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Se dice amor

21

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Ran se cruzó de brazos, mirando a Nahoya mientras daba vueltas alrededor del coche con una mezcla de desconfianza y resignación.

La escena no podía ser más absurda: en medio de un descampado vacío, sin un alma alrededor, y con Nahoya sonriendo de oreja a oreja como si estuviera a punto de hacer algo épico.

-No estoy seguro de que esto sea buena idea-dijo Ran, soltando un suspiro.

Nahoya lo miró con una ceja alzada, como si acabara de escuchar el comentario más ridículo del mundo.

-Estamos en mitad de un descampado vacío, Ran. ¿Qué podría salir mal?

Ran, siempre el más cauteloso de la relación, dejó escapar otro suspiro y se rascó la cabeza. Sabía que Nahoya tenía esa confianza desenfadada en todo lo que hacía, pero conducir no era exactamente lo mismo que pasear por el parque.

-Dices eso ahora... pero tú al volante me da más miedo que cualquier pelea que haya tenido.

-¡Qué exagerado eres! Solo tienes que decirme qué hacer y listo. Esto es como jugar un videojuego, ¿no?-
Nahoya sonrió mientras subía al asiento del conductor, ajustando el retrovisor sin motivo alguno porque, bueno, no había nadie detrás.

Ran se subió al asiento del copiloto, cerrando la puerta con un estruendo que resonó en el descampado. Se abrochó el cinturón de seguridad como si estuviera a punto de lanzarse de un avión.

-Vale, lo primero es que metas la llave en el contacto -dijo Ran con voz firme, tratando de mantener la calma.

-Eso puedo hacerlo-dijo Nahoya, girando la llave con demasiada confianza. El motor rugió como si también estuviera nervioso.

-Perfecto. Ahora, pon el pie en el freno... ¡En el freno!-
Ran casi gritó cuando vio que Nahoya levantaba el pie como si fuera a golpear el acelerador a fondo.

-Tranquilo, tranquilo, ya lo tengo. Freno, ¿sí?-Nahoya pisó el freno con un entusiasmo casi peligroso, haciendo que el coche se sacudiera.

-Bien... Ahora pon la marcha en primera. Suave...

Nahoya asintió, pero esa sonrisa confiada seguía ahí, lo que no tranquilizaba a Ran en absoluto. El coche dio un pequeño tirón cuando Nahoya logró poner la marcha en primera.

-Ves, no es tan difícil-
Nahoya se giró para mirarlo, quitando las manos del volante por un segundo que a Ran le pareció eterno.

-¡Las manos en el volante!-gritó Ran, agarrándose del asiento como si estuviera en una montaña rusa.

-¡Vale, vale!-Nahoya agarró el volante de nuevo, pero el coche comenzó a moverse bruscamente hacia un lado.

-¡Corrige! ¡Gira el volante a la derecha!-indicó Ran, señalando nervioso mientras el coche seguía su camino errático.

-Lo estoy haciendo, pero este coche es raro, no es como en los juegos...

-¡Porque no es un juego!-Ran no pudo evitarlo. Parecía que en cualquier momento terminarían en un arbusto inexistente o, peor aún, volcando el coche en medio de la nada.

El coche siguió avanzando, aunque con movimientos temblorosos y cambios de dirección que harían marearse a cualquiera.

-¡Ey! ¿Ves? ¡Estamos moviéndonos!-Nahoya sonreía orgulloso

-Sí, y probablemente directo hacia nuestra muerte-
murmuró Ran, apretando los dientes.

En ese momento, el coche dio un brinco al pasar por un pequeño montículo en el terreno y seguían hacia adelanteny para alante era una cuesta abajo...

-¡Por todos los cielos, Nahoya, frena!-gritó Ran.

-¿Cuál es el freno?

-¡El pedal grande, el de tu pie izquierdo!-dijo Ran desesperado.

Nahoya, en su intento de obedecer, pisó ambos pedales al mismo tiempo. El coche hizo un ruido espantoso, saltó hacia adelante y luego se detuvo de golpe, lanzando a Ran hacia adelante, retenido por su cinturón.

-Creo que... creo que lo estoy pillando-dijo Nahoya con una sonrisa, respirando entrecortado por la emoción del momento.

Ran, con una mano en su frente y la otra sobre el cinturón de seguridad, lo miró con incredulidad.

-Vamos a bajarnos del coche... antes de que los dos terminemos en el hospital.

-¡No seas dramático! Ya casi lo tengo. Solo necesito más práctica.

-Sí, eso es exactamente lo que me preocupa.

Ambos se quedaron en silencio unos segundos antes de que Nahoya volviera a sonreír con esa energía contagiosa que, a pesar de todo, hacía que Ran aflojara la tensión de sus hombros.

-¿Otra vuelta?-Ran suspiró y se echó hacia atrás en su asiento.

-Bien... Pero si morimos, que quede claro que fue tu idea.

Nahoya le guiñó un ojo.

-Siempre lo es.

-Pero antes de empezar-dijo Ran, girando su cabeza hacia Nahoya con un aire dramático-quiero un beso... por si es el último.

Nahoya lo miró con una mezcla de incredulidad y diversión, levantando una ceja.

-¿En serio?-preguntó, claramente intentando no reírse.

-Nunca se sabe lo que puede pasar en un descampado vacío con un conductor inexperto-respondió Ran con una sonrisa ladeada.

Nahoya rodó los ojos, pero al final se inclinó hacia él, dándole un rápido beso en los labios, como si fuera lo más natural del mundo.

-¿Contento?-dijo Nahoya, retrocediendo.

Ran sonrió ampliamente, acomodándose en el asiento.

-Ahora sí, vamos a morir con estilo.

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