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Evil [MikeTake]

°•2•°

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Estábamos de camino a la iglesia. Estaba bastante nervioso. ¿Nos creerían? Todo esto sonaba como una película cliché.

La iglesia no era muy grande, pero sí era bonita. Bajé del coche y, nada más girarme, pude ver a Mikey al lado de mi primo.

Manjiro-Me hace gracia cómo se aferra a la esperanza de poder salvarte. Es tan iluso.

Takemichi-Cállate…

Hina-¿Has dicho algo?

Takemichi-Oh… no. ¿Entramos?-Dijo, comenzando a avanzar. Todos lo siguieron.

Al entrar, no vieron a nadie.

Yuzuha-¿No decía que nos esperaba aquí?

Chifuyu-Sí, sí, pero…

Unos pasos resonaron por el pasillo y una figura alta se hizo presente. Su cabello rubio estaba recogido en una trenza.

Ken-¡Oh! Hola.

Chifuyu-Hola, venimos a ver al padre Taiju.

Ken-Claro, claro, seguidme.
-Todos avanzaron detrás del rubio en silencio. Solo se escuchaban sus pasos.

Ken-Padre, ya están aquí.
-Se hizo a un lado para dejarnos pasar.

Taiju-¿Quién es?-Takemichi dio un paso al frente.

-Takemichi Hanagaki.

Taiju-Dime, Takemichi, ¿qué es lo que has hecho para que un demonio se te pegue?

Takemichi comenzó a relatar su historia. Cómo, junto a sus amigos, decidió hacer una ouija. Cómo los encerró y los obligó a jugar hasta el punto de llevarlos a la muerte. Cómo Mikey lo perturba hasta en sus sueños o daña su cuerpo de diferentes maneras.

Taiju-Takemichi… cuando tus amigos y tú jugasteis a la ouija, llamasteis a un demonio a través de ella. Hay muchas clases de demonios.

Kazutora-¿Sí?

Taiju-Sí. Incluso existen demonios nacidos de la unión de un demonio con un ser humano.

Chifuyu-¿Crees que puedas ayudarnos a deshacernos de él?

Taiju-Sí, aunque no será fácil.

Takemichi-Gracias…-dijo, sonriéndole.

De repente, la iglesia tembló y muchas cosas cayeron al suelo. Todos parecieron contener la respiración.

Yuzuha-Joder… espero que eso haya sido un terremoto.

Chifuyu-¿No se supone que los demonios no pueden entrar a las iglesias?

Taiju-Y no pueden… Si te quedas aquí, no podrá tocarte.

Otro temblor sacudió el lugar, esta vez mucho más intenso. Una ventana a la izquierda se rompió, haciendo que todos se cubrieran.

Ken-¡Padre, las puertas no se abren!

Los gritos de las otras habitaciones se hicieron presentes. Las cosas caían de las estanterías.

Más gente estaba sufriendo por su culpa.

Takemichi-¡Joder, saldré, pero para!

Poco a poco, el temblor fue cesando. Cumpliendo su palabra, se dirigió a la puerta, pero una mano en su muñeca lo detuvo.

Taiju-akemichi, si sales él…

Takemichi-Si no salgo, nos va a matar-Dicho esto, reanudó su camino hacia la salida. Afuera ya había gente reunida, y ahí lo vio.

Mikey sonreía.

Manjiro-¿Ya has terminado?

Takemichi lo ignoró y caminó directo al coche. Su cuerpo entero estaba tenso por la adrenalina y el cansancio.

Manjiro-No me gusta que me ignores.-Otro temblor sacudió el suelo.

Takemichi-Joder… sí, he terminado-Abrió la puerta del coche y se metió, pero para su sorpresa, el ojigris ya estaba dentro.

Manjiro-¿Sabes? Eres demasiado llorón-
Takemichi se limpió las lágrimas y agachó la cabeza, mirando sus rodillas-Y todavía no he hecho nada prácticamente.

Takemichi-¿Matar a mis amigos no es nada? ¿Lastimar mi cuerpo no es nada? ¿Provocarme pesadillas tampoco es nada?

Manjiro-Bueno, casi nada.

Sonrió. Takemichi sintió su corazón acelerarse cuando la mano de Mikey acarició su cabello.

Se odiaba a sí mismo.

Quería tener valor.

No ser el que siempre lloraba.

Siempre había sido así. Desde pequeño, siempre tuvo que ser salvado por los demás.

Chifuyu siempre le decía que no pasaba nada, que cada persona era diferente. Pero era vergonzoso para él que hasta las chicas tuvieran que ayudarlo.

No porque fueran chicas, sino porque él también quería poder ayudarlas si tenían problemas.

Aun así, nunca nadie en su círculo se quejaba de su cobardía.

Nunca lo llamaron cobarde, pero él sabía que lo era.

Una vez, sus amigos recibieron una paliza por su culpa.

Él nunca fue herido, gracias a las personas que lo defendían.

Siempre le decían que daba igual.

"Mejor nosotros que un héroe como tú."

¿Él… héroe?

Siempre esa frase. ¿Qué tenía él de héroe?

Sabía que de pequeño le gustaban mucho esas cosas.

Tanto que incluso se vestía con una capa.

¡Patético!

Taiju-Mañana iré a la casa donde estáis después de comer. Al principio, pensé que erais unos busca famas… No sabes la cantidad de gente que juega con esas cosas-Dijo mientras los acompañaba hacia la salida.

Chifuyu-Me hago una idea… Gracias por creernos. Ninguno de nosotros creyó a Takemichi… Quizás, si lo hubiéramos ayudado antes…- dijo, con la voz cargada de culpa.

Taiju-No te castigues por eso- interrumpió rápidamente- Lo importante ahora es estar a su lado.

Kazutora-Eeeeh… chicos-
Todos giraron a ver al de mechas, pero al notar que su mirada estaba fija en otra dirección, hicieron lo mismo.

Encima del Cristo, escrito en rojo, se podía leer:

"No toques lo que es mío."

Un escalofrío recorrió la espalda de todos.

Ken-Nos enfrentamos a algo muy bestia…-Hizo una pausa antes de añadir, con un tono grave

Ken-El patio está lleno de pájaros muertos.

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