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Darkness |Damián x Jon|

─1─

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─Existen tres cosas invisibles la música el perfume y el amor─

Jon siempre le había dicho a Damián que tres años de diferencia no es tanto. Pero el otro día viendo un programa de la tele se dio cuenta de que sí, porque uno ya puede empezar a hablar a caminar y hacer más cosas

Y si lo piensa bien también puede entrar a sitios donde un menor no. Como el otro día en el concierto. Suspira al pensar que Damián tiene la razón cuando dice que el al ser mayor es mejor

Jamás le daré la razón en eso, aunque la tenga

Aunque piensa que esa regla no se aplica a su amigo realmente. Damián le había dicho que había conseguido tener un doctorado en geología a los siete años y que había aprendido a conducir a los cinco

Es decir que Damián no solo hacía cosas de niños pequeños equivalentes a su edad, sino que sobrepasaba el límite de lo que estos podían hacer.

-¡Mama, me voy al instituto!

-¡Vale!-Le gritó desde la planta de arriba

Comenzó a bajar las escaleras del bloque de pisos donde vivía, asegurándose de que lo tenía todo, escuchando el suave sonido que hacían sus zapatillas cuando golpeaban el mármol del suelo.

Miró su móvil viendo primero un mensaje de Damián que le había llegado a las 3:13 de la noche diciendo; Esta tarde a las 18:00 patrulla. Su amigo siempre estaba el primero en su bandeja de mensajes, ya que el mismo Damián se había anclado por si tenia varios mensajes su contacto no se bajase 

No tenía muchos amigos en su nuevo instituto, por no decir ninguno, básicamente los consideraba compañeros de clase. katy y Alán seguían viviendo en el pueblo donde se había criado, solo pasaban algunos fines de semana juntos, ellos venían y se quedaban a dormir o él iba y venía el Domingo. Más de una vez se peleó con Damián por no avisar de que no podrían patrullar esa noche  

Vivir en Metrópolis no era tan desagradable como él pensaba en un principio. Lo que más le costó realmente fue adaptarse a su nuevo instituto, cuando llega alguien nuevo la gente suele ser o muy pesada o muy desagradable. Aunque claro suele haber excepciones como Sara, quien de vez en cuando charlaba con él, le mandaba mensajes, quedaban para hacer deberes. 

Sabía que hoy sería un día muy duro, porque era martes y los martes tenían dos horas de matemáticas, odiaba las matemáticas y Francés. Las horas eran eternas y no pasaban ¿A Damián le pasaría lo mismo? Aunque supuso que él diría algo como qué es tan inteligente que se aburre en clase

Damián le había expresado cientos de veces lo mucho que odiaba ir a la universidad, por eso había cogido la carrera de psicología por ver si era más entretenida o no. Decía que la veía bastante fácil y que los exámenes los acababa el primero

La mañana fue tal y como lo había predicho. No. Fue peor. Y para el colmo le habían mandado muchos deberes. ¡Pero no pasa nada! porque él tenía un buen acompañante que no le fallaba nunca y esa era su querida música

-¿Por qué tienen que mezclar letras con números?-Suspiro, mientras se echaba sobre el respaldo de la silla que se inclinó un poco hacia atrás-¿A quién se le ha ocurrido esta nefasta idea?

Después de unos segundos escuchó el timbre sonar y después como su madre hablaba con alguien y cerraba de nuevo la puerta. Volvió a sus deberes mientras la música seguía resonando en su habitación

Hace poco había descubierto un nuevo cantante llamado Paulo londra. Tenía unas canciones increíbles. No solía escuchar música en español pero Paulo londra se había ganado que comenzara a escuchar todas sus canciones

Cuando la puerta de su habitación se abrió hizo la silla girar y pudo ver a Damián en ella, con una mochila en sus manos donde supuso que llevaría su traje

-Hola-Dijo con su tono monótono de siempre mientras cerraba la puerta tras de él

-Hola, lo siento Damián hoy no podre patrulla contigo-Suspiro volviendo a mirar sus deberes-Tengo muchos ejercicios y son demasiado difíciles como para que los acabe rápido

-Yo los haré por ti-Dijo dejando caer la mochila en la cama de la habitación

¡Dios, gracias!

-¿Seguro?-Se obligó a sí mismo a preguntar. Sabiendo que los resolvería sin ningún problema, ya que lo había hecho más veces cuando él estaba en cursos inferiores

-Sí. Tu ve a cambiarte-Y así lo hizo fue a su armario y comenzó a sacar la ropa-Para después meterse en el baño 

-No me puedo creer que no sepas hacer estos ejercicios. Bueno quizás no seas tu el problema, si no los profesores.

-No se...Las mates son....muy difíciles para mi por lo menos.

El se puso a hacer los deberes de lengua y Damián acabo de hacer los ejercicios de mates en unos veinte minutos. Que era lo que tardó él en hacer el primer ejercicio de mates. Mientras su compañero se comenzaba a cambiar el terminaba el último ejercicio. Pero se distrajo unos breves segundos para mirar a Damián 

-Qué extraño que no hayas entrado por mí ventana

-No quiero que tu madre me acabe odiando por llevarte siempre a escondidas. Eres su bebe

Mierda es mote. Su madre tenía la mala costumbre de decirle; a mi chiquitín o ay mi bebé se hace mayor. Ya sabéis, cosas de madres

-No se te ocurra burlarte con eso-Y le lanzó una de las almohadas. Pero el mayor la atrapó sin problemas y después se la volvió a tirar

-Claro, bebé

-¡Damián!-Gritó sintiendo como sus mejillas se calentaban

-Uis, se me a escapado

La patrulla fue de lo más normal. Algún ladrón o algún que otro imprudente que no cuidaba bien de su mascota. Eso parecía molestarle en exceso a damián. Cosa que veía normal los animales son lo mejor que puede haber en este planeta

-¿Te apetece mañana quedarte a dormir y vemos una película?-Damián pareció pensárselo unos largos segundos

-De acuerdo.

-¿En serio?-Dijo girando a verlo. Pero el mayor miraba hacia adelante

-Eso he dicho

-Guay-Dijo todavía sin terminar de creérselo-Bueno...¿Podemos volver ya a casa?-Dijo cuando dieron las cinco de la mañana-Normalmente se quedarían hasta el amanecer, pero le preocupaba que su madre lo pillase

Le había dicho que antes de las 00:00  llegara a casa. Y no quería que por un descuido lo pillará, lo castigase y lo regañase

Ambos entraron cautelosos por la ventana. Y se comenzaron a cambiar completamente en silencio, Jon se tumbó en la cama mientras soltaba un pequeño bostezo y sus ojos se clavaban en Damián

-¿Tú no estás cansado?

-Soy alguien que no desperdicia su tiempo durmiendo

-Todos necesitamos dormir

-Duermo el tiempo necesario

-Realmente te has propuesto ser mejor que Batman

-Soy mejor que Batman-dijo mientras se terminaba de poner la sudadera y clavaba su mirada en él

-Ya, ya...¿Me llevas hoy al instituto? No me apetece ir en el autobús y así podré dormir un rato más.

-No.

-O vamos, si te pilla de paso para la universidad.

-Que te lleve Batman.

-Prefiero que me lleve Robin.

Sintió su corazón dar un salto y acelerarse por no haber pensado bien en esas palabras. Últimamente le pasaba mucho cuando estaba con el y no quería...es decir ¡Se burlaría de él!.

El silencio se hizo por completo y solo eran ellos dos mirándose a los ojos. Uno asimilando las palabras dichas y el otro esperando una respuesta.

-Nada de poner música tan temprano.

-No prometo nada.

Después salió de la habitación y le dejó un posit pegado en la puerta su madre de que Damián lo llevaría al instituto. Y así lo dejara un rato más dormí

Le dio tiempo a echar un pequeño sueño antes de que su madre se levantara y les tocase a la puerta indicando que era hora de levantarse e ir al instituto. Damián en cambio se había sentado en la silla de su escritorio y se ha puesto a hacer algo con el móvil. Quizás mensajear con Dick o su padre diciendo que la patrulla había salido perfectamente.

Se preguntaba cómo podía aguantar toda la noche despierto y luego ir a la universidad, el muchas veces estaba que no podía tirar de él. Incluso le regañaron varias veces por quedarse dormido en clase

Por suerte nunca le dijeron nada a sus padres, simplemente le preguntaron que si tenía algún problema por el que no podía dormir. Él dijo que simplemente algunas noches se desvelaba y no podía volver a coger el sueño.

Eso es justo lo que le pasaba ahora...

Por eso Jon se distraía pensando qué película podían ver, también pensaba en los deliciosos macarrones que estaría preparando su madre ahora mismo para la hora de comer cuando él llegase.

Joder, que hambre...

Su móvil vibró llamando su atención y sin que el maestro se diera cuenta sacó el móvil del bolsillo y miró la pantalla. Pudo ver un mensaje en Damián; Llegaré sobre las 20:00. Bloqueo el móvil y lo volvió a meter en su bolsillo.

-¿Y esa sonrisa?-Preguntó una voz que conocía muy bien y al girar la cabeza pudo encontrarse con los ojos marrones de la chica.

Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba sonriendo

-Oh....Esque un amigo se quedara a dormir en mi casa

-Debes quererlo mucho para sonreír así-Dijo guiñandole el ojo.

Alzó una de sus cejas sin entender muy bien porque haya puesto ese tono de voz y no entendía lo del guiño, pero al entenderlo sintió sus mejillas arder en vergüenza.

-¡No mal pienses!

Sara era de esas chicas que decía abiertamente que le gustaba leer Yaoi, ganándose varias miradas de desprecio y algunos comentarios extra. Pero a ella le daba igual.

Siempre decía; Amor es amor 

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