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Tim se levantó y gruñó. Había vuelto a pasar. Lo habían vuelto a hacer. Suspiro y odio a su Omega por querer aspirar el aroma que el alfa había dejado en sus sábanas.
Pero lo hizo. Se tumbó de lado y se hizo una bolita abrazando sus sábanas y aspirando profundamente ese olor.
¡MIERDA!
Después se vistió y recogió un poco la habitación, para después bajar a desayunar algo. Damián parecía insaciable a la hora del sexo. Pero el nunca le diría que le gustaba.
Al entrar a la cocina se encontró con Damián tomándose una taza de café y dos tostadas hey entró sin decir nada para hacerse un café y comerse un trozo de palmera de chocolate.
Jason le decía que si seguía comiendo todo eso engordaría y su culo no sería lo único gordo que tendría.
A lo que él le gritó; ¡idiota! y le lanzó todas la almohadas que había en el sofá.
-¿¡Que yo te bese primero!?-Dijo Tim desde el otro lado de la encimera.
Llevaba menos de quince minutos en la cocina junto con Damián, de repente habían empezado a conversar sobre lo que pasó anoche "De quien había empezado con el juego de la seducción"
-Sí
-Claro, yo era el único que quería
-¿Cuantos años llevas deseando probar mis labios?-Tim lo miró furioso mientras Damián se inclinó hacia adelante
-¡Serás egocéntrico de mierda!-Dijo también inclinándose hacia el
-¡Reconoce que te encanta estar conmigo!
-¿¡Como!? ¿¡No será al revés!?.
-¿A mí?
-Sí
-Pues sí-Tim se quedó en blanco-Es mas-Acortó mas distancia entre ellos-Me encantaría follarte aquí mismo-Gruñó a centímetros de sus labios, sin llegar a tocarlos.
-Tengo que irme...
Necesito alejarme
-¿Donde?-Sus manos se deslizaron hasta apretar su culo y pegando más sus cuerpos
-A una reunión con Conner y los demás.
Y se encendió la chispa
-¿Para qué?
-Para pasarlo bien-Dijo intentando alejarlo para bajarse del taburete
Necesitaba distancia o podría volver a pasar
-¿Pasarlo bien?-Dijo alzando una de sus cejas
-Sí. Ya sabes, comer juntos, reírnos...Ahora quítate
-Joder...-Gruño Damián contra el hueco de su cuello.
-¿Qué?-Dijo sintiendo como su piel se erizaba.
-Ya estás...
-Callate. Se lo que estás haciendo.
-¿Que estoy haciendo?-Sonrio contra su cuello.
-Marcarme con tu olor. Ahora suéltame.
Pero Damián hizo todo lo contrario, unió sus labios con los suyos en un beso que se tornó en poco segundos caliente y lento.
-Bien-Hablo Damián al separarse-Tu ganas-Y después lo dejó libre-Pasatelo bien.
-Imbecil...
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