenzaron a revisar el menú pero HyunJin sintió ganas de ir al baño así que prefirió ir en ese momento antes que se haga un tumulto dentro y tenga que esperar.
Cuando pasó fuera de la cocina sintió un olor algo conocido, casi se le sale el corazón, pero cuando miró bien solo era un chico que estaba en la cocina. No podría decir su raza por la cantidad de olores mezclados con los aromas de la comida pero por su físico debía ser un alfa.
Se tomó su tiempo en el baño, realmente no estaba de ánimo para esta cena y no es que los hombres allá afuera tuvieran algo mal o sean desagradables, pero sencillamente no estaba con ganas.
Suspiró y caminó de vuelta, metido en sus pensamientos no se dio cuenta que ya sus socios estaban pidiendo la comida al mesero.
-¿De qué me perdí? ¿Ya ordenaron?- Preguntó y miró al muchacho que los estaba atendiendo.
Su alma se salió de su cuerpo y dio tres vueltas a la tierra antes de volver.
Yang JeongIn.
No podía ser otro.
Esos ojos los reconocería en cualquier lugar pues lo persiguieron hasta en sus más dolorosos sueños. Su cuerpo se veía igual, casi, estaba más alto aunque no tanto como él.
¡Y ese cabello!
Decolorado a rubio, casi blanco, y se veía absolutamente hermoso, olía igual que siempre y sus nervios junto a todos sus sentidos se activaron.
A diferencia de la cara que debía tener él JeongIn no mostró ni una sola reacción más que su sonrisa falsa de camarero.
-¡JeongIn! - Se paró de su asiento.
Eso llamó la atención de sus colegas quienes ya habían pedido mientras él estaba en su mundo.
-¿Lo conoces? - Uno de ellos preguntó.
- Si yo so-
-No, lo lamento señor- JeongIn lo miró fijamente a los ojos- Creo que me confunde con alguien más.
-Pero JeongIn yo-
-En serio, ésta equivocado, yo a usted no lo conozco en lo absoluto.
Un silencio se formó entre todos ahí, pero rápidamente JeongIn volvió a su sonrisa actuada y rompió la tensión.
-Iré por sus pedidos y le dejaré más tiempo a usted para pensar bien lo que quiere- JeongIn se dirigió a él- Con permiso.
Luego de eso la siguiente persona que los atendió no fue JeongIn, sino una chica alfa. Con su mirada buscaba todo el tiempo, a ratos lo veía pasar y hacer su trabajo.
Desde que su padre rompió su antiguo celular no pudo ver el rostro de JeongIn más que en una arrugada foto de esas que su padre le había mostrado y la carita de su omega frente a él le pegó muy fuerte.
No pudo estar en paz durante toda la comida, sólo asentía y fingía estar atento. Cuando acabó se fue a su auto, asumió que JeongIn terminaría su turno y saldría por la puerta de los trabajadores así que ahí se quedó esperando.
Pasaron algunas horas hasta que el local cerró y por fin JeongIn apareció, con su ropa normal, jeans, playera blanca y unas converse rojas.
¿Y sus botas?
-¡JeongIn! - Le gritó cuando salió de su auto para abordarlo.
-¿Qué? - Su fría voz le heló la piel.
-¿Podemos hablar? - HyunJin no pensó que su encuentro sería de esta forma pero no podía desaprovechar la oportunidad.
-¿Sobre qué? HyunJin no tenemos nada que hablar, tuviste meses para hablarme- Sus palabras eras duras, pero en fondo ciertas- No quiero hablar contigo, ah, y en caso de que te lo preguntes sigo sin querer vender mi granja.
-Eso no es lo que quiero, nunca quise eso- A HyunJin al fin le salieron las palabras.
-¿De verdad? Podrías haberme engañado, estoy casi seguro de que eso querías.
-¡JeongIn! - Su nombre fue llamado desde la mitad del estacionamiento por otra persona. Era ese chico que cocinaba y parecía alfa.
-¡Ya voy Channie!- JeongIn le gritó y antes de irse de dirigió a él- Adiós.
Se quedó viendo descaradamente, Jeongin junto al tal Channie subieron unan bolsas al auto y también una silla de bebé.
HyunJin frunció el ceño y olfateó el aire, si olía a cachorro pero bastante débil.
Como sea.
Su primer encuentro con JeongIn había sido un asco.
WAAAAA QUE LOCO. Un año pasó bbs, ¿que opinan? ¿Aún quieren matar a HyunJin? ¿Si jeongin aprendió a conducir podré yo también?
¡Tantas dudas D.Os mío!
Pero cuéntenme.
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