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𝗼𝘁𝗮𝗸𝘂 𝗵𝗼𝘁 𝗴𝗶𝗿𝗹 𖹭.ᐟ milklove

05

bbyblu

No sabían exactamente cuándo empezó, pero de un momento a otro, compartir mangas se volvió una costumbre. Hablar de ellos por chat también. Y no solo eso: cada capítulo nuevo que leían parecía excusa suficiente para intercambiar mensajes hasta las dos de la mañana.

Milk ya no la esperaba solo para verla salir. Ahora lo hacía porque ambas sabían que caminarían juntas al metro, compartirían alguna anécdota absurda del día, o simplemente hablarían sobre el nuevo capítulo que había salido de Be My Muse.

─¿Te diste cuenta que la protagonista le dijo "gracias por existir"? ─escribió Love una noche.

Sí. Y lloré como una idiota.─

─Yo también. 😭

Y así, entre emojis y mensajes a medianoche, construyeron algo.

No eran mejores amigas. Tampoco "algo más". Pero ya no eran dos desconocidas. Milk conocía la risa ahogada de Love. Y Love, la manera en que la mayor se emocionaba por las cosas pequeñas. Como encontrar un sticker de anime en una tiendita escondida. O ver que a Love le gustaban los mismos dulces que ella.

Y en medio de todo eso, Milk desarrolló otro hábito más: de vez en cuando, en la salida de clases, le compraba a Love algún dulce o bebida del minimarket cercano. A veces un pan relleno de fresa, otras veces un té de durazno. Nada muy caro. Pero Love siempre lo recibía con una sonrisa medio apenada, medio feliz.

Ese viernes, sin embargo, todo se sintió distinto.

Milk estaba parada justo afuera del portón del instituto, sujetando entre las manos una botellita de yogurt sabor vainilla.

La esperó como siempre, con la bebida en una mano y el brillo idiota de los enamorados en los ojos.

Love apareció más tarde de lo normal, riendo entre su grupo de amigas. No la había visto aún. Estaba distraída. Milk dio un paso adelante para acercarse, pero entonces...

Un grupo de chicos de grados superiores estaban sentados cerca del muro. No eran particularmente agradables. Y no especialmente discretos.

─Miren quién llegó. La rarita.

─¿Va a darle dulces a su novia o qué?

Las risas resonaron como golpes mal pegados. Milk no respondió. Apresuró el paso. No porque tuviera miedo, sino porque le incomodaba. No era una cobarde, pero tampoco le gustaba llamar la atención. No cuando el motivo era su forma de amar. No cuando el motivo era Love.

No era por los comentarios.

Sino porque estaba ahí. Love. Y sus amigas. Y Milk no quería que pensara que... que era eso. Una caricatura. Una vergüenza. Una rareza.

Apoyó la espalda contra la reja, con los dedos apretando las botellas frías dentro de la bolsa. Respiró hondo.

"Solo quiero que le guste estar conmigo... no ser una rarita para ella."

Su mirada cayó al suelo.

─¿Qué están diciendo?

La voz hizo que el grupo callara un instante. Era Love.

Venía acompañada de su grupo de amigas. Algunas ya se habían adelantado, pero ella se había detenido. Su mirada iba dirigida a los chicos, sin titubeos.

─¿Eh?

─Pregunté qué están diciendo ─repitió, cruzándose de brazos.

─Nada, Love. Solo molestando un rato.

─No es gracioso. Ni un poco.

Uno de ellos alzó una ceja.

─¿A ti qué te importa?

─Es amiga mía. Así que sí me importa. Y si no pueden decir algo sin parecer imbéciles, mejor cállense.

El silencio fue denso un momento. Nadie esperaba que ella reaccionara así. Milk menos.

─Vamos ─dijo Love, tomándola de la muñeca sin pedir permiso.

Y caminó. Sin mirar atrás. Como si no tuviera miedo de ser vista con ella. Como si no le importara lo que pensaran las otras.

─¿Estás bien?

─Sí ─dijo Milk, aún algo atónita─. ¿Tú estás bien? Tus amigas te vieron...

─¿Y qué? Que me vean. No estoy haciendo nada malo.

Se detuvieron bajo la sombra de un árbol, a medio camino entre la entrada y la parada del bus. Milk le pasó la botella de naranja con leche, sin mirarla del todo.

─Gracias ─susurró Love, recibiéndola con cuidado.

─No fue nada.

─No, no por la bebida. Por... estar conmigo. Por no rendirte conmigo. A veces soy... complicada. Y cobarde.

Milk la miró por fin. La menor jugaba con la tapa de la botella, sin saber muy bien cómo expresar lo que tenía en la garganta.

─A veces... me cuesta mostrarme. Incluso contigo. Pero tú sigues ahí. Con tus cosas, tus tonterías, tus dulces. No sé. Me haces sentir como si estuviera bien ser yo misma. Aunque me dé miedo. Aunque no sepa qué quiero.

─No tienes que saberlo todo ahora ─respondió Milk con voz tranquila─. Solo sé que me gusta estar contigo. Y que no pienso irme solo porque alguien lo considere raro.

─Yo tampoco pienso dejarte sola.

Hubo un silencio. Uno de esos cómodos. Llenos de cosas que no se dicen, pero se sienten.

Love se acercó un poco más. No mucho. Solo lo suficiente para que su hombro rozara el de Milk. Como un gesto tímido de confianza. Como una declaración muda.

─¿Puedo quedarme contigo un rato? ─preguntó bajito.

─Claro. Tengo más caramelos en el bolsillo.

─Solo si son de uva.

Milk sonrió.

─Siempre.

Y se quedaron ahí, sentadas en la banqueta, compartiendo las gomitas. En silencio. Mirando el cielo. El sol se iba, pero la tarde no parecía triste.

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