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𝗺𝗮𝗺𝗮 𖹭.ᐟ lingorm

08 : Sin avisar

bbyblu

Eran las cuatro de la tarde, Orm despedía a los pequeños que se iban con sus padres, le gustaba ver las caritas de alegría cuando sus progenitores llegaban.

Cuando se fueron todos, la omega suspiró, ahora le tocaba ordenar un poco el salón antes de irse. Lili estaba en el suelo pintando con unos crayones, balbuceaba algunas cosas, pero no se le entendía nada.

Su tranquilidad fue interrumpida por su celular, era un mensaje de Lingling, sonrió con un ligero sonrojo en las mejillas y lo abrió.

Ling
¡Orm, cierra la puerta de tu salón y no dejes que entre!

Eso sinceramente no se lo esperó, escuchó unos pasos venir del pasillo y se asustó un poco pensado en quién sería, tenía que ser alguien malo para que Lingling le mandara un mensaje de esa manera.

Dos personas se pararon en el umbral de la puerta, uno tenía el cabello azabache y la otra tenía el cabello castaño, Orm sintió como su garganta se secó al pasar saliva.

─¿Este es el salón 3-C, en dónde se encuentra Lili Kwong? ─preguntó amablemente el señor, la pequeña que estaba dibujando en el suelo volteó su cabeza en dirección de la persona que dijo su nombre.

─¿Baba? ─Lili vio a los adultos, les parecían familiares, pero no del todo, lo mejor era ponerse en un lugar seguro, se levantó y caminó hasta las piernas de la omega para esconderse allí.

─Mírala, Prasert, es tan tierna y ya camina ─habló la castaña con cariño, Lili solo sacó un poco la cabeza de un lado mirándolos, y Orm sonrió algo tensa.

─Disculpen, ¿me podrían decir quiénes son? ─preguntó haciéndose una idea de quiénes eran, se agachó un poco para tomar a la pequeña en sus brazos, Lili solo se agarró de su delantal y miraba curiosa.

─Ah, que maleducados somos, mi nombre es Siriporn Kwong, y él es Prasert Kwong ─Orm sintió como su cuerpo se entumecía, estaba al frente de los papás de su alfa, ahora no sabía ni como actuar, no quería dar una mala impresión.

─E-es un gusto conocerlos, soy Orm... Kornnaphat Sethratanapong ─ahora estaba completamente nerviosa, incluso su voz había temblado un poco, miró a la bebé que solo se chupaba su dedito pulgar.

─Así que eres Orm... ─la mayor se acercó hasta quedar frente a ella, y la menor solo tragó saliva nuevamente─. Me alegra que mi mocosa haya encontrado a alguien tan bonita como tú.

Orm sintió que un sonrojo cubría su rostro hasta las orejas, sonrió de manera tensa mientras que la mujer le miraba relajada.

Unos pasos apresurados se oyeron venir desde el pasillo. Lingling apareció, respiraba un poco agitada y estaba algo sudada, miró a los mayores, pero sobre todo, miró mal a la otra castaña.

─Vieja bruja, ¿qué fue lo que te dije? ─regañó mientras se acercaba a ellos, la mujer solo bufó arrugando el entrecejo igual que su hija.

─¡Tú a mí no me mandas, mocosa, ni siquiera vas a visitarnos ni nada! Y cuando vengo, ¿de qué me entero? Tienes omega y hasta de una demanda te libraste ─Orm solo los miraba discutir, no se insultaban, en parte, eran moderados y quizás era porque estaba la pequeña al frente de ellos.

Orm miró la sonrisa nerviosa que tenía el hombre de cabellos negros, no era tanto de nerviosismo, más bien algo agotada, como si estuviera acostumbrado.

─¿Siempre son así? ─preguntó por lo bajo mirando al mayor, este solo le sonrió y asintió levemente.

─Ya eres parte de la familia, bienvenida a mi mundo ─le contestó el azabache y Orm solo pudo reírse por lo bajo, madre e hija eran iguales, no había ninguna duda de eso.

. . .

─La verdad me sorprende que esta mocosa pudiera encontrar a una pareja con su personalidad ─Siriporn habló tomado un sorbo de su delicioso té, ahora todos estaban en la casa de la alfa pasando la tarde.

Lingling gruñó, enojada, odiaba las visitas de su madre, o sea, no era que la odiaba a ella, pero siempre llegaba sin avisar y de paso disfrutaba avergonzarla al máximo cuando estaba con alguien.

─Eso me pregunto yo, pero al fin y al cabo tienes hasta una hija, me sorprende que el viejo aún no te pida el divorcio ─dijo Lingling para tres segundos después ganarse un golpe en la cabeza por parte de la señora Kwong─. ¡Deja de pegarme que no tengo cinco años!

─¡Entonces compórtate como tal! ─regañó y Orm junto a Prasert solo las miraban tranquilamente, Lili jugaba con los regalos que le había traído la abuela─. Y dime, cariño, ¿qué fue lo que te hizo mi mocosa para conquistarte? Tengo que averiguar que no haya hecho ningún amarre.

Mientras Lingling miraba a su madre con ojos asesinos, Orm solo reprimía una risa, la verdad ellos les parecían muy divertidos y buenas personas.

─Ling tiene su lado lindo ─murmuró bajito jugando con sus dedos tímidamente, escuchó un chillido de la castaña mayor y unos brazos le rodearon.

─¡Me recuerdas tanto a Prasert cuando estábamos jóvenes, me alegra que mi mocosa tenga sentimientos reales y no los finja! ─dijo, haciendo que Lingling se cruzara de brazos con un sonrojo en el rostro, Orm solo pudo reírse.

─Yo estoy feliz de que Lingling ya no esté sola, pasó por muchas cosas difíciles y me enorgullece que haya salido adelante, pero aún así necesita un poco de ayuda ─esta vez el que habló fue el alfa de cabellos negros.

─Jodidamente cursi ─Lingling volteó su rostro, pero podían notarse las puntas de sus orejas rojas.

Orm sintió como su pecho se llenaba de calidez, ellos estaban poniendo la felicidad de su hija en sus manos, confiaban en ella, y le hacía sentir importante, mucho.

Lili se acercó a ella jalando su ropa, tenía un osito de peluche de color amarillo en sus brazos, se lo quería mostrar a Orm.

─¡Ma-má, mamá! ─tanto Orm como Lingling quedaron en shock, los mayores notaron eso, y estuvieron expectantes a sus reacciones.

─¿Mamá? ¡Waaa, me dijo mamá! ─la castaña menor fue la primera en romper el silencio, tomó a la pequeña en sus brazos y comenzó a repartir besos en sus mejillas, lloraba a mares mientras lo hacía─. ¡Me ha dicho mamá!

─¡Mamá! ─Lili solo seguía repitiendo la palabra, le gustaban todos esos cariñitos que le daba Orm al decirle esa palabra.

Siriporn había sacado su celular para grabar el momento, no quería olvidar la cara soñadora que había puesto su hija por nada del mundo, sería un bonito recuerdo ahora revivirlo en el futuro.

─Oye, después me pasas el video ─Lingling le pidió a su madre, bebió de un solo trago su té que se había vuelto tibio, ya que no lo había tocado desde que lo hizo.

Prasert solo miraba, estaba feliz y orgulloso, ya no habría que dormir preocupado, pensado en cómo estaría su hija cuidando sola de su nieta, había encontrado a una buena omega para que le ayudara a salir adelante.

. . .

Los adultos se quedaron en la habitación de invitados, era muy tarde para que volvieran solos y ellos vivían en la otra ciudad, por eso era más seguro que pasaran la noche allí.

Orm se removía en la cama de Lingling, estaba nerviosa y avergonzada, o sea, ¡los padres de Lingling estaban al otro lado de la pared! Seguro que imaginan cosas de ella al verla dormir en la misma habitación y cama de su hija.

─¿Por qué esa cara? ─preguntó terminando de acomodar a la cachorra en su cuna, caminó a la cama y se acostó al lado de la omega.

─Ling, tus padres están al otro lado del pasillo, estoy segura de que ellos pensarán, c-creerán que... ¡No te burles de mí! ─Orm se tapó el rostro, muy roja y avergonzada, que Lingling se estuviera riendo de ella no la ponía mejor.

─Vamos, que piensen lo que quieran, después de todo somos pareja y eso es normal ─se acercó más a la tailandesa menor, pasando sus brazos por la cintura de esta, apegándose a su cuerpo y dejándole besos en el cuello.

─Ling, por todos los santos, solo soy una virgen de casi veintiséis años, no me molestes ─Orm se arropó acomodándose mejor para ya dormir, ignorante al hecho de que Lingling se había quedado quieta de repente.

─Espera, ¿me estás diciendo que eres virgen, virgen? ─Orm abrió los ojos, aparte del sonrojo que había cubierto su rostro, estaba segura de que era un foquito en la oscuridad, sintió como el aroma de la alfa de repente se volvió más dulce.

─Ay, no... ─que los Dioses le escuchen y cuiden su trasero y virginidad, por lo menos hasta que el mes termine.

. . .

─¡Ling, por favor! ─Orm exclamó, se estaba empezando a molestar un poco con la actitud que había tomado la alfa de la noche anterior.

─¡Pero Ommie! ¿Cómo es posible que tengas casi veintiséis y seas virgen? Maldición, ahora tengo ganas de profanarte más rápido ─rugió, y su voz se volvió un poco más ronca en la última palabra.

─¡Lingling! ─regañó, caminando por el pasillo de la casa de la alfa, hasta donde estaba Lili, quien al verla alzó sus brazos.

─¡No me culpes, es mi instinto de loba depredadora! ─Orm se rió, medio irónica, era una de las razones por la cual no había mencionado nada.

─Mamá ─Lisa acarició la cabellera castaña, Lili parecía curiosa viendo la discusión de ellas dos, no era una discusión como tal, solo era algo tonto.

─E-es solo que, aún no estoy lista... ─murmuró, sentándose en el sofá, alzando su camisa, era la hora de comer de Lili, quien gustosamente aceptó el pezón hinchado.

Lingling suspiró, debía de encarcelar sus fantasías pervertidas en lo más profundo de su mente, no debía presionar a su omega, la podía hostigar, pero no podía ocultar toda de su emoción al saber que podía ser la primera.

─Yo esperaré a que lo estés, Ommie ─dijo sentándose a su lado, y miró a su pequeña, frunciendo el entrecejo─. Oye, bichito, guárdame un poco ─reclamó e iba a llevar su mano al otro pezón de la pelinegra, pero Lili la detuvo agarrándola, un pequeño gruñido que parecía más un ronroneo, salió de ella. Eso sorprendió a las mayores, pero Lingling no tardó en soltar una carcajada.

─Mocosa, te hacen falta por lo menos diez años más para que puedas gruñirme ─Lingling regañó mirando a su hija, pero esta solo la ignoró siguiendo con su comida.

Orm solo negó un poco con la cabeza, al parecer los Kwong serían una línea de sangre que nunca cambiarían, miró los intensos ojos de loto de la pequeña, la madre de Lingling también los tenía, y su Ling.

La omega se preguntaba, si llegaban a tener sus propios pequeños, ¿estos tendrían esa linda forma de ojos? Deseaba que sí, le gustaba bastante la forma que tenían.

Sintió el brazo de la alfa rodearla, tenía la cabeza apoyada en su hombro, y miraba a la pequeña comer de su pecho con adoración, no hacía falta decir que ella misma estaba igual.

Un aliento cálido pegó en su cuello y un par de besos fueron dejados en Orm, jadeó por lo bajo al sentirle, podía sentir como la mano de la mayor se escabullía entre su ropa y subía hasta su pecho, amasando y acariciando allí.

Lili se estaba quedando dormida, así que no se daba cuenta de nada, y Orm trataba de que los temblores de su cuerpo no la fueran a despertar, esa sensación abrumadora la estaba llenando nuevamente.

Sentía como la neblina llena de calor llegaba a su mente y cubría todo. Le asustaba y le gustaba a la vez, estaba en su burbuja de sensaciones y cerraba los ojos para disfrutarlas un poco más.

─Seré la primera en llenar tu útero con mi semilla ─Orm abrió los ojos, su burbuja se había roto más rápido que el cristal caliente cuando le echan agua fría.

La miró mal y se levantó del sofá caminando hacia la habitación y cerrando la puerta.

Había dejado a la alfa fuera de su propio cuarto.

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