Nunca debimos jugar
📍Todos son mayores de edad
📍Será el Mikey y el Takemichi de pelo negro
📍Espero que hos guste porque no suelo escribir de esta temática
Kazushi-¿Oye, y si jugamos a la Ouija?
Takemichi-¿¡Qué!? ¿¡Estás loco!?
Akkun-Oooooh, vamos, no seas llorica-dijo lanzándole una lata de fanta.
Kazushi-¡Voy a arriba a por ella!
Takuya-¿¡Y tú por qué tienes una Ouija!?
Kazushi-¡Es de mi hermana!- dijo mientras bajaba las escaleras-Bien, hagamos un círculo en el suelo.
Takemichi-Chicos, en serio, con estas cosas no se juega-
dijo Takemichi, su tono serio, pero con algo de preocupación en su voz.
Shunsuke-Vale, lo que tú digas, Takemichi-El de gafas puso el triángulo sobre la tabla y comenzó a trazar un ocho con la mano en el aire, trazando cinco círculos en la mesa.
Kazushi-¿Hay alguien aquí?- preguntó con voz baja. Esperaron unos segundos, pero…
Nada.
Kazushi-¿Hay alguien con nosotros ahora mismo?
Nada.
Akkun-Esto no funciona-
suspiró, aburrido, y se dejó caer al sillón donde antes estaban-Si es que hay alguien aquí con nosotros, te pido que te manifiestes moviendo el triángulo.
Esperaron varios minutos, pero seguía sin pasar nada.
Akkun-Esto es un fraude-dijo levantándose del suelo y caminando de vuelta al sillón-¿Y tú tenías miedo?
Takemichi-No hay que jugar con estas cosas…-volvió a decir. La noche continuó pasando, ya eran las 3:21.
Akkun-En serio que odio al señor kiro, siempre igual, es un maestro de mier…-El silencio se hizo insoportable.
Takemichi-¿Akkun?-Takemichi lo miró confundido, no entendiendo su cambio de tono.
Akkun-¿Y la Ouija?-Todos miraron hacia el suelo, donde antes estaban sentados, y notaron que la tabla ya no estaba ahí.
Shunsuke-Tranquilos, joder. Está encima de la mesa.
Takemichi-¿Y quién la ha puesto ahí?-Todos negaron con la cabeza, un fuerte sonido los hizo girarse. El cristal de la televisión se había roto.
Akkun-¡No, ni se te ocurra! Esto no es un demonio ni un espíritu-Agarró la Ouija y la tiró a la papelera, pero en cuanto se dio la vuelta, la tabla cayó al suelo con un fuerte estruendo.
El juego continuó.
De repente, se escuchó aquella voz, una voz que resonó profundamente en la habitación. Todos se quedaron petrificados, mirando hacia la puerta y tratando de abrirla. La cerradura no cedía. El aire se volvió denso, pesado. El terror estaba en cada rincón de la habitación.
Kazushi-Takemichi, vamos, tranquilo, deja de llorar-dijo intentando tranquilizar a su amigo, pero el miedo seguía comiéndose a Takemichi por dentro. El oji-azul, tembloroso, pasó las mangas de su sudadera por su cara.
La mano temblorosa de Kazushi se acercó a la tabla, tocando el triángulo. Este se movió, casi como si algo invisible lo empujara.
"M I K E Y"
marcó la Ouija.
Akkun-Mikey…-sus palabras fueron susurradas, como si temiera que la voz que los observaba pudiera escucharlo.
Takemichi-¿T-te llamas Mikey?-preguntó, su voz temblando. La Ouija respondió rápidamente:
"N O".
Shunsuke-¿Es un mote?-La tabla respondió de nuevo.
"S I"
Un escalofrío recorrió la espalda de Takemichi, el aire parecía volverse más espeso. Él siempre había creído en estas cosas, pero esto era otro nivel. Agarraba sus mangas y las retorcía entre sus manos, su estómago se apretaba, su mente quería salir de allí, pero no podía.
Kazushi-B-bueno, Mikey, creo que es hora de que te vayas...-Kazushi intentó alejarse de la tabla, pero antes de que pudiera tomar el puntero, este salió volando, chocando contra uno de los sofás con un ruido ensordecedor.
El juego continúa.
La misma voz, profunda y oscura, resonó nuevamente en la habitación. Era como un susurro fantasmagórico que hacía que los pelos de los brazos se erizaran, un sonido que llenaba de horror cada rincón.
Takemichi sintió su respiración acelerarse, su pecho se ahogaba, y las lágrimas comenzaron a caer de nuevo. Podía sentir como algo invisible acariciaba su nuca, sus vellos se erizaron con el roce. Giró lentamente su cabeza, buscando la fuente de ese horror, pero no había nadie detrás de él.
Takuya-¿Takemichi?-dijo con una voz asustada. Takemichi solo limpió sus lágrimas con rapidez y asintió. Sabía que algo estaba allí con ellos.
El juego continúa.
Hina-¿Me estás diciendo que había un espíritu ahí contigo? ¿Con vosotros?
Takemichi-Es un demonio...-susurró con voz quebrada, su mirada perdida en algún punto indefinido del suelo.
Hina-¿Él también mató a tus amigos?-preguntó con delicadeza, observando cómo Takemichi mordía su labio inferior mientras asentía débilmente-¿Y por qué no cerrasteis la Ouija?
Takemichi-Akkun lo intentó...-dijo en apenas un susurro, su voz quebrándose aún más-Y le partió la muñeca.
Hina sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral, pero intentó mantenerse serena.
Hina-Has dicho que ese demonio...¿Cómo se llamaba?
Takemichi-Mikey...
Hina-¿Y qué era lo que quería cuando jugasteis?-preguntó cautelosamente.
Takemichi-Jugar con nosotros, hacer lo que él quisiera...
Hina-¿Por eso os hicisteis daño?
Takemichi volvió a asentir con lentitud, sus ojos llenándose de lágrimas nuevamente.
Hina-¿Y por qué tú estás vivo?
Takemichi-No lo sé. Creo que disfruta riéndose de mí...
Hina-¿Él fue quien pintó esas cosas en tu casa?-preguntó, viendo cómo el joven asentía en silencio-¿Y esas marcas en tus muñecas?
Takemichi-Porque no le obedecí-dijo temblando visiblemente-Quería que quemara una iglesia con gente dentro durante la misa.
La psicóloga suspiró profundamente.
Hina-Takemichi... los demonios no existen. Ni fantasmas ni espíritus -intentó explicar suavemente.
Takemichi-Entonces, ¿crees que nosotros nos hicimos daño a propósito? ¿Que miento? Ya dijeron que nos hicimos daño solos, pero… eso no es cierto.
Hina-Tu primo está muy preocupado. Llevas un mes sin salir de casa...
Takemichi-Chifuyu nunca me creerá, nadie lo hará...-De pronto, sus ojos se desviaron hacia un punto detrás de ella.
Hina notó ese cambio en él.
Hina-¿Él está aquí ahora? -preguntó con cautela-
Takemichi asintió en silencio, bajando la mirada.
Hina-¿Qué quiere?
Takemichi-Que vuelva a casa. Dice que no le caes bien, que haces demasiadas preguntas-Hina sintió que el aire se tornaba frío.
Hina-¿Y a ti te caigo bien?
-Takemichi miró hacia otro lado de la habitación unos segundos, como escuchando algo.
Takemichi-A mí no me molestas...-En ese momento, la puerta del baño emitió un chirrido lento y tenebroso al abrirse sola. Hina intentó levantarse para cerrarla, pero Takemichi sujetó firmemente su muñeca, impidiendo que se moviera.
Takemichi-No...
Hina-¿Fue él?
Takemichi-Sí...-La psicóloga respiró profundamente y trató de mantener la calma.
Hina-Bien, mañana seguiremos con la sesión. Intenta descansar un poco, ¿vale?-Takemichi simplemente asintió, con sus ojos llenos de tristeza y cansancio.
Más tarde, mientras Chifuyu conducía en silencio, Takemichi permanecía con la mirada perdida en el horizonte. La noche comenzaba a caer, cubriendo el paisaje con una oscuridad inquietante. Takemichi no sabía en quién confiar, excepto en su primo. Pero no podía llamarlo; no podía arriesgarse a que también él fuera víctima de Mikey.
Chifuyu-¿Quieres comer algo? Rectifico, vamos a comer algo, estás demasiado delgado.
Takemichi permaneció en silencio, accediendo sin energía. En el bar, mientras Chifuyu intentaba animarlo, sintió una mano invisible acariciar su muslo. Bajó la mirada, reconociendo inmediatamente la mano pálida de Mikey, cuyo reflejo lo miraba con una sonrisa retorcida desde la ventana.
Manjiro-Está mal mentir, Takemichi-susurró con una voz oscura y divertida.
Al regresar a casa, Takemichi encendió nerviosamente las luces, sobresaltándose al ver a Mikey sentado tranquilamente sobre su futón. Corrió rápidamente hacia el baño, cerrando la puerta tras de sí. Pero al levantar la vista, observó aterrorizado cómo Mikey estaba tras él en el espejo, acorralándolo lentamente contra el lavamanos. Takemichi cerró los ojos con fuerza, temblando, mientras sentía los afilados dientes del demonio hundirse en la delicada piel de su nuca.
Takemichi-D-detente... -suplicó entre lágrimas, intentando inútilmente mover su cuerpo paralizado por el miedo.
Manjiro-Pero es que eres demasiado lindo...-susurró Mikey con perversidad, deslizando sus manos frías bajo la ropa del joven y disfrutando del estremecimiento y el llanto silencioso de Takemichi-Eres tan llorón...
De repente, desapareció. Takemichi quedó solo nuevamente, temblando y sintiendo cómo sus lágrimas se mezclaban con el sudor frío que cubría su cuerpo. El sueño lo vencía, pero dormir significaba entregarse nuevamente a las pesadillas que Mikey preparaba cuidadosamente para él. Pesadillas llenas de sangre, dolor y muerte, donde sus amigos y seres queridos sufrían sin piedad alguna.
Sabía que esta noche, como todas las anteriores, Mikey lo estaría esperando. Y sabía que ya nunca más podría escapar.
Hina miraba aquel espejo con horror. Sus ojos se abrieron completamente, sintiendo cómo el miedo se aferraba a cada fibra de su cuerpo, paralizándola al leer aquellas palabras escritas lentamente en el cristal empañado:
¿Quieres jugar tú también?
Sus piernas temblaron violentamente, incapaces de sostener su peso, y finalmente cedieron, haciéndola caer al suelo con un golpe sordo. La respiración se le aceleró de forma desesperada, y sentía cómo su corazón parecía estar a punto de salir de su pecho, latiendo desbocado por el terror.
La luz del baño parpadeó varias veces, sumiéndola momentáneamente en oscuridad antes de encenderse nuevamente, revelando las letras ahora claramente grabadas en rojo escarlata. Hina contuvo un grito, tapándose la boca con la mano, intentando mantener la compostura.
Temblorosa, rebuscó en el bolsillo de su chaqueta, sacando rápidamente su móvil con dedos torpes y temblorosos. La pantalla brillaba intensamente en contraste con la penumbra del baño, y sin pensarlo más, marcó a Chifuyu.
Chifuyu respondió casi inmediatamente:
Chifuyu-Hola, Hina. ¿Todo bien?-preguntó, notando algo extraño en el tono agitado de la pelirroja.
Hina-Chifuyu...-su voz salió rota, temblorosa-Tienes que venir a mi casa mañana. Por favor, llévame a la casa de Takemichi cuanto antes.
Chifuyu-¿Hina? ¿Qué pasa? Suenas muy asustada... ¿estás bien?
Hina tragó saliva, mirando nuevamente al espejo y sintiendo cómo el frío envolvía la habitación de una forma antinatural, como si una presencia invisible la estuviera observando desde algún rincón.
Hina-Creo...-su voz se volvió más frágil y bajó aún más el tono-que Takemichi podría tener razón.
Del otro lado de la línea se hizo un breve silencio incómodo, roto solo por la respiración acelerada de ambos.
Chifuyu-Entiendo-contestó finalmente, con seriedad- Iré por ti a primera hora.
Hina-Sí... gracias, Chifuyu.
La llamada terminó, dejando a Hina nuevamente sola frente al inquietante mensaje en el espejo. Se levantó lentamente, acercándose con cautela y observando cómo las letras empezaban a desdibujarse, mezclándose con el vapor aún presente en el cristal.
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo cuando, claramente, pudo sentir cómo algo frío tocaba su nuca. Giró bruscamente, pero no había nada más que la oscuridad del baño, envolviéndola como una amenaza silenciosa.
Mikey...susurró Hina para sí misma, comprendiendo finalmente que lo que Takemichi temía no era ninguna imaginación, sino una realidad tan siniestra como palpable.
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