39
Tres años despues.
El sol de la mañana se filtra por las cortinas de la habitación, pintando suaves destellos dorados sobre las sábanas desordenadas. Yoko se mueve lentamente, estirando sus brazos con un bostezo antes de girarse hacia el otro lado de la cama.
Faye sigue dormida.
Es raro verla así, relajada, sin la usual expresión de concentración en su rostro. Su cabello negro cae en suaves ondas sobre la almohada, y su respiración es lenta y constante. Yoko sonríe y se acerca un poco más, observándola con ternura.
─Faye… ─susurra, rozando suavemente su nariz contra la de ella.
Faye frunce el ceño ligeramente, murmurando algo ininteligible antes de girarse hacia el otro lado. Yoko ríe suavemente y apoya su rostro en la almohada, mirándola con paciencia.
─Es nuestro aniversario, cariño ─insiste con voz dulce─. ¿Vas a seguir durmiendo?
Faye gruñe, todavía medio dormida, pero finalmente abre un ojo, mirándola con una mezcla de sueño y resignación.
─Cinco minutos más… ─murmura, aferrándose a la almohada.
─Faye ─Yoko rueda sobre ella, atrapándola debajo de su cuerpo y apoyando su peso contra su pecho─. No seas perezosa.
Faye suelta un suspiro derrotado, pero hay una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios.
─Si sigues así, no podremos salir a desayunar ─advierte Yoko, inclinándose para besarle la mejilla.
─Mmm… mejor desayunemos en casa. No quiero compartirte con nadie hoy ─responde Faye, envolviendo sus brazos alrededor de Yoko y girándolas con facilidad para quedar encima.
Yoko ríe, su risa ligera llenando la habitación.
─Eres imposible.
─Y tú me amas ─Faye le deja un beso en la frente antes de levantarse de la cama con un estiramiento perezoso.
Yoko se sienta también, observándola con una sonrisa tranquila. La vida con Faye ha cambiado mucho en estos tres años. Ya no hay llamadas urgentes en mitad de la noche ni reuniones secretas que la mantengan fuera por días. Ahora, las mañanas son más lentas, más pacíficas, llenas de pequeños momentos como este.
Pero lo que Yoko no sabe es que hay algo más detrás de esa tranquilidad.
Faye la observa de reojo mientras camina hacia el vestidor, su expresión relajada pero con algo oculto en la profundidad de sus ojos. Está en el proceso de dejar la mafia, deshaciéndose de los lazos y responsabilidades que la han atado durante años. Quiere un futuro diferente, un futuro más seguro para ambas. Pero aún no se lo ha dicho a Yoko.
Aún no es el momento.
─Voy a preparar el desayuno ─dice Faye con un tono ligero, saliendo del vestidor con una camisa suelta y pantalones cómodos.
─¿Tú? ─Yoko la mira con incredulidad ─. ¿Desde cuándo sabes cocinar?
─Desde que decidí impresionarte.
─Eso quiero verlo ─Yoko se levanta de la cama, siguiéndola con curiosidad.
Faye ríe y la toma de la mano, llevándola hacia la cocina, donde Sunny, su aún pequeño perro, las recibe con saltos emocionados.
Mientras pasan la mañana juntas, cocinando torpemente y compartiendo risas, Faye siente que está cada vez más cerca de la vida que realmente desea.
Una vida donde ya no haya secretos.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co