02
Namtan arrastra a June por la calle oscura, sus risas ahogadas por el sonido distante de música que retumba desde la casa de Mewnich. Es una noche de viernes fresca, con el aire cargado de expectación adolescente: el olor a pizza quemada mezclado con perfume barato y el leve rumor de conversaciones animadas que se filtran desde la fiesta. June lleva un vestido prestado de Namtan que le queda un poco grande, con mangas que le cuelgan como alas de murciélago torpes, y se siente completamente fuera de lugar.
─¿Estás segura de que esto es una buena idea? ─susurra June, tirando de la mano de su amiga para intentar detenerla un segundo─. No nos invitaron. ¿Y si nos echan a patadas? Mewnich es... ya sabes, la reina del instituto. No querrá a dos intrusas como nosotras arruinando su noche perfecta.
Namtan se gira con esa sonrisa diabólica suya, los ojos brillando bajo las luces anaranjadas de las farolas.
─¡Eso es lo que hace que sea emocionante! Colarse en fiestas es mi superpoder. Además, la casa de Mewnich es como un palacio suburbano: enorme, con jardín trasero y piscina. Nadie notará a dos chicas inocentes como nosotras. Solo finge que eres mi prima lejana de... ¡un pueblo remoto! Algo exótico que suene creíble. ─Namtan suelta una carcajada, pero June solo puede asentir a medias, su estómago revuelto por los nervios.
Desde que llegó al instituto hace unas semanas, June ha oído hablar de Mewnich en cada rincón: la chica popular con el estilo rosado impecable, siempre rodeada de un séquito de amigos que la adoran como a una celebridad. June la ha visto en los pasillos, caminando con esa gracia natural, su pelo cayendo en ondas perfectas, vestida con faldas plisadas y tops con volantes que parecen sacados de una revista de moda. Es el tipo de chica que organiza eventos perfectos, que gana elecciones para el consejo estudiantil sin esfuerzo, y que hace que todo el mundo se sienta un poco menos especial a su lado. June, con su timidez crónica y su vibe de "nueva invisible", sabe que Mewnich está en otra liga. "¿Por qué querría alguien como ella hablar conmigo?", piensa June mientras caminan. Pero hay algo en Mewnich que la intriga: una calidez en su sonrisa que June ha captado de lejos, como si debajo de esa fachada popular hubiera algo más genuino.
Llegan a la verja trasera de la casa, una mansión iluminada con luces de colores que parpadean en las ventanas como estrellas artificiales. La música late como un corazón gigante, un ritmo pop pegajoso que hace vibrar el suelo. Se oyen voces elevadas, risas estridentes y el ocasional chapoteo de alguien saltando a la piscina. Namtan escala la verja con la agilidad de un gato callejero, luego extiende la mano hacia June.
─¡Vamos, socia! Imagina que somos espías en una misión secreta. Tú eres la inteligente que resuelve los enigmas, y yo soy la que distrae a los guardias con chistes malos.
June trepa torpemente, su vestido enganchándose en una rama puntiaguda.
─¡Ay! Soy más como una espía que tropieza con sus propios pies.
Finalmente, salta al otro lado, aterrizando con un ruido sordo en el césped húmedo. Namtan la ayuda a levantarse, ahogando una carcajada que hace eco en la noche.
─Perfecto, ahora actúa natural. Sonríe, asiente y finge que conoces a todos. Si alguien pregunta, di que viniste con Film o algo. Ella es la mejor amiga de Mewnich, y parece simpática.
Entrar por la puerta trasera de la cocina es más fácil de lo esperado; hay tanta gente pululando que nadie nota a dos chicas más colándose. La fiesta está en pleno apogeo: adolescentes bailando en la sala principal, vasos rojos de plástico por todas partes, y un DJ improvisado en la esquina tocando hits que hacen que el suelo tiemble. June se pega a Namtan como una sombra, sus ojos recorriendo la multitud con una mezcla de curiosidad y ansiedad. Hay globos rosados flotando como nubes de algodón de azúcar, mesas cargadas con dulces en tonos pastel —cupcakes con glaseado rosa, gomitas en forma de corazones— y un olor dulce que impregna todo, como si la fiesta entera fuera un sueño azucarado orquestado por Mewnich.
─¡Mira, hay pizza gratis en esa mesa! ─exclama Namtan, agarrando dos porciones enormes y empujando una hacia June─. Come, necesitas energía para socializar. No puedes pasar la noche escondida detrás de mí como un fantasma tímido.
June muerde la pizza, intentando no derramar salsa en su vestido prestado. El queso está derretido y caliente, un consuelo temporal contra los nervios.
─No soy buena en fiestas como esta. ¿Qué si alguien me pregunta quién soy? Mewnich probablemente ni siquiera sabe que existo. La he visto en el instituto, siempre rodeada de gente... es como si viviera en otro mundo.
Namtan arquea una ceja, masticando con entusiasmo.
─Oh, ¿así que ya la has notado? Interesante. Mewnich es popular, sí, pero no es una snob. He oído que es agradable cuando no está en modo 'reina del baile'. Vamos, te arrastro al salón principal. Si nos quedamos en la cocina, nos perderemos lo bueno.
Namtan la guía a través de la multitud, esquivando codazos y saludando a conocidos con su carisma habitual. June, por su parte, no puede evitar buscar a Mewnich con la mirada. Y allí está ella, en el centro de un círculo de sofás en el salón, como la estrella de su propio show. Mewnich lleva un top rosado con volantes delicados, una falda plisada que se mueve con gracia cada vez que gesticula, y accesorios brillantes que captan la luz: pendientes en forma de estrellas, un collar con un colgante de corazón. Su risa es musical, ligera, y está rodeada de sus amigos, incluyendo a Film, su mejor amiga inseparable. Film tiene el pelo largo y una vibra misteriosa, con ojos que se posan en Namtan más de lo necesario, un secreto crush que June ha notado en el instituto pero que Namtan ignora por completo.
June siente un cosquilleo en el estómago al ver a Mewnich. No es solo su belleza; es la forma en que interactúa con la gente, tocando un brazo aquí, sonriendo con calidez allá. June se ha imaginado escenarios imposibles en su cabeza: chocar con ella en el pasillo, intercambiar una mirada, quizás una conversación casual. Pero sabe que es ridículo; Mewnich es demasiado popular, demasiado perfecta para notar a alguien como June, la nueva tímida que prefiere los libros a las fiestas. "Es intocable", piensa June, pero no puede apartar la vista.
De repente, Film se acerca a ellas, como si las hubiera estado vigilando desde lejos. Lleva un vestido negro sencillo que contrasta con el rosado de Mewnich, y su sonrisa es amable, aunque hay un rubor sutil en sus mejillas al mirar a Namtan.
─¡Namtan! ¿Viniste al final? Mewnich mencionó que tal vez aparecerías. Dijo que tus travesuras siempre animan las cosas. ─Su voz es casual, pero June nota el brillo en sus ojos; Film está secretamente enamorada de Namtan, y esta invitación improvisada parece un pretexto para incluirla.
Namtan sonríe ampliamente, ajena al subtexto.
─¡Film! Claro que vine. No me perdería una fiesta como esta por nada. Y traje a mi nueva mejor amiga, June. Es la transferida de la que todos hablan... o al menos, deberían hablar.
Film asiente hacia June, su expresión cálida.
─Hola, June. Encantada. Vengan con nosotras, estamos a punto de empezar un juego divertido. Mewnich insiste en verdad o reto. Dice que es para 'romper el hielo' y hacer que la fiesta sea inolvidable".
Hay un tono juguetón en su voz, y June se pregunta si Film incluyó a Namtan a propósito, quizás para tener una excusa para interactuar con ella.
June traga saliva, su pulso acelerándose.
─¿Verdad o reto? Suena... intenso. No soy muy buena en eso de los retos públicos.
Namtan frota sus manos con entusiasmo.
─¡Suena perfecto! Vamos, June. Es hora de que salgas de tu caparazón. Piensa en ello como una aventura más, como cuando reorganizamos los libros en la biblioteca.
Se unen al círculo en el suelo del salón, un grupo de unos diez chicos y chicas sentados en cojines y alfombras, con Mewnich en el centro como la anfitriona indiscutible. Ella reparte botellas vacías para girar como ruleta y sonríe a todos con esa confianza natural.
─¡Bienvenidos a mi juego favorito! Reglas simples: verdad o reto, y nada de mentiras o cobardías. Si te niegas, bebes un shot de algo misterioso de la cocina. ─Sus ojos se posan brevemente en Namtan y June, y por un segundo, June jura que Mewnich la reconoce —o al menos, la mira con curiosidad—. ─¿Nuevas caras? Genial, más diversión. ─No menciona si las invitaron o no; quizás no le importe, o quizás el caos de la fiesta la hace más abierta.
El juego empieza inocente, pero la tensión en el aire es palpable. Alguien elige verdad y confiesa un crush secreto en una chica de otra clase, balbuceando con las mejillas rojas mientras todos ríen. Otro elige reto y tiene que hacer una imitación ridícula de un profesor estricto, contoneándose por el círculo como un pingüino enfadado. Namtan, siempre la estrella, elige reto en su turno y termina bailando como un pollo desquiciado en el centro, agitando los brazos y cacareando hasta que el grupo estalla en carcajadas. June elige verdad la primera vez, admitiendo con voz temblorosa que una vez se disfrazó de zombie para Halloween y asustó tanto a su propia madre que esta llamó a la policía por error. Todos ríen, y por un momento, June se siente incluida, menos invisible.
Pero a lo largo del juego, June no puede evitar robar miradas a Mewnich. Cada vez que ella habla, su voz suave y confiada llena el espacio; cada vez que ríe, June siente un tirón en el pecho. Mewnich elige verdad en un turno y confiesa que, a pesar de su imagen perfecta, odia las matemáticas y una vez copió un examen entero de Film.
─¡No se lo digan a nadie! ─dice con un guiño, y June se encuentra sonriendo, imaginando a Mewnich vulnerable, humana.
La tensión crece poco a poco: sus ojos se cruzan una vez, dos veces, y Mewnich le devuelve la mirada con una sonrisa curiosa, como si estuviera evaluándola. June se sonroja, apartando la vista, recordándose que es solo su imaginación. "Ella es popular, yo soy... yo. No hay forma".
Film, por su parte, elige reto y termina cantando una canción cursi dedicada a "alguien especial", mirando disimuladamente a Namtan mientras todos aplauden. Namtan, despistada como siempre, vitorea sin captar la indirecta, pero June nota el anhelo en los ojos de Film y se siente un poco cómplice.
Entonces, la botella gira lentamente y se detiene apuntando a Mewnich. Ella elige reto con una sonrisa confiada, cruzando las piernas con gracia.
─Denme lo peor que tengan. No me asusto fácil.
Namtan, sentada al lado de June, ha notado las miradas robadas de su amiga durante todo el juego. June ha estado observando a Mewnich: la forma en que ajusta su falda, cómo se pasa el pelo por detrás de la oreja, todo con una elegancia que hipnotiza. Namtan, con su instinto travieso y su deseo de empujar a June fuera de su zona de confort, decide actuar.
─¡Yo tengo un reto perfecto! Mewnich, besa a June. Un beso de verdad, no un piquito infantil. Hazlo memorable.
El círculo se queda en silencio por un latido, luego estallan en "¡Ooooh!" y risas nerviosas, silbidos juguetones. Mewnich levanta una ceja perfectamente arqueada, mirando a June por primera vez con atención real.
─¿June? ¿La nueva transferida? Interesante...
Hay un brillo juguetón en sus ojos, una mezcla de sorpresa y curiosidad que hace que el corazón de June lata desbocado. Film ríe, pero hay un toque de celos en su expresión, quizás por la atención desviada.
June se congela, su cara ardiendo como un hierro al rojo.
─¿Qué? ¡Namtan, traidora! No puedes...
Pero por dentro, una parte de ella está electrificada. Mewnich gatea por el círculo con gracia felina, su falda rosada susurrando contra la alfombra. El perfume de Mewnich —dulce, como vainilla y flores— envuelve a June antes de que llegue.
─Relájate, es solo un juego ─susurra Mewnich, su voz suave y confiada, con un toque de diversión. Pero hay algo más en su mirada: una chispa de interés genuino que hace que June se pregunte si esto es solo por el reto.
Mewnich se detiene frente a June, y en un movimiento inesperado, se sube con delicadeza al regazo de June, acomodándose como si fuera lo más natural del mundo. Sus rodillas se posan a ambos lados de las caderas de June, su falda extendiéndose como pétalos rosados. June siente el calor de su cuerpo, el peso ligero pero presente, y su aliento cálido cerca de su rostro.
─¿Lista? ─murmura Mewnich, sus ojos clavados en los de June, buscando permiso en silencio.
June asiente apenas, hipnotizada, su timidez disolviéndose en el momento. Mewnich se inclina lentamente, sus labios rozando los de June al principio con una ternura tentativa, como probando el terreno. Pero el beso se profundiza rápidamente: los labios de Mewnich se presionan con más urgencia, suaves y cálidos, invitando a June a responder. June lo hace instintivamente, abriendo la boca ligeramente, y el beso se vuelve largo, profundo, un torbellino de sensaciones. Las manos de Mewnich suben a las mejillas de June, acunándolas con gentileza, sus dedos rozando la piel como plumas. June coloca las suyas en la cintura de Mewnich, sintiendo la tela suave de su top, y el beso se intensifica: lenguas que se encuentran con timidez al principio, luego con más confianza, explorando con un ritmo lento y adictivo. Es caliente, electrizante, con un toque de urgencia que ninguna esperaba. El tiempo se estira; el beso dura lo que parecen minutos, dejando un rastro de calor y un anhelo profundo cuando finalmente se separan, jadeantes, con los labios hinchados y los ojos nublados.
El círculo aplaude y silba, rompiendo el hechizo, pero June solo ve a Mewnich, quien se lame los labios con una sonrisa sorprendida y genuina.
─No está mal para una nueva, June. Nada mal. ─Se desliza de su regazo con gracia, volviendo a su lugar, pero lanza una mirada a June que promete más: una mezcla de curiosidad y deseo que hace que el estómago de June dé volteretas.
Namtan da un codazo a June, susurrando con excitación.
─¡Vaya! ¿Viste eso? Parecían salidas de una novela romántica. ¿Estás bien? Pareces aturdida, como si te hubieran electrocutado.
June toca sus labios, aún sintiendo el fantasma del beso, el sabor dulce de Mewnich.
─Sí... estoy bien. Solo... inesperado.
Pero por dentro, la tensión ha nacido: un hilo invisible que conecta sus miradas a lo largo del resto del juego.
El juego continúa, pero ahora hay una corriente subterránea entre June y Mewnich. Sus ojos se cruzan más a menudo; Mewnich sonríe de forma sutil cuando June habla, y June siente un calor creciente cada vez. En un turno posterior, Mewnich elige verdad y confiesa que le gustan las chicas "tímidas pero con fuego interior", mirando directamente a June mientras lo dice, haciendo que el grupo ría pero que June se sonroje hasta las orejas.
A medida que la noche avanza, la fiesta se descontrola un poco: alguien derrama un vaso de ponche en la alfombra, hay un baile improvisado en la cocina con música a todo volumen, y Namtan arrastra a June a la pista.
─¡Baila conmigo! Olvídate del beso... o no, ¡piensa en él y muévete como si nadie mirara!
June baila torpemente al principio, pero la música y la energía de Namtan la sueltan. Mewnich las observa desde lejos, y en un momento, se acerca con dos vasos de ponche sin alcohol.
─Para las coladas valientes ─dice con una sonrisa juguetona─ ¿Cómo se les ocurre colarse? Lo vi todo desde la ventana, pero no dije nada porque parecían... interesantes.
Namtan se ríe, fingiendo inocencia.
─¡Pilladas! Pero hey, gracias por no echarnos. Eres más cool de lo que pensaba, Mewnich.
Mewnich mira a June, sus ojos deteniéndose un segundo de más.
─Especialmente a ti, June. Ese beso... fue más que un reto, ¿sabes? Me dejó pensando.
Hay una vulnerabilidad en su voz, un crack en la armadura popular que hace que June se sienta menos intimidada.
June balbucea, su timidez regresando.
─Yo... tampoco lo esperaba. Eres... diferente de lo que imaginaba.
Film se une entonces, proponiendo un reto grupal para aligerar el ambiente: una caza del tesoro por la casa.
─¡Busquen un calcetín rosa, una foto antigua de Mewnich de niña, y algo ridículo como un sombrero loco!
Todos corren, dividiéndose en equipos improvisados. Namtan, con su astucia, "accidentalmente" pone a June y Mewnich en el mismo equipo, guiñando un ojo a su amiga.
Mientras buscan en el sótano oscuro, iluminado solo por una linterna de teléfono, Mewnich roza la mano de June al alcanzar un estante.
─Sobre ese beso... no fue solo por el juego. Me gustas, June. Eres tranquila, pero hay algo en ti que me intriga. En el instituto, te he visto dibujando en el patio... pareces perdida en tu mundo, y eso me atrae.
June se detiene, sorprendida.
─¿Me has notado? Pensaba que eras demasiado popular para fijarte en alguien como yo.
Mewnich ríe suavemente, acercándose.
─La popularidad es solo una máscara. Soy humana, ¿sabes? Y tú... me haces querer quitármela.
Su voz es un susurro cálido en el sótano a penas iluminado, donde el aire huele a polvo viejo y a la dulzura residual de su perfume. June siente el corazón latiéndole con fuerza, como si cada palabra de Mewnich estuviera tejiendo un hilo más apretado en la tensión que ha crecido entre ellas durante la noche. El sótano está lleno de cajas apiladas y muebles cubiertos con sábanas, un rincón olvidado de la casa que ahora se siente como un mundo privado, alejado del bullicio de la fiesta arriba.
Mewnich da un paso más cerca, sus ojos clavados en los de June con una intensidad que hace que el estómago de June se revuelva. No hay prisa; el momento se estira, cargado de anticipación. June traga saliva, su timidez batallando con el deseo que ha surgido desde el primer beso en el círculo.
─Yo... no sé qué decir ─murmura June, pero sus palabras se pierden cuando Mewnich levanta una mano y roza su mejilla con los dedos, un toque ligero que envía escalofríos por su espina dorsal.
─No digas nada ─responde Mewnich, su aliento cálido contra los labios de June.
Se inclina lentamente, como en el primer beso, pero esta vez hay una familiaridad, una promesa de profundidad. Sus labios se encuentran con una ternura inicial, un roce suave que recuerda el juego de arriba, pero rápidamente se transforma en algo más intenso. Mewnich presiona con más urgencia, sus labios partiendo los de June, invitándola a un beso profundo y explorador. June responde, abriendo la boca, y sus lenguas se entrelazan en un baile lento al principio, luego más apasionado, como si cada movimiento estuviera avivando un fuego que ninguna puede controlar.
El deseo crece en oleadas: June siente un calor creciente en su interior, una humedad que se acumula entre sus piernas, haciendo que apriete los muslos instintivamente. Un gemido suave escapa de sus labios, ahogado en el beso, y Mewnich responde con uno propio, un sonido bajo y ronco que vibra contra la boca de June. Las manos de Mewnich suben al cuello de June, atrayéndola más cerca, mientras June agarra la cintura de Mewnich, sintiendo la suavidad de su piel bajo el top rosado. El beso se alarga, intenso y largo, con respiraciones entrecortadas que se mezclan; sus cuerpos se presionan uno contra el otro, el pecho de Mewnich rozando el de June, enviando ondas de placer que hacen que Mewnich gima de nuevo, más fuerte esta vez, su propia excitación evidente en la forma en que sus caderas se mueven sutilmente, buscando fricción.
June siente la humedad extendiéndose, un pulso insistente que la hace jadear cuando se separan por un segundo para tomar aire, solo para volver a unirse en un beso aún más profundo. Mewnich muerde suavemente el labio inferior de June, tirando con delicadeza, lo que arranca otro gemido de June, un sonido que las sorprende a ambas por su crudeza. El deseo es palpable, creciente, como una marea que las arrastra, pero saben que no es el momento para más; la fiesta arriba sigue, y el riesgo de ser descubiertas añade un filo emocionante.
Finalmente, se separan, jadeantes, con los labios hinchados y los ojos nublados por el anhelo. Mewnich apoya su frente contra la de June, sonriendo con una mezcla de timidez y picardía.
─Esto... no puede terminar aquí ─susurra, su voz entrecortada─. Pero el resto... lo dejamos para otro día.
June asiente, el corazón aún acelerado, sabiendo que esta chispa se convertirá en algo más, pero por ahora, el suspenso las envuelve como una promesa dulce y tortuosa. Suben las escaleras juntas, fingiendo normalidad, mientras el deseo late en silencio entre ellas.
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