─9─
─Romeo, sálvame, me he estado sintiendo tan solo
─Pero yo no soy Romeo, soy el lobo
─Pues entonces llévame al bosque
Hoy había quedado con los Teen Titans...Hacia ya dos semanas que Damián y el se habían despedido en la puerta del hotel, habían estado un par de veces en llamada y se habían mandado cientos de mensajes, pero no se habían podido ver en persona.
Damián y Tim habían sido mandados a una investigación en Noruega, por lo visto el pingüino estaba allí haciendo una base y creando armas o algo así había entendido.
Pero aquella mañana había recibido una llamada de loba que lo invitaba a la Torre de los Teen titans, pensaba que sería para ver películas y comer pizzas como las otras veces pero no había sido vilmente engañado para entrenar junto a ellos.
Damián había regresado anoche y les había puesto el entrenamiento especial a las 11 de la mañana y claro que Damián lo obligó a él también a hacer el entrenamiento especial.
-Me pregunto que he hecho yo en esta vida como para merecer esto-Dijo sintiendo como el cuerpo se le va haciendo cada vez más pesado
Jon no estaba acostumbrado a correr tanto tiempo, sí, una de las pruebas del entrenamiento era estar corriendo durante casi dos horas, cosa que hizo que le diese un poco de flato y tuvo que detenerse tratando de recuperar el aliento. Logan claramente aprovechó su pausa para pararse él también.
-Damián te matará si te ve aquí parado-Dijo tomando una bocanada de aire.
-Pues tú también estás aquí parado-
Hablo con una sonrisa
-¡Porque te estoy esperando, eso es lo que hacen buen amigo!-Dijo mientras se cruzaba de brazos y se hacía el indignado exageradamente.
-Ya...-Pudo ver como Logan cambiaba su rostro a uno algo más nervioso y al girar se pudo encontrar con lo que fue el causante de eso.
-Perdón por interrumpiros ¿Queréis algún refresco o algo?
-Claro, aquí te esperamos-Dijo el de ojos azules dándole una sonrisa, siguiendo aquella broma que claramente no era una broma y era algo que decía a gritos mueve el culo
Damián en los entrenamientos no hacía excepción por nada ni nadie, era igual de duro e inflexible con todos.
Jon sintió como Garfield tiró de él con algo de búsqueda para volver a ponerse a correr en dirección opuesta a Damián.
-¿No entiendo por qué le tenéis tanto miedo?
-Porque la última vez que yo le hice una broma como tú se la acabas de hacer terminé corriendo 4 horas más.
-¿En serio?
-Sí...
-Logan y Jon-Escucharon la voz de Robin y se detuvieron-Vosoteoa daréis 100 vueltas contando desde cero.
-¿¡Qué!?-Gritaron los dos a la vez
-Lo que habéis escuchado
-Pero...
-¿Quieres que te añada más vueltas eh Jonathan?
-No, pero...
-Pues a correr
-Pero...
-150 vue...
-¡No, no ya voy!-Dijo retomando el trote
-Te lo e dicho-Hablo Logan
-Que tonto es-Refunfuñó el de ojos azules
Logan y el una vez terminaron de dar todas las vueltas cayeron rendidos en el suelo, tratando de regular su respiración, mientras que veían a los demás de lejos pelear entre ellos y mejorar su táctica de defensa y pelea.
-No puedo más...-Dijo el de piel verde tratando de regular su respiración.
-Yo...T-tampoco...
-¡Vosotros venid aquí!-Se escuchó la voz de Robin resonar y ambos suspiraron pesadamente, con todo el pesar de su cuerpo se levantaron y caminaron hacia donde todos estaban
-Bien-Dijo mirando al resto del grupo-Los demás podéis descansar-Giró hacia ellos-Pero vosotros dos poneros en el centro.
-¿Y si huimos ahora?-Le hablo Garfield a Jon por lo bajo
-¿Como dices?-Dijo Damián
-Sí...yo lo veo
-Bien, como veo que sois tan amigos vais a hacer vais ha era los cuarenta ejercicios juntos
-¿¡Qué!?-grito Chico bestia
-¿Qué es eso?
-¡Robin no seas tan cruel!
-¿Estas desobedeciendo una orden Logan?-Dijo alzando una de sus cejas
-No, no pero esque...
Mientras ellos tenían esa pequeña conversación él sacó el móvil y comenzó a buscar que era eso a los cuarenta ejercicios, se sorprendió cuando vio que era una especie de entrenamiento militar, bastante duro, cien flexiones, cien abdominales, cien sentadillas y así varios ejercicios.
-¡Damián! ¡Esto...-Su boca se cerró y se abrió en unos segundos-Esto es muy duro ¡voy a morir!.
-¿Tú también desobedeciendo?-Dijo clavando su vista en él, haciendo que quedase completamente en silencio.
-Yo...¿¡Por...por qué no mejor vamos a comernos un helado o algo
-¡yo apoyo esa decisión!-dijo chico Bestia animadamente y el mayor rodó los ojos dándole la espalda y yendo hacia la salida.
-Más os vale ir empezando-Se quedaron completamente solos
-¡Jo tío!-Chicos bestia se tiró prácticamente al suelo y comenzando a hacer flexiones
-Vaya mierda...-Dijo imitándolo
-Tú Podrías haber usado tus armas de seducción contra él....Le hubiese insistido
un poco más, no sé, pones carita de cachorro, un lloriqueo, un besito.
-¿¡C-como!?-Dijo sintiendo sus mejillas arder
-¿No me digas que nunca has hecho ese tipo de cosas?
-Bueno es que nunca...Nunca he estado en una situación así.
-Oh...pues ya sabes, consejos del tito Logan.
Dos horas de entrenamiento y ya no podían moverse ambos estaban de lado tratando de no quedarse dormidos cuando escuchar unos pasos acercarse y después escuchar un suspiro.
Jon se tumbó boca arriba y se encontró con aquellos ojos verdes Damián se había puesto de puntillas detrás de su cabeza, pudo ver como una sonrisa se formaba en sus labios.
-Te odio...
Unos ronquidos se escucharon desde el lado izquierdo y ambos giraron unos segundos para encontrarse con chico Bestia, completamente dormido, ambos se volvieron a mirar en la misma posición que antes soltaron una resina
-Creo que seguiré su ejemplo
Damian rodó los ojos y después se puso de pie para colocarte una de sus lados para después volver a agacharse y un gritito que resonó por toda aquella sala, Damian lo había cogido en brazos
-O-oye...-Dijo ardiendo en vergüenza
-Vamos,.a la ducha, que tengo que llevarte a casa, no quiero que tu padre tenga que venir a buscarte.
Me moría de vergüenza ¿Por qué me tienen que pasar estas cosas a mí? ¿y si alguien nos veía? yo me abracé a su cuello y escondí mí cara ahí, Damian nos llevó hasta una de las habitaciones la de Damián específicamente y después entró al cuarto de baño, dejándome en el suelo.
Suspiré y después comencé a desnudarme, mientras que Damián comenzaba a llenar la bañera de agua, me acordé de cuando nos bañamos juntos en el jacuzzi, cuando volví. Aver sus cicatrices, no quise preguntar, simplemente me centré en otras cosas, mientras los dos estábamos totalmente relajados, la verdad que el olor de la espuma le resultaba agradable y todo ese entorno era relajante...ojalá poder volver a repetir ese momento.
Después me senté en el pequeño poyete que había a un lado, mientras también veía como se llenaba la bañera, con mí mirada recorrí las baldas donde vi a los champúses y dos esponjas.
Damián parecía estar concentrado en sus cosas, ya que miraba un punto fijo en el suelo, cuando estuvo llena fui yo quien conste el agua ya que mi compañero estaba metido en sus pensamientos, sentí como el agua caliente relaja mis músculos.
Entonces lo tuve claro, no hay nada mejor que un baño después de un duro entrenamiento.
Mire otra vez a Damián y una pequeña idea cruzó por mi cabeza entonces miré a mi alrededor y pude ver un pequeño cacharro donde se ponía el jabón, no es que fuese muy profundo pero sí para llenarlo con un poco de agua entonces eso hice lo metí en el agua y luego lo levanté con cuidado
¡No lo hagas! Dijo mí lado coherente
¡hazlo! dijo mi lado estúpido
Y entonces como buen adolescente decidí hacerle caso a mi lado estúpido, estiré el cacharro hacia él y el agua salió disparada, vi como de golpe salía de sus pensamientos y giraba hacia mí yo le dediqué una sonrisa y le hice símbolo de paz con los dedos
Eres imbécil volvió a hablar mi lado coherente cuando una sonrisa se formó en los labios de Damián y ese se comenzó a acercar hacia mí.
-¡Lo siento! ¡Lo siento!-Dije agitando mis manos y pegué mi espalda a la pared de la bañera, tratando de alejarme de él todo lo posible.
-Es tarde para arrepentimientos-Y yo por reflejo cuando lo vi demasiado cerca le eché más agua, que lo empapó mucho más que cuando eché con el cacharro, ya que incluso cayó por muchas partes del suelo.
Mordí mi labio inferior tratando de aguantar la risa cuando vi como el agua escurría por su cabello y barbilla, como también había dejado grandes manchas en su ropa de color gris y negra.
-Eres un idiota-Dijo negando con la cabeza, pero al igual que yo tenía una sonrisa.
-Miralo por el lado bueno, ahora nos podemos bañar juntos-El clavó sus ojos nuevamente en mí y sentí un cosquilleo subirme por toda la columna vertebral, me eché hacia un lado dejando de espacio ya que claramente esta bañera estaba hecha para solo un apersona.
-¿Qué clase de invitación es esa?
-No es la primera vez que nos bañamos juntos-dije eso como si nos hubiéramos bañado toda la vida juntos cuando solo nos habíamos visto así una vez
Después de unos segundos lo entendí todo, sentí mi corazón acelerarse y las palabras quedaron atrancadas en mi garganta.
-Oye...yo no...es decir...-Estaba seguro de que mi rostro estaba igual de rojo que el cangrejo de La Sirenita, pero cuando escuché la risa de Damián me tranquilize un poco.
Miré hacia otro lado cuando él comenzó a desnudarse, de repente la balda de champúses me pareció la cosa más interesante del mundo y solo volvía a mirarlo cuando escuche como el agua era derramada.
Sentí su espalda contra la mía, mordí mi labio inferior sintiendo su piel arder contra la mía como si ambos estuviésemos en llamas, sentí como él se recargaba contra mi espalda, relajándose por completo y después con mucha va su cabeza hacia atrás dejando la sobre mi hombro.
Sentí aquella sensación retorcerse en mi estómago, en la semana que había estado todo había investigado eso de las cosquillas en el estómago
Diana Patricia dice que surgen porque tenemos un sistema nervioso entérico, formado por neuronas en el estómago y el intestino. Se trata de una subdivisión del sistema nervioso autónomo que es el encargado de controlar al aparato digestivo. Así, cuando tenemos alguna emoción surgen reacciones en el estómago y es cuando aparecen "las mariposas.
Paradójicamente, es el mismo sistema que se activa cuando nos da miedo y queremos huir.
Se siente bien, no, se siente mucho mejor, no sabría con qué palabra expresar lo maravillosas que se sienten esas mariposas en el estómago.
-Ojalá esta bañera fuese como el jacuzzi del hotel-Solté de repente haciendo que el silencio y desapareciera.
-¿Quieres espuma?-Pregunto
-Estaria bien
-Vale-Escuché y dejé de sentir su cabeza sobre mi hombro, para después sentir como el frío champú caía sobre mi cabeza sobre mis hombros y sobre mi espalda
-¡Eh! ¿¡Damian que haces!?-Dije cuando al mirar hacia atrás un poco vi que cogía otros dos botes, uno en cada mano y los seguía echando sobre mí
-¡Damian! ¡E-spera!-Dije ya algo agobiado-Mira lo que has hecho-Dije viendo como la espuma se salía por el filo de la bañera y se esparcía hacia adelante, empapando completamente el suelo.
-Se dice gracias-Dijo con una sonrisa dejando los champús en su sitio.
-¿Pero tú has visto la que has liado?
-Llamaré a alguien para que lo limpie
Rode los ojos y negué con la cabeza, iba a responder pero las palabras se quedaron atrancadas en mí garganta, no por falta de respuesta sino porque sentí como sus piernas pasaban por el lado de las mías, dejándome a mí en el centro.
Sus manos se deslizaron por encima de mis costillas, entonces mí piel se puso de gallina, mordí mi labio inferior tratando de contener un suspiro, sentí sus labios besar mí nunca.
Una de sus manos se deslizó por mi pecho, bajando después por mí vientre lo hacía con lentitud y yo no pude evitar tensarse, él pareció notar la tensión en mi cuerpo y detuvo su mano la cual volvió a subir hasta mi pecho y se quedó ahí, después de unos segundos mí mano busco la suya y enlace nuestros dedos.
Esto era tan...encantador, tan íntimo y ahora era tan nuestro que no pude evitar esbozar una pequeña sonrisa, desde que conoció a Damián nunca pensé tener este tipo de situaciones con él.
Es decir...es Damián
-Te quiero...-Dijo con un tono de voz tan suave que si no estuviese tan cerca de mi oído hubiese pensado que es una alucinación
Mi corazón latía tan fuerte que por un momento pensé que se saldría de entre mis costillas.
-Yo también te quiero-Respondí cuando mis neuronas consiguieron volver a ponerse en marcha
En cuanto escucho mi respuesta el apretó mi mano y sentí su nariz pasar por mi cuello aspirando del aroma y al champú o al menos de alguno de los camina había tirado el por encima.
Pero nuestra burbuja se volvió a romper cuando el teléfono de Damián comenzó a sonar ambos miramos hacia el lado, pero ninguno de los dos nos movimos, yo porque básicamente no era mi móvil.
-¿Damian?
-¿Que?-Dijo mientras se recargaba otra vez contra mí, dejando su cabeza otra vez sobre mí hombro.
-Te están llamando
-Lo se, no estoy sordo.
-Podría ser importante
-Estoy demasiado gusto aquí
-Damian...
-Vale, vale...-Dejo de sostener mi mano y se puso de pie.
Escuché como salía de la bañera empapándolo toda su paso secó sus manos en una de las toallas y después contestó yo quité el tapón y corrí la cortina para terminar de ducharme en condiciones no tarden más de dos o tres minutos.
-Eh...¿Damian?
-¿Sí?
-¿Me puedes pasar un albornoz?
-Quizas...
-¿Por favor?-Dije asomando mí cabeza por un lado de la cortina y pude ver que él ya tenía uno de color verde puesto.
Damián agarró uno de color blanco y se acercó, estire mí mano para agarrarlo, pero de repente el albornoz se fue hacia abajo y la mano de Damián agarró mi muñeca, me fui hacia delante, mí compañero con su otra mano apartó la cortina y ya entonces sentí mi rostro arder en vergüenza.
Nuestros labios se encontraron como si fuese un choque mi mano libre se apoyó sobre su hombre intentando mantener el equilibrio, yo cerré los ojos intentando seguirle el ritmo, al lujurioso beso, temiendo que me mordiera una vez mas, sentí su lengua danzar con la mía.
Mi mente comenzaba a nublarse, quizás el vapor que había a nuestro alrededor tenía la culpa, pero más la tenía Damián, que apenas me dejaba tomar aire unos segundos.
-No puedes arrepentirte-Lo escuche decir contra mis labios
-No lo haré-Dije como si fuese una respuesta automática
Cuando sus manos recorrieron mí desnuda espalda sentí un escalofrío pasar por ella, poniendo mi piel de gallina, Damián metió su cara en el hueco de mi cuello y comenzó a besarlo, bajando hasta mi hombro y después volviendo a subir, entonces mis manos apretaron la tela del albornoz.
Me había mordido
Y yo estaba seguro de que eso me dejaría marca.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co