Parte Unica
Sé lo que piensan ¿qué hace escribiendo Oneshots cuando tiene que actualizar IntoYou? Pues por lo mismo, para darles material hasta que me digne a actualizar, cosa que en todo caso será pronto. Besos <3
-Por favor, te lo ruego Jackson juntó sus manos en señal de ruego- ¿Si lo harás?
-Hey, ya, cálmate- JaeBum rió por la actitud de su amigo- Claro que lo haré.
La cara de Jackson era para morir de la risa, no entendía como ni porqué su amigo quería que cuidara de su hermano. No sería tan raro si YoungJae Wang fuera un niño, pero por el contrario, era un adulto de 22 años.
-Es que no lo entiendes- Jackson se puso serio- YoungJae, pues, cambió.
-¿Cambió? Creo que no entiendo- ¿Qué podría haberle pasado a YoungJae?
-Bueno, mientras vivió en China con mi mamá él y su pequeño trastorno mutaron- Jackson tomó un semblante más melancólico- Ahora su TOC es más grave de lo que solía ser, aunque aun no llega a ese punto de la obsesión con la limpieza.
Si, JaeBum recordaba eso. Conoció a YoungJae desde que eran muy jóvenes, con Jackson como su mejor amigo era inevitable pasar tiempo con su hermano menor. Lo que sí, no esperó caer enamorado del chico.
A pesar de que sus sentimientos comenzaron cuando YoungJae tenia 16 y hasta los 18, que fue cuando lo vio por última vez, JaeBum jamás se confesó. Se conformaba con verlo, oírlo, saber que existía ahí en algún lugar de la casa. Tampoco era idiota, sentía como YoungJae era diferente, todo el tiempo ordenando, recogiendo las pequeñas migajas sobre la mesa y alineando los platos, cubiertos, vasos y servilletas antes de poder sentarse a comer tranquilo; escuchó a mucha gente en la escuela o incluso en reuniones familiares quejarse de la forma de ser de YoungJae pero la pura y santa verdad es que a JaeBum le parecía adorable.
Tenía unos ojitos hermosos, con un lunar decorando bajo el ojo derecho, una nariz redonda y una sonrisa de ensueño.
A pesar de que YoungJae se mantuvo tímido al principio pronto JaeBum descubrió que era algo divertido y tenía una forma de reír escandalosa y particular, esta era tan fuerte que aún no lograba salir del corazón de JaeBum.
Incluso después de cuatro años.
En este tiempo JaeBum terminó de estudiar en la universidad como pocos chicos del lugar y sacó adelante un negocio en su pequeño pueblo. Era el orgulloso dueño de un Mini-Market en el centro, le iba bastante bien, aunque algunos días tenía un caos tan grande entre los productos, el inventario y el libro de cuentas que debía cerrar el lugar en horas de trabajo.
Días como hoy.
-¿Aló? JB, amigo ¿Estás? - Escuchó la voz de Jackson a través de la puerta metálica.
-¡Ya voy!- Gritó JaeBum, había olvidado decirle a Jackson que hoy era su día de orden.
Llegó hasta la puerta y con la llave abrió la chapa, vio la cara de desentendido de su amigo y tras él alguien más.
YoungJae.
Total y absolutamente increíble, no esperaba menos, pero estaba espectacular. Su cabello había cambiado a un azul que le quedaba maravilloso y había subido algo de peso, ya sea por ejercicio u otra cosa, pero lo que haya hecho le dejó unas piernas perfectas.
-Hola Jack, olvidé decirte que es día de orden Se disculpó.
-No hay problema - Volvió a sonreír y se giró - ¡YoungJae! Mira es JB, hace tiempo no se ven ¿verdad?.
-Hola JaeBum - YoungJae caminó hasta él y JaeBum se sintió de 18 años otra vez.
Sus miradas se encontraron y ahí se mantuvieron, por más tiempo de lo que harían normalmente dos personas.
-Bueno, lamento no quedarme al té, pero debo llegar a Seúl cuanto antes.
Jackson debía ir a China a firmar unos papeles, YoungJae había estado viviendo ahí con su madre estos años así su parte ya estaba hecha, por el contrario Jack debía ir y le encargó poner ojo a su hermano.
-Está bien, nos vemos cuando vuelvas Jackson- YoungJae abrazó a su hermano y JaeBum se despidió de su mejor amigo.
Hubo un silencio durante unos segundos, entonces JaeBum habló.
-Vamos YoungJae, pasa - Lo invitó.
-Bien.
Ambos entraron hasta la parte principal de la tienda, JaeBum vio como YoungJae evaluaba todo.
-Siéntate - Le indicó y él menor lo hizo.
Guardaron silencio nuevamente, JaeBum seguía anotando y sacando cálculos cuando escuchó un susurro.
-No está bien. No está bien. No.
-¿YoungJae? ¿Pasa algo? - El chico lo miró como si ambos estuvieran en una película de horror.
-Está mal, esto está mal JaeBum. Debería estar bien, pero está mal- JaeBum siguió el camino de la mirada de YoungJae, este estaba mirando las cajas amontonadas una sobre otra, papeles en el suelo y sinceramente, puro desorden.
¿Cómo pudo ser tan desconsiderado? Claro que YoungJae se fijaría, siendo como es, era obvio que reaccionaría al desastre que tiene JaeBum.
-¿YoungJae...? - El chico aún susurraba pero ahora comenzaba a respirar un poco fuerte, rápido un respiro tras otro.
Demonios.
-YoungJae ven acá - Iba a utilizar la única idea que se le ocurrió. Algo que leyó hace años, en su búsqueda de comprender al chico que tanto le gustaba- Mira aquí.
Le apuntó el estante de los lácteos, que estaba horriblemente desordenado por obra de los clientes.
-¿Qué es eso? Está mal. JaeBum no. Está mal, muy mal- De nuevo la respiración rápida comenzó.
-Muy mal ¿Verdad? - YoungJae asintió - ¿No te gustaría ayudarme? Podrías poner eso en orden, si tu quieres.
-¿Arreglarlo? Si. Quiero, quiero hacerlo, yo puedo hacerlo JaeBum, yo lo haré - YoungJae sonrió pero rápidamente volvió a su gesto trágico- ¿Cómo lo hago? ¿Alfabéticamente?¿Por gama de color?¿Por tamaño? ¿Por peso?
-Hey, hey, hey cálmate cielo- JaeBum lo tomó por los hombros- Puedes utilizar el método que mas te acomode, si me preguntas, yo lo haría por colores.
-Si, bien, por colores. Muy bien- YoungJae se notaba mucho mejor- De cualquier forma deben ir en fechas, tu sabes, seguir FIFO.
Sonrío al saber que YoungJae estaba al tanto del mantenimiento de los alimentos, la sigla FIFO que indica que lo primero en elaborarse debe ser lo primero en venderse, es una de las reglas más importantes y por supuesto sigue un orden de fechas.
-Claro que si, sigues siendo muy inteligente- Acarició el cabello de YoungJae- ¿Estarás bien solo? Debo continuar con el papeleo.
-Estaré bien- El chico sonrió y a JaeBum se le agitó el corazón.
JaeBum volvió a su lugar, oía de fondo a YoungJae, a veces el chico hablaba solo o simplemente sentía cuando movía las cosas. Cuando pensó en volver a ver a YoungJae jamás imaginó que sus sentimientos lo golpearían así, después de haber estado años engañándose a si mismo con que lo había superado, pero la verdad era que YoungJae no es un chico fácil de olvidar.
Aun recuerda como lo cuidaba a lo lejos en la escuela, como apreciaba sus movimientos al bajar las escaleras y lo mucho que amaba verlo concentrado doblando la ropa con una regla mientras él y Jack jugaban PS4.
Siempre sus ojos eran para YoungJae, y cuando se marchó a china JaeBum sintió que era hora de olvidarle, que su chico quizás encontraría a alguien más y JaeBum solo habría sido un hermano mas para él.
Pasó las manos por su cabello y se desabrochó los dos primeros botones de su camisa. Se sentía un poco frustrado.
-¡JaeBum!- YoungJae lo llamó y él, obviamente, no lo hizo esperar.
-¿Qué ocurre?
-He terminado- YoungJae le apuntó el estante y, wow, todo estaba perfectamente ordenado y limpio.
Incluso le daban ganas de comer Yogurth.
-Te quedó genial, eres muy brillante YoungJae, de verdad que lo eres- Le dijo mientras sonreía.
-¿Crees eso? No ¿Verdad? YoungJae es molesto, soy molesto, lo sé- YoungJae de repente estaba muy triste- Eso dijeron mis compañeros.
-Claro que no, eres maravilloso, incluso podría contratarte- JaeBum se paró frente a él para mirarlo a los ojos- Quien te diga que eres molesto no merece ni que pienses el él.
-G-gracias- YoungJae se dignó a mirarlo pero de repente se puso a pestañear rápido, y su respiración se alteró-J-JaeBum, tu, no, no estás bien.
-¿Qué ocurre cariño?-JaeBum iba a entrar en pánico, pero sorpresivamente YoungJae lo tomó por el cuello y lo jaló hacía abajo.
-Estas mal, desordenado, mal muy mal.
YoungJae comenzó a abrochar su camisa, un botón luego el otro, estiró las arrugas sobre su pecho, alzó las manos hasta su cabello y lo peinó con cuidado.
-Muy bien, ahora si. Estás perfecto- YoungJae sonrió aliviado.
-YoungJae.
-Si.
-Vamos a casa.
Jackson le pidió que mantuviera a YoungJae con él, ahora entendía, porque el menor entraba en crisis con mucha más facilidad que antes y si estaba solo en una de ellas la irregularidad de sus respiraciones podría provocar un desmayo o algo peor.
Le dio a YoungJae una habitación sin uso, la mas limpia y ordenada de la casa, aunque eso no evitó que el chico hiciera todo de nuevo a su manera. Convivían muy bien, iban al Mini-Market durante el día donde YoungJae siempre lo ayudaba con algo, almorzaban, volvían a casa y cenaban o se divertían. Habían pasado tres semanas y Jackson volvería en otras dos, pero JaeBum estaba encantado con la idea de YoungJae viviendo ahí con él.
Aveces pensaba en confesar sus sentimientos, pero ¿Y si eso asustaba a Jae?¿Y si le provocaba algo malo? Prefería seguir cuidando de él a lo lejos, aunque en su búsqueda de un mínimo gesto por su parte, a veces creía ver que Jae sonreía a sus halagos y felicitaciones.
Pero de todas formas ¿Quién no sonríe ante palabras lindas?
-JaeBum ¿Puedes ayudarme?- YoungJae llegó a su lugar, parecía nervioso y casi al borde de las lagrimas- Con ella, ayuda con ella, te lo pido por favor.
JaeBum miró tras el muchacho y entendió, alguien le había pedido ayuda a YoungJae con los productos pero la chica estaba algo ¿Cómo decirlo? Desastrosa.
Ella tenía una coleta pero muchos mechones caían desatados a los lados, tenía la blusa sucia y con una sola manga arremangada, sus pantalones obviamente no combinaban y sus zapatos estaban forrados en lodo.
Entendía la reacción de YoungJae, el chico era débil ante este tipo de situaciones donde sabe que no debe juzgar pero simplemente no puede evitarlo.
JaeBum ayudó a la chica rápidamente a encontrar los productos, pasó la mano por su pelo y camino de vuelta donde Jae quien ya estaba con eso de las respiraciones ahogadas.
-YoungJae ¿Por qué no me ayudas?- El chico lo miró y como un zombie dirigió las manos a su pelo para arreglarlo.
Ya habían hecho costumbre de eso, cada vez que YoungJae empezaba con una crisis o a castigarse a si mismo por su falta de orden, llegaba JaeBum como su salvador a pedirle que arregle su imagen por él. Eso parecía calmar a YoungJae inmediatamente, volvía a estar en paz y siempre le daba las gracias luego.
-Gracias JaeBum, lo siento- Decía mientras continuaba estirando tela en su ropa- Sé que soy molesto, pero cuando una crisis ocurre solo me voy a negro y no puedo pensar. Solo soy un inservible y desagradable.
-YoungJae- Habló serio JaeBum- No quiero oírte decir eso, jamás. Eres el chico mas fantástico que haya conocido ¿Qué mas da si tienes uno que otro problema? Nadie es perfecto.
- Hay alguien que es perfecto- YoungJae se sonrojó- JaeBum es perfecto.
-No cariño, estoy lejos de ser perfecto- Dijo esto, pero por dentro rodaba de alegría al solo oír que su menor pensaba así de él. Quizás había una posibilidad entre ellos.
- Para mi lo es, eres perfecto. Si, si eres- YoungJae dijo esto y se quedó mirándolo.
Pero JaeBum solo podía tener sus ojos en aquella boca rosada, esos labios por los cuales Jae pasaba la lengua sin saber lo que provocaba en él. Lentamente fueron acercándose uno al otro, YoungJae cerró los ojos, sus respiraciones se mezclaron, sus narices se rozaron levemente y entonces ...
-¡Hola chicos!- Se separaron de golpe ante aquel grito.
-¿J-jackson?.
-¡Sorpresa!
-Vaya, no creí que volverías tan pronto- JaeBum habló desde su lugar en la mesa, habían ido a cenar al departamento de Jackson.
-Si bueno, el trámite fue corto y amo China, pero creí que era hora de volver- Su hermano se encogió de hombros.
Luego de la sorpresiva interrupción de Jackson decidieron cerrar la tienda e ir a comer todos juntos.
YoungJae volvería a vivir con su hermano, por primera vez en años pues se tuvo que ir justo cuando llegó de China.
-¿Por qué no tomas un baño? - Su hermano le sonrió y YoungJae asintió.
Caminó hasta el cuatro de baño, pero no cerró la puerta para poder oír lo que decían afuera.
-Gracias por estar con Youngie- Jackson le dijo a JaeBum.
-Deja de decir eso, YoungJae no es ninguna molestia. Él es fantástico - JaeBum dijo eso y YoungJae tapó su boca para no hablar.
Desde que era un adolescente había mirado a Im JaeBum con otros ojos, y cómo no, si era el hombre más perfecto que YoungJae haya conocido alguna vez.
Lo suficientemente inteligente para no repetir ningún curso, atlético, amable con todos, guapo y gracioso.
Perfecto.
Tal y como a YoungJae le gustaban las cosas, perfectas, pero por el mismo motivo ese hombre era solo un príncipe en su mundo de fantasía.
Cuando se enteró que JaeBum saldría por un tiempo de este pequeño pueblo lo supo, tenía que olvidarlo, dejar ir esa ilusión, porque JaeBum podría tener a cualquier persona que quisiera. Sobretodo en un lugar como la universidad, así que se marchó.
En China esperó hacer nuevos amigo o conocer gente, incluso amar otra vez, pero sus planes tomaron otro rumbo. Al principio sufría de mucha ansiedad, luego histeria y ya al final sus crisis eran inevitables ante algún desperfecto.
La gente lo ignoraba, era molesto, su madre no sabía afrontarlo así que lo llevó donde un psiquiatra quien lo contuvo de avanzar más en su condición. Nadie quería pasar tiempo con él por miedo a que tuviera un desmayo o entrará en colapso.
Hasta que volvió de China y pasó tiempo con JaeBum.
El chico le dio algo que hacer, le mostró que su enfermedad no era algo realmente malo y que podía ser de ayuda gracias a eso. YoungJar vivía y respiraba sus halagos luego de ordenar todo.
Como es inevitable, llegaban momentos donde su mente hacía cortocircuito y todo se ponía borroso; no sabía que hacía ni que decía pero se encontró repetidas veces a sí mismo saliendo de eso mientras peinaba a JaeBum.
Ya no tenía miedo de caer, de tropezar o de desmayarse pues JaeBum estaría ahí para salir del trance.
-Ya que YoungJae esta tomando un baño, iré a casa por sus cosas y vuelvo rápidamente - Escucho decir a JaeBum.
-Esta bien- Su hermano abrió la puerta- Ve con cuidado.
Ahora si, YoungJae se metió a la ducha.
El agua estaba perfecta, el jabón perfectamente acomodado en la esquina, los productos ordenados alfabéticamente.
Jackson debió hacer eso. Su hermano siempre había tratado de lidiar con él, aunque era algo bruto la mayoría de las veces y no podía ayudarlo mucho en las crisis.
Miró la alfombra de plástico estirada y derecha.
Se aplicó los productos en su cabello e iba a salir.
Pero entonces, quién sabe por qué, comenzó a contar las pequeñas baldosas en la muralla de la ducha.
-1, 2, 3, 4, 5- En la primera fila.
-1, 2, 3, 4, 5- En la segunda y en la tercera.
-1, 2, 3, 4, 5, 6- En la quinta.
-¿Uh? ¿Qué? ¿Por qué? - Susurró.
Observó bien, efectivamente esa corrida tenía 6 cuadros y no 5 como las otras. Las contó de nuevo, una, diez, quizás cien veces.
Entonces lo notó, el fierro de la puerta de ducha estaba mal puesto, estaba puesto algo doblado.
¿Quién había hecho esto? No estaba bien. No estaba para nada de bien.
-1, 2, 3, 4, 5, 6- Los volvía a contar.
No. Esto está mal. ¿Por qué? Quizás si lo movía...
Trató con todas sus fuerzas de mover el marco, estaba comenzando a estresarse, sentía su respiración alterada. Quería llorar, esto estaba tan mal. Muy mal. No.
Ahora estaba llorando, sentía que se ahogaba y el agua cayendo sobre él no ayudaba.
En un mal movimiento sus manos soltaron el metal y terminó resbalando dándose un gran golpe.
-¿YoungJae? ¿Estás bien hermano? - Oía a Jackson afuera, pero no podía responder.
El aire parecía no querer quedarse en sus pulmones, se ahogaba.
Escuchó un ruido, la puerta siendo abierta con fuerza y luego el agua fue cortada.
Jackson envolvió una toalla alrededor de su cuerpo y lo cargo hasta la habitación.
-Vamos hermanito, por favor calma- Oía a Jack pero no podía seguir sus instrucciones- Jae por favor, te vas a desmayar.
Sentía a Jackson darle aire con una revista, pero no estaba ayudando.
Oh Dios, iba a morir. Se sentía asfixiado.
-Hey la puerta estaba abierta así que solo entr- ¡¿Qué pasa?!.
Era JaeBum.
-A YoungJae le dio una ataque en el baño, llama a una ambulancia o algo ¡No se que hacer!
-No, espera, déjame a mi- Oía todo a lo lejos, incluso imaginaba como debía estar su hermano de confundido- YoungJae mírame.
Era JaeBum, era su voz, eran sus manos en sus hombros. Él lo sabía, YoungJae sabía que era él.
-Mírame por favor - Entre su intento por controlar su respiración lo miró.
Tenía el cabello alborotado y la camisa mal puesta.
-No, mal, no- Pudo decir.
-¿Qué haces? Lo alteras más - Jackson intervino pero JaeBum no le hizo caso.
-¿Me ayudas cariño?
-S-si- YoungJae se concentró en la tarea de abotonar, uno y el otro, luego lo peinó.
-Muy bien mi amor, lo estás haciendo perfecto como siempre.
No se dio cuenta cuando ya podía respirar, oír y ver con perfecta disposición.
-¿Estás mejor? - JaeBum lo miró a los ojos, y YoungJae lloró.
-¿Cómo hiciste eso? - Jackson se dirigió a su amigo.
-Es costumbre, cuando YoungJae pasa por eso, esto es lo que hacemos - JaeBum sin siquiera importarle la presencia de Jackson lo abrazó - Aunque está vez me asustaste.
Jackson miró entre ellos, con rostro extrañado, pero salió de la habitación y cerró la puerta.
-Luego me explicarán esto- Había dicho.
Ahora JaeBum lo estaba sosteniendo.
-De verdad me asustaste cariño- Posó su frente en el cabello mojado de YoungJae.
-¿Por qué?
-Porque creí que no lograría sacarte de esta- Respondió, pero eso no era lo que YoungJae preguntaba.
-¿Por qué me llamas cariño siempre?.
-Porque lo eres- Dijo con tono serio y mirándolo a los ojos- Porque, no te asustes, pero te amo desde que tenías 16 años.
-Oye, no te asustes - YoungJae posó una mano en la nuca de su mayor- Pero yo también.
Lo jaló y sus bocas se unieron. Era un beso simple, tierno y dulce.
-Extrañaré vivir contigo - YoungJae se abrazo a su pecho- Y verte todos los días en la tienda.
-Te dije que iba a contratarte cariño - Lo beso en la frente- Después de todo eres el único que deja la tienda ordenada y perfecta ¿Qué haría sin ti?
YoungJae amaba esos comentarios, lo hacían sentir útil, lo hacían sentirse querido.
-Me gustaría eso- YoungJae se sonrojó - Así puedo alejar a las chicas que solo van para verte.
JaeBum rompió en carcajadas.
-¿Que importan ellas? He estado enamorado por años del mismo maravilloso chico, no cambiaré ahora.
-¿Hablas en serio?
-Tan enserio como que te estoy sosteniendo con solo una toalla cubriéndote- Dijo y le guiñó un ojo.
YoungJae cayó en cuenta de eso, corrió a JaeBum de la habitación y pegó su espalda a la puerta mientras sonreía.
-¡Oye JaeBum!
-¿Qué pasa? - Dijo del otro lado.
-También te amo, desde entonces y todos estos años.
YoungJae no escucho respuesta, pero no la necesitaba, con JaeBum a su lado no necesitaba nada más.
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