10. Bad guy.
X. Bad guy.
Ese día anunciaba desde la mañana, ser una calamidad incordiosa justo en el momento en que las gemas marrones del castaño divisaron a una sorprendida Natasha Romanoff entrando por la puerta del taller. Verla desfigurar su angelical rostro lleno perfectas líneas, minutos después que él lograse pasar la tensa prueba de compatibilidad con el nuevo reactor Arc, fue como ver una colisión peligrosa. Por supuesto, Tony temió lo peor.
El momento exacto en que la comprensión la abordó, fue cuando los brillantes océanos se nublaron momentáneamente, enfriándose lenta y cautelosa, tan perspicaz con el caos yaciente en la habitación. El tono azul en su iris se oscureció con una rapidez admirable sobre la extensión violentada del cuello níveo del más joven en la mansión. Natasha mantenía su foco visual absorto en las formas rojizas que habitan alrededor de las clavículas del inglés, a la vez que cada uno de sus rasgos se afila como la punta de una flecha lista para hacerlo sangrar.
No se tenía que ser un genio como los castaños para descubrir la verdad en aquel desastre que eran sus sudados e impunes cuerpos. Tony se veía agotado por donde se mirase, tan hecho mierda debido al Paladio; y Peter, bueno además de tener una colorida gama a lo largo de la garganta, tenía la ropa hecha un lío arrugado y sus labios rosados sobresalían más grandes de lo habitual.
La astuta e intimidante mujer se acercó a ellos depredadoramente, sus caderas de gitana moviéndose peligrosamente y su frío temple haciendo eco en la habitación como una alarma biológica indicando catástrofe y ruina. El rojo escarlata en sus labios creaba pequeños y vibrantes avisos de escape en las cuerdas tensas de Benjamin, sin embargo, él se ha aferrado tanto en aquellos días a su orgullo, que le resulta retorcidamente placentero el causar estragos de este tipo en las personas cuya fortaleza se nota sobre las máscaras indiferentes que usan diariamente.
Si hay algo que Peter sabe con certeza es que no va a salir de esa mansión como si fuese una prostituta o algún insignificante aprovechado, y mucho menos, como un arrepentido chiquillo asustadizo. Él era un genio, una gema preciosa, no un espécimen abandonado de dignidad.
Así que, es en el momento en que la rusa se detiene frente a ambos y que sus tacones de aguja dejan de martillar el mármol blanco, donde Peter le da la bienvenida con una sonrisa. Pequeña, ladeada, nada arrogante y un poco impregnada de satisfacción sexual. Es de esa forma en la que Benjamin se diferencia del resto, no es de los que huyen, él enfrenta a cualquier situación y siempre encuentra la manera de brillar a pesar de la oscuridad que le rodee.
—Señor Parker. —comienza ella, tan calmada y ajena, como si encontrar tal escena fuese la cosa más ordinaria del mundo. Externamente su actitud resulta agradable e impredecible, sin embargo, Parker es capaz de ver la intención oculta en esa piel de muñeca rusa. Su voz tranquila no mostró nada más que educación, pero en el "Señor" es donde el mensaje ha quedado envuelto en un tono sutilmente guasón.
Para el castaño sería pretencioso fingir que no lo esperaba, e inocente no esperar el golpe tan pronto, pues ya había tenido la oportunidad de conocer a esa mujer.
Ahora mismo su mejor estrategia recaía en hacerle ver más allá de la escena que sus veían. Romanoff sabía lo que ellos dos hicieron en aquel taller, conocía el estado civil de ambos y podría destrozar los planes de Peter con sólo una oración, pero Benjamin también podría despedazar aquella pantomima que jugaba con Anthony sin que este se diera cuenta.
—Madame Tsarina. —la sonrisa dorada en los labios rosados no vacila a sabiendas de lo mucho que pueden torcerse las jugadas en su partida, incluso se extiende gustosa de desafío y asiente aceptando la amenaza. Los ojos azules de la agente brillan en reconocimiento, nota que Benjamin es más que una cara bonita y un seductor innato.
Ella es conocedora de que Peter posee varios ases bajo las mangas, por lo que, si el joven castaño no mal recuerda, Romanoff siempre ha sido del tipo que protege su espalda sobre las vértebras de cualquier otro ser. Así da por hecho que no pasará ningún derramamiento de sangre en el lugar...por el momento.
Anthony, por su parte está demasiado tenso, tal como una columna de acero puro, con sus músculos se perfilándose filosamente tan contraídos entre sí que resultaba retorcidamente divertido conocer los alcances que la rusa tiene sobre la vida del americano de personalidad descarada.
El silencio posterior a los saludos devora la habitación violentamente, casi como si un agujero de gusano se hubiese presenciado de forma inconcebible entre los tres a la vez que el fétido olor del arrepentimiento comenzaba a surgir del vivaz cuerpo de Tony Stark. Natasha sin duda era a tomar con cuidado incluso por el hombre de hierro.
Y Parker, a pesar de sus esfuerzos por quedarse a controlar aquella situación, sabe que no podrá soportar un segundo más quedándose en medio de una neblina de confusos sentimientos y emociones desbordadas de un casi poético final.
Él había jugado lo mejor que pudo sus cartas ese día, no iba a forzar a un animal nervioso como lo era Tony en ese instante. Benjamín hizo su magia, Peter lanzó la moneda a la merced del Stark, sólo quedaba esperar a la distancia de un agridulce encuentro secundario.
—Creo que lo mejor sería dejaros charlar, estoy seguro de que la Madame ha venido hasta aquí con un importante propósito. —con elegantes movimientos, Peter se arregló pericioso el desastroso estado de su ropa. Algunos pequeños diamantes se encontraban flojos y varias arrugas pronunciadas se extendían por los bordes de sus extremidades.
Cuando se conformó con lo máximo que puedo alcanzar de decencia, miró al filántropo directo a los ojos tan profundo e intenso que la pelirroja pareció ser un florero en el aparador—. Estoy verdaderamente complacido por los resultados de nuestro proyecto, Anthony. Si notas algún inconveniente, o que la velocidad del nuevo prototipo comienza a volverse inestable, llámame. Sino es así, nos vemos en el trabajo. Permiso, Madame Tsarina.
Y aunque una parte dentro de él le gritó que se quedara, que alejara a la sucia araña de su variable principal, Peter supo que no cabía en aquel lugar cuando una nube gris se posó sobre los ardientes iris marrones, era como si la prodigiosa mente americana se hubiese perdido en la deriva de la realidad, buscando excusas y mentiras baratas.
Pasaron unos cuantos minutos para que Romanoff atacara a su hermético objetivo. Sutil e ingeniosa la pelirroja se apoderó del único asiento intacto de la habitación, sus piernas blancas resplandecían bajo el sensual vestido negro que delineaba sus curvas perfectamente y sus extremidades superiores caían gráciles sobre su rodilla derecha. Ella no buscó una historia, ni siquiera le interesó la frecuencia de aquel tipo de encuentros, simplemente rompió frágil la mentira que Anthony se repetía en cada segundo de ausencia por parte de su prometida.
—¿Por qué te empeñas en ir en contra de la corriente en la que tú mismo te metiste, Stark? —sus suaves palabras destrozaron crueles la ilusión que el millonario había creado al mundo entero, se incrustaron hambrientas en la carne del hijo de Howard e hicieron trizas el mantra que bailaba sobre su conciencia sin descanso y en un ritmo infernal.
Los iris marrones la contemplaron como un necio descubriendo la verdad de sus convicciones. La verdad recaía en que Tony estaba cansado y abrumado por lo mucho que su vida había cambiado en poco tiempo, cambios que el mismo creó e inconsciente del alcance de sus decisiones tomarían en un pequeño episodio de fragilidad emocional.
¿Por qué lo hizo? Ni el mismo lo entendía con certeza, pero fingía que era dueño de cada uno de sus saltos al vacío.
El inevitable despertar de su mentira se sintió igual que un terremoto indolente, Edward lo palpó contra sus muros, sintió cada filamento siento cortado y derramado con la gracia de una comedia griega. Y a pesar de todo aquel espectáculo en su cabeza le fue inaceptable aceptar que otra vez se había equivocado, "¡y de qué manera, Tony!" pero él era lo que los medios decían, lo que pocos veían y lo que nadie imaginaba; así que arrepentirse, ipso en facto, retractarse de sus acciones estaría en la última de sus opciones.
Virginia no merecía tal humillación, no cuando la sociedad tenía bajo su mira a la mujer que dirigía su legado como si fuese la dueña legitima, cuando el universo mismo reclamaba furioso una recompensa por lo maravillosa que ella era con el incorregible Tony Stark. Pepper Potts era la única opción de redención para Hombre de Hierro.
— ¿Qué te digo, Romanoff? Mi naturaleza es indomable incluso para mí.
—Sabes que no soy de tipo de mujer que corre en aras de socorrer a otro ser, mucho menos en cuestiones como esta, por lo que quédate tranquilo, que Pepper jamás sabrá de esto de parte mía.
—Maravilloso, Nath. Sería una pena que arruinaras toda la felicidad que nos rodea por la boda. —la mujer atravesó al castaño como una flecha sedienta de daño, ella necesitaba abrir el remordimiento en Tony por sus acciones tomadas, pero la rusa sabía que necesitaba más que una mirada para doblegar ese ego imprudente—. Además, todos saben bien sobre aquella fricción que siempre ha existido entre ambas, en especial, sobre aquel sutil odio que tiene sobre ti desde que tú y yo nos enredamos hace años. Ese episodio sigue siendo inolvidable para ella y la prensa misma, a pesar de lo serio que llevan tú y Wanda Maximoff su relación. —rápido y suspicaz el Stark movió sus cartas, jugar con piezas del pasado solía ser un poco bajo, pero ¿no valía la pena usarlas cuando existía la posibilidad de sentir la catástrofe venir?
—Por lo que, ¿no crees que Pepper podría tomarlo como sabotaje? Y ni pensemos en tu preciosa novia, que es más insegura de lo que cualquiera en el mundo podría imaginar jamás.
—No te equivoques conmigo, Stark. —advierte duramente.—. Sabes bien que no te conviene arruinar el punto de amistad en el que hemos quedado, ya que, puede que con una acción estúpida rompas nuestro acuerdo de beneficio mutuo. Sería muy molesto para ti que Fury decida meter sus manos en tu preciosa creación, ¿no? —pregunta Natasha con muecas histriónicas mientras Tony busca cuidadosamente alguna otra arma para usar contra ella—. Joderme con Wanda no es opción para ti, ni para nadie. ¿Lo comprendes?
Romanoff está calmadamente furiosa, sus hombros se ven tenaces y la fragilidad etérea que su cuerpo desprende ilusoriamente se rompe para dejar paso a un aura peligrosa. Lo ideal para aquella situación sería no hacer enojar a la agente, pero él es Tony Stark. Los ideales y moldes no se ajustan al desmesurado tamaño de su ego
—Perfectamente, querida. Debes saber que no quiero dañar nuestra amistad y mucho menos a tu chica. Wanda te hace bastante bien, ella logra calentar a Rusia como nadie nunca lo ha hecho, lo que resulta maravilloso para ti y para todo el mundo. —moviéndose como un león, Tony se hace de la situación, mientras que J.A.R.V.IS se mantiene pendiente en caso de enviar su traje a pulso si la tensión entre ambos guerreros se rompe en una onda violenta. —. Pero ¿comprendes tú que sólo estoy poniendo en la mesa los puntos importantes en lo que respecta a la escena que presenciaste hoy?
—. Tú y yo conocemos a Pepper, suele ser rígida y profesionalmente educada la mayor parte del tiempo, aunque, ¿recuerdas lo que pasó en Ámsterdam? —el brillo de reconocimiento se posó silencioso en el iris azul de la pelirroja, ella sabía a lo qué se refería ese desvergonzado—. Ella se transformó en una mujer despiadada, obtuvo un potencial de lucha digno una maestra de artes marciales...Ahora, imagina la felicidad de una novia en construcción de su boda perfecta; puede que ella aparente cierta indiferencia frente a las cámaras, sin embargo, cuando veo sus ojos azules perderse en la lejanía, es palpable toda su emoción contenida por el hecho de haber atrapado al proyecto favorito de los mártires. La dulce Potts tiene fe en la redención, ella realmente cree en los pequeños pasos que he dado en complacencia suya. Es románticamente lamentable lo mucho que me ama, no me mires así Romanoff, yo admito frente a todos que no merezco ese amor.
—Todos tenemos muy en cuenta que sigues siendo el mismo bastardo de siempre, Stark, no hace falta que te confieses conmigo. Personalmente no me interesa tu tragicomedia hollywoodense, ni lo mucho que pareces disfrutar de arruinar tu vida y la vida de los que, estúpidamente te quieren lo suficiente como para soportar cada uno de tus inmaduros desplantes.
—Perfecto para ambos, agente. Sólo analiza la situación en la que te acabas de meter sin querer; tienes a una Pepper entusiasmada, aferrada a un sueño próximo... ¿serías capaz de transformar su ilusión nupcial en una atroz blasfemia?
—Mi postura es indiferente, ya lo sabes. No quiero involucrarme en tu mierda inacabable, mucho menos con esta en la que te acabas de meter. Porque puede que no seas consciente, Tony, pero al final todo esto acabará mal.
—Lo resolveré cuando el momento llegue, Nath, no hay prisa. Mientras la tormenta se aproxime dejemos al rio correr a su ritmo y con su salvajismo nato. Si llega a desbocarse construiré una presa. Después de todo, soy un ingeniero, y mi especialidad es construir y reparar.
En lo profundo se su casaca fría, Natasha Romanoff sentía el impulso de advertir a ese soberbio hombre que su mayor preocupación no debería ser ella, ni muchos menos Virginia Potts, sino el Lucifer encarnado que se paseaba por su vida como una figura divina e inocente.
Benjamin Delacour era más peligroso de lo que cualquiera pudiese imaginar, ella había visto con sus propios ojos el alcance que podía llegar a tener una voz venusiana y la belleza de un semidios griego. La rusa se consideraba una experta en el arte de la manipulación, hasta que conoció al guardián que había curtido al inglés de ensueño.
En la superficie del mundo, le llamaban Loki. En la realidad secreta, era un Dios de las mentiras y el engaño.
Por lo que, desafortunadamente para el hijo de Howard Stark, ella tenía sus prioridades bien marcadas. Asustar a la presa del Delacour no era una posibilidad que tomar en cuenta nunca. Natasha sabía con quienes se codeaba la astuta serpiente, mismos con los que ella solía relacionarse. En la mala fortuna de su amigo, sus hilos y los de Benjamin se entrelazaban en deudas, números rojos y lazos casi fraternos que provenían de una época oscura que no era tan pasada como debería.
—Una última cosa. —dijo mientras se reincorporaba lista para salir de aquel lugar, que, más que divertirla le había frustrado la mañana y posiblemente el tiempo venidero—. Por lo de las cataratas de Reichenbach, te daré un consejo antes de que arruines todo lo bueno que hasta ahora has logrado y te hundas en comportamientos nocivos. —la bruma en sus fríos zafiros se disipó momentáneamente, un océano transparente se abrió a merced del Stark. Fue finito e intenso, tanto para que la mente del millonario se estancara en la presencia femenina con mayor concentración de la necesaria. —. Es momento de que aclares tus necesidades, Anthony. Analiza, negocia, rechaza o rompe tratos que no te complazcan ni te sean de utilidad... antes que estos se conviertan en deudas irreversibles de pagar. Suerte con tu mierda, querido.
Cuando Edward vio salir a la mujer de perfectas curvas, el alivio recorrido sus piezas. Había sobrevivido al Paladio, sació la sed de Peter que tenía raspando su garganta cada que lo veía, incluso dejó fuera del juego a la rusa.
Sin dudar y felicitándose por tan buena perspicacia se recompensó con la mejor copa de Whiskey en toda la mansión- Pero lo que Tony no sabía era que, en aquel momento, ignorantemente, obtuvo la primera advertencia enviada por el universo de la amenaza que atentaría contra su cordura.
Una, cuyo cuerpo fue creado en el paraíso de la carne mortal, pero cuya esencia había sido curtida en el infierno de la ciudad del amor.
.
.
[...]
Si existía algo que Benjamin Delacour adorara de America más que la enorme distancia entre ella y Francia, era lo mucho que la gente de aquel país parecía perderse entre escándalos nacionales.
Los americanos no solían prestar la atención necesaria a los problemas que aquejaban al mundo, en excepciones donde la gravedad de los asuntos merecía un análisis puntual, por lo que, como extranjero no tenía que preocuparse demasiado respecto a sus acciones libres de la autoridad de su esposo.
Aunque ahora, la realidad para aquel desgraciado era que la partida se abría ante él.
Gracias a la preciosa perra que era el Destino, Peter podía juguetear libremente por donde le viniera en gana, el inglés podría deslizarse como una serpiente por los hombros de los reyes que fuesen sin temer de las repercusiones de su verdadera personalidad, al fin, su parte maliciosa y su andar coqueto podían salir a la luz del sol sin sentir las cadenas de un obsesivo hombre arrastrándole a la oscuridad.
Esta vez no habría demasiado problema para salir de su cascaron sumiso, ni paranoias revoloteando en los extremos de su mente por el miedo que le producía el control de Sebastian sobre él.
Fue difícil, pero ahora Sebastian estaba atado de manos a su trabajo sin descanso ni fin. Costó un par de sacrificios el lograr poner a algunos fieles perros en contra del hueso para abrirles la oportunidad de obtener el Rib eye perfecto. Tener un poco de tiempo libre resultaba una ventaja preciada para su salud mental, se volvía oro en bruto con el aumento de sus ganancias y el poderío que tomaba con el enemigo.
Sebastian Delacour se mantenía alerta del imperio bajo su mandato que se había tambaleado peligrosamente en la desconfianza de aliados oportunistas cuando su castillo se desplomó. Nada entraba a su lista de prioridades más que levantar los cimientos de su torre, aumentar la seguridad de sus muros y reforzar la capacidad de sus guerreros, costase lo que costase.
Dentro de sí, Benjamin agradecía la arrogancia nata de su preciosa Lizzy, ya que, si no hubiese sido por esa tonta vanidad que la caromomia desde las puntas de los huesos, él no hubiese logrado derribar aquel castillo de diamantes mediocre, ese del que escuchó tanto alarde desde tiempo atrás.
La ex directora del área de Servicios de comunicación y seguridad había abusado de soberbia, y el precio de no comprometerse adecuadamente con su trabajo le costó millones de errores. El resultado de su pecado, la caída del sistema de seguridad más vanagloriado de la década, pero aún más importante...Ella fue la que dejó caer los puentes que aseguraban la gloria de la compañía madre de Francia.
Fue un verdadero deleite para el castaño haberse bebido la desesperación de Toomes, la angustia y frustración de la morena le supo mejor que cualquier néctar terrenal. Él nunca fue partidario de la Navidad, pero ese día se sintió como un infante afortunado.
Tras ese episodio trágico, Peter se presumía íntimamente la forma edénica con la que el karma le cobró dulcemente el primer cheque de adeudo que esa mujer tenía con él.
Ese había sido el momento predilecto en la existencia actual de Benjamin, estaba tan seguro de que nada en el mundo se comparaba al placer oscuro que su cuerpo presencio en aquella ocasión. Ver a Liz al borde del precipicio era la obra gloriosa que no se cansaba de repetir en bucles infinitos detrás de sus parpados, a pesar de que el verdadero espectáculo estaba en edición.
—Escuché que Potts arribó en el terreno de tu juego hace dos días, por lo cual me estuve preguntando un poco curioso, si tienes algún plan en mente para tomar a su héroe antes que descubra tus intenciones aquí.
El castaño sonrió confiado mientras volvía de sus pensamientos de gloria. —Por supuesto que sí, Loki. No hace falta que te preocupes por una piedra en el camino. Dame un poco de credibilidad, que yo sí puse atención a las lecciones que me enseñaste.
—Sé que lo hiciste, Parker. Pero no veo ningún avance estable con la pieza que quieres robar. Exceptuando claro, ese primitivo comportamiento que tuvo contigo aquel día que salvaste su arrogante existencia. —el pelinegro atravesó al más joven con sus intensas esmeraldas.
Benjamin se removió en el asiento del Cadillac, el viaje agradable al trabajo había pasado a un serio intercambio de palabras. Sintió un escalofrío en el nacimiento de su columna cuando Loki abandonó su máscara de travesura, no fue miedo lo que le embargó, él no temía del peligroso aristócrata. Pero sí que lo respetaba, él lo hacía con la devoción de un hijo y el fervor de un preso a la redención de sus actos.
—Peter, ya han pasado días desde ese acontecimiento, y en todo ese tiempo he visto desde la primera fila que Stark es inmune a tus tácticas. —la serenidad en Peter se vio turbada por la apuñalada a su orgullo, sus ojos castaños se encendieron como fuego, Loki supo que el más joven atacaría y lo cortó de raíz, ambos no tenían el tiempo para perder en peleas sin sentido—. Él no cayó ante ti como todos los demás. No cuando tres es el límite de resistencia máxima y...han pasado cinco días. ¿Realmente ese hombre vale todos los riesgos que estás tomando para volverlo tu Rey? Porque, Parker, debes recordar que no eres el único que tiene nervios expuestos en el juego, y si Sebastian descubre este ardid todos lo que estamos de tu lado vamos a quemarnos con el mismo fuego.
Pudiera ser que Loki fuera su guía, que había sido la cuerda de su ancla, y tal vez, fue él quien le mostró cuán fuerte era el brillo en su interior. Más importante, pudiera que el morocho le enseñó el poder que se encerraba en él...Pero también Loki era el pecador que siempre lo subestimaba. Poco, mucho. Laufeyson nunca dejaría de verlo como un chiquillo descuidado y a la intemperie.
— De acuerdo, Loki, voy a aclarar tu curiosidad. Potts no es un problema para mí, tranquilo. Puede que esa mujer sí sea para tomar en cuenta, sin embargo, necesito que libere a mi Rey de todo ese trabajo que lo aleja de mí. Por ese motivo en particular he sido yo quien le ha dado luz verde para regresar al lado de su prometido. —responde calmadamente Peter al otro extremo del asiento de piel blanca. Puede verlo escribir algo en su smartphone unos segundos antes que Pierre cambie gire a la derecha un tanto brusco. Loki no puede evitar insultar al francés con cara de bebé que pasa de él magistralmente—. Bien...Primero, no trabajé con Stark por puro altruismo, sí, salvé su vida, fui un buen ser humano con eso. Pero ¿sabes que más gané? Confianza.
«...Este americano es complicado, va por el mundo viviendo como una estrella de rock. Tiene fama, dinero y sexo al alcance de su mano. Y, ¿sabes qué pasa con las estrellas? Se apagan. Lento y silencioso. Desde Jimi Hendrix a Kurt Cobain, nadie que lleva una existencia de mitología griega termina con un amable final...Anthony no será la excepción por mucho que Virginia lo intente. Por lo cual, seré yo quien tenga un lugar en la mente del genio cuando la presión del mudo lo asfixie —que pasa más seguido de lo que le guste aceptar—, lo dejaré ahogarse un poco en su autodestrucción porque todos adoramos tocar fondo de vez en vez, y cuando vea una pequeña parte del túnel, lo traeré de vuelta a la realidad como ninguno pudo con esas estúpidas estrellas muertas. Porque cualquiera podría llegar a tener lo que una estrella de rock, pero no muchos pueden decir que han tenido a alguien que les ha salvado la vida, que cuando estuvieron a punto de caer del borde, una mano desinteresada y angelical les arrastró lejos del peligro.
Así que, amigo mío, no andes por allí preocupándote por cosas que no han pasado ni pasarán. No, mientras te encargues de seguir tus movimientos preestablecidos con la misma maestría de siempre.»
El guardián del francés se detiene justo en el momento en que el castaño deja de hablar. No hace falta que gire su rostro para saber que su jefe le ha mandado nuevas coordenadas de destino, él ya conoce el numero de vueltas y tiempo que los lleva al laboratorio donde el proyecto futurista del siglo se encuentra en desarrollo. Durante varios segundos ninguno dice nada, simplemente se dedican a observarse en una poderosa guerra de miradas imperturbables. Hasta que Loki decide terminar aquel encuentro.
—Muy bien, tienes tu punto, Parker. —su temple es lo que Peter definiría como un frío padre preocupado, tan serio e imperioso que resulta un poco raro de presenciar porque Loki no es de ese tipo—. Creo que esta es la parte donde me disculpo por haberte subestimado, de nuevo. Aunque ambos estamos al tanto que no lo haré. Sólo voy a recordarte que es Tony Stark de quien hablamos. Puede que tu no lo veas, pero desde que llegamos a este país te has vuelto algo más atrevido y descarado de lo usual, no sentenciaré tu libertad con la compañía de Stark porque eres mi pupilo, confío que eres inmune a ese pobre diablo. —hay una entraña dentro del inglés que se alerta ante eso, se siente como una gota minúscula de sudor helado, casi impermisible—. Lo que sí haré, Peter, es ponerte sobre la cara cada una de tus prioridades, Puede que algunas veces lo haga más seguido que otras, sin embargo, en esta ocasión estas precavidamente advertido...No caigas en apuestas que no podrás controlar y recuerda que tienes un limite de tiempo para conseguir al hombre en el juego, antes de que Sebastian descubra que hay alguien más jugueteando contigo entre las sabanas.
Finalmente, con las cuentas claras y dudas despejadas, Loki se arregla el cabello descuidadamente, acomoda su Brioni gris con rallas y está listo para marcharse cuando las palabras de Peter lo dejan sorprendido al otro lado de la puerta.
—Te agradezco esta charla, Laufeyson. Tienes razón, es Tony Stark de quien hablamos, pero, ni siquiera tú has logrado ponerlo de rodillas, así que ¿no te parece arrogante creer que en un mes y medio lo convertiré en mi perro? Sé que aprendí de un dios del engaño, mas eso es una exageración hasta para ti. —Puede que, incluso el pelinegro sienta un poco orgullo de él. El chico ha aprendido del mejor. —. Antes de irte, debes saber que no estoy jugando a contrarreloj, Lo. Me voy a tomar mi tiempo, me moveré despacio, haré de su caza una proeza silenciosa que, cuando lo tenga entre mis manos él no podrá irse...aún y le deje el camino libre para ser libre.
Lo último que vio el pelinegro de él antes de desaparecer dentro del edificio de su amante, fue a un poderoso hombre sonreírle tras la dulzura de Versace. Su belleza se opacaba tenuemente tras las castañas en sus ojos que deslumbraban el lugar cual espectáculo oscuro.
Loki Laufeyson continuó su día sintiéndose realizado, él había reparado al pobre niño desamparado y lo convirtió en un ser de evidente gloria. Tan digno de él.
.
.
N/ A: El video de la multimedia está traducido en portugués, pero amé el fondo jsjsjklñn.
En fin, he estado bastante deprimida con mi vida personal así que...sólo os pido sus comentarios respecto al capitulo, impresiones, lo que sea.... y votad, por favor.
-Siempre suya, Livvy.
Si llegaste hasta aquí comenta #HailStarker
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co