Labial
El receso apenas comenzaba, y Love ya se encontraba cómodamente sentada en las piernas de Milk, besándola con descaro. Su lengua caliente exploraba la boca de Vosbein con avidez, sin importarle en lo más mínimo la presencia de sus amigos. Lo único que quería era devorar a Milk y marcar su piel con su labial, tal como la última vez.
¿Labial...?
Love se detuvo de golpe, dejando a Milk completamente confundida —y quizá un poco asustada —por la repentina pausa. Llevó los dedos a sus labios, tocándolos con frustración.
─Olvidé mi labial. No es justo.
Milk soltó una carcajada divertida.
─Eso te pasa por no dejarme ver El increíble mundo de Gumball ayer.
Love puso los ojos en blanco antes de sacarle la lengua.
─Tal vez no tenga labial... pero puedo morderte y hacerte chupetones.
Milk la miró con ojos entrecerrados, negando rápidamente con la cabeza, pero Love ignoró por completo su silenciosa súplica. Sin previo aviso, hundió sus dientes en el antebrazo izquierdo de Milk.
La pelinegra saltó en su asiento con un quejido entre risa y dolor.
─¡Love!
Love rió con malicia ante los sonidos de sufrimiento de su novia, pero decidió apiadarse de ella y soltó su brazo. Milk suspiró aliviada... aunque no por mucho tiempo.
─¡Nena, espera!
Milk no tuvo oportunidad de reaccionar antes de sentir otra mordida en un punto diferente de su antebrazo. Su boca se abrió en un jadeo sorprendido, pero sus quejas se convirtieron en risitas nerviosas.
Love continuó con su pequeña obra de arte sin detenerse, dejando al menos cinco marcas en la piel de Milk. Cuando finalmente se dio por satisfecha, admiró su trabajo con una sonrisa orgullosa... hasta que sus ojos se encontraron con los de Milk.
Su novia la miraba con un puchero tembloroso y ojitos aguados, claramente al borde del llanto.
Love sintió un pequeño pinchazo de culpa.
Con un suspiro, tomó el rostro de Milk entre sus manos y acarició sus mejillas con ternura. Luego, besó suavemente sus labios y la envolvió entre sus brazos, apretándola contra su pecho. Milk no tardó en corresponder el abrazo y se acurrucó en el hueco de su cuello, sollozando con suavidad.
─Oh, amor... Lo siento mucho. ─Love besó su cabeza repetidamente.
─Me duele... ─susurró Milk con voz quebrada.
Love suspiró de nuevo, meciéndola con delicadeza.
─Perdón, cariño... ¿Quieres ver Gumball?
Milk levantó la cabeza de inmediato, sus ojos todavía húmedos, pero ahora brillaban de emoción.
─¿De verdad?
Love asintió y bajó de sus piernas para buscar la caricatura en su celular. Mientras tanto, Milk se acomodó en su asiento y limpió sus lágrimas con las mangas de su sudadera.
En cuanto Love encontró el capítulo, colocó el celular sobre unos libros en la mesa, asegurándose de que Milk pudiera verlo sin problemas.
La tailandesa mayor dejó escapar un sonidito emocionado y, en cuestión de segundos, ya estaba completamente absorta en la pantalla, olvidando por completo las marcas en su brazo.
Love sonrió con ternura al verla tan entretenida y decidió aprovechar el momento para leer un poco. No quería interrumpir a su Milk, sobre todo porque sabía que si le recordaba las mordidas, su novia volvería a llorar.
Pero el libro era jodidamente aburrido.
Así que, resignada, buscó algo de conversación.
─Tengo labial, ¿quieres un poco? ─preguntó Film, sentada a su lado.
Love alzó la mirada con interés.
─Oh, claro.
Tomó el labial sin dudar y comenzó a pintarse los labios con precisión. Al terminar, su reflejo en la pantalla de su celular le devolvió una sonrisa maliciosa.
Su mirada se desvió rápidamente hacia Milk, quien seguía viendo su caricatura sin sospechar absolutamente nada.
Love se acercó sigilosamente, como una depredadora acechando a su presa. Sin previo aviso, atrapó las mejillas de Milk entre sus manos y la dejó completamente inmóvil.
Milk apenas tuvo tiempo de pestañear antes de sentir un beso fuerte y ruidoso estamparse en su mejilla.
Cuando Love se separó, una marca perfecta de labios rojo carmín quedó impresa en su piel.
─¡Creí que no traías labial! ─exclamó Milk, sorprendida.
Love sonrió con satisfacción, acariciando la mejilla recién marcada.
─Ahora nadie se acercará a ti, amor mío.
Milk parpadeó un par de veces antes de resoplar divertida. Al final, ya estaba acostumbrada a los arrebatos posesivos de su novia.
Love la miró con adoración. Realmente, su Milk era la cosa más hermosa del mundo.
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