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Inevitable

Tesoro

PhieMe

‼️ALERTA: Este capítulo es un especial de Koko e Inupi. No afecta directamente la historia por lo que puedes saltarlo si no te gusta‼️

Tesoro:

Conjunto de dinero, joyas u otros objetos de valor, reunidos y guardados en un sitio.

Le dolían los malditos ojos. Mirar la pantalla de su computador durante toda la noche y estar haciendo cálculos como loco era insano, pero quería terminar los gastos de la casa Sano y como él es un poco obsesivo no pudo dejarlo a medias.

-¿Hajime? - Dirigió su mirada al frente cuando lo llamaron desde la puerta.

Ahora, esa vista le había curado los ojos.

-¿Despierto tan temprano? - Eran las seis de la mañana, su omega nunca despertaba tan temprano.

-No pude dormir bien- Se acercó a él. Kokonoi se echó para atrás y aceptó a Seishu a horcajadas sobre sus piernas. El omega apoyó la mejilla en su hombro y él peinó su cabello rubio.

-¿Pasaste mala noche? - Lo dejó de acariciar en el cabello y le levantó el rostro tan suavemente como pudo.

-Claro que pase mala noche, no estabas en la cama conmigo.

Ou, su corazón se agitó. Seishu decía las cosas más dulces sin siquiera intentar.

Buscó con sus labios los ajenos, el chico inmediatamente lo aceptó y siguió su ritmo. Pasó sus manos por los tibios muslos desnudos, puesto que Seishu solo traía una playera y la ropa interior, subió hasta encontrar su cadera la cual empujó y movió contra la suya.

Cuando iba a subir un poco más, con altas intenciones de quitarle la ropa por completo, Seishu se alejó. No fue un movimiento brusco o de rechazo total, más bien era un "No ahora".

Aun así le dio mal sabor, porque no era la primera vez que pasaba en estos últimos días.

-Tengo que ir a comprar unas cosas y luego pasaré a ver a Chifuyu- Le pescaba mechones de pelo y se los acomodaba tras la oreja- Quiero que desayunes y que te duermas. Almuerza también.

-¿A qué hora vendrás? - Odiaba estar sin su omega, sin embargo hoy especialmente necesitaba que llegase tarde así que era una suerte.

-Quizás a cenar- Se paró de sobre él y Hajime lo extrañó de inmediato- Te llamo más tarde.

Dejó un último beso en sus labios y salió.

Hoy era su última oportunidad de comprar un obsequio para él, y tenía varias ideas así que solo faltaba decidir por una.

Sonrió al recordar que también era época de san valentin cuando lo conoció.

Tiempo atrás

Aburrimiento absoluto.

Kokonoi sentía que si el aburrimiento tuviera forma humana este se vería como su gemelo si es que no era él mismo.

-Oye ¿Y esto qué? - Su compañero de puesto dejó su estuche sobre la mesa y de él rodo un lápiz que Hajime tomó para verlo.

Tenía dos opciones de color, rojo y negro, sin embargo por fuera era color azul. Era hueco y desde el lado se le notaba un metal que cuando lo jaló de ahí salió una pieza de papel que por un lado traía fotos de peces y por el otro las tablas de multiplicar.

-¿Eh? ¿Eso? Me lo dio alguien, no se quién ¿Lo quieres? - Le preguntó despreocupado.

-Claro- Respondió él imitando su tono pero sinceramente estaba emocionado.

El lápiz era tan raro, le encantaban las cosas raras.

Muchos pensaban en "raro" como una ofensa o insulto pero para Kokonoi no podía dejar de ser obvio que es algo bueno.

¿Que tendría de malo ser diferente a todo lo demás que es igual? ¿Qué es lo ofensivo en tener características únicas?

Y era por ese motivo que logró ser amigo con Draken y Mikey, estos dos si bien eran raros por separado estando juntos eran increíblemente raros.

Todo en torno a ellos era raro, incluso la chica que siempre los acompañaba. Era la novia de uno y la hermana del otro, que al mismo tiempo eran mejores amigos.

Rarisimo.

Y genial.

Pero lamentablemente nadie lo llegaba a comprender, no entendían su gusto por esas cosas tan increíbles.

-Ya se habían tardado- Les reprochó cuando llegaron sus únicos dos amigos al café de siempre - ¿Y Emma?

-De nuevo se molestó porque Draken no le preparó chocolates él mismo y los compró- Mikey lo delató.

-Bueno ¿Cómo iba a saber yo que quería que los hiciera? - Parecía derrotado- Y pensar que ella los hizo para mi...

Se iba a reir de él, de como podía ser tan patético. Todo por una omega. Pero las palabras se le quedaron en la boca, peor todavía, había quedado mudo absolutamente.

El pulso se le dispara cuando alguien que jamás a visto cruza la puerta.

Sus tacones resuenan en el piso, son negros de charol, tiene pantalones olgados al igual que un sweter tejido color rojo. Levanta la vista un poco tímido y en su frente resalta un tipo de cicatriz. Es un chico y aun así sus rasgos son tan hermosos, parecía que le habían pulido a mano.

Era una rareza de las que no se ven todos los días.

Lo siguió todo el trayecto con la mirada hasta cuando, sorpresivamente, entró por la puerta del personal y desapareció.

Un beta, absolutamente aburrido sin ánimos de trabajar, llegó a atenderlos y mientras que Mikey y Draken escogieron crepes con helado y malteada Kokonoi solo pidió un café negro que traía incluidas dos galletas, una de chocolate y una de vainilla.

No estaba muy lleno el lugar a esas horas por lo que sus ordenes llegaron rápido a la mesa, los chicos chocaron chucharas y comenzaron a deborar sus crepes. Justo para cuando Kokonoi  iba a beber el primer trago de su café el precioso ser se había puesto a trabajar, ya no tenía sus zapatos de charol y el cabello rubio medianamente largo estaba tomado en una coleta.

En el momento que cruzaron sus miradas justo Hajime bebió de la taza y Ugg, estaba pésimo. No dijo nada por supuesto, se la bebería igual y para pasar el sabor se comió la galleta de chocolate que era su preferida.

Mikey y Draken seguían habla que habla mientras él se deleitaba con la vista, pero entonces parecía como si aquél chico se acercaba.

Se hizo el tonto, quizás lo estaba molestando con su mirada tan intensa.

-Uhh... Di-disculpa- Una voz los sacó de su merienda. Era él.

-¿Si? - Kokonoi no quería ni mirarle, seguro le iba a decir que era un acosador. Mikey y Draken se veían muy confundidos.

-¿Quisiera que le cambie el café?

¿Qué?

-¿Ah? - No entendió.

-Es que he visto que no le gustó, digo, cuando bebió parecía que no le gustó. Podría pedir en cocina que lo hagan- Kokonoi ahora si no pudo aguantarse las ganas de observarlo con detenimiento- ¡P-pero! Si me equivoco, uh, yo, perdón. Solo lo asumí, perdón, disculpe.

Inmediatamente cuando pensó que se equivocaba el chico escondió ambas manos tras su espalda y dio un pasó atrás como método de protección.

Lo era necesario, por supuesto.

-¡Eh! Koko ¿No te gustó el café? - Mikey gritó.

-No me gustó- Admitió.

-¿No nos dijiste? Ni me di cuenta- Eso también lo tenía sorprendido a él, generalmente su actuación era buena- ¿Cómo lo has sabido... Inui?- Draken leyó el nombre en su ropa.

- Solo eso parecía, en su mirada... ¿Entonces? - Apuntó la taza y Koko asintió.

Vio ahora detenidamente su nombre en la placa, Seishu Inui.

Cuando tomo la taza sintió su estómago revolverse, era un omega con exquisito aroma a mango.

Y no cualquier omega, esa esencia gritaba a suyo. Su omega, destinado.

Oh.

El chico salió de ahí tan rápido como pudo, a pesar de darse el valor de ser mesero en un café mixto no debía ser fácil ser observado por tres alfas.

Cuando Seishu Inui volvió con un café mucho mejor preparado que antes, este tenía también dos galletas pero eran ambas de chocolate. Su preferida.

-¿Cómo...?



Desde ese día Kononoi prácticamente acoso a Seishu todos los días, fue difícil porque Inui es una persona muy insegura de si mismo y de los otros, pero con el paso del tiempo habían llegado a donde estan ahora.

Una preciosa relación de amor y confianza, donde Koko no necesita que nadie más que su omega le entienda, y lo hace de maravilla.

Tanto así que ahora está en un problema.

-Vamos ayudame- Dijo al teléfono, había dormido así como su omega le obligó y ahora estaba en el centro comercial buscando un regalo de san valentin- Takemichi...

-¿Qué puedo decir? Seishu es muy sencillo, si le dices que lo amas será feliz y ya. Además dijiste que no pareciera que él te tiene algo- El otro alfa no era de ayuda.

-¡¿Cómo va a conformarse con un mísero "te amo" ?!

-Si es tan mísero podrías decirle de vez en cuando...

-Dime a qué demonios te refieres antes que te mate - Se estaba hartando y Takemichi hablaba mucho.

-Es que... Verás, Inupi te ama y siempre te lo está diciendo ¿Eso te hace feliz verdad?

-Por supuesto que si

-Y creo que a él le vendría bien oirlo de tu parte, sabe que le quieres porque te entiende. Te conoce a la perfección y tu te has aprovechado de eso para no expresar nunca lo que sientes.

-Él sabe que lo amo pero no me escucha decirlo, solo lo sabe porque me entiende a la perfección - Koko jamás había pensado en eso.

Su bebé debía estar cansado de él. De estarle adivinando el pensamiento, es decir, claro que se lo había dicho pero en comparación a cuanto se lo decía su omega a él era nada.

-Pero Koko no te presip- Le cortó a su amigo.

Justo en una tienda vio el regalo perfecto.

Lo había ido a buscar él mismo. Estaba ansioso maldita sea.

Su precioso caminó hasta él, estaban en el jardín de la casa de los Sano pero le daba igual.

Si le diría que lo amaba pues entonces que todos escuchen. También le daría su obsequio.

-Ah Hajime... - Se acercó a él corriendo y le abrazó. Le dio un beso de aquellos que le encantaban desde la primera vez- Feliz día cariño.

Era una bolsita plástica, cuando la abrió pudo ver que sin importar cuanto lo intente Seishu siempre irá un paso adelante.

Eran galletas. Hechas por él mismo.

Mierda.

Era perfecto.

-Las probaré ahora- De la emoción no pensó y se mandó una galleta entera a la boca- Mmm ¡Deliciosa!

Mintió tan bien como pudo. Trató con toda su fuerza.

-¿En serio? - No podía mierda, no podía arruinar el regalo de su omega.

-Si....

Sabía horrendo, realmente muy mal. Demonios ¿Qué hacer?

-¡INUPI! ¿CÓMO PUEDES? ¿NO TIENES CORAZÓN ACASO? - El grito de Mikey corriendo a ellos los sacó de su burbuja, además de eso salieron Baji y Chifuyu de la casa del último- ¿Por qué quieres matar a Koko? ¿Qué pasó?

-¿Ma-matarme? - Hajime quedó pálido- ¿A mi?

-¡Si! Probé las galletas que quedaron en la cocina- Mikey levantó un trozo de galleta- Nadie humano o monstruo podría comer esto por gusto ¡Les has puesto veneno!

-¿Seishu? - Lo miró pero su omega no hablaba. Entonces Seishu reventó a llorar y salió corriendo lejos.

-¡Mikey! Serás imbécil- Chifuyu llegó corriendo furioso y a su lado Baji- No lo quiere matar.

-Dame eso- Baji tomó la galleta y la comió- Duh, demonios, pobre Inupi- Los tres le miraron confundidos, él le dio la galleta a Chifuyu quien también puso mala cara.

-¡Ay no! Confundido el azúcar con la sal- Hizo un puchero- Con lo bien que le quedaron el otro día.

-Las había practicado- Baji aclaró.

-Upsi- Soltó Mikey y

Si. Upsi.

A correr.

Corrió tras el rastro aromático de su pareja, dio con él en la plaza y su corazón se rompió en tantos pedazos.

Estaba escondido atrás de un rosal llorando. Podía ver sus piernas sobresalir por detrás.

Lo vio-¡No te quiero matar!- Se pasaba las manos por sus hermosos ojos celestes- Solo me ha quedado mal...

-Perdón cariño, no quise herirte. Las hubiera comido todas- Admitió y era cierto. Aunque le diera hipertensión- Oye, hey, de todas maneras tu regalo era mejor que el mio. Lo hiciste tu mismo y el mio es comprado ¿Ves? Miralo... - Se lo mostró.

-¿Me has comprado un anillo? - Seishu sostuvo la caja en sus manos, le miró de arriba a abajo. Estaba arrodillado a la espera de que lo note - ¡¿Es un anillo de matrimonio?! ¿Te quieres casar conmigo?

-Yo debería preguntar eso- Bromeó.

-No. Yo. Yo. Es que. Yo. Nosotros - Balbuceó.

-Seishu, te amo. Más que a cualquier cosa te amo- Lo vio sonrojarse y sonreír- ¿Te casarías conmigo?

-¡Si! ¡SI! - Saltó a sus brazos y le llenó la cara de besos.

-Quiero estar contigo por siempre, ya estamos unidos por nuestra marca pero quiero todo. Nuestra vida, nuestros amigos, nuestros cachorros... - Tanteo terreno solo un poco pero Inupi se puso tenso.

-Sobre eso... - Se alejó de él con rostro serio- El otro día estuve en el médico...

Mierda. No.

No podría ser que vayan a tener alguna dificultad para esto ¿O si? Por dios, por favor no.

-Ten- Seishu le entregó un sobre- Leelo.

No, joder, no. Que no sea nada malo.

-Es otro obsequio, que bueno que puedo arreglar el anterior con este- Su compañero sonrió, no podía ser algo malo.

Leyó y cayó en cuenta.

Seishu estaba esperando un cachorro.

Un hijo de los dos.

En su cuerpo un bebé.

Le miró el estómago. Lo olió. Nada, fácilmente podría ser mentira.

-El médico dijo que como siempre he usado el mismo supresor y mi pareja está conmigo de hace años es difícil ir notando el cambio en mi aroma. Nos vemos todos los días, jamás te darías cuenta de mi subida de peso tampoco- Se quitó el abrigo y traía puesta una playera apretada.

Tenía una leve, leve, leve, barriguita.

Entonces Hajime comenzó a llorar.

-¿Por eso no has querido...?

-Mh, si. Primero pensé que estaba subiendo de peso y me sentí inseguro, después ya solo quería ocultarlo un poco más.

Bueno mierda, estaba feliz.

Inui grito cuando le saltó encima, con cuidado obviamente porque su cachorrito estaba ahí.

-Estoy feliz. Te amo, te amo, te amo- Gritó.

-Lo sé, te amo también- Su omega se acurrucó contra él- Te amamos, los dos.

Los dos.

Si.

Que bien se sentía, pensó en como ese día entró a la cafetería en busca de algo para beber y salió de ahí con un tesoro.

Hablando de ser suertudos.

Jeje aprovecho este capítulo para decirles que pronto subiré un fic solo de Koko e inupi (Un Demon AU) asi que para que estén atentis 👀👀

En el próximo volvemos al bajifuyu así que esooooo cuéntenme, lxs amo 💛💛

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