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Mí Alfa [SpidermaxIronMan]

18

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No Estoy Celoso.

Tony se removía incómodo en su asiento mientras observaba a Peter desde el otro lado del salón. Claro, él mismo había invitado a Peter a esa cena importante, había insistido en que lo acompañara; después de todo, era un evento exclusivo, lleno de personas de alto nivel, donde el Alfa podría conocer un poco más sobre el mundo en el que Tony se desenvolvía a diario.

Esto es completamente normal. se dijo Tony, observando cómo un grupo de omegas y betas rodeaba a Peter como si fuese el único Alfa en la sala.

-No estoy celoso-murmuró, casi convencido. Observó cómo Peter reía y sonreía mientras un par de omegas se inclinaban hacia él, fascinados por cada palabra que decía.

¿Era su sonrisa, o acaso había algo en la forma en que Peter reía con los demás?

No, claro que no.

No estoy celoso. insistió Tony, cruzando los brazos y frunciendo el ceño.

Otro beta se unió al grupo, uno bastante elegante y con una copa de vino en la mano, ofreciéndosela a Peter, quien sonreía agradecido. Tony apenas podía evitar que su pie comenzara a golpetear el suelo, mientras trataba de ignorar el cosquilleo de molestia en su pecho.

Por supuesto que no estoy celoso. mientras uno de los omegas le pasaba un brazo por el hombro a Peter, acercándose con confianza.

¿Pero qué se cree?

Tony se obligó a mirar hacia otro lado, suspirando.

-No estoy celoso-murmuró en voz baja mientras se servía un poco más de vino, intentando calmarse-Solo es Peter, siendo amable- Aunque, claro, la atención que recibía Peter lo estaba poniendo un poco de los nervios-No estoy celoso-se repitió-Solo soy un poco protector

Tony decidió hacer como si nada pasara y se acercó a un grupo de empresarios, disimulando mientras echaba una rápida mirada a Peter desde el borde de su copa. Un omega rubio se inclinaba para decirle algo al oído a Peter, y él… él solo sonreía. Tony chasqueó la lengua y se obligó a centrarse en la conversación a su alrededor, aunque realmente no estaba escuchando nada.

-Realmente llamas la atención-murmuró, girando su copa entre las manos.

Decidió darle la espalda al grupo de Peter. Es solo una cena, solo una maldita cena. No estoy celoso. Se repitió de nuevo, mientras fingía interés en una conversación aburrida.

Pero al minuto, su mirada regresó inevitablemente a Peter. Otro beta se había acercado, con una sonrisa que a Tony le pareció… demasiado coqueta. Claro, Peter era una persona amigable y no entendía cuando alguien intentaba coquetear con él, pero eso no evitaba que Tony sintiera que los demás estaban demasiado interesados en su Alfa

-Esto debe ser una broma- susurró, apretando los dientes-Es solo que… es Peter. Y… lo están viendo mucho.

Finalmente, decidió que ya era suficiente y se acercó con paso firme al grupo de admiradores de Peter. Al llegar, se plantó junto al Alfa y sonrió, aunque sus ojos apenas ocultaban la tensión que sentía.

-¿Te estás divirtiendo, Peter?-preguntó, y luego lanzó una rápida mirada a los omegas y betas, como advirtiéndoles sin palabras.

Peter, ajeno al tumulto que causaba, solo asintió, sonriendo encantado.

-Sí, todos aquí son muy amables-Tony asintió, forzando una sonrisa-Bueno, me alegra que te lo estés pasando bien, pero…-su voz bajó un poco, de manera que solo él y Peter pudieran oírlo-No creas que estoy celoso, porque no lo estoy. Esto es solo…normal-Peter lo miró confundido, pero antes de que pudiera preguntar, Tony se aclaró la garganta y volvió a mirar al grupo.-Disculpen, pero voy a robarme a Peter un momento-dijo, ignorando las miradas de los otros y llevando a Peter a otro lado.
Mientras se alejaban, Tony se dio cuenta de que aún tenía un extraño nudo en el pecho.

-No estoy celoso-murmuró una vez más, porque, claro, eso era imposible.

Cuando Tony llevó a Peter al otro lado de la sala, el Alfa levantó una ceja, mirándolo con una sonrisa divertida.

-Para no estar celoso… pareces alguien celoso-dijo Peter, con un tono que intentaba ser casual, aunque en su voz se adivinaba una ligera provocación.

Tony lo miró, y por un segundo estuvo a punto de replicar, de negar lo que Peter insinuaba, pero en lugar de eso, solo le lanzó una mirada intensa y, sin decir nada, lo tomó de la mano y lo guió hacia una de las puertas laterales de la sala. Abrió la puerta y lo condujo por un pasillo oscuro hasta que llegaron a otra habitación, vacía y silenciosa, donde la luz de la luna se colaba a través de grandes ventanales.

Peter parpadeó, mirando a su alrededor. La habitación estaba llena de mesas y sillas cubiertas de sutiles reflejos plateados, iluminadas por la suave luz de la noche. El ambiente era tranquilo, pero el silencio que reinaba hacía que todo pareciera más íntimo.

Tony se acercó a Peter, deteniéndose frente a él, y lo miró a los ojos con una intensidad que hizo que el Alfa sintiera un cosquilleo en el estómago.

-No estoy celoso, Peter-dijo, pero su voz era baja, casi un susurro, y su expresión era demasiado seria como para ocultar la verdad.

Peter sonrió, sin decir nada, y dio un paso hacia él. No apartó la mirada, ni la expresión que mostraba que claramente no le creía.

Tony supo que quizás Peter se había pasado con el champán, Peter le había dicho que no era mucho de beber, pero que el champán duelce le estaba gustando mucho.

-Entonces, ¿por qué estamos aquí?-preguntó en voz baja, como si no quisiera romper el momento.

Tony bajó la mirada, luchando con las palabras que quería decir, y finalmente suspiró, alzando una mano para acariciar el rostro de Peter.

-Porque no soporto ver cómo te miran. Aunque digas que no es nada, yo… bueno…-se interrumpió, incapaz de negar lo evidente, y luego esbozó una leve sonris-Tal vez, solo tal vez… esté un poco celoso.

Peter rió suavemente, sin apartarse, y llevó una mano a la nuca de Tony, atrayéndolo hacia él.

-Si eso significa que puedo tenerte solo para mí un rato, entonces no me quejo de que lo estés-dijo, antes de que sus labios se encontraran en un beso lento y profundo, rodeados de la paz de esa habitación, con la luz de la luna como única testigo de su momento compartido.

El beso era lento, como si en ese momento solo existieran ellos dos y el resto del mundo se desvaneciera. La luz de la luna acentuaba los rasgos de Tony, su piel brillando suavemente mientras Peter lo mantenía cerca, sin intención de dejarlo ir.

Tony se separó solo un instante, respirando entrecortado, sus ojos fijos en los de Peter. La suavidad en su mirada dejaba claro que no había rastro de la seguridad arrogante que mostraba frente a otros. Aquí, bajo la luz de la luna, parecía vulnerable, dispuesto a dejar que el Alfa viera todo lo que escondía tras su fachada.

-No debería estar tan celoso -murmuró, como si quisiera convencerse de que podía controlar el torbellino de emociones que sentía. Peter sonrió, llevando una mano a su rostro y acariciando suavemente su mejilla.
-¿Sabes? No tienes que ser tan orgulloso conmigo. Ya sé lo que sientes, no tienes que ocultarlo.

Tony suspiró, cerrando los ojos mientras el cálido tacto de la mano de Peter recorría su rostro, acariciando cada línea de tensión que el Omega trataba de ocultar. Cada roce parecía calmar el torbellino de emociones que sentía, y durante un instante, solo disfrutó de ese momento, permitiéndose bajar sus barreras.

-Es que tú haces que me comporte así-murmuró Tony, su voz apenas un susurro. Aún con los ojos cerrados, sintió cómo el aliento de Peter se acercaba, cómo el calor del Alfa se volvía más palpable, rodeándolo con esa seguridad que tanto lo hacía suspirar.

Peter no dijo nada más. En cambio, se inclinó hacia él, sus labios rozando los de Tony en una caricia apenas perceptible, cargada de una ternura y pasión contenida.

-Deja que te saque todas esas ideas de la cabeza, Tony-
susurró Peter contra sus labios, su tono bajo y profundo, lleno de una promesa silenciosa.

Tony apenas pudo responder. Sus labios se encontraron en un beso que al principio fue suave, pero que pronto se transformó en algo más intenso, lleno de una cálida y embriagadora emoción. Peter profundizó el beso con una seguridad que hacía que el mundo desapareciera a su alrededor. Tony se perdió en esa sensación, en la calidez de los labios del Alfa, en la forma en que lo hacía sentirse deseado, protegido.

Las más de Peter se deslizaron hacia la cadera de Tony, atrayéndolo más cerca, mientras sus labios seguían unidos en un beso que parecía envolverlos en una burbuja de fuego. Sin romper el contacto, Peter deslizó sus manos hacia los muslos de Tony, y con una facilidad sorprendente, lo levantó y lo sentó sobre la mesa detrás de ellos. La madera fría contrastaba con el calor que ambos irradiaban, y Tony se sintió atrapado entre el borde de la mesa y el cuerpo de Peter, quien se posicionó firmemente entre sus piernas.

La respiración de Tony se aceleró, sus manos se aferraron a los hombros de Peter, y lo miró con una mezcla de sorpresa y deseo. Estaba completamente envuelto en la intensidad de Peter, sintiendo cómo cada movimiento del Alfa lo hacía olvidar cualquier preocupación o duda. La mirada de Peter se oscureció un poco, cargada de una ternura y una pasión que hacía que el corazón de Tony latiera con fuerza.

-Peter…-musitó, con la voz apenas audible.

Pero Peter solo sonrió levemente, apoyando su frente contra la de Tony, sin perder ese contacto cercano que había creado entre ellos.

Todo parecía sumergido en una quietud irreal, como si el tiempo hubiera decidido detenerse, respetando la intimidad del momento que ambos compartían. Tony y Peter se encontraban cara a cara, respiraciones entrelazadas, susurros que morían entre sus labios sin necesidad de palabras. La tensión y el deseo que habían ido construyendo lentamente, a través de las caricias.

Peter deslizó sus manos con cuidado, casi reverente, por la piel de Tony, acariciando la línea de su mandíbula, su cuello, cada centímetro de su piel expuesta. Tony cerró los ojos, dejándose llevar, sintiendo cómo el calor del Alfa le envolvía y le hacía sentir a salvo, deseado, como si en los brazos de Peter no existiera nada más que la certeza de que aquel momento era real. Peter, influido por el vino y por la intensa conexión que compartía con Tony, dejó que sus manos se movieran instintivamente, deslizándose por la tela de la camisa del Omega y liberándola lentamente de cada botón.

La ropa cayó al suelo en un susurro sordo, cada prenda desprendiéndose como un peso innecesario, liberándolos. La piel de Tony se estremecía al contacto de los dedos de Peter, que parecían moverse con una mezcla de urgencia y delicadeza, recorriendo su pecho, su espalda, deslizándose hacia su cintura. Tony se arqueó levemente hacia él, dejándose explorar, dejándose llevar por el deseo contenido que había crecido entre ambos.

Peter lo observó un momento, sus ojos oscuros y llenos de una devoción que casi le sobrepasaba. Acarició su rostro, su cabello, y luego se inclinó para rozar su cuello con sus labios, dejándose llevar por el aroma inconfundible de Tony, ese aroma que parecía llenarlo todo y que hacía que su propio corazón latiera más rápido. Tony entrelazó sus dedos en el cabello de Peter, acercándolo, dejando escapar un suspiro profundo cuando los labios de Peter descendieron por su clavícula, su pecho, en un camino de besos lentos y ardientes.

La mesa crujió bajo el peso de ambos cuando Peter deslizó sus manos hacia las caderas de Tony y lo atrajo aún más cerca, colocándose entre sus piernas con la misma naturalidad con la que respiraban. Sus cuerpos parecían encajar de una manera perfecta, como si cada curva, cada línea, estuviera hecha para completar al otro. Tony, rodeado por los brazos fuertes de Peter, se sentía completamente vulnerable y, al mismo tiempo, inexplicablemente seguro, como si en la presencia de su Alfa pudiera permitirse despojarse de todas sus inseguridades, de todas sus barreras.

Desnudos y entregados, sus cuerpos se encontraban en una danza lenta, armoniosa y silenciosa, mientras el deseo crecía, pero no con la prisa de quienes simplemente buscan el placer. Era algo más profundo, algo que no podía describirse con palabras, solo con cada caricia, cada suspiro compartido. Peter lo sostenía, le brindaba ese apoyo silencioso, pero firme, asegurándole con cada movimiento que estaba allí para él, que no había necesidad de apresurarse, que tenía todo el tiempo del mundo para descubrirlo y recorrer cada centímetro de su ser.

Los dedos de Peter se entrelazaron con los de Tony sobre la mesa, un gesto íntimo y poderoso que sellaba su conexión, mientras sus cuerpos seguían uniéndose en una sincronía perfecta. La luz de la luna bañaba sus cuerpos, haciéndolos parecer esculturas de plata y sombra, capturando un momento eterno en el que no existía nada más allá de ellos dos.

Cuando finalmente se dejaron llevar por el clímax, fue como un susurro compartido entre sus almas, una liberación lenta y profunda que parecía llenar cada rincón de la habitación, impregnándola con la intensidad de su amor. Sus respiraciones se fueron calmando poco a poco, sus cuerpos relajándose mientras permanecían abrazados, aún entrelazados, sin necesidad de separarse.

Peter llevó su mano al rostro de Tony, acariciando suavemente su mejilla, y Tony abrió los ojos, mirándolo con una suavidad y un agradecimiento que iban más allá de las palabras. Permanecieron así, en silencio, en un abrazo que decía más de lo que cualquiera de los dos podría expresar, bajo la luz de la luna que se reflejaba en sus miradas.


La mañana era tranquila, y la luz suave del sol iluminaba el penthouse de Tony, donde ambos se encontraban. La habitación estaba impregnada con el rastro de la noche anterior, el ambiente cargado de una mezcla de emociones intensas y momentos compartidos. Peter, aún ligeramente aturdido y avergonzado, se sentó en la cama junto a Tony, tratando de encontrar las palabras adecuadas.

Tony lo miraba con una sonrisa divertida, tumbado boca abajo, descansando la barbilla sobre su mano, observando cada movimiento de Peter con una mezcla de burla y afecto.

-Yo...eh...losiento por lo de anoche...-dijo Peter, bajando la mirada y rascándose la nuca. Parecía avergonzado, el rubor subiendo lentamente por sus mejillas al recordar cómo había perdido el control.

Después de lo que ocurrió en el comedor vacío, la noche en el penthouse había sido una tormenta de pasión en la que Peter, más atrevido de lo habitual por el alcohol, se había mostrado mucho más salvaje de lo que esperaba.

-¿En serio?-respondió Tony, burlón, sus ojos brillando con diversión-Me resulta gracioso cómo cambias de actitud después de un par de copas. Es casi como si fueras otra persona.

Peter se rió nerviosamente, sonrojándose aún más mientras le lanzaba una mirada rápida a Tony, quien claramente disfrutaba viéndolo así.

-¿Estás… estás bien? No quería…-su voz se cortó, y miró las marcas en las muñecas de Tony, donde claramente había dejado su fuerza grabada.

-Estoy algo adolorido, no voy a mentir-respondió Tony, inclinándose un poco más hacia él con una sonrisa maliciosa-Pero bien. Anoche… bueno, anoche me hiciste correrme más que cualquier otra persona en mi vida.

El rubor de Peter se intensificó hasta un tono casi carmesí. Avergonzado, se llevó una mano al rostro, tratando de ocultar su expresión.

-No hace falta ser tan específico…-murmuró, aún sin atreverse a mirarlo directamente. Tony soltó una risa suave, divertida.

-Te estoy alabando. Deberías sentirte orgulloso.

Peter dejó escapar un suspiro de vergüenza mezclada con una sonrisa, mientras Tony seguía observándolo, cada vez más encantado por esa mezcla de   pequeño orgullo y timidez que Peter mostraba al recordar la noche que habían compartido.


Después de un desayuno tranquilo y lleno de miradas cómplices, Peter se despidió de Tony con un rápido beso en los labios, un simple gesto de afecto que arrancó una sonrisa al Omega. Sin decir mucho más, Peter se apresuró a salir, emocionado por la tarde que le esperaba con sus amigos. Había quedado con MJ y Ned hacía meses para visitar el museo de dinosaurios recién inaugurado, y, aunque su relación con Tony le tenía distraído la mayoría del tiempo, aún mantenía sus planes con sus amigos.

Al llegar al museo, Ned y MJ ya lo estaban esperando en la entrada, ambos con sonrisas de anticipación. Desde afuera, el edificio era impresionante, y Peter podía ver a través de las enormes ventanas algunas de las exhibiciones: esqueletos gigantescos de Tiranosaurios, Velociraptores y Triceratops, todos imponentes bajo la iluminación cuidadosamente diseñada.

-¡Por fin llegas!-exclamó MJ, dándole un suave golpe en el hombro-Pensé que ya te habías olvidado de nosotros con tanto "compromiso"
Peter se rió, aunque no pudo evitar sonrojarse un poco.

-Nunca me olvidaría de vosotros. Además, ¡llevo meses esperando esta visita!

-Seguro. Aunque ya no sabemos si estamos compitiendo con un multimillonario-bromeó Ned, dándole una sonrisa cómplice.

Peter sonrió de nuevo, nervioso, mientras los tres comenzaban a caminar por las primeras salas, rodeados de esqueletos y maquetas de dinosaurios de tamaño real. Había un ambiente de asombro y emoción mientras recorrían las galerías, mirando con fascinación los detalles de cada exhibición. Los dinosaurios parecían cobrar vida con cada paso, y Ned estaba especialmente entusiasmado.

-Entonces…-comenzó MJ, lanzándole una mirada curiosa-¿Cómo va todo con Tony?-Peter bajó la mirada, tratando de ocultar su sonrisa, pero el brillo en sus ojos lo delataba.

-Bien… en realidad, muy bien. Es… diferente a cualquier otra cosa, ya sabes. Es como…-se detuvo, buscando las palabras adecuadas-Es como woo

-¿Woo?-repitió Ned, con una sonrisa de medio lado- ¿Eso significa que te gusta más que la tarta de cerezas?

-Sí-Peter se rió, encogiéndose de hombros-Es que...No sé cómo explicarlo, solo que… me gusta cómo me siento cuando estoy con él. MJ asintió, satisfecha con la respuesta.

-Sonais como algo a futuro. ¿Ya han hablado de… futuro?-Peter casi se atraganta de la sorpresa.

-¿Futuro? MJ, apenas estoy empezando a entender esto. Pero… no sé, se siente bien. Y creo que eso es suficiente por ahora.

Los tres amigos continuaron su recorrido, deteniéndose en cada sala para admirar las distintas especies de dinosaurios. Se hicieron varias fotos junto a las exhibiciones, riéndose mientras intentaban imitar las poses feroces de los Tiranosaurios y el cuello largo de los Brachiosaurios. En una de las fotos, Peter se puso detrás de una maqueta de un Velociraptor y sacó las manos en forma de garra, fingiendo atacar a Ned y MJ, quienes fingieron gritar de miedo.

-¿Crees que Tony se pondría celoso de este T-Rex?-
bromeó Ned, señalando una exhibición de tamaño descomunal. Peter soltó una carcajada.

-No creo que tenga nada de qué preocuparse. Aunque… ahora que lo pienso, a veces es un poquito celoso.

-Lo que significa que le importas-dijo MJ, asintiendo de manera sabia.

Al final de la visita, cuando habían recorrido más de la mitad de las 60 salas y tomado decenas de fotos, los tres se sentaron en la cafetería del museo. La tarde había sido una mezcla de risas, bromas y preguntas.

Al final del día, mientras Peter regresaba a casa en bus, decidió enviarle algunas fotos de su visita al museo a Tony. Escogió las mejores: una donde estaba junto a un enorme esqueleto de Tiranosaurio, otra donde él y Ned posaban dramáticamente frente a un Triceratops, y, por supuesto, la foto en la que fingía ser un Velociraptor enseñando dientes y sus dedos en forma de garras.

Minutos después, Tony le respondió.

Tony🩵

La del Velociraptor me la voy a poner de fondo de pantalla.

Peter rió entre dientes, imaginándose la cara de Tony con una foto suya haciendo una pose ridícula de dinosaurio en su lujoso teléfono.

¿De fondo de pantalla? Eso suena arriesgado.


Definitivamente vale la pena. No todos los días tengo un Velociraptor personal tan atractivo.

Peter sintió el calor subiendo a sus mejillas, sonriendo como un idiota mientras miraba el mensaje. Se pasó una mano por el cabello, riendo para sí mismo, sabiendo que ese tipo de mensajes y esa conexión especial que tenía con Tony eran lo que hacían que su relación se sintiera tan única y auténtica.

No pudo evitar escribirle de vuelta, aún con esa sonrisa de tonto en su rostro.

Solo espero que nadie te vea con ese fondo de pantalla… sería vergonzoso.

No me importa. Me gusta recordar que tengo al Velociraptor más guapo del mundo.

Peter volvió a reír, sintiendo cómo ese simple intercambio de mensajes hacía que su día fuera aún mejor.

Peter, aún con una sonrisa tonta en el rostro después del intercambio de mensajes, decidió enviarle otro texto a Tony. Después de pasar todo el día rodeado de dinosaurios, no podía evitar pensar en las películas de Jurassic Park, esas que lo habían hecho enamorarse de esas criaturas de niño. Al fin y al cabo

¿quién no amaba un buen maratón de dinosaurios?

voy a ver las películas de Jurassic Park. ¿Te gustaría verlas conmigo por Discord?


¿Ver dinosaurios y gritos contigo? Me encantaría. Me reservo la noche para nuestro maratón jurásico.

Peter no pudo evitar sonreír más ampliamente, imaginando la escena: él en su habitación, con su portátil abierto, y Tony en la pantalla, compartiendo esa experiencia a través de Discord, como si estuvieran sentados en la misma habitación.

Perfecto, entonces te aviso cuando esté listo.

❤️

Al entrar, fue recibido por el reconfortante aroma de la cena que su tía May había preparado, algo casero y sencillo que le recordó cuánto le gustaba llegar a casa y compartir esos momentos tranquilos con ella.

-¡Hola, tía!-dijo, dándole un abrazo rápido antes de sentarse a la mesa.

-Hola, cariño-respondió ella con una sonrisa, sirviéndole una porción de comida-¿Qué tal el museo con MJ y Ned?

-Ha sido la hostia. Había dinosaurios de todos los tamaños, y algunas exhibiciones eran tan realistas que casi parecían vivos. Incluso le mandé algunas fotos a Tony y se ha puesto una de fondo de pantalla-Explico mientras empezaba a comer.

May sonrió, escuchándolo hablar sobre Tony con una chispa en sus ojos, pero luego su expresión se volvió más seria, aunque no perdió la calidez.

-Peter…-dijo en tono suave, captando su atención-Sé que tienes una especie de relación con Tony, y la verdad es que me alegra que estés feliz. No me voy a meter, porque sé que eres lo suficientemente maduro para tomar tus propias decisiones, pero… ten cuidado, ¿Vale?-Peter levantó la vista, un poco confundido, pero asintiendo lentamente.

-¿Cuidado?-May soltó un suspiro, como si eligiera sus palabras cuidadosamente.

-Es solo que… bueno, Tony es un adulto y, aunque no lo parezca a veces, viene de un mundo muy diferente al nuestro. Tú y él sois muy distintos, y eso no es necesariamente malo, pero… ya sabes, esas diferencias pueden traer complicaciones.

Peter entendió de inmediato a qué se refería. Sabía que May pensaba en la diferencia de clases, en el estilo de vida de Tony, acostumbrado a lujos y comodidades, y en cómo su propia vida, aunque sencilla, estaba llena de valores que a veces contrastaban con el mundo del Omega.

-Tranquila, tía. Sé a qué te refieres… pero te aseguro que Tony no es así. De verdad me hace sentir importante, y no creo que esas diferencias sean un problema-respondió con una sonrisa. May asintió, y no dijo nada más, aunque le dio un leve apretón en el hombro, transmitiéndole su apoyo y su cariño sin más palabras.

Después de cenar y recoger los platos, Peter subió a su habitación. Abrió su portátil, se acomodó en su cama con una manta y envió un mensaje rápido.

¡Ya estoy listo! ¿Todo bien por tu lado?

La respuesta no tardó en llegar.

Genial, solo déjame ponerme el pijama y me uno a Discord.

Peter sonrió, imaginando a Tony con uno de esos pijamas de seda que seguramente tenía. Ajustó su portátil, conectó los auriculares y preparó todo para el maratón. Cinco minutos después, la pantalla se iluminó con la imagen de Tony en la videollamada, relajado y acomodado en una elegante cama de su penthouse.

-¿Pijama de seda, en serio? -se burló Peter al verlo, levantando una ceja.

-Por supuesto. Hay que ver dinosaurios con estilo-
respondió Tony, divertido, acomodándose en su cama y ajustando sus propios auriculares.

-Bueno, señor “estilo”, empecemos. Primera película de Jurassic Park-dijo Peter, buscando el archivo y dándole play.

-Espera, ¿de verdad esos científicos pensaron que hacer una isla llena de dinosaurios era una buena idea?-preguntó Tony, mientras observaba a los personajes.

-Es buena idea-respondió Peter soltando una risista, mientras miraba con sus ojos brillantes  la pantalla.

Cuando llegó la famosa escena del T-Rex atacando el coche, Tony se inclinó hacia la pantalla, mirándola con fascinación.

-Madre mía qué destrozo
-Escucho a Peter soltar una risilla-ahí hace falta un lanzallamas.

-Por supuesto, es completamente lógico llevar un lanzallamas...Pero es mejor ver a los personajes sin nada más que sus propios instintos.

En la escena en la que los Velociraptores acechaban a los protagonistas en la cocina, Peter notó cómo Tony se tensaba un poco, claramente intrigado.

-¿Van a pillar a los niños?-Tony

-No pienso spoilearte

-¿Te imaginas?-dijo Peter en voz baja, queriendo mantener el suspenso- Un Velociraptor persiguiéndote en una cocina… No hay escapatoria. Tony hizo una mueca, divertido.

-Si me persiguiera un Velociraptor, creo que tendría que sacrificarte a ti primero. Ya sabes, para ganar tiempo.

-¿Qué? ¡Increíble!-Dijo Peter, fingiéndose ofendido pero riendo sin parar-Bueno, cuando llegue el momento, te recordaré eso.

-Seguro que sobrevivirías.

-O no.

-Seguro que sí. Te tengo confianza-Ambos siguieron viendo la película, intercambiando bromas.

La noche se extendió mucho más de lo que Peter había planeado originalmente. Con la primera película, Tony parecía haberse sumergido completamente en el mundo de los dinosaurios, haciendo comentarios ingeniosos en cada escena, y eso solo animó a Peter a continuar el maratón de Jurassic Park con él. Uno a uno, fueron viendo cada película, y aunque las horas pasaban, ninguno de los dos parecía dispuesto a detenerse.

-¿Ves?-dijo Tony en un tono divertido, señalando la pantalla cuando el T-Rex hizo su aparición en la segunda película-Este tipo de criatura es lo que deberían poner en la entrada de mi empresa. No hay nada que infunda más respeto que un T-Rex.

Peter rió, encantado por el entusiasmo de Tony. Verlo así, tan despreocupado y tan metido en la trama, hacía que su corazón latiera más rápido. Era increíble pensar que alguien como Tony Stark, con su vida ocupada y seria, pudiera disfrutar tanto de algo tan simple como una maratón de películas de dinosaurios.

-¿Te imaginas tener uno de esos como mascota?-dijo Peter, bromeando mientras veía al T-Rex causar estragos-Sería la mejor alarma antirrobos-Tony rió, su risa resonando cálida a través de los auriculares.

-Oh, definitivamente. Aunque, con mi suerte, seguro que querría comerse a los invitados.

Cuando llegaron a la tercera película, en la escena en la que los Velociraptores acechan a los protagonistas en la jungla, Tony miró con una mezcla de concentración y emoción, como si realmente estuviera allí, en medio de la acción.

-Estos Velociraptores tienen clase. No solo atacan, sino que juegan con su presa. Deberían haber contratado a estos chicos para seguridad, son mucho más eficientes-
comentó, con una sonrisa ladeada.

Peter no podía evitar mirarlo cada tanto en la pantalla, sintiendo que su propio entusiasmo crecía al ver a Tony tan absorto y lleno de ideas para mejorar las situaciones ficticias.

-Definitivamente tendrías el mejor equipo de seguridad… y probablemente el más peligroso-respondió Peter, sin dejar de sonreír.

La cuarta película les trajo otra ronda de risas y comentarios, especialmente cuando Tony vio a la temible criatura genética, el Indominus Rex, por primera vez.

-¿De verdad mezclaron genes de dinosaurio con camuflaje?-preguntó Tony, entre divertido y crítico-Esto es lo que pasa cuando dejas que un científico aburrido tenga acceso a la tecnología. Es decir, ¿por qué no simplemente hicieron que hablara?-Peter soltó una carcajada, encantado con el comentario.

-Sí, seguro que con un par de líneas en inglés los hubiera convencido de no atacar. ¡Hola, Indominus! ¿Qué te parece no comernos hoy?

-Exacto. La buena comunicación siempre resuelve problemas-replicó Tony, guiñándole un ojo a través de la pantalla.

A medida que avanzaban en la maratón, Peter se dio cuenta de que el corazón le latía cada vez más rápido, pero no por la acción de las películas, sino por la manera en que Tony se entregaba al momento. Era algo tan simple como ver películas juntos, y sin embargo, sentía que cada comentario, cada risa compartida, fortalecía ese vínculo que estaban construyendo.

En la última película, cuando la trama llegó a un punto de tensión máxima, Tony se inclinó hacia la pantalla con genuina emoción, apoyando los codos sobre la cama y observando cada movimiento con intensidad.

-Si algún día encontramos un dinosaurio en la vida real, Peter, prometo que seremos los primeros en atraparlo. ¿Te imaginas la cantidad de proyectos que podríamos hacer juntos?
-Peter lo miró, sus ojos brillando con emoción y cariño.

-Sí, me lo imagino. Y creo que sería increíble.

Tony le devolvió la mirada, y por un instante, ambos se quedaron en silencio, con la película de fondo, pero completamente atrapados el uno en el otro. El maratón de Jurassic Park había terminado, pero la conexión que ambos sentían parecía aún más fuerte que antes.

-Gracias por esta noche-dijo Tony finalmente, su voz suave y genuina-Ha sido… mucho más divertido de lo que hubiera imaginado.

-De nada-respondió Peter-siempre estoy dispuesto a enseñar buena cultura.

Y mientras se despedían, Peter cerró su portátil con el corazón latiendo rápido, lleno de felicidad. Sabía que esa noche quedaría grabada en su memoria, y no podía esperar para crear más momentos como ese junto a Tony.

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