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𝗴𝗮𝗻𝗴𝘀𝘁𝗮 𖹭.ᐟ fayeyoko

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bbyblu

El sonido constante del teclado y el murmullo de las llamadas telefónicas llenan la oficina principal de Malisorn Enterprises. Desde que Faye dejó atrás la mafia y comenzó su camino como empresaria legítima, los días se han vuelto una vorágine de reuniones, decisiones y negociaciones. Pero hoy, la tensión parece particularmente densa.

─El informe financiero todavía no coincide con las proyecciones del último trimestre ─explica Lingling, su asistente personal y, por supuesto, amiga suya─. Además, el equipo de marketing insiste en que necesitamos extender la campaña dos semanas más.

Faye masajea sus sienes, sintiendo el peso de la carga sobre sus hombros.

─Diles que ajusten el presupuesto. No podemos seguir gastando a este ritmo.

─Entendido. ¿Quieres que reprograme tu almuerzo? ─pregunta Lingling, aunque ya conoce la respuesta.

─No hay tiempo para eso.

Lingling asiente, pero antes de marcharse, lanza una última advertencia:

─No olvides respirar, Faye.

La puerta se cierra y Faye se queda sola en su gran y minimalista oficina con ventanales que muestran la ciudad de Los Ángeles extendiéndose frente a ella. Pero incluso con esa vista imponente, todo lo que siente es agotamiento.

Hasta que la puerta se abre de nuevo.

─Si no hay tiempo para almorzar, traje un plan B.

Faye alza la vista, y ahí está Yoko, sosteniendo una bolsa de papel marrón y sonriendo con dulzura. Su cabello castaño brilla con la luz del mediodía y sus ojos, como siempre, irradian calidez.

─¿Qué haces aquí? ─pregunta Faye, sorprendida pero evidentemente feliz.

─Te extrañaba ─responde Yoko con naturalidad─. Además, sé que si alguien no te obliga a comer, te saltas el almuerzo.

Faye suelta una leve risa, relajándose por primera vez en el día.

─Culpable.

Yoko avanza, dejando la bolsa sobre el escritorio.

─Es tu favorito. Pollo teriyaki y arroz ─dice con una sonrisa orgullosa─. Ah, y un té helado.

Faye niega con la cabeza, divertida.

─Sabes que no tenías que hacer esto.

─Lo sé. Pero quería.

La mirada de Yoko es tan suave y sincera que Faye no puede resistirse. Suspira, se levanta de su enorme silla ejecutiva y rodea el escritorio para abrazarla.

─Eres mi persona favorita en el mundo ─susurra Faye, escondiendo el rostro en el cuello de Yoko.

─Y tú eres la mía ─responde Yoko, acariciando su espalda.

El almuerzo se convierte en un pequeño respiro en medio del caos. Sentadas en el sofá de la oficina, Faye finalmente deja que la tensión abandone su cuerpo. Mientras comen, Yoko le cuenta sobre un nuevo artículo que está escribiendo para su clase de periodismo y sobre cómo Sunny se robó una zapatilla de la vecina.

Faye la escucha con atención, cada palabra de Yoko calmándola más.

─¿Sabes? ─dice Faye, apartando un mechón de cabello del rostro de su esposa─. Cuando estoy contigo, todo lo demás desaparece.

Yoko sonríe, apoyando la cabeza en su hombro.

─Entonces tal vez debería venir a tu oficina más seguido.

─Tal vez deberías.

El resto del día puede esperar. Por ahora, en los brazos de Yoko, Faye tiene todo lo que necesita.

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