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sober | mitake

¡ 01. sobrio !

waverleey

Takemichi acababa de salir de la ducha cuando se encontró con Mikey tirado en su cama. — Mikey-kun, ¿Qué haces aquí? Ya es tarde, deberías ir a dormir, mañana será un día ocupado.

El rubio cenizo se sentó en la cama con una enorme sonrisa. — Mitchy, no quiero dormir, quiero que hablemos.— arrastraba las palabras al hablar, evidentemente estaba ebrio. — Ven aquí, hay que hablar.

Takemichi hizo una mueca graciosa, pero de igual manera acató la orden. — ¿Qué ocurre, Mikey-kun?

— Tú, tú eres lo que ocurre. — fue directo. — ¿Qué es lo que sientes? ¿Te gusto? Vamos, Michi~, estoy ebrio, puedes decirme tus sentimientos, ya estoy harto de que solo nos estemos dando indirectas y que no haya nada concreto.

— Mikey-kun, estás ebrio, no recordarás nada de esto mañana. — lo mejor sería llevar a su 'amigo' a tomar un baño con agua fría y arroparlo bien para que duerma cómodo. — Vamos, te daré un baño.—  se levantó de la cama para intentar llevarlo.

Rió estúpidamente. — ¿Tomaremos una ducha juntos? Takemitchy, qué atrevido, es demasiado rápido.

— Mikey..— dijo con voz de advertencia.

— Ya, está bien, sólo bromeaba. No quiero ir a bañarme, quiero hablar.

Definitivamente no le iba a quitar esa idea de la cabeza. Algunas personas se vuelven demasiado tercas en estado de ebriedad. — Está bien, te escucho.

— No, yo quiero escucharte a ti. Hay que dejarnos de cosas estúpidas. El alcohol me hace sincero, así que tú también sé sincero o tendré que embriagarte para que lo hagas. — sus mejillas estaban sonrojadas, suponía que por el alcohol. — Habla de una vez, sin rodeos. Siempre dices tantas cosas que ni siquiera estoy seguro de si insinúas algo, así que dime ¿Qué quieres de mí? ¿Quieres una relación o sólo te diviertes coqueteando? Estaría muy mal que sólo estuvieras jugando con mis sentimientos.

— Mikey-kun, baja la voz, mis padres están durmiendo, te podrían oír. — para sus padres no era secreto que Takemichi y Manjiro se gustaban, pero ninguno se le declaraba al otro, incluso habían hecho apuestas sobre quién iba a ser el primero en hablar.

—¡No me importa! No me importa si creen que estoy loco. No estoy sobrio y no me importa nada en este momento.— Takemichi se quedó callado por un largo rato, buscando las palabras correctas. —Takemichi, me gustas y te quiero, te quiero de la forma en la que me podrías abrazar y dar besos y todas esas cursilerías que tanto te gustan a ti. No comprendo cómo pasó ni porqué me enamoré de ti, yo no me quería enamorar porque eso significa que me podrías romper el corazón.— Aún no llegaban las palabras. —¿Qué voy a hacer si me rechazas?— Por fin abrió la boca para hablar pero fue interrumpido. —Ya sé. Contaré hasta diez y si me besas en ese lapso significa que vas a ser mi novio. Uno... Dos... Tres... Tic, toc, Takemichi... Cuatro... Cinco... Seis... El tiempo se acaba... Siete... Ocho... Ya me estoy desesperando... Nueve... Si me besas serás mi novio, son demasiados los privilegios que se gozan si aceptas. Si quieres te paso la lista más tarde sobre todo lo que puedes gozar si eres mi novio.— Los delgados y suaves labios de Takemichi se posaron sobre los suyos.

— Lindo. — desde el punto de vista de Takemichi, todo en Manjiro Sano era lindo. — Tu sonrojo es muy lindo.

— Tenías que haberme dicho que estabas enamorado de mí. — puchereó.

Le causaba gracia que Mikey siempre que bebía de más se ponía demasiado cariñoso y le decía a todos los miembros que los amaba. Sólo ebrio y en fechas especiales recibían ese tipo de trato del líder de la pandilla más grande de todo Tokyo. — Bien, si eso quieres.. Manjiro Sano, yo, Takemichi Hanagaki, estoy muy enamorado de ti, tanto que he aceptado una propuesta tuya en estado de ebriedad para ser tu novio. Me gustas mucho, te quiero, te adoro y quiero que duermas hoy conmigo para abrazarte toda la noche.

— ¡Sí! — saltó a los brazos de Takemichi -literalmente- siendo cargado por él. — Dijiste que estabas enamorado de mí.

— ¿El Invencible Mikey ya está feliz?

— Oh cállate, por favor. — Hanagaki sabía lo mucho que lo avergonzaba ese apodo que le pusieron los chicos. — Mitchy, te diré la verdad, pero no te asustes. No estoy ebrio, estoy sobrio.— los ojos de su ahora novio parecían que iban a salirse de sus órbitas. Escondió su cabeza en la curvatura de su cuello, riendo alegre. — No te espantes ni te enojes, es que ya estaba harto de que no te me declararas.

— ¿Por qué tenía que declararme yo?

— Sólo quería que tú fueras el primero en hablar, pero como no funcionó tomé valor en el alcohol.

— Mikey-kun, ni siquiera estás un poco ebrio, creo que sólo tomaste un trago para que tu aliento oliera a alcohol. Estás sobrio, fue un estado de ebriedad fingido.

— Pues a mí me funcionó y a ti parece gustarte el resultado de todo esto a juzgar por tus manos en mi trasero.

— E-Es para sostenerte, lo siento.

Un chico así de tierno como Takemichi no lo iba a hallar en ningún otro lugar. —No me molesta, sigue con ello si quieres, ese es uno de los beneficios que viene incluido en el paquete de ser mi novio. Si todo va bien dentro de unos meses probarás los beneficios que ofrecen mis labios y mi pe..— Cubrió con su mano la boca de Mikey.

— Ya vamos a dormir, falso alcohólico, es muy tarde y mañana tenemos que ir a la escuela.

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