06
─¿Entonces vienes o no?
Love le había mandó ese mensaje a Milk a en la mañana. Milk tardó un par de minutos en contestar. Quizás porque estaba decidiendo qué decir, quizás porque estaba peleando con su propia ansiedad.
"Sí... ¿a qué hora?"
"A las 4. No traigas nada. Solo tú, y si puedes, un suéter. Mi casa es medio fría."
La casa de Love olía a madera y algo dulce. Tal vez a pastel de vainilla. O tal vez era solo el shampoo que usaba y que impregnaba las mantas del sofá.
Milk se sentó en una esquina, con el cuerpo un poco tenso al principio, hasta que Love se dejó caer a su lado con una bolsa de palomitas y puso una serie que decía que le encantaba desde hace años. De esas con historias suaves, música triste y muchas tomas de manos que no se tocan.
─Es como ver poesía ─murmuró Love, acurrucada en la manta.
─Parece que todos los personajes están a punto de llorar.
─Porque aman, Milk. El amor es así. Te deja al borde.
─Qué intensa eres.
─Tú eres más.
Milk sonrió, bajando la mirada. Love metió una palomita en su boca y dejó que el silencio se hiciera cómodo entre ellas.
Llevaban más de dos capítulos cuando Love apagó el volumen por un segundo. No fue abrupto, solo un clic suave del control remoto.
─¿Puedo hacerte una pregunta?
Milk parpadeó.
─Claro.
─¿Alguna vez te ha gustado... una chica?
La mayor la miró. No con susto, pero sí con cierto nerviosismo inesperado. Se acomodó el suéter en las manos.
─Pues... sí ─respondió después de un rato─. No muchas veces. Pero sí. Y... ahora mismo... me gusta alguien.
Love tragó saliva.
─¿Y... esa persona sabe?
Milk negó, con una risita seca.
─No. Soy torpe. ¿Cómo lo va a saber?
─No eres torpe.
─Sí lo soy. Me cuesta decir cosas importantes. Siempre siento que si digo algo, la arruino. Como si abriera la boca y el mundo se cayera.
Love bajó la mirada. Sus dedos jugaban con el borde de la manta.
─A mí nunca me ha gustado nadie... O bueno, eso pensaba. Pero últimamente hay alguien que me interesa.
─¿Ah, sí?
─Sí. Y... no sé qué hacer. No sé cómo acercarme sin arruinarlo. ¿Tú tienes algún consejo?
Milk soltó una risa triste.
─¿Yo? ¿Un consejo? Mira lo que soy. Me sonrojo si me miran dos segundos seguidos. Apenas puedo hablarte sin pensar en cómo se me ven los dientes cuando sonrío.
─Pero igual te quiero preguntar a ti.
Esa frase quedó flotando. Como una declaración disfrazada. Como una cuerda tirando del pecho de ambas.
─Tal vez... solo... dile lo que sientes ─dijo Milk, bajito─. No todo. Solo un poquito. Lo suficiente para que sepa que estás ahí. Que no estás jugando.
Love asintió despacio.
─¿Y si no siente lo mismo?
─Entonces al menos sabrás que lo intentaste. Que no fue solo algo que viviste en tu cabeza.
─Eso duele.
─A veces vivirlo en tu cabeza duele más.
La menor se giró hacia ella. Sus ojos brillaban. No por tristeza, exactamente. Era algo más delicado. Algo que ni ella sabía cómo nombrar.
─¿Te pone triste que te guste alguien?
Milk respiró hondo.
─A veces sí. Porque no sé si algún día me va a ver como yo la veo a ella.
Un nudo se formó en la garganta de Love.
─Yo también me siento así.
No se dijeron nada más. Volvieron a mirar la pantalla. Una escena de la serie mostraba a dos chicas a punto de confesarse, bajo un árbol lleno de flores. Pero ninguna decía nada.
Solo se quedaban ahí, cerca, sabiendo.
Como ellas.
Y así, el silencio entre ambas dejó de ser solo silencio. Fue algo más. Algo que dolía y, a la vez, hacía el corazón latir con más fuerza.
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