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Tim estaba en su habitación, específicamente tirado en la cama, en su espalda había una gran almohada para evitar que diese directamente con el cabecero de la cama y en sus manos sostenía un libro.
Bruce le había prácticamente obligado a estar más relajado en lo que quedaba de semana, decía que la había visto un pelín estresado y que tenía que relajarse que dejase los casos que tuviese y que ni se le ocurriese desobedecerlo.
Y ahí estaba el leyendo la pareja de al lado las ganas de seguir en sus investigaciones hacía que de vez en cuando algo le picase en la cabeza y mirase hacia su escritorio pero rápidamente volvió a toda su atención al libro.
La puerta se abrió con fuerza y rapidez haciendo que él diese un sobresalto, el olor de Damián lo golpeó aturdiendolo un poco, era demasiado intenso y se atrevió a decir que incluso demasiado dulce.
-¡Damian! ¿¡Es que no sabes tocar a la puerta!?-Dijo ignorando las alarmas
-Es hora de que cumplas con tu parte de la apuesta
-¿Qué?
Damian cerró la puerta y echó el pestillo para después subirse sobre la cama como si fuese un depredador, su zorro se puso en alerta y sintió sus colmillos picar, su piel se puso de gallina y su bello de punta
¿Está en celo?
-Damian calmate... Necesitas tus supresores.
-No-Gruño-Te necesito a tí-Dijo mientras se deshacía de su jersey de color negro y tiraba su libro en alguna parte de la habitación.
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo su mente le gritó enloquecida, el destello en sus ojos lo hizo temblar, el aire le inflaba rítmicamente su pecho y el rubor hacia que sus mejillas ardiesen estaban demasiado cerca el uno del otro....
Cuando naces con un corazón de bestia aprendes a reconocer a las ovejas...fue lo que una vez le dijo su madre
-¿Damián?-Escucho la voz de el omega debajo de el
Tim era la obeja
Y él quería devorarlo de un bocado
Tim era incapaz de moverse, se sentía pequeño e impotente, sus hombros estaban tensos y sus ojos querían mirar hacia otro lado.
Tim
La boca de Damián se cerró sobre la mía y todo mi ser se estremeció, sentí los nervios aflojarse, tenía que mantener la calma, asique estire mi mano y comencé a acariciar su nuca descendiendo por su espalda sintiendo algunas de las profundas cicatrices que había.
-Tranquilo...-Susurre contra sus labios y hice que nuestras narices se rozaran cariñosamente.
Pero Damian quería más y nos volvió a unir en un beso uno que hizo rozar nuestros dientes y yo quise morder para alejarlo, pero no mantuve la calma y entre abri mis labios
Yo no llevaba puesto el collar anti mordidas
Y Damian no estaba en sus cabales
Respiraba con intensidad, y sus manos me tocaban como si también quisieran explorar mi alma, enterrarse en lo más profundo de mi piel.
Su olor me estaba aturdiendo, realmente lo que estaba haciendo era marcarme, de una manera tan posesiva que me comenzaba a asustar.
¡Mierda!
Joder, me está devorando.
Solté un gimoteó cuando una de sus manos con fuerza clavó sus dedos en mi muslo, joder...eso dejara marca
De pronto el mundo se movió tan rápido que tuve que cerrar los ojos y al abrirlos me encontré sentado a horcajadas encima de él, sus manos se aferraron a mi cintura y yo hemos con suavidad cuando su pelvis rozo contra la mía
Me quedé sin aire y busque rápidamente esconderme.
¡Dios, me quiero morir!
-Damian...-Dije contra su oído cuando recobré el aliento
Pero una de sus manos enganchó los pelos de la parte trasera de mi cabeza y su boca tomó posesión de mis labios, esto no está saliendo bien...Sus manos me apretaron contra su ingle con tal ardor que yo arañe su espalda.
La cabeza empezó a darme vueltas, como si fuese una atracción de feria, cada vez me costaba más respirar, todo en mi estaba ardiendo, mi cuerpo busco más de aquella fricción, lo que estaba experimentando era nuevo, los celos los pasaba solo y no porque no tuviera pretendientes dispuestos a ayudarme...si no porque para mí que me viesen de esta manera era realmente vergonzoso
-¡Oye que bien hueles!-Dijo Wally mientras me abrazaba y un día su cara en el hueco de mi cuello tropezando así con el collar
-¿Se nota mucho mi olor?
-Sí
-Seguramente estoy a unos días de mi celo...-Wally se alejó e hizo que nuestras miradas se encontraran.
-¿Puedo ayudarte?
-¡No!
-¿Y yo?-Dijo Conner
-¿Y tú de dónde sales?
-¿Eso es que sí?-Dijo subiendo sus gafas sobre su rizado cabello y poniendo una sonrisa pícara
-¡Claro que no!
-Porfa-Insistio Wally
-¡Qué no!
Wally se acurrucó más contra el y gimoteo, después se unió Conner y él suspiro rodando los ojos. El no era ciego y sabía perfectamente que llevaban mucho tiempo intentando cortejarlo
Pero él solo los veía como amigos
-Damian, por favor-Traté de moverme, pero sus dedos me lo impidieron, clavándose más en mi carne como si deseara fundirse conmigo-Tienes...que calmarte
Me estaba forzando a sentir aquel contacto y yo sentía que también estaba poniendo de mi parte, pero mi cordura iba y venía intentando detener lo que estaba pasando.
Me aferré a sus hombros y todo pasaba a cámara rápida sus labios contra los míos, calma, las respiraciones, calma, las lenguas, calma, las manos...¡Calma!
Cuando llamaron a la puerta, todo se escuchaba como si estuviese una burbuja y mis oídos no captasen bien el sonido pero supe distinguir la voz de Bruce junto con la de Alfred llamando repetidas veces a la puerta, el separó su boca de la mía
-Mío...-Miro hacia la puerta soltando un profundo gruñido que me hizo estremecer y después se acercó al hueco de mi garganta y yo sentí que el mundo se paralizaba.
Seguía teniendo los dedos clavados en la curva de mi cadera y sus músculos temblaban levemente, como si estuvieran tratando de volver a tener el control sobre sus acciones.
-Damian no-Dije lo más calmado posible
Estaba seguro de que si pegaba un gritó, de que si lo rechazaba aquellos filósos y alargados colmillos se incrustarían en mi piel.
Pero entonces sentí sus colmillos rozando con mi piel, entonces la calma saltó en forma de nervios, sus manos pasaron rápidamente al pecho del Alfa empujándolo hacia atrás y escuché como claramente destrozaban mi puerta
Bruce y Alfred separaron a Damián de mí y yo sentí que mí estómago se revolvía por los nervios, escuché también la voz de Jason que parecía estar algo sorprendido por la escena.
Damian
Apreté los puños y después los dientes, sintiendo algo muy raro, no sabía que era lo que me causaba esa sensación, ¿Qué me pasa? Ese sentimiento parecía aumentar y aumentar con el paso de los segundos
Omega
Rugió algo en mi cabeza y yo simplemente ¿La sacudí acaso me estoy volviendo loco? Sentí mis colmillos picar, pero no era un picar normal, sentía como si me estuviera pasando algo en llamas
omega, marcar, mío
Era algo que gruñía y me hace arder la sangre que pasaba por mis venas, omega
De un momento a otro ya no estoy en la sala de entrenamiento, estoy caminando por aquellos lujosos pasillos de la mansión, sé perfectamente donde voy porque esa voz en mi cabeza grita Omega
No se si en algún momento me he cruzado con Alfred o simplemente me lo había imaginado,
-Maldito seas...-Murmuro
¡Me estaba volviendo loco!
¿por qué?
¡Claro que se el por qué!
Su inocente rostro y hermoso cuerpo podrían llegar a ser la debilidad de cualquiera, ¡omega mío! El pensamiento de que aquél molesto omega se fuera con otro hizo que algo se retorciera en mí estómago.
No quiero pensar mucho en eso, el destino no está escrito y las cosas pueden ser cambiadas con un solo segundo.
Tocar los labios de Tim era como manejar a mil kilómetros por hora, para finalmente escaparme contra un muro de sentimientos.
No quería parar
Me negaba a parar
¿Por qué debería parar?
Yo no era el más experto en dar besos pero sabía que le estaba robando el aliento, porque cuando nos separamos durante unos segundos el intentaba tomar todo el aire posible.
Tranquilo...-Fue lo que me dijo pero yo necesitaba más.
Esa insaciable sensación de tocar, agarrar apretar y morder no disminuían, mí interior ardía, en serio estaba haciendo un enorme esfuerzo porque mis colmillos no se clavasen en su cuello.
Susurró mi nombre de una manera que pareció tan íntima que mi mano viajó hasta la parte trasera de su nuca, envolviendo mis dedos en su cabello y tirando de estos hacia atrás.
Necesitaba que nuestros cuerpos estuvieron completamente pegados, ser uno contra el otro y no lo entendía yo lo odiaba y el a mí, quizás me equivoco o quizás como ya he dicho antes todo puede cambiar en un segundo.
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