Problemático [Kakucho x Izana]
9
Kakucho siente su corazón latir con fuerza, la sangre corría por sus venas a una velocidad que le impedía pensar con claridad. ¿Qué está pasando? Sentía su miembro palpitar dolorosamente dentro de sus pantalones. Que calor. Mientras Izana seguía desprendiendo ese delicioso y excitante olor.
Nunca pensó que dormir con Izana podría desembocar en esto. Mentira. Soy un mentiroso. El es un omega y yo un alfa. Y soy lo suficientemente mayor para saber que el tiene ese tipo de intenciones conmigo y quizas yo con el. Pero por lo que paso, lo de comisaria me niego a pensar que el me puede atraer.
Izana-Veo que empiezas a tener problemas-Puede ver por la luz que entra por la ventana ese brillo en los ojos del omega.
Quiere detener esto pero su alfa se niega a rechazar al omega. Es como si el animal mandase mas sobre sus pensamientos racionales.
El albino desciende debajo de las sábanas, haciendo que el alfa no lo pueda verlo, pero sí puede sentir como sus manos viajan hacia el borde de sus pantalones, como lentamente se va deshaciendo de ellos junto con su ropa interior a liberando así su miembro.
No. Páralo.
El albino se hecha hacia adelante, lamiendo así la cabeza de su polla, el gemido que sueleta Kakucho lo motiva y hace explotar su felicidad. Pasa su lengua de abajo a arriba lentamente, con su mano agarrando el resto, consiguiendo que todo el cuerpo de Kakucho vibrase por esa nueva sensación. Después de hacer eso un par de veces lo introduce en su boca.
El alfa gime complacido sintiendo la calidez de su boca, que logra abarcar todo su miembro, el calor rápidamente se comienza acumular en su ingle por las oleadas de placer que parecen no detenerse, sus caderas parecen inclinarse hacia arriba, como si no pudiese evitarlo. Quiere avisar al omega de qué va a correrse, la baba se filtra por su boca y gotea en cuerdas viscosas que se mezclan con el presemen, lo que facilita la caricia de la polla en sus manos aumentando la velocidad, consiguiendo así que su clímax lo inunde llenando así la no de Izana el cual no duda en tragarselo todo.
Izana sale de debajo de las sábanas dejándose caer en el pecho del alfa con una sonrisa, mientras ve las sonrojadas mejillas del alfa y le parece adorable como desvía su mirada
¿¡Qué acaba de pasar!?
¡Él simplemente quería dormir! Mentiroso. Tú sabias lo que podía llegar a pasar.
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