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Naoto había ido a la prisión donde Mikey estaba encerrado, tenía que hablar con él, había mandado a encerrar a Manjiro a una cárcel especial para que este no pudiera escapar
Manjiro-Que sorpresa que me visites-Dijo con una sonrisa
Naoto-Hola a ti también
Manjiro-¿Y bien?
Naoto-Tienes que dejarlo ir....
Manjiro-¿Eh?
Naoto-Tu sabes que lo que siente Takemichi por ti no es amor, solo está enfermo
Manjiro-¿Y tu que sabes? ¿Acaso puedes sentir lo que él siente?
Naoto-Él tiene síndrome de Estocolmo, por tu culpa
Manjiro-¿Qué tiene qué?
Naoto-Está enamorado de ti porque lo tenías encerrado, eras la única persona con la que podía comunicarse y eso no es amor
Manjiro-Callate...
Naoto-No vengo a discutir-El silencio era tan asfixiante que a Naoto le hizo sentir un escalofrió, sabe que la persona frente a él no es cualquiera-Solo vengo para intentar convencerte de hacer lo correcto
Manjiro-¿Y que sería lo correcto?
Naoto-Que tu mismo le dijeras a Takemichi que ya no lo quieres-El oji-gris soltó una carcajada, haciendo que al menor se le pusiera el vello de punta
Manjiro-Antes prefiero quitarme la vida-Naoto sabía que no iba a ser fácil, pero tuvo una pequeña esperanza
Naoto-Pensaba que lo querías
Manjiro-¿Que lo quiero? Es mucho más que eso, esa palabra se queda enana comparado por lo que yo siento
Una alarma sonó indicando que el tiempo ya había acabado, Mikey se levantó y Naoto lo hizo igual
Naoto-Mierda....
Takemichi llevaba demasiado tiempo siendo enjaulado por Mikey, él era todavía un niño cuando los vio por primera vez besándose en el parque donde jugaba con sus amigos
Cuando Mikey era el famoso líder de la Touman
Y Takemichi el héroe llorón que se lanzaba al peligro como si nada
Naoto se preguntaba porque si Takemichi ya había huido escapando de Mikey, siendo ya libre volvió bueno es Takemichi y con él nunca se sabe
Takemichi estaba acurrucado en aquella cama, tapado entero metido en sus pensamientos, la puerta se abrió haciendo que asomase la cabeza y ver a un doctor que le traía la comida
-En un rato vendré por la bandeja-Dijo simplemente y salió
Había perdido peso ya que no comía mucho, es más los primeros días no comía nada, lo tuvieron que alimentar por suero
Takemichi-Te echo de menos....-Dijo mientras se llevaban otra cucharada a la boca
No podía decir que estaba completamente solo, había algunas horas de descanso donde un chica albina se juntaba con él, a veces le hablaba, da igual si él no decía nada ella se quedaba acompañándolo en su silencio
Senju si os preguntáis por que ella está ahí es porque Trastorno Depresivo ya que sus padres habían muerto en un accidente en el que ellas estuvo presente fue la única que sobrevivió de los tres, ella no siempre estaba ahí encerrada como el
Wakasa Imaushi era el chico que venía a recogerla los fines de semana y algunas tardes, Senju le contaba lo mucho que la cuidaba y lo bien que la trataba
Y que una vez la llevó a un viaje a ver una lluvia de estrellas, el sabe aque lluvia de estrellas se refiere ya que Mikey también lo llevó a ver la
Takemichi-¿Mikey-kun dónde vamos?-Dijo mientras era prácticamente arrastrado hacia la moto del oji-gris-Es muy tarde para ir a dar una vuelta ahora
Manjiro-Es una sorpresa-Dijo mientras le colocaba el casco y luego el se ponía el suyo-Así que no te quejes más, te va a encantar
Takemichi-Pero....
Manjiro-Venga porfa-Dijo poniendo un cara de cachorrito
Takemichi-Vale...-Dijo suspirando y se montó en la moto después de Mikey agarrándose de su cintura, el viaje no fue muy largo, al estar llegando al mirador donde había de igual manera bastante se bajó y esperó pacientemente
Takemichi-Oye Mikey mañana tengo clase y....-La gente comenzó a murmurar y Takemichi enseguida subió su vista al cielo que era donde todos miraban
Veía como las estrellas fugaces pasaban por el oscuro cielo, Takemichi pareció quedarse absorto del mundo Mikey contemplando su rostro, los ojos de Takemichi parecían conjugar con las estrellas, brillando de emoción, así que estiró su mano para entrelazar sus dedos
Manjiro-¿Ves como te iba a gusta?-Takemichi no dice nada y simplemente se gira inclinándose, para besar la mejilla del rubio el cuál sonríe ante esa acción tan inocente y adorable
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