7
Yuuji puede oír a alguien acercarse, espera que sea Megumi y no un lobo hambriento, más ese pensamiento dura poco porque pronto cabello negro y ojos de cristal se asoman desde arriba.
-Encontré una pala en la casa, incluso estaba una copia de la llave así que no tendrás que entrar como yo- Rodó lo ojos.
Tardó un poco, al inicio Megumi era rápido y constante en sacar la nieve pero al paso de los minutos se volvió lento. Debía estarse cansando.
-Falta poco- Yuuji lo sabía si el chico se lo decía a él o a si mismo- Ya casi...
De repente la nieve desapareció por completo y Yuuji pudo abrir la palanca para salir. Megumi le esperaba afuera como un ángel te espera al pasar al otro mundo.
Un ángel agotado, tembloroso y con los labios azules,
-Mierda- Se acercó tan rápido como la nieve le permitió y abrazó a Megumi- Gracias, ahora entremos joder.
Prácticamente lo arrastró hasta la casa y cerró la puerta tras él.
-Mierda, estas empapado- Se habían acomodado en el suelo y parecía que Megumi caía congelado en cualquier momento- Mierda, mierda, mierda ¿Que hago?
Se quitó su ropa extra y buscó por la casa alguna prenda o manta, de lo cual solo encontró un colchón viejo y un cubrecamas que tuvo que ser dejado atrás por los dueños.
Perdóname Diosito. Pensó antes de quitarle Megumi la ropa, incluso su ropa interior estaba mojada pero no podía pasarse tanto aunque sea para ayudar. Trato de tocarlo lo menos posible pero sostenerlo así en los brazos sólo le demostraba lo vacías que había tenido las manos hasta hoy.
Lo recostó en el colchón y lo tapó con el cubre camas y su ropa sobrante (Qué de sobrante no tenía nada, moría de frío) mientras que intentaba dar vida a la chimenea vieja.
Costo un mundo pero se logró, con cosas que tenía la casa e ingenio que no tenía prendió una especie de fogata barata. Daba igual si no era elegante siempre y cuando mantuviera caliente a su ángel y le ayudara a secar la ropa.
- Megumi- Yuuji lo llama pero este ni se mueve, al tocarle el brazo lo siente aún frío y eso es preocupante.
Entonces se decide a hacer lo que aprendió para estos casos, había estado pateando la opción porque no quería parecer que la forzaba, pero finalmente se quitó la ropa hasta quedar en igual de condiciones solo en sus bóxers. La ropa se las dejo encima y se metió bajo las "mantas" con Megumi abrazándolo por todas partes donde podía.
-Calor humano haz lo tuyo.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co