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Sonata nocturna | GonKilluGon

Uno

YamilethWithY

Une dernière danse

Pour oublier ma peine immense

Je veux m'enfuir que tout recommence

Oh ma douce souffrance

Je remue le ciel, le jour, la nuit

Je danse avec le vent, la pluie

Un peu d'amour, un brin de miel

Et je danse, danse, danse, danse, danse, danse, danse

.

.

.

En el siglo XVIII era bien visto la unión de dos familias por conveniencia económica a través del matrimonio entre uno de los miembros de cada familia, independientemente de los sentimientos que ambos tengan por el otro. Una costumbre llevada a cabo durante varias generaciones en la acaudalada familia Freecs.

Hasta que surgieron los rumores de que el primogénito de la última generación era homosexual, apoyada por la falta de interés que el joven le daba a las señoritas que conocía y unas cuantas miradas -según algunas mujeres- inapropiadas hacia algunos muchachos.

La noticia azotó con fatal ímpetu a los nervios de la pobre tía Mito, quien preocupada por el futuro no sólo de su sobrino, sino por el de toda la familia; pegó grito al cielo y estuvo en negación durante al menos dos semanas. No ayudó el hecho de que los rumores jamás fueron desmentidos ni confirmados por su protagonista.

En cambio, la reacción de su padre fue de lo más serena. Este no le dio la mayor importancia, pues si se trataba del bienestar de la fortuna de la familia aún contaba con su hija, Retz, poseedora de una inmaculada belleza envidiada por muchas jóvenes, su impecable cortesía y el ser diestra en las artes musicales la convertían en una de las jovencitas más cortejadas de la ciudad por varios caballeros de la más alta clase. Pero Ging Freecs era porfiado en su decisión de casar a su hija únicamente con alguien capaz de rebasar con creces la enorme fortuna de los Freecs.

Mito le repetía constantemente que con esa decisión sólo acercaba a su hija a la amenaza de la soltería y a ser el hazmerreír de otras familias -alegando que ya tenían suficiente con un miembro homosexual- aun así, Ging se mantenía firme.

-¡Mi hija no será digna de cualquier muchacho! La persona que tenga la enorme dicha de desposarla deberá asegurarme que se mantendrá en las mejores condiciones y las mayores comodidades -había dicho.

Gon no podía evitar preguntarse si su declaración sobre sus verdaderas inclinaciones había acrecentado la obstinación en tal disposición.

Incluso su misma hermana había apagado sus esperanzas de verse casada en algún futuro cercano, y hasta se preparó a la idea de conservar la soltería por un buen tiempo, siendo una triste espectadora de cómo sus amigas iban contrayendo matrimonio y se regodeaban ante la desolación de la nombrada jóven más bonita y educada de la ciudad.

-Hermano, aún sigo guardando esperanzas en que nuestro padre decline su decisión. Si nos mantenemos a la deriva esperando a alguien cuya existencia aún no es certera, ten por seguro que mi soltería durará hasta el final de mis días -comentó la fémina con cierto deje desdeñoso.

-Retz no te rindas. Ya llegará alguien que finalmente sea aceptado por nuestro padre -respondió mirándola con cariño-. Aún quedan muchos hombres el mundo.

Gon era caracterizado por su lenguaje informal y sencillo, siendo reprendido constantemente por no ser capaz de mantener una conversación con palabras selectas ante una persona de clase.

-¡Pero ya me he cansado de esperar! -reprochó con exasperación.

-Portándote así no conseguirás nada. -En un acto de descaro, puso los ojos en blanco. Retz se mostró ofendida.

-Mi propio hermano admite que me quedaré soltera toda mi vida ¡que desgracia! -lloriqueó con impotencia.

-¡No dije eso, Retz! -se apresuró a decir. Suspiró con pesadez y se mordió el labio. La fémina dedujo en esa expresión que su hermano estaba reflexionando sobre algo, y por eso guardó silencio.

-Mira... Se supone que no debo decirte esto para no hacer expectativas -habló con cautela, atrapando la completa atención de su hermana-. A nuestro padre le llegó la invitación a un baile...

-¡A un baile! ¡A cuántos bailes he sido invitada pero no he conseguido acercarme a ninguno de los caballeros por objeciones de nuestro padre! -interrumpió con amargura en sus palabras.

-Hermana, te agradecería que te callaras y no me interrumpieras -farfulló obligándose a guardar la compostura ante tal abrupta intromisión. Retz solo asintió y se mantuvo atenta-. El baile será dado por la familia Zoldyck.

Las facciones delicadas de la fémina se deformaron en una mueca de confusión.

-Se mudaron a la ciudad hace unas semanas. Darán el baile con el objetivo de presentar a sus hijas y elegir a alguien para casarse con ellas.

-¿No tienen hijos varones? -la expresión de la rubia delató verdadera emoción.

-A eso voy. Tienen tres hijos varones, dos de ellos ya están casados y el más joven está soltero. No lo conozco, pero se rumorea que es una buena persona.

Retz no se molestó en ocultar su semblante entusiasmado, pero pronto se transformó en un gesto de desilusión.

-Pero las imposiciones de nuestro padre no me permitirán ni siquiera acercarme...

Sin embargo, su decepción fue truncada por la sonrisa triunfante que su hermano ostentaba.

-Su fortuna es por mucho, mayor que la nuestra. Gracias a eso, nuestro padre espera casarte con él.

Retz se permitió regocijarse en alegría y celebró con ímpetu la posibilidad de muy pronto contraer matrimonio con un miembro de tan poderosa familia.

Al cabo de pocos días, la familia Freecs asistió al baile.


Historia participante del concurso creado por Arthy-Love-Lucas

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