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Evil [MikeTake]

°•10•°

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Takemichi había quedado con Mikey para verse en la parte trasera del instituto después de clases y comer juntos. Se sentía algo nervioso, ya que le había dicho a sus padres que estaría con su primo.

Chifuyu-Ten cuidado, ¿vale?

Lo abrazó con preocupación. No es que desconfiara completamente de Manjiro, pero su primo era demasiado inocente.

Takemichi-Sí, tranquilo-Se separó y caminó hacia Mikey, quien lo esperaba en su moto.

Manjiro-¿Qué me vas a preparar para comer?-Le dio un corto beso en los labios.

Takemichi-Bueno, he pensado en albóndigas y ensaladilla rusa-Dicho esto, se subió a la moto.

Manjiro-Me gusta, me gusta.
-Arrancó y se dirigieron a su casa.

Al llegar, Takemichi dejó su mochila en el salón.

Manjiro-Oye, ¿a tu primo le caigo bien?

Takemichi-Bueno... él dice que tenga cuidado.

Manjiro-Claro, como si te tratara tan mal...

Takemichi-Dale tiempo, no tienes buena fama, ¿sabes?
-Se dirigió a la cocina y comenzó a buscar los ingredientes, colocándolos sobre la encimera.

Manjiro-Mira, si ya parecemos un bonito matrimonio.

Takemichi-Qué tonto eres.
-Soltó una risita, pero dio un respingo cuando sintió los brazos de Mikey rodear su cintura y los labios del rubio rozar la parte trasera de su cuello.

Era evidente que Mikey disfrutaba poniéndolo nervioso. Lo hacía en muchas ocasiones, pero cuando estaban solos, lo llevaba a otro nivel. Las manos de Mikey tiraron suavemente de él, como si quisiera fusionarse con su cuerpo.

Takemichi-Ve-ve a poner l-la mesa.

Manjiro-UuujuuMmm-
Canturreó con diversión-No, estoy bien aquí-Sonrió antes de mordisquearle suavemente la nuca.

Takemichi sintió su estómago revolverse con un millón de mariposas. Mikey adoraba escuchar su corazón acelerarse, le parecía gracioso que pudiera provocar tal reacción con solo algunos toques o palabras. También adoraba cuando sus miradas se cruzaban y veía esos ojos azules brillar como diamantes.

Esa sonrisa tampoco debía pasarse por alto.

Era maravillosa.

Takemichi le hacía sentir que él también estaba hecho para amar. Que no solo estaba hecho para hacer daño. Sabía que enamorarse era la peor de las perdiciones. Por amor, las personas cometen los peores pecados. Sintió la mano de Takemichi sobre la suya, deteniendo su movimiento cuando iba a deslizarse bajo su sudadera. No se había dado cuenta de lo que hacía hasta ese momento. Se alejó lentamente.

Takemichi era realmente inocente en el sentido sexual. Siempre que se besaban y las cosas comenzaban a subir de tono, se ponía nervioso y le pedía que se detuviera. ¡Por supuesto que Mikey lo entendía!

Pero esa tarde...

El lugar era el sofá.

Takemichi estaba recostado junto a él, besándose calurosamente. La mano de Mikey se deslizó hacia su trasero, empujándolo contra él. Takemichi sintió la erección de Mikey, y sus nervios se dispararon. El rubio suspiró y se detuvo.

Takemichi-Yo... si quieres...
-Su temblorosa mano se deslizó hasta la entrepierna de Mikey, rozando el bulto que tensaba sus pantalones.

Manjiro Sano juró que su corazón se detuvo en ese instante.

Manjiro-No es necesario.

Takemichi-Quiero ayudarte.

Su rostro se encendió con un notorio sonrojo, acompañado de una tímida sonrisa. Mikey se reincorporó, sentándose en el sofá. Takemichi se arrodilló en el suelo frente a él, apoyando sus rodillas sobre una almohada. No pensaba echarse atrás.
Quería llegar más lejos con Mikey. Quería dejar de ser tan inseguro. Con decisión, deslizó sus manos hacia el pantalón de Mikey, tirando del elástico hasta encontrar el borde de su ropa interior.
Los bajó con cuidado, dejando su erección expuesta.

Mikey abrió más las piernas, deslizándose un poco más hacia el borde del sofá para darle espacio. Takemichi inclinó la cabeza y lamió la punta un par de veces, consiguiendo que Mikey soltara un suave gemido.
El mayor sintió su piel erizarse cuando Takemichi lo tomó en su boca tanto como pudo. Los hilos de saliva caían viscosamente, facilitando el deslizamiento de su mano sobre el resto del miembro.

Manjiro-Mmm... qué bien lo haces, Takemichi-Deslizó los dedos entre sus rizos suaves.

Takemichi sintió su corazón hincharse con orgullo. Era la primera vez que hacía algo así. Llevó la punta a su boca, recorriéndola con su lengua mientras bombeaba lentamente el resto. El sabor amargo de su pre-semen le resultó extraño. Cuando su lengua comenzó a cansarse, intentó meterlo más profundamente.

Manjiro-Takemichi...-El ojiazul se separó y levantó la vista. Mikey observó cómo su saliva goteaba por el filo de sus labios, mezclada con su esencia. Le acarició la mejilla con ternura.

Manjiro-Ven, sube-Señaló su regazo mientras se acomodaba en el sofá. Takemichi obedeció, sentándose sobre él con nerviosismo.

Se avergonzó cuando Mikey sacó su dureza y la acarició con firmeza. Se estremeció al darse cuenta de que él también estaba excitado.
Era algo impuro, y aun así... se sentía bien. Un cosquilleo placentero recorrió su cuerpo. Las mariposas en su estómago revolotearon hasta su garganta, saliendo en forma de pequeños jadeos.
Se abrazó al cuello de Mikey, presionando más sus cuerpos juntos. Mikey sonrió al escuchar sus gemidos resonar en la sala.

Atrapó ambas erecciones en su mano, frotándolas juntas.
El pre-semen combinado las untaba y facilitaba el movimiento. Para Takemichi, aquello era un mundo completamente nuevo. Mikey se inclinó, susurrando en su oído:

Manjiro-Te amo, Takemichi Hanagaki.

Takemichi-También te amo, Manjiro...-Susurró contra sus labios antes de besarlo.


Los ojos de Takemichi se abrieron de golpe y unas pequeñas lágrimas cayeron por sus mejillas mientras su vista se aclaraba. Lo primero que vio fue a Chifuyu, dormido junto a él.

¿Lo odiaba?

Takemichi- Chifuyu...
-Extendió la mano y lo movió levemente por el hombro. Chifuyu se removió un poco antes de abrir los ojos lentamente.

Chifuyu-¡Takemichi!-Se incorporó de inmediato y se deslizó hacia él, envolviéndolo en un abrazo.

Chifuyu-¡Dios, qué bien que estés bien! ¡Llevas horas durmiendo!-Pero Takemichi apenas lo escuchó.

Solo una pregunta ocupaba su mente.

Takemichi-¿Lo odiabas?
-Las palabras salieron de sus labios antes de poder detenerlas.

Chifuyu-¿Eh?-Se alejó un poco, lo suficiente para que sus miradas se cruzaran como flechas en un combate.

Takemichi-A Mikey-Chifuyu bajó la mirada.

Chifuyu-Yo no lo odiaba... bueno, es decir... no hasta que vi lo bien que te trataba y lo unidos que estaban...-Hizo una pausa.
-Pero tus padres me hablaron de él... y yo...

Takemichi-¡Joder, Chifuyu! ¡¿Qué me dijiste?! ¡¿Y por qué no recuerdo nada?!
-Se levantó bruscamente de la cama.

Chifuyu-B-bueno... como te ibas a ir, y eso hacía que pelearan tanto... tus padres me dijeron que... que dijera que vi a Mikey con otra persona...-El cuerpo de Takemichi se tensó.

Un latigazo helado recorrió su espalda, subiendo hasta su cabeza como si le atravesara el cerebro.

Manjiro-¡Que no estaba con nadie! ¡¿Por qué desconfías de mí?!

Takemichi-¡Últimamente solo discutimos! ¡No me extrañaría que te buscaras a otra persona!

Manjiro- ¡Por Dios, Takemichi! ¡¿Te estás escuchando?!

Takemichi-Mikey-kun... yo... pensaba que me esperarías...

Manjiro-¡Que no te engañé! ¡¿Tienes pruebas?!

Takemichi- No... pero la persona que me lo dijo... no me mentiría...

El jadeo de Takemichi rompió el silencio cuando las memorias enterradas resurgieron como un torrente incontrolable.

Chifuyu-Lo siento...

Takemichi-¿Por qué no me acuerdo de nada?-Su voz era apenas un susurro.

Chifuyu-Hipnosis... tus padres te llevaron a un especialista-Takemichi sintió su mundo tambalearse.

Takemichi-¡¿Por qué nadie nunca me deja decidir por mí mismo?!

Las imágenes seguían llegando.

Manjiro- Algún día nos casaremos y seremos felices.

Un destello en su memoria.

Un anhelo enterrado en el tiempo.

Chifuyu-¡Yo pensaba que así estaría todo bien!

Takemichi-¡Tú sabías cuánto lo amaba! ¡Y aun así...!

Chifuyu-¡Pero al final teníamos razón! ¡Mikey es un puto demonio! ¡Joder, si esto parece una película de terror!

Manjiro-Sabes, siento que contigo soy mejor persona.

Takemichi-Claro, y ahora me dirás que mi amor es lo que te hace ser mejor.

Manjiro-Nooo, yo no diría algo tan cursi.

Sonrió antes de inclinarse y unir sus labios en un beso.

Manjiro-Te beso, que es mejor.

Las lágrimas de Takemichi se desbordaron.

Takemichi-¡Nunca me hizo daño!-Respiró entrecortadamente, sintiendo su pecho a punto de romperse-¡Dios, Chifuyu... le prometí que no lo dejaría! ¡Le prometí que volveríamos a estar juntos!

Chifuyu-...Lo siento.

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