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Prostituta [MaiTake]

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Qué error ha cometido la sirena
al enamorarse de un pirata.



Sanzu consiguió convencerla para que esa noche no fuese a ver a Mikey. Es decir había recibido dos disparos y ella claramente estaba abrumada con las palabras que el le acababa de decir.

La entendía. Pero tenía que relajarse.
Había visto a Mikey enfrentarse a peores cosas, estás seguro de que saldrá de esta. Pero aún así su oscuro y  frío corazón se retorció, eran muchos años a su lado.

Erika-Hola...-Escuchó desde atrás y automáticamente giro

Sanzu-¿Que haces aquí?

Erika-Esque no puedo dormir

Sanzu-Ya veo...-Y el silencio se hizo-ven hay helado en la nevera

La pequeña sonrió y comenzó a seguir. Cualquier otra persona ni de coña se hubiera atrevido a seguirlo, pero Erika era una niña, no conocía la maldad que este mundo tiene para darte

Sanzu-¿Esta bueno?-Le preguntó y la pequeña con la boca llena sintió felizmente

Nunca le habían gustado los niños pero Erika sabía comportarse. No era como los quería que no dejaban de chillar y liarla. Como el que una vez vio la parada del metro pegándole patadas a un cartel que él hacía cosas peores no. Pero aquella madre debía haberse levantado y darle una buena hostia.

Siempre pensó que si llegaba a tener un hijo y se comportaba así le daba igual eso de que estaba mal pegar a los niños Si un niño se porta mal habrá que regañarle de alguna manera. A los perros se les enseña regañándoles con un periódico. Pues a los niños también habrá que corregirlos dándoles un pequeño toque de atención

Erika era todo lo que estaba bien en una niña pequeña, tranquila y obediente. Takemichi podía ser un desastre pero había sabido darle una buena educación a su hija.

Erika-¿Como era tu nombre?-Y sintió un gran peso caía sobre sus hombros

Esos ojos....

-Sanzu-Respondió después de unos segundos

Eran iguales que los de Mikey...

No se había fijado bien pero realmente se parecían

Erika-Que nombre más way

Sanzu-Gracias....supongo

Erika-¿Tú eres amigo de mí papi?-Dudo unos segundos antes de responder

Sanzu-Sí...

Erika-¿Entonces sabes muchas cosas sobre el?

Sanzu-Sí

Erika-¿Le gusta el chocolate?

Sanzu-Sobretodo si va metidos en taiyaki o dorayaki

Erika-Entonces cuando esté mejor podríamos ir a comprar unos cuantos

Sanzu-Sí. Sería una buena idea

Antes de entrar a la habitación Takemichi le pidió a los doctores que le explicarán cómo cambiar los vendajes y en qué orden se tendría que tomar el medicamento. Rindou accedió para que Takemichi aprendiera a cambiar los vendajes, al igual que desinfectar la herida hasta que llegara el desayuno

-Lo hace muy bien señorita-A lago uno de los doctores

Erika-¡Bien mami va a salvar a papi!

-Aquí tienen el desayuno-Dijo una de las sirvientas entregándole la bandeja a la azabache

Bien, aquí voy 

Sanzu la acompañó hasta la habitación, antes de entrar tomó una bocanada de aire. Miro al pelirosa, quién permanecía quieto y serio, después de unos segundos asintió y este le abrió la puerta y luego la cerró

Takemichi-¡Buenos días!-Dijo sonriente

Manjiro-¿Tú qué haces aquí?-Su cara de sorpresa lo dijo todo.

Takemichi-Asegurarme de que te recuperas-Dijo dejando el desayuno en la mesita, para luego agarrar una de las sillas y sentarse a su lado

Manjiro-Takemichi....ya tienes a Erika vete, no me debes nada

Takemichi-Mikey....Desayunemos juntos ¿Sí?

El mayor la mira atentamente y simplemente asiente. Se incorpora hasta donde el doctor le ha dicho que puede, comenzando a desayunar. El silencio podría definirse como tenso pero cómodo. En otras circunstancias Takemichi hubiese estado llenando el silencio, hablando hasta por los codos

Takemichi-Bien. Iré a llevar esto a la cocina y cuando vuelva cambiaré tus vendajes-Realmente lo que iba hacer es informar a los demás de que Mikey si se tomo los medicamentos y había comido recibiendo halagos como; "Me alegra que el jefe esté en buenas manos" "wooo eres genial"

Takemichi-Bien, vamos a cambiar lo vendajes

Bajo las sábanas suavemente, viendo que lo único que llevaba puesto era unos pantalones color negro que le llegaban por encima de la rodilla y las vendas que cubrían las heridas, se fijó también en lo delgado que estaba

Lenta pero segura  y de la manera más cuidadosa, quitó las vendas, para luego terminar limpiandolas con mucha suavidad, no va a negar que su cuerpo entero se estremeció al ver la herida, una vez terminó  con la limpieza de la herida, la envolvió delicadamente en suaves y frescos vendajes

 Takemichi-Bien, te dejaré descansar-Dijo al ver que el otro bostezaba y no le extraña los medicamentos que se toman dan un gran insomnio

Y así Takemichi se había convertido en su cuidadora. Ella le daba comida, merienda y cena, cambiaba sus vendajes y desinfectaba la herida, incluso hubo veces que durmió junto a él. Aunque de vez en cuando un doctor entraba para ver como iba la herida, felicitando a la chica por lo bien que lo estaba haciendo

Apreciaba la sensación de las suaves manos de Takemichi acariciar su cabello, eso lo hacía sentir tan en calma, se preguntó si alguna vez sentiría su toque en otras circunstancias, pero rápidamente se negó, una vez estuviese curado la chica debería irse

Takemichi-Se ve muy bien-Dijo sonriente-voy a cambiar tus vendajes y podrás descansar

Cuando la chica se fue y el quedó solo, cerró sus ojos y se metió en sus pensamientos, pero los volvió a abrir cuando  escucho la puerta abrirse, escucho unos pasos acercarse y cuando su vista en foco al lado de la cama que estaba vacío pudo ver a Erika

Erika-Hola Papi-Su corazón dio un vuelco y juro que casi muere-¿Cómo estás?-Dijo para después con cuidado subirse a la cama y tumbarse a su lado

Manjiro-Mejor-No quería sonar desagradable menos frente a su hija pero es que tener la cara a cara y viendo que eran tan parecidos lo dejaba sin palabras.

Erika-Es que mami es la mejor-Dijo orgullosa de su progenitora

Manjiro-Si, lo es

Erika-¿La quieres mucho?

Manjiro-Sí

Erika-Papi

Manjiro-¿Mmm?

Erika-¿Puedo dormir contigo?

Manjiro-Claro

Lo que realmente quería decir era que no. No porque no quisiera, sino porque no se sentía preparado para tener tan cerca un ser tan delicado. Su hija era pequeña y delgada, sus cabellos le recordaban a los de Takemichi. Sentía que si la tocaba le haría daño

Nunca pensó que tener un hija podía ser tan escalofríante. La preocupación de que algo le pueda pasar, de que un imbécil pueda hacerle daño y tratarla como quisiera.

Aunque sabe que Takemichi nunca permitiría eso, que protegería su hija Aunque tuviera que enfrentarse a la misma muerte. Lo demostró cuándo han comido apareció frente al pidiéndole ayuda

Erika-Papi

Manjiro-¿Mmm?

Erika-¿Me puedes contar un cuento?

Manjiro-Oh...yo...esque...

Erika-¿No te sabes ningún cuento?

Manjiro-No...

Erika-Entonces tendremos que pedírselo a mamá ella cuenta los mejores cuentos del mundo.

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