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𝗴𝗮𝗻𝗴𝘀𝘁𝗮 𖹭.ᐟ fayeyoko

29

bbyblu

Es una tarde tranquila en la mansión Malisorn. Por primera vez en semanas, Faye se pudo permitir un día libre. Está sentada en el enorme sofá de la sala, revisando distraídamente unos papeles, mientras Yoko juega con Sunny en el suelo. El pequeño perro salta emocionado detrás de una pelota que Yoko le lanza, moviendo la cola como un remolino.

─¿Podrías calmar un poco a ese cachorro? ─gruñe Faye, aunque su tono no tiene verdadera molestia.

─¿Por qué? ¡Está feliz! ─responde Yoko, rodando los ojos mientras lanza nuevamente la pelota.

Sunny, un pequeño lleno de energía, corre detrás de la pelota y la trae de vuelta a los pies de Yoko, ladrando con entusiasmo.

─Mira lo bien entrenado que está, ¿no te parece impresionante? ─dice Yoko, inflando el pecho con orgullo.

─Sí, claro, impresionante que no haya derribado ningún jarrón caro todavía ─replica Faye, aunque una sonrisa juguetona asoma en sus labios.

De repente, Yoko tiene una idea. Se lavanta, agarra la pelota y se gira hacia Faye.

─¡Juguemos todos juntos! ─anuncia, lanzando la pelota hacia ella.

Faye la atrapa en el aire con reflejos impecables, pero frunce el ceño.

─¿Qué se supone que debo hacer con esto? ─pregunta, sosteniendo la pelota como si fuera una bomba.

─¡Lánzala! ─exclama Yoko, riendo mientras Sunny ladra emocionado, dando vueltas alrededor de Faye.

Faye suspira profundamente, como si estuviera considerando lo ridículo de la situación. Pero, al ver la expresión emocionada de Yoko y los ojos brillantes de Sunny, no puede evitar rendirse.

─Está bien, pero si este perro rompe algo, tú lo pagas.

Con una precisión que sólo alguien con su entrenamiento podría tener, Faye lanza la pelota hacia el otro lado de la sala. Sunny sale disparado detrás de ella, deslizándose en el suelo de madera mientras la atrapa.

─¡Bien hecho, Sunny! ─grita Yoko, aplaudiendo.

Sunny regresa con la pelota, depositándola a los pies de Faye esta vez.

─Creo que le gustas más tú que yo ─bromea Yoko, cruzándose de brazos.

─Por supuesto que sí. Hasta los animales saben reconocer quién manda aquí ─responde Faye con una sonrisa orgullosa.

Durante las siguientes horas, los tres estuvieron jugando sin parar. Faye, aunque al principio parecía estar actuando por obligación, empezó a reír genuinamente al ver a Yoko correteando junto a Sunny, tropezándose y riendo como una niña.

En un momento, Yoko tropieza con una alfombra y cae sobre Faye, ambas terminando en el suelo enredadas en risas. Sunny, emocionado por el caos, salta sobre ellas, lamiendo sus caras sin piedad.

─¡Sunny, basta! ─protesta Faye, aunque no hace mucho por apartarlo.

─Déjalo, te está dando besos de agradecimiento ─responde Yoko entre risas.

Faye, todavía con Sunny encima, mira a Yoko y sonríe.

─No sé cómo lo haces, pero siempre logras que haga estas tonterías contigo.

Yoko se acerca y le da un suave beso en los labios.

─Porque me amas, Faye Malisorn. Y eso significa que también amas a Sunny, aunque no quieras admitirlo.

Faye rueda los ojos, pero no puede ocultar su sonrisa.

─Está bien, lo admito. Este día ha sido divertido. Pero no le digas a nadie, ¿entendido? Tengo una reputación que mantener.

─Lo guardaré en secreto ─responde Yoko con una sonrisa traviesa─, aunque Sunny y yo sabemos la verdad.

Terminan descansando en el sofá, Sunny acurrucado entre ellas mientras Faye acaricia su cabeza y Yoko se acomoda en su hombro. Es un día simple, pero lleno de amor y risas, el tipo de día que ambas atesoran en su caótico mundo.

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