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~Me encanta cuando me miras a los ojos y se te escapa la sonrisa.~
Zenitsu había estado haciendo limpieza, en su departamento, no es como si le hiciera mucha ilusión pero tenía que quitar el polvo y al abrir una de las cajas encontró su vieja cámara.
-Madre mía cuanto tiempo...-Susurro con una sonrisa mirándola y dándole un par de vueltas.
Era la que le habían regalado sus padres hace ya varios años; Una Polaroid , su color era amarillo pastel, era algo antigua pero daba igual, seguía intacta, el se había encargado de cuidarla perfectamente. Vio que aún tenía un poco de papel de foto por dentro y tenía tres más dentro de la caja.
Se levantó y sigilosamente fue hacia la salud donde su perro estaba jugando con el gato del vecino en el sofá les echó un par de fotos y al verlas no pudo evitar sonreír.
El telefonillo sonó y lo sacó de su burbuja, miró la hora, había quedado con Tanjiro a las siete y media de la tarde para empezar la maratón de películas. Fue hacia el telefonillo, le dio al botón para que ésta se abriera y dejó la puerta entornada.
Milo al escuchar la puerta fue corriendo a saludar a Tanjiro ya que escuchó; Hola. Entonces Zenitsu apreto un par de veces el botón de la cámara, llamando la atención del pelirrojo
-¿Eso es una Polaroid?
-Sí-Dijo sonriendo para después mirar las fotos. Odio a Tanjiro por salir tan perfecto en unas fotos.
Las dejo encima de la mesa y después fue a la cocina, comenzó a agarrar bolsas y echar algunas chuches, palomitas, ganchitos y cosas así.
Miró hacia la ventana
El día estaba algo nublado y si no fuese porque había muchos animales abandonados podría decir que le encantan los días lluviosos.
Era perfecto para una tarde de películas
-Hola amiguito...-Le dijo al gato que ahora vivía más en su casa que en la de su dueña
Y no es porque su dueña lo tratase mal, lo tuviera sucio o algo así, todo lo contrario, era una muy buena dueña, que también tenía una colonia de gatos en un punto limpio de la ciudad donde no pueden atropellarlos o hacerles daño él había ido unas cuantas veces para ayudarlo.
Quizás se ha enamorado de Milo
No habían hablado de lo sucedido en el baño de instituto, a él sinceramente le daba un poco de vergüenza por el poco autocontrol que había tenido, ni un solo mensaje que hablase de eso o alguna indirecta. Tanjiro no se mostró incómodo en ningún momento, mucho menos tímido, actuaba como si nada hubiese pasado.
-Podríamos echarnos unas cuantas fotos...-Dijo dejando algunos platos encima de la mesa.
-Claro...
Dicho y hecho
Después de colocar los vasos y algunas bebidas gaseosas en la mesa, dejándolo todo preparado, se hicieron fotos apoyando la cámara encima de una estantería
Se hicieron fotos con Raspi la gata de la vecina
Con Milo
Con ambos
Haciendo muecas
Las fotos salían por la parte de arriba de la cámara en el instante en el que las hacían y las iban dejando encima de la mesa para luego verlas todas. Ninguno de los dos comentó nada de cómo en algunas fotos se miraba y se sonreían
-Mañana las fotocopiaremos para que cada uno las tenga y las pongamos en un
Album
-¿Un álbum?
-¿No sabes lo qué es?
-Sí...pero nunca he hecho un
-Tranquilo lo haremos juntos.
El pelirrojo se encargó de llevar los vasos y algunas bebidas, después los cuencos con la comida, lo acomodaron todo para estar más cómodos y pusieron la primera película.
Se sentaron el uno junto al otro
Cerca
Tan cerca que sus hombros se presionaban el uno contra el otro
El roce los electriza como si sus pieles quisiesen conocerse de nuevo, deberías reacomodarse, darle su espacio, pero a la vez desea robarle un poco más de su espacio. Tanjiro al parecer no piensa igual, ya que se aplasta un poco más contra el suyo, es un mensaje sin palabras y con un significado pequeño pero para ello seguramente es enorme.
Zenitsu se mordió el labio inferior y su estomago se retorció.
Cuando la segunda película que pusieron iba por la mitad las chispas saltaron y partir de ahí, fue una carrera frenética para quitarse la ropa el uno al otros, mientras sus labios se buscaban con ganas, como si quisieran fundirse los unos con los otros
En menos de dos minutos, sus ropas habían sido arrojadas por todo el salón y Milo se había ido hacia la habitación del chico, para dejarles algo de intimidad. Los besos eran más fuertes y más profundos
Zenitsu se sentó encima de él, rozando levemente sus miembros, Tanjiro y estiró su brazo para meter tres dedos en su boca los cuales el ensalibo, jadeaba suavemente cuando la mano libre de Tanjiro acariciaba su miembro, como si fuese un tacto fantasma, provocando que el calor en sus cuerpos aumentase, como si fuesen un volcán en erupción.
Cuando los dedos de Tanjiro comenzaron a rozar su entrada él se inclinó hacia adelante, comenzando a besar su cuello quizás también soltando algún mordisquito.
El rubio gimió ante la sensación de sentir el primer dedo entrar, Tanjiro le provocaba muchas cosas, más que cualquiera de los chicos con los que había estado.
Tanjiro nunca fue su prototipo de chico ideal.
Pero todo su cuerpo le daba su aprobación.
Su corazón deseaba latir a la par que el de él.
Quería tocar toda su piel y quería que Tanjiro lo tocase a él también.
No hay nada mejor que su compañia...
Desde que lo conoci no existe dia que no pienses en su mirada
"Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección"
Zenitsu no sabe quien dijo esa frase,.pero está seguro de que fue un idiota. Porque él prefiere mirar a Tanjiro que mirar a cualquier otra dirección.
Porque le gusta que sus miradas se encuentren y las mariposas y flores que hay en su estómago se sientan libres de florecer y revolotear sin miedo, que esa chispa salte entre ellos.
Porque siente que en su corazón se encienden unas brasas que antes estaban apagadas y cuando sus pieles se rozan por sus miradas se encuentran estas se encienden inmediatamente.
-Bien. Primero ¿cuál es el que más te gusta?-Dijo Zenitsu mirando los álbumes que había, azules, con estampados, de colorines.
-Mmmm-Dijo pasando su rojiza vista por todos-Este me gusta...-El rubio colocó su vista en el que él estaba mirando. Era uno amarillo que tenía algunos estampados de pollitos, pájaros y rayos.
Y el escogió uno verde, negro y de bordes azules que tenía tortugas, algunas flores e insectos. Después le entregaron a la mujer que había tras él mostrador las fotos para que las fotocopiara.
Pagaron y fueron nuevamente a su departamento.
Zenitsu le esplico que también podía escribir frases o palabras que le cogiesen en los huecos en blanco entre foto y foto
-¡Tengo una idea!-vayamos al parque y hagamosnos más fotos.
Tanjiro simplemente sonrió y asintió. Recuerdos...Recuerdos era lo que él quería tener, para las noches en las que tenía pesadillas y seguramente le podrían ayudar a calmarse.
Zenitsu con su risa
Milo con su alegría al
Su padre que lo protege de todo mal
Rengoku con sus grandes historias
Misturi con sus chistes malos
Shinobu con sus nanas que a pesar de su edad siempre lo ayudan a dormir
Tokito y su juramento de que pasará toda la noche junto a él si lo necesita.
Tomioka que lo lleva al bosque para que pueda tumbarse en la hierba y respirar aire fresco pueda sentirse libre.
Recuerdos
Recuerdos
El solo quiere más y más recuerdos
Zenitsu le puso la correa a Milo y pusieron rumbo la parque, Se tomaron fotos el uno al otro juntos con Milo a unos patos incluso se hicieron una foto en el atardecer una dándose un beso.
Y todo fue inesperado, porque pusieron el temporizador de la cámara en 15 segundos y cada vez que pasaban los segundos sonaba un click, que los hizo ir mirándose poco a poco y después uniendo sus labios cuando llegó el último click sonó
También se hicieron unas cuantas cuando la música en un gran altavoz que había en el parque comenzó a sonar muchas parejas se habían levantado también las fotos caían hacia delante sobre el Pero a ellos les da igual.
Él solo podía fijarse en esos ojos dorados que lo miraban de cerca, en esa sonrisa, en como los brazos contrarios se enroscaban alrededor de su cuello y él los deslizaba por su cintura comenzando con un baile de esos que hacen los abuelos.
-Wo, bailas bien-Alabó Zenitsu
-Sí...-En algunos compromisos de mi padre, los pocos de confianza digo, he tenido que bailar con chicas y mujeres
-No me digas que no tenías opción de negarte
-No me importaba mucho la verdad...La música me hace olvidar, estar en paz, bailar con esta de fondo es mucho mejor.
Zenitsu miro como aquellos ojos relucían por la luz, como si fuesen fuego encendiéndose, un fuego que lo podía hacer cenizas, pero no le importaba, el arderia con gusto.
Volvieron otra vez a la librería una hora antes de que cerrara y también duplicaron esas fotos, Tanjiro sabía que hoy sí tenía que volver a casa, así que le dijo a Zenitsu que él lo haría esa noche para entretenerse.
-Oye...Tanjiro...
-¿Sí?-Motivo ya que el rubio se había quedado mirando un punto fijo en la pared
-Si alguna vez me necesitas por lo que sea...Puedes llamarme
-Gracias-Y se acercó a él dándole un cálido abrazo que claramente fue devuelto-Luego hablamos
-Sí
Tanjiro se monta en el coche mientras Mitsuri lo saluda y baja un poco el volumen de sus canciones, él le dice que no le molesta si la tiene un poco más alta y la pelirrosa le dedica una sonrisa.
Él has sentido otra vez ese cosquilleo.
El lobo quiere salir
Quiere devorar a Zenitsu por completo
Dejar su marca él el
Agarrar al rubio con fuerza
Pegarlo a su cuerpo
Apresar lo debajo de él
De dejar marcas en su piel.
Lleva toda su vida reprimiéndose y está seguro de que Zenitsu no se pondría, de que lo dejaría cumplir todos sus deseos junto a él, sin miedo y eso solo hace que el deseo en su corazón corra por sus venas con muchas más ansias.
Una vez leyó en un libro; Todos tenemos nuestro intenso y privado apocalipsis
Todos tenemos nuestra manera de ser felices a veces lo que queremos hacer no se puede por fuerzas mayores, por vergüenza, por miedo o por cualquier otro motivo.
Siempre podemos quedarnos con la duda
siempre podemos haberlo intentado y que saliese mal
o quizás puede que lo intentes y salga bien
Pero esas noches de pensar en todo y solo llorar sin llegar a nada es lo que más duele.
Él ha pensado mucho en su madre, en la sangre fria que ha tenido contra él, que si ella en algún momento se arrepentía de lo que había hecho, en saber si esa venganza que ella está llevando a cabo le merece la pena.
Se pregunta si ella ha llorado tanto como él
Si a ella le han temblado las manos al matar
Sí también ha tenido ese tipo de noches
Si ha pensado alguna vez en rendirse y dejarlos en paz
Matar a su madre al principio no estaba en sus planes y aún duda que sea capaz de hacerlo, pero si es por su padre apretara el gatillo
Su padre siempre ha dicho que es muy fácil pensar o decir las cosas, pero a la hora de la verdad uno puede quedarse paralizado, sin saber qué hacer, pocas veces haces las cosas sin pensar, más con decisiones tan importantes entre las manos de las que te puedes arrepentir toda tu vida.
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