01
La mayor de las tres estaba sentada junto a la ventana del salón, con los codos apoyados en el pupitre y la mirada perdida. Su vista, sin que pudiera evitarlo, se deslizaba con una rutina ya conocida hacia el centro del aula, donde Love reía con un grupo de compañeros. La menor tenía esa habilidad de hacer que todo pareciera fácil: sonreír, hablar, moverse. A veces Milk se preguntaba cómo alguien podía brillar tanto sin siquiera intentarlo.
─Milk, ¿estás viendo otra vez a Love o estás imaginando cómo sería tener una conversación normal con ella? ─la voz de Ciize, tan cargada de sarcasmo como siempre, la sacó de su ensueño.
─Probablemente lo segundo ─añadió Namtan, cruzando las piernas y bebiendo de su café frío─. Aunque a este paso, va a acabar hablándole en tailandés antiguo del anime ese raro que ve todas las noches.
─No es raro ─refunfuñó la mayor, girándose en su asiento con un leve rubor en las mejillas─. Y no la estaba viendo... estaba... pensando.
─Claro, claro ─murmuró Ciize con una sonrisa cómplice─. Pensando en cómo declararte de rodillas en medio del pasillo, con música dramática de fondo y pétalos cayendo del techo.
─Están enfermas ─se quejó Milk, aunque no podía evitar sonreír un poco.
─Solo decimos lo que todo el mundo piensa. Deberías decírselo algún día. ¿Y si te dice que sí?
─¿Y si me dice que no? ¿Y si se ríe en mi cara? ¿Y si... no vuelve a mirarme nunca más? ─respondió Milk, ahora seria.
Ciize alzó una ceja. ─Dramática.
─Trágica ─añadió Namtan─. Como de esos mangas que te gustan.
─Es realista ─murmuró Milk, mirando otra vez, casi sin querer, hacia donde estaba Love─. Es obvio que me rechazaría. Es... diferente. Es... como si viviera en otro mundo.
Sus dos amigas se miraron y luego rieron al unísono, haciendo que Milk soltara un suspiro largo.
. . .
Al día siguiente, el cambio de escenario fue total. La universidad había quedado atrás y, en su lugar, las tres se abrían paso entre una multitud colorida en el centro de convenciones. Milk iba como Yuna, Namtan como Makima y Ciize como Marin. El lugar estaba lleno de gente igual de entusiasmada, y por una vez en mucho tiempo, el ambiente no les hacía sentir raras.
─Hace calor, pero al menos valió la pena ─Ciize se acomodaba su peluca rubia mientras cargaba una bolsa llena de posters─. Aunque si alguien más me llama 'friki' voy a perder la cabeza.
─Friki suena más suave que virgen desesperada ─agregó Namtan con un tono burlón─. Que fue lo que me gritó uno cuando salíamos del metro.
─La gente es idiota ─Milk se cruzó de brazos. Su cosplay de Yuna la hacía ver incluso más alta de lo que ya era, y por primera vez, no se sintió invisible. También se sintió... bonita. Tal vez un poco fuera de lugar, pero con confianza.
─A veces pienso que nací en el fandom equivocado ─bufó Milk, mirando a su alrededor.
─Tú naciste para enamorarte de una protagonista inalcanzable ─dijo Namtan con una sonrisa burlona─. Y todavía estás en el arco de "miradas a lo lejos".
Milk le lanzó una mirada de advertencia, pero antes de poder responder algo mordaz, Ciize ya se alejaba hacia los puestos de venta.
─¡Voy a buscar ese tomo edición especial! Si no vuelvo en una hora, me perdí o me arruiné ─gritó.
─Y yo voy a comer algo antes de que me desmaye ─añadió Namtan, encogiéndose de hombros─. ¿Te quedas aquí?
Milk asintió, agradecida por unos minutos de silencio. Empezó a caminar lentamente por la zona de los cosplayers, observando los trajes, los detalles, las risas compartidas. Aunque estaba rodeada de gente, no se sentía completamente parte de todo eso. Había una parte de ella que siempre se quedaba a medio camino entre lo que deseaba y lo que creía posible.
Pasó por algunos stands hasta llegar a una pequeña sección repleta de mangas. La variedad era impresionante: ediciones antiguas, nuevos lanzamientos, algunos en japonés. Sus dedos acariciaban las portadas con cuidado, como si temiera romperlas.
Y entonces la vio.
Una figura ligeramente más baja, con un cosplay tan bien hecho que por un momento Milk pensó que era una modelo profesional. El atuendo, los detalles, todo indicaba que estaba vestida como Minji, de Bad Thinking Diary. Algo en la forma en que esa chica hojeaba un tomo, en su postura, en su manera de acomodarse el cabello... hizo que el corazón de Milk se detuviera.
No podía ser.
Love levantó la vista en ese momento, quizás sintiendo que alguien la observaba. Y cuando sus miradas se cruzaron, Milk supo que no estaba equivocada.
Era Love.
Vestida como Minji.
Mirándola directo a los ojos.
Y, por primera vez en su vida, Milk no supo qué hacer.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co