∆26∆
-El amor nos ata tanto como nos libera-
Me desperté de golpe, con el corazón acelerado y el cuerpo cubierto de sudor frío.
Otra vez la misma pesadilla.
Tanjiro herido, desangrándose, sufriendo, mientras yo no podía hacer nada, atrapado en la impotencia de verlo caer.
Mi respiración era irregular, como si aún estuviera atrapado en ese horrible sueño.
Miré a mi alrededor, tratando de situarme en la realidad. La oscuridad de la habitación me envolvía, pero lo que más notaba era la ausencia de Tanjiro. Estaba durmiendo solo otra vez, y eso me hizo recordar lo que había pasado después de aquella discusión.
Tanjiro parecía estar más distante desde ese día. Era evidente que algo había cambiado. Quizás se sentía mal por lo que había ocurrido, o tal vez pensaba que yo seguía enfadado con él. Pero la verdad es que no podía enfadarme con Tanjiro, no de verdad. Podía discutir con él, sí, pero jamás podía mantener el enfado. Porque lo entendía. Entendía lo que estaba pasando por su mente, incluso cuando él no lo expresaba claramente.
Tanjiro sufre. Eso lo sé. Llora, quizás no lo haga por fuera, pero sé que hay una tormenta de lágrimas en su interior. Cada día debe lidiar con rayos de dolor, con tornados de furia que lo consumen. Pero lo más doloroso es que lo hace solo, sin dejarme entrar del todo, sin permitirme ayudarle a cargar con esa carga.
Sin embargo, a pesar de todo, no le tengo miedo. Tanjiro me ha mostrado partes de sí mismo que nadie más ha visto, incluso aquellas oscuras que intenta ocultar. Y no importa cuán intensas sean esas tormentas, yo estoy dispuesto a enfrentarme a ellas a su lado.
Suspiré profundamente, recostándome de nuevo en la cama. El silencio de la habitación solo acentuaba la soledad que sentía. Tanjiro había dejado de hablarme de frente, ni siquiera se acercaba a menos que fuera necesario, y la mayoría de las veces, nuestras conversaciones eran por mensajes o audios. No era lo mismo. No podía sentir su presencia a través de una pantalla, no podía tocarlo o mirarlo a los ojos.
Quizás también se siente perdido. Quizás no sabe cómo volver a acercarse después de lo que pasó. Pero, ¿cómo podría estar enfadado con él cuando sé que dentro de su corazón se libra una guerra constante?.
Volví a pensar en la pesadilla. No era solo un sueño, era mi miedo más profundo hecho realidad. Tanjiro herido, sufriendo, y yo sin poder ayudar. Era algo que me aterrorizaba porque, aunque siempre intento ser fuerte para él, me asusta la posibilidad de no estar ahí cuando más me necesite. No quiero que afronte esto solo, no quiero que se pierda en esa oscuridad en la que su mundo parece sumergirse cada vez más.
Respiré hondo, tratando de calmar el caos de mis pensamientos. Sabía que, de alguna manera, tenía que hablar con Tanjiro. Tenía que recordarle que no estaba solo, que siempre estaré aquí, aunque él intente apartarse por miedo o por protección. A veces, los silencios entre nosotros eran más dolorosos que cualquier discusión.
Tal vez no se dé cuenta de que me está hiriendo al mantenerse alejado. Pero no es por maldad, lo sé. Es porque está luchando con algo mucho más grande, algo que a veces ni él mismo comprende.
Cerré los ojos de nuevo, intentando encontrar algo de paz. Tenía que hacerlo. Tenía que encontrar la manera de acercarme otra vez, de romper esa barrera que Tanjiro había levantado entre nosotros. Porque, al final del día, no importa lo que pase, sé que estaré a su lado, enfrentando cada tormenta juntos. No le tengo miedo a sus sombras, porque también conozco su luz.
Y aunque duela, esperaré a que vuelva a confiar en mí.
El cielo estaba cubierto de nubes grises mientras caminaba hacia el café donde había quedado con Asahi. El viento frío acariciaba mi rostro, pero no era nada comparado con la tormenta que llevaba dentro de mí. Cada paso que daba me parecía más pesado, como si el suelo intentara detenerme, como si mi propia conciencia me suplicara que diera la vuelta.
Quiero a Asahi, eso lo sé. Es amable, paciente, y me ha dado un lugar donde refugiarme cuando todo parecía desmoronarse. Pero, ¿amarlo? No lo sé. No como amo a Tanjiro.
Ese pensamiento me golpeó con más fuerza de lo que esperaba. Amo a Tanjiro. Es una verdad que siempre ha estado ahí, latente, pero ahora parece imposible de ignorar. Cada vez que estoy con Asahi, me encuentro comparándolo con Tanjiro, buscando en él algo que nunca encontrará. Es injusto, lo sé, tanto para Asahi como para mí mismo, pero no puedo evitarlo.
Mientras caminaba, metí las manos en los bolsillos de mi chaqueta, intentando protegerlas del frío y, al mismo tiempo, ocultar el temblor que me provocaba la confusión interna. ¿Qué debería hacer? Quiero ser justo con Asahi, pero cada vez que estoy con él, siento que estoy mintiéndole. No porque no me importe, sino porque mi corazón pertenece a otra persona, alguien que quizás nunca pueda tener.
Tanjiro.
Su nombre era como un eco constante en mi mente. Tanjiro, con sus ojos llenos de determinación y dolor. Tanjiro, con su sonrisa rara, pero genuina, que parece iluminar incluso los días más oscuros. Tanjiro, con su carga imposible, que lleva sin quejarse, y aun así encuentra espacio para preocuparse por los demás. Es como un imán, alguien de quien no puedo apartarme, aunque lo intente.
Y lo he intentado. Asahi es la prueba de ello. Me he esforzado tanto por seguir adelante, por construir algo con él, pero cada vez que estoy a punto de convencerme de que puedo hacerlo, Tanjiro vuelve a mi mente. Su rostro, su voz, la forma en que me mira cuando cree que no estoy prestando atención. Y entonces, todo se desmorona.
Me pare frente a un escaparate, mirando mi reflejo. ¿Qué estoy haciendo? No solo estoy lastimándome a mí mismo, sino también a Asahi. Él no merece esto, no merece ser una segunda opción, alguien a quien uso para intentar olvidar un amor imposible.
Y Tanjiro... ¿Qué pensaría si supiera lo que estoy haciendo? Probablemente no diría nada, porque es así de noble, pero sé que le dolería. Sé que se culparía a sí mismo, como siempre hace, por algo que no tiene control.
Solté un suspiro largo, mirando cómo el vaho de mi aliento se desvanecía en el aire frío. ¿Cómo puedo seguir así? Quiero a Asahi, pero amo a Tanjiro. Es una verdad que me pesa más con cada día que pasa, y sé que no puedo seguir ignorándola.
Quizás, esta cita sea la última. Quizás sea el momento de ser honesto con Asahi, de admitir que, aunque lo quiero, mi corazón ya está en otro lugar. Pero, al mismo tiempo, me aterra la idea de perderlo. Porque, aunque no sea el amor de mi vida, Asahi ha sido un refugio, un lugar seguro donde he podido esconderme de mis propios sentimientos.
Sacudo la cabeza, tratando de aclarar mis pensamientos mientras retomaba mi camino. A lo lejos, vi el café, y dentro, a Asahi, sentado junto a la ventana, sonriéndome con esa calidez que siempre me había reconfortado.
¿Qué debería hacer?
Asahi estaba sentado enfrente de mí, sonriendo como siempre, con esa calidez que parecía iluminar incluso los días más grises. El café estaba lleno de murmullos, risas y el suave sonido de cucharillas golpeando las tazas. Pero todo eso se sentía distante, como un ruido de fondo que no lograba perforar la burbuja de tensión en mi interior.
Él hablaba, contándome algo sobre su trabajo o una película que había visto, pero sus palabras apenas llegaban a mi mente. Mi atención estaba dividida entre su rostro amable y el peso de lo que tenía que decirle. Cada minuto que pasaba, cada sonrisa que me dedicaba, hacía que el nudo en mi garganta se apretara un poco más.
-Zenitsu-Dijo de repente, inclinándose un poco hacia adelante-¿Estás bien? Pareces distraído.
Su pregunta me sacó de mis pensamientos, y por un momento, me quedé sin saber qué responder. Lo miré a los ojos, esos ojos llenos de preocupación genuina, y sentí que mi corazón se encogía.
-Sí, estoy bien-mentí, forzando una sonrisa que sabía que no engañaría a nadie, mucho menos a Asahi.
Él frunció ligeramente el ceño, pero no insistió. En cambio, tomó un sorbo de su café y cambió de tema, como si me diera espacio para volver a concentrarme. Aprecié su comprensión, pero al mismo tiempo, me hizo sentir aún más culpable.
La conversación continuó de manera superficial, con él llevándola casi por completo. Yo asentía aquí y allá, intentando responder cuando era necesario, pero mi mente seguía atrapada en lo que tenía que decirle. Finalmente, cuando su taza de café estaba casi vacía y la mía apenas tocada, supe que no podía postergarlo más.
-Asahi-comencé, mi voz temblando un poco. Mis manos jugaban nerviosamente con la servilleta sobre la mesa-Hay algo de lo que… tenemos que hablar-Él dejó la taza en la mesa, su expresión cambiando de inmediato. Sabía que algo serio venía.
-Claro-dijo, inclinándose un poco más hacia adelante-¿Qué pasa?
Tragué saliva, sintiendo cómo el nudo en mi garganta se hacía aún más grande. No quería hacerle daño, no quería herirlo, pero sabía que tenía que ser sincero. Respiré hondo, intentando encontrar las palabras correctas.
-Yo…-Comencé, pero me detuve, mirando hacia abajo por un momento antes de volver a mirarlo-Asahi, tú… tú has sido increíble conmigo. Siempre has estado ahí para mí, incluso cuando no sabía lo que quería o lo que estaba haciendo.
Él no dijo nada, solo me miraba con atención, sus ojos llenos de paciencia y preocupación. Eso solo hizo que mi tarea fuera más difícil.
Joder...
-Pero creo que no estoy siendo justo contigo-
continué, las palabras saliendo con dificultad-No porque no me importes, porque sí me importas, mucho. Es solo que… siento que mi corazón no está completamente aquí. Hay algo… alguien más que no he podido dejar atrás.
El silencio que siguió fue ensordecedor. Asahi me miraba, su expresión tranquila, pero pude ver el dolor en sus ojos.
-Asahi, lo siento...-murmuré-
Nunca quise que esto fuera así. De verdad lo intenté, intenté dejarlo atrás, pero no puedo. Y no es justo para ti. No mereces ser… un segundo lugar en mi vida.
Él soltó un suspiro largo y pesado, apoyándose en el respaldo de la silla. Por un momento, pensé que estaba enfadado, cosas lógica, pero cuando lo miré, su cara estaba llena de tristeza, no de enfado.
-Zenitsu-dice después de un momento-Esto...eh...duele escucharlo, pero....prefiero que seas sincera conmigo que seguir adelante con algo que no es real-Sus palabras me golpearon con fuerza. ¿Cómo podía ser tan comprensivo, incluso en este momento? Sentí un nudo en el pecho, una mezcla de gratitud y culpa que no sabía cómo manejar.
-Asahi…-comencé, pero él levantó una mano, deteniéndome.
-Está bien-dijo con una pequeña sonrisa triste-No es fácil, pero lo entiendo...A veces cuesta...olvidarse de las personas.
No pude contener las lágrimas que comenzaron a acumularse en mis ojos. No lo merecía, no merecía su bondad...
-Gracias....-susurré, mi voz rompiéndose-De verdad, gracias por todo, Asahi...-Él asintió, su sonrisa un poco más firme esta vez.
-Siempre serás importante para mí, Zenitsu.
La cita terminó en silencio, pero esta vez no fue incómodo. Habíamos dicho lo que necesitábamos decir, y aunque el final era doloroso, también sentía que lo habia hecho bien.
Mientras caminaba hacia casa...No quería simplemente ir y tirarme en los brazos de Tanjiro. Más que nada porque me daba un poco de vergüenza. Después de todo, no era como si él estuviera esperando por mí, ¿verdad? Tanjiro tenía sus propios problemas, sus propias tormentas internas, y yo no quería complicarle más la vida.
No, yo iba a dejar que las cosas fluyeran con normalidad, como siempre lo habían hecho entre nosotros, o al menos, como lo mejor que podíamos lograr. Que sea lo que Dios quiera, pensé mientras metía las manos en los bolsillos y seguía caminando bajo el cielo gris.
Cuando llegué a casa, todo estaba en un silencio inusual. Solo estaba mi madre en la cocina, ocupada con algo que parecía ser la preparación de la cena. Levantó la vista al verme entrar y me dedicó una sonrisa suave.
-¿Qué tal?-preguntó.
-Bien...-respondí, evitando dar detalles.
-¿Y papá? ¿Y las chicas?-pregunté, aunque en realidad no me importaba mucho.
-No estoy segura dónde están-dijo con un encogimiento de hombros-seguramente de compras.
Asentí, murmurando un "vale" mientras subía las escaleras. No tenía ganas de estar en la sala ni de socializar más de lo necesario. Mi cabeza estaba demasiado llena de pensamientos como para soportar una conversación más.
Entré a mi habitación, cerrando la puerta detrás de mí. Lo primero que hice fue dejarme caer sobre la cama, mirando al techo mientras mi mente seguía reproduciendo todo lo que había pasado en el café. La forma en que Asahi había sonreído al final, tan comprensivo, a pesar de todo.
¿Cómo podía alguien ser tan noble?
Y luego, inevitablemente, mi mente volvió a Tanjiro.
Sacudí la cabeza, tratando de alejar esos pensamientos.
No necesitaba esto ahora. Lo que necesitaba era una ducha relajante, algo que despejara mi mente y me ayudara a recobrar algo de tranquilidad.
Me levanté de la cama, agarré mi pijama del armario y me dirigí directamente al baño. Cerré la puerta, dejé la ropa limpia sobre una repisa y comencé a llenar la bañera con agua caliente. El vapor empezó a llenar el pequeño espacio, creando una atmósfera reconfortante.
Mientras el agua corría, me apoyé contra el lavabo, mirando mi reflejo en el espejo empañado. Mis ojos parecían más cansados de lo habitual, como si las últimas semanas hubieran dejado una huella más profunda. Suspiré, pasándome una mano por el pelo.
-Solo deja que las cosas fluyan-murmuré para mí mismo, como si al decirlo en voz alta pudiera convencerme de que todo estaría bien.
Cuando el agua estuvo lista, me desvestí y me sumergí en la bañera, dejando que el calor aliviara mis músculos tensos. Cerré los ojos, intentando dejar mi mente en blanco, aunque sabía que era una batalla perdida. Los pensamientos siempre volvían a lo mismo
Esa noche, la casa estaba en silencio. Mis hermanas seguían sin regresar y mi madre ya se había retirado a su habitación. Yo estaba acostado en mi cama, envuelto en las mantas, con el cansancio acumulado del día pesándome. Había intentado distraerme con mi móvil, pero mi mente seguía llena de pensamientos confusos. Sobre lo que iba a hacer ahora que todo parecía más claro, aunque también más complicado.
Estaba a punto de cerrar los ojos cuando un leve sonido me hizo sobresaltarme. Era un ruido casi imperceptible, como si alguien se moviera dentro de mi habitación. Mi corazón dio un salto, y mi primer instinto fue buscar con la mirada el origen del ruido. Fue entonces cuando lo vi: una figura que emergía de las sombras, acercándose a mi cama con movimientos silenciosos.
-¡Ah!-Comencé a gritar, pero antes de que pudiera emitir sonido alguno, una mano fuerte y cálida cubrió mi boca. Mis ojos se abrieron de par en par, y mi cuerpo se tensó como un resorte.
Era Tanjiro.
-Shhhh-susurró, inclinándose sobre mí mientras su otra mano hacía un gesto de calma-Soy yo, Zenitsu. Tranquilo.
Mi corazón seguía latiendo con fuerza, pero al reconocerlo, el miedo dio paso al alivio, aunque aún estaba confundido por su presencia inesperada. El retiró la mano con cuidado. Me incorporé un poco, apoyándome en los codos, todavía tratando de recuperar el aliento.
-¿Qué haces aquí tan tarde?-susurré con un tono mezclado entre sorpresa y reproche-¿Quieres matarme de un susto?-Tanjiro no respondió. Sus ojos, normalmente tranquilos, estaban ahora llenos de algo que no lograba descifrar del todo: urgencia, y quizás un poco de preocupación.
-Tengo nueva información- dijo finalmente, su voz baja pero firme-No podía esperar hasta mañana-Fruncí el ceño .
-¿Información? ¿Qué información? ¿Por qué no me has avisado antes?
-No podía arriesgarme a que alguien interceptara el mensaje-explicó, sentándose en el borde de mi cama-Es importante, Zenitsu. Creo que esto podría cambiar muchas cosas.
Su seriedad me atrapó al instante.
Sabía que si Tanjiro había irrumpido en mi habitación a estas horas, era porque lo que tenía que decir realmente era importante.
-¿Y tu entrada dramática no podía ser más discreta? Literalmente pensaba que alguien había entrado a robar o algo peor-Tanjiro esbozó una leve sonrisa, como si el comentario hubiera aliviado un poco la tensión.
-Sí....Lo siento..Deberia haberte avisado
-Está bien-suspiré, acomodándome mejor en la cama-Dime de qué se trata.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co