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-¡Idiota! - Megumi exclama cuando una porción de nieve cae dentro del que pudo ser un perfecto refugio. La nieve era poca, no habían quedado muy profundo, de hecho ni siquiera alcanzaba a cubrir los asientitos del teleférico.
-Te ayudo- Yuuji ignoró su insulto y lo animó a salir- Cuidado con los vidrios.
Sintió las manos fuertes de Yuuji sostenerlo desde la cintura y alzarlo con facilidad, cuando pudo apoyarse con sus manos la ayuda cambió y ahora fue sostenido de las piernas.
Se sentó agotado en la nieve, estaba malditamente fría y comenzaba a humedecerse su ropa. Levantó la mirada para ubicarse y alta fue su sorpresa cuando noto a pocos metros una casa. Ellos habían chocado con la valla de madera.
-Es una casa, espera aquí - Se dirigió a su compañero.
-Claro, no tengo donde más ir- Rodó los ojos e ignoró el chiste.
La casa había quedado al menos cubierta hasta la mitad pues tras ella había una montaña más cercana que las demás, claro no podían tener tanta suerte, y luego de un difícil camino lleno de desequilibrio Megumi llegó a la casa.
-Ahora... - Ahora había que buscar una pala o algo.
Rodeó la casa hasta dar con una ventana, se veía de vidrio ligero pero no quiso arriesgarse a romperla.
Maldita sea ¿Como lo hacían los ladrones para entrar en todas partes?
Alto
Ese pensamiento le dio una idea, estas construcciones de montaña y sin modernidades tenían generalmente... ¡Chimenea! Ahí estaba, justo arriba. Trató como pudo de subir al techo, tenía las manos congeladas y le dolían como la mierda pero si no hacía nada ambos iban a morir congelados. Y tanto como quería a Yuuji esperaba que no terminaran como Romeo y Julieta.
La nieve alta le beneficio, más los marcos de las ventanas y una lucha se logró llegar. La chimenea era ancha, pero no lo suficiente incluso para un delgado como él o al menos no con toda esa ropa. Comenzó a sacarse un poco de abrigos hasta cuando penso que ya podría caber.
-Bendíceme Santa Claus... - Lanzó primero su ropa por el espacio, no solo para tenerla sino para espantar cualquier insecto o lo que sea, después entró de a poco.
Con rodillas y brazos trataba de no irse de golpe hasta abajo, así en cosa de minutos estuvo dentro. Se veía abandonada, mirando hacia atrás notó que la chimenea tampoco estaba en buenas condiciones porque tenía tanta humedad que incluso la ropa que lanzó estaba algo humeda.
Le restó importancia y recorrió en búsqueda de algo que le ayude a sacar la nieve que tapa la salida de Yuuji.
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