07
El sol de la tarde filtra sus últimos rayos dorados a través de los ventanales de Dolce, iluminando el mostrador donde Love ordena bandejas de cupcakes recién decorados. Sus dedos ágiles giran cada uno con precisión, añadiendo toques finales de crema batida y virutas de chocolate. El aroma a vainilla y mantequilla derretida impregna el aire, tan denso que casi se puede saborear.
La campanilla de la entrada suena.
Love levanta la vista sin dejar de sonreír —es esa sonrisa automática que ofrece a todos los clientes— pero cuando reconoce a la chica que acaba de entrar, sus manos se detienen en el aire.
Milk.
La misma Milk que la semana pasada dejó caer una galleta al suelo. La misma Milk que se puso roja como una fresa cuando sus dedos rozaron los de Love al pasarle un cupcake. La misma Milk que ahora avanza hacia el mostrador con pasos cautelosos, como si el piso estuviera minado.
─Hola ─dice Milk, hundiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta holgada.
─¡Milk! ─Love nota demasiado tarde el entusiasmo en su propia voz. Ajusta el tono─. ¿El café con leche de siempre?
Antes de que Milk pueda responder, una voz corta el aire desde la mesa más cercana:
─Dios mío, ¿es ella?
Love gira y ve a June, su amiga de la facultad, sentada con un smoothie verde y ojos brillantes de curiosidad malsana.
─June, te presento a-
─La chica del "mmmpph", ¡la reconozco ─June se levanta y se acerca con paso ligero─. Ciize me describió tu... desempeño la última vez.
Milk palidece. Love quiere morir.
─No fue tan... ─comienza Love, pero en ese preciso instante, el universo decide intervenir.
Un estruendo sacude la puerta trasera. Todos giran hacia el sonido justo a tiempo para ver a Leo, el repartidor, tropezar espectacularmente con su propio pie. El saco de harina que carga sobre su hombro derecho se abre como una nube explosiva, cubriendo todo —el piso, las mesas, a Milk— en un manto blanco.
─¡Lo siento! ─grita Leo desde el suelo, sin parecer arrepentido en lo más mínimo.
Pero el caos no termina ahí. Un pequeño corgi —que definitivamente no debería estar en una pastelería— entra corriendo entre las piernas de Milk. El impacto es suficiente para desestabilizarla. Milk gira los brazos como molinos de viento, pero la física es cruel.
Love actúa por instinto. Se lanza hacia adelante, extendiendo los brazos.
El mundo se ralentiza.
Milk cae contra Love, quien logra amortiguar el golpe pero pierde el equilibrio. Ambas terminan en el suelo, entre nubes de harina, con Milk medio encima de Love, sus caras separadas por apenas unos centímetros.
─¿Eres... un imán para los desastres? ─pregunta Love, sin aliento.
Milk abre la boca para responder, pero solo emite un sonido ahogado. Desde su posición, puede contar cada una de las pestañas de Love, ver el polvo de harina atrapado en sus cejas, notar cómo sus labios brillan ligeramente- ¿bálsamo de cereza? ¿O es solo su imaginación?
─¡Oh, esto es precioso! ─exclama June, que ya tiene el teléfono en mano─. No se muevan, necesito esta foto para la posteridad.
Ciize aparece de la nada con un trapeador. ─Si van a hacer esto, al menos háganlo en una superficie limpia.
Milk rueda hacia un lado, liberando a Love, pero en el proceso mete la mano directamente en lo que queda del cupcake que Love estaba decorando. La crema de avellanas le cubre los dedos como un guante pegajoso.
─Esto no está pasando ─murmura, mirando su mano con horror.
Love no puede evitarlo. Se ríe. No una risita educada, sino una carcajada genuina que le hace doler el estómago.
─Lo siento ─dice entre jadeos─ pero es que... tu cara...
Milk la mira, y algo en esa risa contagiosa rompe el hechizo de su vergüenza. Un momento después, también está riendo, aunque no está segura de por qué.
─¿Sabes qué? ─dice Milk, levantando su mano cubierta de crema─. Creo que me rendiré. Claramente el universo no quiere que tenga dignidad frente a ti.
Love se incorpora y, en un movimiento que sorprende hasta a ella misma, toma la muñeca de Milk y acerca su mano a su propia boca.
─Desperdiciar esta crema sería un crimen ─dice, y lame una gota del dedo índice de Milk.
El silencio que sigue es tan denso que se podría cortar con cuchillo de repostería.
June deja escapar un ─¡Uuuuh! ─inapropiadamente largo.
Ciize suspira y saca un cartel de "Cerrado" para colgarlo en la puerta.
Leo, todavía en el suelo, pide. ─¿Alguien puede ayudarme o todas están ocupadas coqueteando?
Mikk no escucha nada de esto. Todo su universo se ha reducido al punto donde la lengua de Love acaba de tocar su piel.
Love parece darse cuenta demasiado tarde de lo que ha hecho. Su rostro se enciende, pero no aparta la mirada.
─Es... muy buena la crema ─murmura, como si eso explicara todo.
Milk asiente mecánicamente. ─Sí. Crema. Muy... cremosa.
Afuera, ocultas tras el vidrio empañado, Namtan y Film chocan los puños. Su plan ha funcionado mejor de lo esperado.
Dentro, en medio del desastre harinoso, algo dulce ha comenzado a hornearse. Y esta vez, no es un pastel.
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