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𝗴𝗮𝗻𝗴𝘀𝘁𝗮 𖹭.ᐟ fayeyoko

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bbyblu

El sol matutino ilumina suavemente el amplio jardín de la mansión Malisorn. Yoko está sentada en la terraza, con una taza de té humeante entre las manos y Sunny acurrucado a sus pies. Faye, como de costumbre, está revisando documentos en el comedor cercano. Sin embargo, algo en su comportamiento ha cambiado en las últimas semanas.

─¿Qué estás leyendo tanto últimamente? ─pregunta Yoko, girándose hacia ella con una sonrisa curiosa.

Faye levanta la vista, rápidamente cerrando la carpeta que tenía frente a ella.

─Ah, solo… asuntos de trabajo. Nada interesante. ─Intenta sonar casual, pero su tono tiene un ligero borde evasivo que no pasa desapercibido para Yoko.

Yoko entrecierra los ojos, estudiándola con cuidado. Faye siempre ha sido reservada con sus negocios, pero esto es diferente. Antes, había una transparencia silenciosa en sus evasivas, pero ahora parece más nerviosa.

─¿Segura que no es algo más? ─insiste Yoko, levantándose para acercarse a ella y dejando la taza.

Faye sonríe y se pone de pie, rodeando la mesa para interceptarla antes de que pueda mirar los documentos.

─Estoy segura, mi amor. ¿Por qué tanta curiosidad? ─Su tono es suave, pero cambia rápidamente el tema─. ¿Por qué no salimos hoy? Hace tiempo que no tenemos un día para nosotras fuera de casa.

Yoko levanta una ceja, incrédula.

─¿Tú proponiendo salir? Eso sí es raro.

Faye suelta una carcajada y toma la mano de Yoko, llevándola hacia la sala.

─Lo sé, pero he estado tan ocupada que quiero compensarte. ¿Qué te parece un paseo por la ciudad? Podemos almorzar donde quieras.

Yoko acepta, aunque la idea de que Faye la esté distrayendo no se le escapa.

En el centro de la ciudad, Faye parece más relajada de lo habitual. Ambas caminan por un parque tranquilo, con Sunny correteando felizmente con su correa. Yoko observa a Faye de reojo, notando pequeños detalles: cómo revisa constantemente su teléfono pero nunca responde ningún mensaje, cómo parece mirar a su alrededor como si esperara algo.

Finalmente, Yoko no puede contenerse más.

─Faye, ¿qué está pasando? ─pregunta, deteniéndose en un banco bajo la sombra de un árbol.

Faye se sienta junto a ella, su sonrisa habitual titubeando por un momento antes de recuperarse.

─¿Por qué lo preguntas?

─No lo sé… llevas semanas actuando raro. Revisas documentos a escondidas, evitas tus llamadas cuando estoy cerca, y hoy insistes en pasar un día relajado cuando sé que normalmente estarías trabajando. ─Yoko frunce el ceño, cruzándose de brazos─. ¿Es algo malo?

Faye toma aire, mirando a Sunny mientras el cachorro juega con una hoja caída. Por un momento, parece que está buscando las palabras correctas.

─No es nada malo, Yoko. Pero es complicado.

Yoko ladea la cabeza, notando cómo Faye parece debatirse internamente.

─Puedes contarme lo que sea, ¿sabes?

Faye sonríe con ternura y toma la mano de Yoko, entrelazando sus dedos.

─Lo sé. Pero todavía no es el momento. Prometo que te lo diré pronto, ¿sí?

Yoko quiere insistir, pero la calidez en la mirada de Faye la desarma.

─Está bien, pero no me gusta que me escondas cosas.

─Lo sé, amor. ─Faye se inclina para besar su frente─. Solo confía en mí.

Esa noche, mientras Yoko está en la cama leyendo un libro, Faye está en su oficina, revisando papeles bajo la luz tenue de su escritorio. Un mapa de sus propiedades y negocios ilegales está desplegado frente a ella, con varias notas escritas a mano.

De repente, Yoko aparece en la puerta, con Sunny en brazos.

─¿Aún trabajando? ─pregunta, intentando sonar casual mientras entra en la habitación.

Faye, visiblemente sorprendida, cierra rápidamente la carpeta que tenía frente a ella.

─Solo terminando unas cosas. ¿Necesitabas algo?

Yoko entrecierra los ojos, claramente desconfiando.

─Solo venía a decirte que no trabajes demasiado. Es tarde.

Faye asiente, pero antes de que Yoko pueda irse, Faye la detiene, levantándose de su silla.

─Yoko… ─empieza, con un tono más suave─. Sé que he estado distante últimamente, pero quiero que sepas algo.

─¿Qué cosa? ─pregunta Yoko, girándose hacia ella.

Faye se acerca y le acaricia suavemente la mejilla, con una mirada que parece cargada de promesas no dichas.

─Todo lo que estoy haciendo es por nosotras.

Yoko lo mira con un toque de confusión, pero asiente lentamente.

─Confío en ti, Faye. Pero no olvides que no importa lo que sea, siempre quiero estar a tu lado.

Faye sonríe, aunque hay un brillo de melancolía en sus ojos.

─Lo sé, amor.

Mientras Yoko regresa a la cama, Faye la observa desde la puerta, sintiendo el peso de sus decisiones. Sabe que está a punto de cambiar todo su mundo, pero también sabe que lo hace para construir un futuro seguro y honesto junto a la mujer que ama.

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