IX
-Y-yo no jugaría eso si fuera tú.- me advirtió Benjamín con una voz algo chillona e introvertida.
-¿A que le temes, gallina? Es solo un juego.- se burló Thomas de mi vecino.
-Bien, pues ¿empezamos o que?.- se impacientó Susan.
Apagué las luces, encendí la vela, abrí el tablero, saqué las instrucciones y luego comenzó el juego.
-¿Hay alguien ahí?.- pregunté.
La ficha que tocábamos se movió al "Si"
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