04 : Adaptarse
Orm subía los escalones con las piernas temblando y el corazón en la boca. Iba hacia la casa de Lingling.
¡Había recibido una llamada de ella!
Pensó que iba a morir de la emoción, aún sigue viva, pero no por mucho, o eso cree. Era domingo, el sol brillaba en lo más alto, resplandeciente.
Se supone que era su día libre, y la guardería ese día cerraba temprano, pero Lingling le había pedido ella misma por llamada que fuera a su hogar y cuidara de su hija.
Se suponía, también, que Lingling pasaba los domingos con su pequeña, pero había recibido una llamada para algo importante en la empresa que trabajaba. Por eso tenía que salir y no podía dejar a su cachorra sola.
Estaba halagada, pues que fuera la primera persona en ser contactada por la pelinegra para que cuidara de su hija mostraba que confiaba en ella, Lingling le había dicho que le iba a recompensar después.
Decir que no estaba algo ansiosa por eso, sería mentira.
Ahora estaba al frente de la casa, tragó saliva fuertemente y con su mano temblorosa tocó el timbre. Esperó unos segundos antes de que la puerta se abriera, era Lingling y tenía su traje a medio arreglar.
─¡Ommie, me alegra que llegaras tan rápido! ─la alfa le dejó un lado para que pudiera entrar.
Cuando lo hizo, el aroma a cedro la golpeó en la cara fuertemente, todo el sitio olía a ella, era su territorio y entendía que lo hiciera, también había un ligero aroma a cachorra en el aire, el lugar era espacioso y ordenado.
Lingling era un padre responsable y lo sabía, miró cómo la alfa acomodaba su corbata y se ponía su chaqueta, de verdad esa junta debía ser importante, pues ese traje de marca negro no era para solo una reunión con amigos.
─Lili está durmiendo su siesta en el segundo cuarto por el pasillo, también es mi cuarto, pero eso no importa, hay papilla en la nevera y unos biberones ya arreglados, cualquier cosa me llamas ─Lingling terminaba de arreglar su traje mientras hablaba, recogió sus llaves y salió por el pasillo hacia la puerta, Orm miró un maletín sobre una silla, lo tomó y fue tras ella.
─¿Esto no es importante? ─Lingling se estaba arreglando los zapatos en la entrada, volteó para verla y le sonrió.
─Sí, gracias, Ommie ─esperó a que estuviera de pie para poder darle el maletín, Lingling lo tomó, pero también pasó una mano atrás de su cuello y la atrajo hacia ella para darle un beso en la frente─. Vuelvo a las nueve, lo prometo.
La mayor salió, dejándola allí en el pasillo con su rostro rojo y su corazón latiendo fuerte en su pecho, la misma sensación cálida de antes se instaló en su estómago.
Volvió despacio por el pasillo, caminó hasta donde estaba la pequeña Lili, abrió la puerta despacio y casi cae al suelo, el aroma de la alfa era mucho más fuerte allí.
─Oh, joder ─jadeó, por suerte la bebé dormía tranquila y no la vería tan vulnerable, caminó hasta la cama y tomó una de las almohadas para pegarla a su rostro─. Es tan bueno~
Momentos después se dio cuenta de lo que hacía, sacudió su cabeza y dejó la almohada en su lugar, fue hasta la cuna en donde dormía la pequeña, era adorable ver cómo se chupaba un dedito mientras estaba entre sueños.
─Cosita preciosa ─acarició su cabello con cariño, Lili arrugó su nariz y fue abriendo los ojos de loto poco a poco, fijó su mirada en ella─. Perdón por despertarte, si quieres puedes seguir durmiendo ─susurró, pero la pequeña tenía otros planes, ahora estaba completamente despierta y sentada en su cuna, estirando sus bracitos hacia ella.
─¡Ba-ba! ─exclamó con una sonrisa y la omega sabía lo que quería, la cargó poniéndola sobre su hombro, Lili acercó su rostro a su cuello aspirando su aroma.
Orm solo la siguió acariciando, salió del cuarto cerrando la puerta tras de sí, fue a la sala y tomó asiento en un cómodo sofá, miró que en la mesita había unas hojas y crayones.
─Has estado practicando, ¿no, Lili? ─dio un pequeño beso en su costado, junto con unas palmaditas en la espalda, sonrió cuando la escuchó ronronear a gusto─. Buena cachorrita.
Tomó una hoja y los crayones, se sentó con la niña en las piernas y le decía cómo pintar. Le sorprendía que la pequeña ya pudiera agarrar un lápiz correctamente, pero sabía que era una cosita lista y era obvio que aprendía rápido.
Una hora después Lili dejó de lado los crayones, Orm la miró y quiso hacer que la agarrara de nuevo, pero esta solo negaba.
─¿Tienes hambre, Lili? ¿Quieres un biberón? ─preguntó con cariño y la pequeña solo se dio la vuelta, llevó sus manitas a su dolorido pecho, eso la llenaba de ternura y tristeza─. Pequeña, no tengo nada, ya te lo había dicho.
Pero Lili no le escuchó, apretaba su remera como si la quisiera quitar. Antes de venir a la casa de la alfa, Orm se había puesto una vendita sobre los pezones, habían estado muy sensibles últimamente y les picaba cuando se ponía la ropa. Además, como la tela de la playera era lo suficientemente gruesa, no vio la necesidad de usar brasier porque no se le marcaba nada y, así, era un alivio más para su sensible piel.
─¡Na-wa! ─chilló, como si estuviera molesta, tirando de la remera, Orm solo rió por lo bajo y quiso levantarse.
Sin embargo, Lili agarró la vendita junto con la remera, y tiró de ella con fuerza. Lo bueno era que aún no se había levantado del suelo, pero dolió mucho ese tirón, Orm tuvo que morderse la lengua para no dejar escapar ningún tipo de sonido.
─¡Dolió, Lili! ─exclamó, pero a la pequeña no pareció importarle y solo siguió tirando de su ropa, Orm llevó su mano a su pecho y se congeló cuando sintió algo salir de ella, mojando su remera─. ¿Q-qué? ─miró hacia abajo, dándose cuenta de que era su pezón que dejaba salir líquido, Lili ahora parecía algo desesperada por quitarle la playera de una vez.
─¡Na-wa! ─chilló la cachorra jalando con sus manitas, parecía que iba a llorar en cualquier momento, Orm sintió que sus instintos estaban actuando nuevamente.
"Alimenta a la cachorra".
Su mano se movió mecánicamente subiendo su remera, revelando sus pechos, estaban algo hinchados y uno de sus pezones tenía la vendita aún puesta y el otro no la tenía.
Líquido blanquecino, lo que era leche, salía de su pezón, Lili parecía satisfecha con eso, pues se acercó y se hundió allí, rodeando su pezón con su boca y comenzó a chupar la leche.
Jadeó un poco ante la sensación, una parte suya se sentía bien, estaba alimentando a la pequeña con leche materna, no con una que venía en polvo y había que prepararla para dársela, o sea, era buena, pero nunca le podría ganar a la verdadera.
─Buena cachorrita ─Orm podía sentir sus ojos arder, por las lágrimas no derramadas. Acomodó a la pequeña en una posición más cómoda para que comiera más tranquila.
La podía escuchar ronronear mientras seguía tomando su leche, los pequeños dientes de la pequeña apretaban con cuidado su pezón, así que no dolía, era más como una sensación de succión.
Cuando Lili se separó de ese pezón ya no salía nada, se había tomado todo lo que había allí, entonces Orm se quitó la vendita del otro pezón, si había salido leche de uno era obvio que el otro también tenía.
La acomodó en el otro pezón y ella gustosa lo aceptó, en la primera chupada fue como una sensación de liberación, sintió como la pequeña comía de la leche que emanaba.
"Estoy lactando, estoy alimentando a Lili".
Era lo que se repetía en su mente una y otra vez. Estaba feliz, pero también un poco asustada, no entendía la razón por la cual sucedía algo como eso.
─Oh, Dios, tengo que decirle a Lingling sobre esto ─se sonrojó hasta las orejas nada más al pensar en cómo se lo tendría de decir, si era que no moría en el intento.
Miró a la bebé, Lili le miraba con esos ojos de loto, intensos y con adoración, mientras seguía siendo alimentada.
Quizás no era tan malo, podría decirle a Lingling e ir juntas al hospital, pues también la situación incluía a Lili y debían estar al tanto de cualquier cambio en ella.
. . .
Lingling estaba furiosa, y feliz, ¿furiosamentefeliz?, quizás y le daba igual. Se suponía que los domingos eran solo de ella y su bichito, pero no, tuvieron que llamarla en la empresa.
Sin embargo, estaba feliz por eso también, había sido ascendida de puesto, ahora era la encargada de un piso para ella sola, eso significaba más ganancias, y menos trabajo, ya que tenía solo que mandar y revisar informes, no hacerlos.
Estaba agradecida con eso, sus jefes le habían obligado a celebrar, obligada porque no podía rechazarlos cuando la invitaron.
Miró su celular, eran las nueve y cuarto, un poco tarde, pero seguían siendo las nueve, ya quería ver a su pequeña, y también a Orm. Esa tonta omega que la tenía suspirando.
Estacionó su auto y fue hasta la puerta de su hogar, abrió encontrando todo silencioso, pensó que quizás Orm estaría durmiendo con la bebé en algún lugar.
Fue hasta la cocina para tomar un poco de agua, pero al abrir la nevera alzó una ceja, todos los biberones que había preparado para su hija estaban intactos, además las papillas estaban como las había dejado.
Algo no estaba bien, sabía que Lili se comía dos biberones en la tarde y también un poco de papilla. Cerró la nevera despacio y fue en busca de sus amores.
Sintió el aroma de la omega y su pequeña venir de su habitación, entró despacio para no hacer ningún tipo de ruido.
Vio un bulto en su cama, se acercó despacio y lo que miró le dejó confundida: su Lili estaba pegada al pecho de la tailandesa menor, la mocosa estaba despierta y pegada a uno de los pezones de la muchacha.
─¿Cómo...? ─se preguntó por lo bajo, no sabía que Orm podía lactar, tampoco sabía que la omega estaba en cinta.
Pero sabía que no, su aroma seguía siendo como el día que la conoció, un aroma fresco a flores silvestres. No el aroma a flores y miel que caracteriza la gestación.
─Papá ─vio cómo la pequeña se despegaba de la tailandesa menor para sonreírle, Lingling sintió un ligero aroma a leche flotar en el aire.
Estaba segura de que si fuera una computadora estaría reiniciando su sistema por sobre carga de datos.
─¡Papá! ─Lili exclamó feliz, sentándose en la cama y agitaba sus bracitos. Orm se removió lentamente mientras se despertaba un poco.
─Lili, ¿qué haces despierta? ─la omega se sentó un poco, bostezando y talló uno de sus ojos, pero Lili solo agitó los brazos en dirección a su padre.
Orm sintió cómo su cuerpo se volvía de piedra, se había quedado dormida en la cama de la alfa, además, estaba 90% segura que estaba atrás suyo, más por la emoción de Lili.
─¡Papá! ─bien, ahora estaba 100% segura que Lingling estaba allí, su remera estaba subida y uno de sus pezones se sentía húmedo.
"Oh, ouh".
Bajó su playera despacio y volteó lentamente hacia donde estaba la alfa, Orm no sabía cómo interpretar la expresión que tenía en el rostro.
Se miraba entre confundida, admirada y otras cosas más, no sabía qué decirle, no estaba segura si la trataría de bicho raro y la echaría de su casa, y tenía miedo.
─B-bienvenida a casa, L-Lingling... ─era una idiota y no se lo tenían que decir dos veces.
─E-estoy en casa...
Bien, quizás ella sola no era la idiota en la situación.
. . .
─Tu cuerpo y omega reconocen a la cachorra como propia tuya, es decir, no solo has formado un lazo con ella, sino que la ves como tu hija ─Orm sentía su rostro arder, Lingling a su lado no decía ni una palabra, más bien se miraba en otra dimensión.
─¿Entonces por eso empecé a lactar? ─preguntó con un hilo de voz y el médico asintió lentamente.
─Así es, cuando tu cuerpo la reconoció, se adaptó a la situación, los cachorros necesitan ser amamantados incluso hasta la edad de tres años, y tú al saber que ella no lo fue cuando era más pequeña, tu omega quiso reparar eso ─su amor y tristeza por Lili la llevaron a ese punto, quererla cuidar como se debía.
Ahora estaba completamente atada a Lili, como si fuera su madre de verdad.
No era como pensó que resultarían las cosas.
Pero estaba satisfecha.
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