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Darkness |Damián x Jon|

-27-

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-CUANDO QUEDAS ATRAPADO EN LA DESTRUCCIÓN, DEBES ABRIR UNA PUERTA A LA CREACIÓN🫀-

La noche se había convertido en un manto oscuro salpicado de estrellas titilantes. La ciudad dormía bajo una paz engañosa, rota solo por el susurro del viento que pasaba por entre los rascacielos. Sin embargo, esa paz iba a ser efímera. Los héroes estaban terminando una larga jornada de patrullaje, el cansancio palpable en cada uno de ellos, pero aún alertas por la amenaza latente que siempre acechaba en las sombras.

Bruce y Clark lideraban el grupo, sus ojos escudriñando la ciudad desde lo alto de un edificio, mientras el resto del equipo se dispersaba para cubrir más terreno. El cielo nocturno se veía calmo, pero ellos sabían que bajo esa calma se escondían peligros.

De repente, el silencio fue quebrado por una explosión atronadora. Un destello iluminó la oscuridad, y una columna de humo comenzó a elevarse hacia el cielo.

-¿Qué ha sido eso?-preguntó Jon, volviendo su atención hacia la dirección de la explosión.

-¡Vamos! -ordenó Bruce, su voz tan afilada como un cuchillo, mientras se lanzaba al vacío, con Clark siguiéndolo de cerca.

El equipo se movilizó en un instante, cada uno dirigiéndose hacia el origen del caos. A medida que se acercaban, podían ver las llamas devorando un edificio cercano y el sonido de disparos resonando en el aire. En medio del caos, se vislumbraba un tanque avanzando lentamente, sus? cañon dirigiéndose hacia los edificios con una amenaza silenciosa.

-¿Un tanque? ¿¡En serio!? -exclamó Kaldur, incredulidad y rabia coloreando su voz.

-Y no estamos solos-añadió Wally, su tono tenso mientras señalaba a las figuras oscuras que se movían con sigilo por las calles: ninjas, trabajando en conjunto con el tanque, atacando a los civiles que huían.

Estaba claro que atacar el campo de refugiados era un buen plan.

Conner, ya estaba volando hacia el tanque, acompañado de Kori y Cyborg, quienes disparaban sus respectivos poderes hacia el blindaje, tratando de detener el avance del vehículo. Pero tuvieron que detener ese ataque para proteger a los civiles de la zona que eran vilmente atacandos.


Mientras tanto, Tim y Jason se habían adentrado en las sombras de un callejón, intentando encontrar una forma de flanquear a los enemigos. Los dod se movían con el sigilo de sombras vivientes, comunicándose con gestos cortos y precisos.

-Esto me recuerda ..-Empezo Jason, su tono sardónico al notar la cantidad de ninjas que surgían de la oscuridad.

-No es momento para bromas- lo corto Tim.

De repente, una docena de ninjas emergió de las sombras, rodeando a Tim. Las espadas destellaban bajo la luz parpadeante de las llamas cercanas, y sus movimientos eran rápidos y letales.

Tim se puso en guardia, su bō de hierro deslizándose en sus manos mientras se preparaba para el combate. Se movía con la agilidad de un bailarín, desviando ataques y lanzando contragolpes con precisión milimétrica.

Pero eran demasiados. Uno de ellos logró derribarlo, y Tim cayó al suelo, su arma rodando fuera de su alcance.

-¿Problemas, cariño?-la voz burlona de Jason resonó en el aire mientras se lanzaba al combate, sus pistolas disparando con precisión letal.

Tim logró ponerse de pie, y juntos, se abrieron camino entre los enemigos, los cuerpos cayendo uno tras otro.

-Gracias-dijo Tim, recuperando su bō y respirando con dificultad.

-De nada-Respondio Jason, sonriendo mientras recargaba sus armas-No iba a dejar que te llevaras toda la diversión.


En otra parte de la batalla, Bruce y Clark habían llegado al lugar donde el tanque causaba estragos. Bruce lanzó su gancho, apuntando a un edificio cercano para tener una mejor vista de la situación. Subió rápidamente, pero apenas había llegado al techo cuando el edificio, debilitado por las explosiones, comenzó a ceder bajo su peso.

El suelo se desplomó bajo sus pies, y Bruce sintió el vacío envolviéndolo mientras caía. El tiempo pareció detenerse, el suelo acercándose demasiado rápido.

Pero entonces, unos brazos fuertes lo sujetaron, deteniendo su caída con una firmeza casi delicada. Clark lo había atrapado, sus ojos azules se veían llenos preocupación y alivio.

-Gracias-Fue lo único que Bruce le dijo

-De nada-Dijo con una sonrisa mientras sostenía a Bruce en sus brazos, estilo princesa.

Clark lo dejo suavemente en el suelo, y juntos se unieron a la lucha contra el tanque y los ninjas restantes.

Mientras tanto, Barry y Wally se movían como rayos a través de las calles, evacuando civiles y atacando a los enemigos con velocidad cegadora. Wally lanzó un chiste mientras pasaba corriendo junto a Barry, quien apenas pudo resistir la tentación de reír.

-¡Esto es como una carrera de obstáculos, pero con ninjas!- gritó Wally, esquivando un kunai que volaba hacia él.

-Todo un reto desde luego-Dijo el con los ojos brillando con diversión.

Raven y chico bestia se mantenían en el aire, ella con su magia oscura protegiendo a los heridos y él transformándose en diferentes animales para distraer y desorientar a los enemigos.

Cyborg, Kaldur y Aqualad trabajaban juntos, su combinación de tecnología y habilidades acuáticas resultando letal para los adversarios que intentaban avanzar hacia el tanque.


Dick, ha sido derribado, golpeado contra una pared y está desorientado. Su respiración es pesada, su cuerpo dolorido, y la vista se le nubla.

Esa bala de caño ha provocado que un coche cerca de el explote y él ha salido volando.

El enemigo, una figura amenazante, se prepara para dar el golpe final, cuando de repente, un destello amarillo y rojo atraviesa el aire a la velocidad del rayo.

Wally, en su traje icónico, aparece justo a tiempo, desarmando al villano en un instante y arrojándolo lejos de su amigo. El peligro inmediato ha pasado, pero el alivio solo dura un momento.

Wally, jadeando por la velocidad que acaba de alcanzar, se arrodilla junto a Dick, quien se ha desplomado contra la pared, tratando de recuperar el aliento. El rostro de Wally refleja una mezcla de preocupación y alivio, mientras rodea a Dick con un brazo, acercándolo hacia sí. Los escombros y el polvo aún flotan en el aire, testigos de lo que estaba apunto de pasar.

-¿Estás bien?-pregunta Wally, con la voz cargada de angustia, sujeta la cabeza de su amigo con delicadeza, tratando de mantenerlo consciente.

Dick, con los ojos entrecerrados y respirando con dificultad, logra esbozar una débil sonrisa. Apoya la cabeza en el hombro de Wally, buscando estabilidad mientras su cuerpo aún tiembla por la adrenalina y el dolor.

-Gracias, Wally...Si no hubieras llegado...-responde Dick con voz rasposa y entrecortada

Wally lo abraza más fuerte, como si quisiera asegurarse de que está realmente allí, a salvo. Su rostro muestra una mezcla de alivio y temor por lo que podría haber ocurrido.

-No me des las gracias todavía. Aún tenemos que salir de aquí...-Responde Wally, tratando de sonar tranquilo, aunque su corazón aún late con fuerza.

Ambos permanecen allí unos segundos más, en silencio, permitiéndose un breve respiro antes de tener que enfrentar más de lo que es el caos. Es un momento íntimo, donde la vulnerabilidad de los héroes se muestra de manera cruda y humana, reforzando el lazo que los une.

Finalmente, Wally se pone de pie, ayudando a Dick a levantarse con cuidado. El peligro inmediato ha pasado, pero saben que la lucha no ha terminado.

Damian corría por las calles destrozadas, sus botas golpeando el pavimento con un ritmo que resonaba entre los edificios. El sonido de las explosiones y los gritos aún llenaba el aire, pero su mente estaba enfocada en una cosa: el tanque.

Estaba harto de esconderse.

Con la adrenalina bombeando por sus venas, su mente era un torbellino de planes y estrategias. Tenía en mente algo arriesgado, pero si había algo que su padre le había enseñado, era que los riesgos calculados podían cambiar el curso de una batalla. El aire a su alrededor era un caos de polvo y humo, pero Damian se movía con la agilidad de un felino, esquivando escombros y enemigos con una precisión letal.

Mientras corría, notó que los ninjas se reorganizaban, una oleada oscura que intentaba recuperar el control. Estaban decididos a proteger el tanque a toda costa, pero no sabían con quién estaban lidiando. Damian desenvainó su espada, un destello plateado que cortó el aire mientras eliminaba a los enemigos que se interponían en su camino.

De pronto, divisó una abertura en la línea de defensa. Era ahora o nunca. Con la mano libre, sacó una granada de su cinturón, una pequeña esfera de destrucción que había aprendido a usar desde temprana edad. Había practicado esto miles de veces en simulaciones, pero la presión de la situación real hacía que su corazón latiera con fuerza.

Llegó hasta el tanque, su figura diminuta en comparación con la mole de acero, pero en ese momento, Damian se sentía imparable. Con los ninjas cayendo a su alrededor, se lanzó hacia el tubo del cañón del tanque. Con un movimiento fluido, desenganchó el seguro de la granada y la introdujo en el cañón.

-¡Sorpresa cabrones!-gruñó, lanzándose hacia atrás con un giro acrobático justo cuando el tanque comenzaba a reaccionar.

Se apartó del tanque justo a tiempo para sentir el calor de la explosión que retumbó en su interior. El cañón se sacudió, y una serie de explosiones secundarias resonaron dentro de la estructura. El tanque se tambaleó, su blindaje cediendo bajo la presión interna antes de que una enorme explosión lo envolviera por completo, lanzando escombros y fuego en todas direcciones.

Damian aterrizó en cuclillas, su capa ondeando tras de él mientras observaba el resultado de su maniobra. Una sonrisa de satisfacción cruzó su rostro al ver que el tanque estaba fuera de combate. Su intervención había cambiado el curso de la batalla, y aunque no lo admitiría fácilmente, sintió una chispa de orgullo por su logro.

Entonces una mujer grito

Y el se giró

Claramente intervino

Sangre

Había matado

Entonces se volvió a mover.

Cada paso era preciso, cada movimiento calculado.

Sentía cómo la adrenalina corría por sus venas, agudizando sus sentidos y enfocando su mente.

Era en estos momentos cuando se sentía más vivo, cuando podía dar rienda suelta a la oscuridad que habitaba dentro de él.

¿Soy así?

La oscuridad que había aprendido a abrazar en su infancia bajo el entrenamiento de la Liga de los Asesinos.

¿Había estado esperando esta oportunidad?

El enfrentarse a los ninjas le permitía liberar algo de la tensión acumulada, de la frustración que había sentido al ser mantenido al margen de la acción. Aquí, en el corazón de la batalla, podía dejar que la oscuridad fluyera a través de él, convirtiéndola en su aliada.

Cada ninja que se cruzaba en su camino era un objetivo a eliminar. Sus movimientos eran rápidos y letales, una danza de acero y sombras. Con cada golpe que aterrizaba, sentía una oleada de satisfacción. No había espacio para la duda o el remordimiento. Aquí abajo, era matar o morir, y él había sido entrenado para sobrevivir.

No está muy seguro de si a su padre le gustara.

Pero ahora le da igual.

La oscuridad dentro de él era un refugio, un lugar donde podía dejar de lado las restricciones de la moralidad y simplemente actuar. Era lo que había aprendido de su madre, y aunque Bruce intentaba enseñarle a controlarlo, en estos momentos de caos y peligro, Damian sabía que debía confiar en sus instintos más básicos.

Tampoco está tan mal lo que estoy haciendo.

Ellos lo merecen.

Mientras se deslizaba por el pasadizo, su mano encontró el pomo frío de una daga que había recogido de uno de los ninjas caídos. Era un arma simple, pero eficaz, y en sus manos se convirtió en una extensión de su voluntad. Los movimientos eran automáticos, fluidos, mientras arremetía contra sus enemigos con una precisión aterradora.

Había algo de catártico en el combate. El ruido de las armas, el choque del acero, los gritos ahogados de los ninjas. Todo se mezclaba en una sinfonía de caos que lo envolvía, acallando cualquier duda o miedo que pudiera tener. Aquí abajo, solo había espacio para la acción y la reacción.

Mientras luchaba, no pudo evitar recordar las palabras de Bruce, advirtiéndole sobre el peligro de dejarse llevar por la sed de venganza. Pero en este momento, esas advertencias parecían lejanas. Aquí, donde la línea entre el bien y el mal se desdibujaba, Damian se sentía libre.

La libertad de ser quien era realmente, de dejar de lado las expectativas y simplemente actuar según sus propios instintos. Con cada ninja que caía, con cada golpe que asestaba, sentía que se acercaba un poco más a ese punto de equilibrio que siempre había buscado.

Sin embargo, en el fondo, sabía que esta libertad era efímera. Que, al final del día, tendría que regresar a la realidad, enfrentar las consecuencias de sus acciones y luchar contra la oscuridad que siempre amenazaba con consumirlo. Pero por ahora, en medio de la batalla, podía permitirse ser el guerrero que realmente era.

Mientras continuaba su camino a través de las sombras, un grupo de ninjas apareció a su alrededor, rodeándolo. Damian sonrió con frialdad, sosteniendo la daga con firmeza.

Los ninjas cargaron hacia él, pero Damian estaba preparado. Con una velocidad y habilidad que solo un heredero de la Liga de los Asesinos podía poseer, esquivó los ataques y devolvió los golpes con una precisión letal. Cada movimiento era calculado, cada golpe era final.

Damian respiró profundamente mientras contemplaba los cuerpos de los ninjas caídos a su alrededor. El aire estaba cargado de la acritud del metal y la humedad de la sangre. Había vencido a sus enemigos, pero la batalla interior aún continuaba. Sentía cómo la oscuridad se enroscaba en su mente, como las raíces de un árbol retorcido buscando un agarre más profundo.

La voz de su madre, Talia, resonaba en su cabeza, instándole a aceptar su naturaleza, a dejarse llevar por la sed de poder y la eficiencia despiadada. Esa voz volvio, un susurro persistente que a veces se convertía en un rugido en momentos como este.

Has hecho bien, hijo mío

Este es tu destino.

Acepta quién eres verdaderamente

Damian cerró los ojos por un instante, luchando contra esa voz, contra el impulso de ceder completamente a la oscuridad que siempre había sido parte de él. Había pasado tanto tiempo tratando de equilibrar las enseñanzas de su madre con las lecciones de justicia y control que Bruce intentaba inculcarle.

Justo cuando empezaba a perderse en esa tormenta interna, sintió una calidez familiar rodearlo. Jon había llegado volando, casi en silencio, y ahora lo abrazaba firmemente, sus brazos alrededor del cuello de Damian, una presencia tranquilizadora que anclaba a Damian en el presente.

Damian sintió un alivio inesperado al tener a Jon cerca, su contacto lo alejaba de la oscuridad. Jon siempre había sido su contrapunto, la luz que equilibraba la sombra en su vida.

-Jon...-murmuró Damian, sin abrir los ojos, permitiéndose un breve respiro en el abrazo.

-Estoy aquí-susurró Jon, su voz suave y tranquilizadora.

Damian se aferró a Jon, buscando más que la simple calma que su presencia le traía. Había algo más que necesitaba expresar, una confesión que parecía imposible de silenciar.

-Disfruté haciéndolo... matándolos-Admitió Damian, su voz apenas en susurro. Era una confesión peligrosa.

El corazón de Damian latía con fuerza mientras esperaba una respuesta, cualquier indicio de juicio o condena por parte de Jon. En lugar de eso, Jon simplemente lo apretó más fuerte.

-No eres un monstruo, Damian-susurró Jon, su aliento cálido contra la piel de Damian.

Damian abrió los ojos, encontrándose con la mirada firme y llena de comprensión de Jon. Era difícil no creer en esas palabras cuando provenían de alguien que lo conocía tan bien.

Sin previo aviso, Jon se inclinó y presionó un rápido beso contra los labios de Damian, un gesto inesperado pero profundamente reconfortante. Damian correspondió el beso, encontrando en él una certeza y una conexión que lo anclaban de vuelta a sí mismo.

El beso fue breve pero cargado de significado. Cuando Jon se apartó, Damian lo miró a los ojos, encontrando en ellos una mezcla de aceptación y cariño que le daba fuerzas para seguir adelante.

-Gracias-murmuró Damian, sus manos aún aferradas a Jon, como si temiera que dejarlo ir significara caer nuevamente en la oscuridad o más bien perderlo.

-Se que tú harías lo mismo por mí-Damian asintió, sintiendo que la voz de su madre retrocedía ante la certeza de Jon.

No estaba solo en esta lucha, y mientras Jon estuviera a su lado, siempre habría esperanza de que pudiera encontrar su propio camino entre las sombras y la luz.

El abrazo de Jon se convirtió en un faro, una promesa de que no importaba cuán profunda fuera la oscuridad, siempre habría un camino de regreso a la luz.


El ambiente en la mansión estaba tenso mientras todos los héroes se reunían alrededor de la mesa de operaciones. La presencia del tanque había dejado claro que la amenaza de Talia era más real que nunca, y todos sabían que el tiempo era esencial. Bruce, como siempre, era el centro de calma en medio de la tormenta, su mente ya maquinando el siguiente paso.

Había estudiado los mapas de la ciudad y los informes de inteligencia con detenimiento, y tenía una nueva hipótesis sobre el paradero de los ninjas restantes. Las alcantarillas de Gotham eran una red vasta y laberíntica, el lugar perfecto para esconderse o moverse con rapidez. Cuando Bruce comenzó a hablar, todos se callaron, sabiendo que cada palabra era crucial.

-Creo que están usando los túneles para moverse por la ciudad sin ser detectados. Necesitamos asegurarnos de que no están preparando otra sorpresa.

La imagen del mapa se expandió para mostrar las entradas principales al sistema subterráneo. Bruce señaló varias de ellas, designando grupos para investigar y asegurar cada zona.

-Dick y Wally vosotros iréis por el distrito sur.

-Tim, tú y Jason entraréis por la entrada del distrito norte. Es una sección complicada, pero confío en que podáis manejarlo.

Tim asintió, acostumbrado a trabajar con Jason. Sabía que el ex-Robin era un aliado poderoso, aunque a veces sus métodos fueran un poco extremos. Mientras los demás se organizaban, Jason se acercó a Tim, dándole un ligero codazo.

-Parece que somos compañeros otra vez, Drake-comentó Jason con una sonrisa-Trata de no quedarte atrás, ¿eh?

Tim rodó los ojos, pero una sonrisa apareció en su rostro.

-Lo mismo digo, Todd.

Con el plan en marcha, el grupo comenzó a dispersarse, cada uno encaminándose a su punto de entrada designado. Justo cuando Tim y Jason se disponían a salir, Conner se acercó, con una expresión seria en su rostro.

-Ey, Jason-dijo Conner, deteniendo al de mechas con una mano en su hombro- Déjame ir con Tim.

Jason observó a Conner por un momento, midiendo la determinación en sus ojos. Había tensión entre ellos, lo sabía, pero también entendía que Conner se preocupaba por Tim. Finalmente, Jason suspiró, cruzando los brazos sobre su pecho.

-Está bien, pero te lo advierto, Kryptoboy-Dijo Jason, su voz firme y amenazante-Si a Tim le pasa algo, si le disparan, si vuelve sangrando, si lo secuestran haré que te tragues una roca de kryptonita. Lentamente. Hasta que me pidas estar muerto.

-Creo que sabes perfectamente que nunca dejaría que nada le pasará.

-Te estoy avisando porque últimamente eres tú el que más daño le ha hecho.


Damian estaba en la batcueva, enfrascado en una discusión cada vez más acalorada con Bruce. La cueva resonaba con el eco de sus voces, un conflicto que se había convertido en algo habitual entre ellos. Damian sentía cómo su paciencia se agotaba con cada palabra que salía de la boca de su padre.

-¿Te das cuenta de lo imprudente que fuiste?-exclamó Bruce, cruzándose de brazos mientras miraba a su hijo con una mezcla de frustración y preocupación.

Damian apretó los puños, sintiendo cómo la rabia burbujeaba dentro de él.

-Estoy harto de que me trates como si fuera un niño indefenso ¡Tengo 19 años! -replicó, su voz cargada de desafío-¡No necesito que me protejas de cada sombra que se cruce en mi camino!

Bruce dio un paso adelante, su rostro tenso mientras intentaba mantener la calma.

-No es solo sobre protegerte, Damian. Es sabre ser inteligente. Talia no es alguien a quien puedas subestimar. Cada vez que te acercas al peligro, pones en riesgo no solo tu seguridad, sino la de todos los que te rodean.

-¡sé lo que estoy enfrentando!. No seré tan fácil de atrapar de nuevo.

Bruce lo observó en silencio por un momento, sus ojos suavizándose mientras miraba a su hijo con una mezcla de orgullo y preocupación.

-Sé lo fuerte que eres, Damian. Pero ser fuerte no significa actuar sin pensar.-Damian se cruzó de brazos, su expresión aún desafiante pero menos tensa.

-No puedes mantenerme escondido para siempre. Tarde o temprano, tendremos que enfrentarla. No quiero vivir en la sombra del miedo a lo que ella pueda hacer.

-Y no quiero perderte otra vez-dijo Bruce, su voz más suave ahora, revelando la vulnerabilidad que había intentado ocultar-Sé que eres capaz, pero eres mi hijo. Quiero que estés seguro.

Damian miró a su padre, la tensión en sus hombros disminuyendo mientras reconocía la verdad en sus palabras. Era un equilibrio complicado.

-Lo entiendo-admitió Damian, con un suspiro-Pero necesito que confíes en que puedo manejarlo. No siempre puedo quedarme atrás-Bruce asintió lentamente, sus ojos encontrando los de Damian.


Jason se encontraba en el gimnasio de la mansión Wayne, preparándose para la misión de esa tarde. Empujaba el suelo con fuerza, sus músculos tensándose y relajándose en un ritmo constante mientras hacía flexiones, cuando sintió un peso inesperado sobre su espalda.

-¿Te ayudo a entrenar?- preguntó Tim con una sonrisa divertida mientras se acomodaba sobre él, sosteniendo una tablet en una mano y apoyando el codo en una rodilla.

Jason resopló, deteniendo brevemente su ejercicio para ajustar su posición. Tim tenía una habilidad especial para aparecer en los momentos más inesperados, y Jason sospechaba que este no era uno de ellos. Que claramente estaba buscandolo

-¿Seguro que no vienes a ponerme las cosas más difícile?-replicó Jason con una mueca, aunque no pudo evitar una sonrisa en sus labios. Era difícil estar realmente molesto con Tim, incluso cuando estaba siendo un poco molesto a propósito.

Tim ojeo su tablet donde se veían los planos de las alcantarillas, y él quería aprenderselos de memoria antes de entrar.

-¿Por qué has dejado que Conner y tú intercambies puestos?.

Jason continuó con sus flexiones, el ritmo de su respiración apenas alterado por la conversación o el peso adicional. Había considerado cuidadosamente su decisión, y aunque al principio había dudado...

-Tal vez porque pensé que Conner tiene muchas cosas que necesita decirte-respondió Jason finalmente, sin mirar hacia arriba-Y tal vez, tú necesitas escucharle para aclarar tus propios sentimientos.

Tim dejó de hojear su tablet, enfocándose en la sinceridad en la voz de Jason. Había estado evitando la conversación con Conner desde el incidente en la cabaña, demasiado inseguro sobre cómo se sentía realmente.

-¿Y qué hay de ti?-preguntó Tim, suavizando su tono-¿No te importa quedarte fuera de esto?

Jason soltó una risa corta y siguió con otra serie de flexiones, sintiendo el ardor en sus músculos. Su relación con Tim había sido siempre complicada, llena de competencia y camaradería en igual medida. Nunca de amor.

-No se trata de mí, Tim. Se trata de lo que tú quieres- respondió Jason- Solo quiero que tomes una decisión basada en lo que realmente sientes, no en lo que crees que deberías sentir o en dejarte llevar por impulsos.

Tim asintió, comprendiendo que Jason, en su manera brusca y directa, solo quería lo mejor para él. A pesar de su reputación de chico malo, Jason siempre había sido sorprendentemente perceptivo sobre los sentimientos de los demás, incluso cuando no lo parecía.

-Gracias, Jay-dijo Tim, bajando la mirada hacia la tablet, aunque sus pensamientos estaban claramente en otro lugar.

Jason soltó un suspiro exagerado y, con un último esfuerzo, empujó el suelo una vez más, logrando levantar a ambos con un impulso final antes de dejarse caer de rodillas, respirando pesadamente.

Tim se deslizó de la espalda de Jason, dándole una palmadita amistosa en el hombro antes de levantarse por completo. Jason había logrado calmar algunos de sus temores y dudas, y ahora estaba un poco más listo para enfrentar la conversación que había estado evitando.

-Te debo una-Dijo Tim.

Aunque Jason había hecho un esfuerzo por mantenerse distante hasta que los sentimientos del tercer Robin fuesen más claros, había una conexión palpable que no podían negar.

Jason se detuvo, secándose el sudor de la frente con una toalla antes de colgarla en el respaldo de una de las máquinas de pesas. Cuando levantó la vista, sus ojos se encontraron con los de Tim, y el mundo pareció detenerse por un momento. Había algo en la forma en que Tim lo miraba que desarmaba todas sus defensas.

Si me miras así...

Quizás ni siquiera era consciente de esa mirada que ponía.

-Tim...-Comenzó a decir Jason, pero las palabras se quedaron atrapadas en su garganta. No era el tipo de persona que se quedaba sin cosas que decir, pero Tim desde hace mucho había tenido ese efecto sobre él-Deja de mirarme así.

Tim dio un paso adelante, dejando la tablet sobre una de las máquinas cercanas a él. Había una intensidad en su mirada, una mezcla de determinación y algo más que Jason no podía identificar del todo.

-Jason, yo...-empezó Tim, pero en lugar de terminar la frase, cerró la distancia entre ellos.

Antes de que pudiera pensarlo demasiado, Jason dio un paso hacia adelante y, en un movimiento fluido, tiró de Tim hacia él. Sus labios se encontraron en un beso lleno de urgencia. Tim respondió de inmediato, sus manos encontrando el camino hacia el cabello de Jason, tirando de él para profundizar el beso. El mundo exterior se desvaneció, dejándolos atrapados en su propia burbuja de emoción y deseo.

Jason, sin dejar de besar a Tim, lo condujo hacia una de las máquinas de pesas con asiento. Allí, Jason se sentó y Tim se inclinó sobre él, manteniendo el beso mientras sus manos exploraban la cintura de Tim, sintiendo los músculos tensos bajo sus dedos.

Tim se arqueó contra Jason, las sensaciones intensificándose con cada movimiento. La máquina de pesas apenas crujía bajo su peso, pero ninguno de los dos prestaba atención a nada más que el otro. Había un fuego entre ellos que no podía ser ignorado, algo que había estado creciendo desde hacía tiempo y que ahora ardía con fuerza.

Desde que Jason empezó a ayudarlo.

Desde que Tim confío en él y se dejó ayudar.

Jason miró a Tim con una mezcla de sorpresa y satisfacción, como si no pudiera creer que finalmente hubieran cruzado esa línea una vez más.

-Tu manera de distraerme está empezando a gustarme demasiado-Bromeó Jason, su voz ronca por la emoción.Tim sonrió, sus ojos brillando con una chispa traviesa.

Joder, como me gustas.

El beso se profundizó una vez más, y los minutos se deslizaron en una mezcla de calor y cercanía. Finalmente, cuando ambos se separaron, aún ligeramente sin aliento, Tim le dio a Jason un empujón juguetón.

-Vamos a tener que asegurarnos de que nadie más se entere de esto-dijo con una sonrisa. Claramente refiriéndose a que nadie podía saber lo que estaba a punto de hacer en el gimnasio

Jason se rió entre dientes, pasando una mano por su cabello para peinarlo. Preguntándose si acaso Tim quiere volverlo loco.

-Oh, creo que ya somos bastante buenos manteniendo secretos-Respondió, con sus ojos brillando con complicidad.

Desde el momento en que Tim se sentó sobre su espalda, Jason sintió que su mundo se volcaba de una manera que no había anticipado. Había algo intoxicante en la presencia de Tim, algo que lo arrastraba más allá de sus propios límites y le hacía olvidar todo lo demás.

Mientras se besaban, Jason sintió como si el tiempo se desvaneciera, cada segundo cargado de un fuego que lo consumía. Tim tenía una habilidad única para hacerlo perder la compostura, para derribar las barreras que había levantado cuidadosamente alrededor de su corazón. Cada toque, cada caricia, era un recordatorio de por qué había caído tan profundamente por él.

Sentía el calor del cuerpo de Tim contra el suyo, la firmeza de sus músculos bajo sus dedos, y se daba cuenta de que estaba cruzando una línea que había jurado no cruzar. Sin embargo, la línea se desvanecía con cada beso, con cada suspiro compartido. Había un placer abrumador en saber que era Tim quien compartía ese momento con él, Tim quien respondía con la misma intensidad.

Jason se perdió en el torbellino de emociones, un caos dulce y embriagador que lo hacía sentir más vivo de lo que había sentido en mucho tiempo. Tim era como una droga que se infiltraba en su sistema, una presencia que lo volvía loco de la mejor manera posible. Su mente, siempre alerta y preparada para el peligro, se rendía a la marea de sensaciones, permitiéndose sentir sin restricciones por una vez.

Sin embargo, incluso mientras se perdía en el momento, había una sombra que se cernía sobre él, una duda persistente que no podía ignorar. Cuando finalmente se separaron, con las respiraciones entrelazadas y las miradas cargadas de significado, Jason supo que el peso de sus sentimientos por Tim seguía creciendo, imparable y desenfrenado.

Sentir como el menor se estrechaba alrededor de su polla era una sensación que no podría describirse con palabras o quizás sí. Pero prefería no ponerle nombre a nada de lo que pasaba entre ellos.

Porque sabía que era efímero.

Solto un suave gemido cuando
el hombre encima de él se movió con más insistencia. Hace mucho tiempo que había querido esto, pero no de esta manera. Aunque no se quejaba y disfrutaba el momento. Cuando todo culminó en un climax desbordante ambos se quedaron unos minutos pegados el uno al otro.

-Luego nos vemos-Dijo Tim mientras se subía el pantalón del pijama. Sabía que si las dos se metían en las duchas volvería a pasar.

-Sí-Fue lo único que respondió Jason- mientras se dirige a las duchas, buscando un momento de claridad en medio del caos.

Mientras el agua caliente corría sobre su piel, se perdió en sus pensamientos, el vapor envolviéndolo como un capullo protector. El placer que había sentido seguía latiendo en su interior, pero ahora estaba teñido por una inquietud subyacente.

Había te quiero preguntarle algo a Tim. Había querido preguntarle si alguna vez podría llegar a amarlo como amaba a Conner. No. Esa sería la respuestas

Se apoyó contra la pared de azulejos, dejando que el agua cayera sobre su rostro mientras cerraba los ojos. La imagen de Tim seguía grabada en su mente, su risa suave, la manera en que sus ojos brillaban con una mezcla de complicidad y afecto.

Conner era perfecto a su manera: fuerte, confiado, siempre listo para proteger a los demás. Era fácil ver por qué Tim podría sentirse atraído por él, por qué sus sentimientos en un primer lugar siempre te habían inclinado en esa dirección.

Él no se hacía de menos. Porque él también tenía sus cosas buenas y no se consideraba un mindundi por supuesto.

Pero la pregunta verdadera era ¿sería el suficiente para Tim?
La duda se retorcía en su interior, una sombra persistente que empañaba la claridad del momento que habían compartido. Quería creer que había algo más entre ellos, algo que podía superar las dudas.

Finalmente, apagó el agua y salió de la ducha, secándose con una toalla mientras intentaba desterrar las sombras de su mente.


Conner caminaba por los jardines de la Mansión Wayne, aprovechando un momento de tranquilidad para ordenar sus pensamientos. El aire fresco de la noche y el suave murmullo de las hojas lo ayudaban a calmarse, pero su mente seguía llena de preguntas sin respuesta. Mientras avanzaba por el sendero iluminado por la luz de la luna, divisó una figura familiar sentada en uno de los bancos cercanos al muro del jardín.

Era Lois Lane, mirando fijamente hacia el muro con una expresión preocupada. Lois podría considerarse su madre, él la quería prácticamente como una. Porque ella nunca le hizo ningún feo a pesar de saber de dónde venía, porque su comportamiento a veces era de un chico rebelde.

Conner se acercó lentamente, sin querer interrumpir sus pensamientos, pero deseando ofrecerle compañía si la necesitaba.

-Hola, Lois-saludó suavemente, sentándose a su lado en el banco-¿Todo bien?
-La mencionada lo miró, su expresión relajándose un poco al reconocerlo.

-Hola, Conner. No te preocupes, estoy bien. Solo... pensando.

Conner asintió, dejando que el silencio volviera a instalarse por un momento. Sabía que, a veces, las palabras no eran necesarias, y que la presencia de alguien podía ser suficiente.
Después de un momento, Lois suspiró.

-Estoy preocupada por todos. Ustedes son todo para mí, y con todo lo que está pasando, es difícil no imaginar lo peor. No quiero que ninguno de ustedes salga herido.

-Entiendo lo que sientes. Todo esto da miedo, pero ten por seguro que haremos todo lo posible para mantenernos a salvo y proteger a los demás. Hemos enfrentado cosas difíciles antes, y sé que podemos superar esto también-Lois sonrió levemente, agradecida por las palabras de Conner.

-Sé que sois fuertes, y que tienen a Clark y Bruce con ustedes. Pero sigo siendo una madre preocupada. Supongo que no puedo evitarlo-Conner sonrió, reconociendo la sinceridad y el cariño en las palabras de Lois.

-Lo sé. Es lo que te hace ser tan especial, mama-Ella suelta una risita.

-Sabes que nunca me molesta que me llames así.

-Ya pero...

-Me acuerdo de la primera vez que me lo dijiste, y te pusiste rojo.

-Llevaba menos de un año conociéndote y no sé...

-Y tú, ¿cómo estás? Porque no creo que estés dando vueltas por el jardín por gusto-Conner vaciló, pero sabía que si había alguien más en quien podía confiar además de Jon, era Lois.

-Bueno, sí, hay algo...Es sobre Tim.

-Oh-dijo colocándose un mechón de pelo detrás de la oreja-¿la situación ha empeorado?

-Bastante...Siento que las cosas entre nosotros...son una mierda. Ya no somos los de antes y por mi culpa, encima creo que está en una relación con Jason.

Conner le explicó la situación más a fondo, cómo había sentido celos y cómo la relación con Tim se había vuelto incómoda desde el incidente en la cabaña. Expresó sus inseguridades y miedos sobre haber arruinado lo que tenían. Lois asintió, reflexionando sobre lo que Conner le había contado.

-Parece que estás lidiando con muchas emociones complicadas-Ella guarda unos segundos de silencio-Lo primero que debes saber es que sentir celos o inseguridad es completamente normal. Lo importante es cómo decides manejarlas. Creo que lo más importante es ser honesto con Tim. La comunicación es clave. Si Tim sabe lo que realmente sientes, sea cual sea el resultado.

-Pero, ¿y si ya lo arruiné? ¿Y si Tim elige a Jason?-preguntó Conner, inseguro-Es más cuando nos cruzamos ni siquiera me mira

-Puede que las cosas no salgan como esperas, pero nunca sabrás la respuesta a menos que hables con él-aconsejó Lois-El amor es complicado, Conner. Lo importante es ser sincero y valiente.

Conner asintió, sintiendo que las palabras de Lois resonaban profundamente en él. Sabía que debía enfrentar sus miedos y ser honesto con Tim, incluso si eso significaba arriesgarse al rechazo.

Tim entró en su dormitorio, cerrando la puerta suavemente detrás de él. El silencio de la habitación era un refugio bienvenido después del tumulto de emociones que había experimentado durante el día. Se apoyó contra la puerta por un momento, dejando escapar un suspiro mientras trataba de ordenar sus pensamientos.

Se dirigió al baño y abrió el grifo de la ducha, dejando que el agua caliente corriera hasta que el vapor llenó el espacio. Al desnudarse, Tim sentía el peso de la confusión emocional que había llevado consigo. Entró en la ducha, dejando que el agua cayera sobre su piel, lavando no solo el sudor y la suciedad del día, sino también la tensión acumulada.

Mientras el agua corría, Tim cerró los ojos y dejó que sus pensamientos vagaran. La imagen de Jason surgió en su mente, su sonrisa traviesa y el destello en sus ojos cuando estaban juntos. Jason tenía unaforma de desafiarlo y apoyarlo de una manera que nadie más podía. Había una intensidad en su....algo que lo atraía, un vínculo que era difícil de ignorar.

Sin embargo, junto a los pensamientos de Jason, también estaba Conner.

Conner, con su fuerza tranquila y su lealtad inquebrantable, siempre dispuesto a estar ahí cuando más lo necesitaba. Había una comodidad y familiaridad con Conner que también lo atraía, una conexión profunda que había crecido con el tiempo. Muchos años había entre ellos.

El agua de la ducha no podía ahogar la confusión de sus sentimientos. Tim sabía que tenía que ser honesto consigo mismo sobre lo que realmente sentía, pero no era fácil.

Después de salir de la ducha, se secó lentamente y se puso su ropa de dormir. Caminó hasta su cama y se deslizó debajo de las mantas, buscando el consuelo de su calidez. Se acurrucó en la cama, escondiéndose del mundo exterior mientras dejaba que sus pensamientos siguieran girando en su mente.

Debajo de las mantas, Tim reflexionó sobre lo agradecido que estaba por tener a Jason en su lado. A pesar de las complicaciones, Jason había sido una fuente constante de apoyo y comprensión. Había estado allí cuando Conner ni siquiera se dignaba a dejar su orgullo.

Pero al mismo tiempo, Conner también había estado allí para él, en sus momentos más oscuros, ofreciendo una estabilidad y una seguridad que eran difíciles de ignorar. Conner lo entendía de una manera diferente, y eso también tenía un valor incalculable.

Ahora mismo no podía decir que no amaba a Conner. Porque si es verdad que había hecho cosas malas también había hecho muchas cosas buenas, y no podía quitarle peso a esas cosas buenas.

Y Jason y él a día de hoy ya no se mataban. Es más, se llevaba mejor de lo que alguna vez pensó que se llevarían. Pero no quería seguir haciendo que los sentimientos del otro creciesen, había confesado que él le gustaba, y ya se había aprovechado de esos sentimientos....No solo por venganza, sino también por su propio placer.

Pero no va a negar que Jason le hace sentir feliz. No podrá negarlo nunca. Aunque a veces lo saque de sus casillas.
Pero sin duda alguna no puede compararlo con lo que siente con Conner.

El eco de las pisadas resonaba por los angostos pasillos de las alcantarillas de Gotham mientras Dick y Wally avanzaban con cautela. El hedor de la humedad mezclado con el olor a podrido hacía que ambos tuvieran que luchar por no fruncir el ceño en disgusto. La oscuridad envolvía cada rincón del lugar, y aunque la luz de sus linternas cortaba la negrura, el ambiente seguía siendo opresivo.

-Siempre me ha encantado el encanto de las alcantarillas de Gotham-bromeó Dick en voz baja-Es como un spa, pero en el infierno-Wally soltó una risa breve, agradecido por el intento de alivianar la tensión.

-Sí, creo que es algo que solo un verdadero gótico puede apreciar, Nightwing.

Habían avanzado unos metros más cuando escucharon un leve sonido, como el crujido de una rama seca bajo el pie. Los dos se detuvieron en seco, intercambiando una mirada. No estaban solos.

De la oscuridad emergió una figura, un ninja, cuya vestimenta negra lo camuflaba perfectamente con las sombras. Se movía con una velocidad y gracia casi inhumana, y por un instante, Dick sintió un escalofrío recorrerle la columna vertebral.

-Ahí estás-murmuró Nightwing, preparándose para el combate. Wally a su lado también se tensó, listo para cualquier eventualidad.

Pero antes de que cualquiera de los dos pudiera atacar, el ninja se detuvo abruptamente. Sus movimientos fluidos se volvieron torpes, como si de repente hubiera perdido el control de su propio cuerpo. Los ojos del ninja se abrieron desmesuradamente, llenos de pánico.

-¿Qué demonios...?-murmuró Wally, dando un paso atrás.

El ninja comenzó a hacer sonidos extraños, guturales, como si algo en su interior estuviera rompiéndose. Sus extremidades empezaron a retorcerse en ángulos imposibles, su cuerpo se convulsionaba de manera antinatural. Parecía como si su cuerpo estuviera siendo controlado por una fuerza externa.

-Esto no es normal+dijo Dick, susurrando a través del comunicador-Repito, esto no es normal.

-¿Qué?...-Se escuchó la voz de Tim al otro lado

El ninja finalmente cayó de rodillas, jadeando y emitiendo gritos inhumanos. Wally miró a Dick, quien ya estaba sacando su bastón, pero no con la intención de golpear, sino de inmovilizar.

-Necesitamos a este tipo vivo-dijo Nightwing, dándole a Wally una mirada significativa.

-¿Dick qué pasa?-Esta vez fue la voz de Bruce

-No tenemos idea de lo que pasa

Wally se movió rápidamente para inmovilizar al ninja con una cuerda que traía en su traje. El hombre, aunque retorcido y jadeante, no parecía estar en condiciones de resistirse. El miedo en sus ojos era palpable.

-Nightwing a todos-dijo Dick a través del intercomunicador, mientras aseguraba al ninja-Abortar misión. Algo raro está pasando aquí. Repito, salgan de las alcantarillas. Llevamos un prisionero para inspeccionarlo.

Las voces de los demás héroes respondieron afirmativamente a través de sus comunicadores, y Wally y Dick comenzaron a salir del laberinto subterráneo, cargando al ninja con ellos.

Estaba claro que uno de estos solo no era un enemigo muy peligroso. Pero muchos de estos bichos con esas garras podían hacer mucho daño. Es más está seguro de que a él le hubiese costado vencerlo si no fuese por Wally.


De vuelta en la Baticueva, el ambiente estaba cargado de tensión mientras Bruce analizaba al ninja que habían capturado. El hombre estaba inconsciente en una camilla, su cuerpo aún en extraños espasmos ocasionales. Clark, que había llegado tan pronto como escuchó las noticias, observaba a su lado, con el ceño fruncido.

-Hay algo en su ADN-dijo Bruce finalmente, observando los resultados que aparecían en la pantalla del ordenador. -No parece... normal.

Clark se inclinó para observar más de cerca, sus ojos brillando momentáneamente con su visión de rayos X.

-Bruce, esto no es solo un ninja. Hay trazas de ADN alienígena en su sistema.

El silencio que siguió a esas palabras fue pesado. Todos los presentes, incluidos Jason, Tim y Damian, entendieron las implicaciones de lo que acababan de escuchar.

-¿Alienígena?-repitió Dick, su voz llena de incredulidad-¿Qué demonios está haciendo ADN alienígena en un ninja de la Liga de Asesinos?

-Esa es la pregunta del millón- respondió Clark, su mirada seria-Pero hay algo más. Creo que este tipo ha sido modificado, como si alguien estuviera tratando de convertirlo en algo... diferente.

Bruce asintió, su mente trabajando a toda velocidad para intentar juntar las piezas de este nuevo rompecabezas.

-Eso significa que lo que enfrentamos es mucho más peligroso de lo que pensamos.
-Damian, que había estado escuchando en silencio, frunció el ceño al escuchar el nombre de su madre.

-¿Creéis que mi madre está experimentando con sus propios súbditos?

-No estamos seguros-dijo Bruce, con su voz firme pero con una preocupación visible en sus ojos-Pero si ella está experimentando con ADN alienígena, podría haber llevado esto a un lugar más seguro y alejado de nuestros ojos...

-la Atalaya-Clark

El asombro y la inquietud se mezclaron en la habitación. La Atalaya era el último lugar que esperaban que la Liga de Asesinos o cualquier enemigo lograra infiltrar. Si Talia había conseguido acceder a ella, o peor aún, había hecho alguna clase de experimento allí, todos los héroes presentes sabían que se enfrentaban a un peligro sin precedentes.

-No podemos permitir que esto pase desapercibido-hablo clark-Necesitamos llevar esto al resto de la Liga y preparar un plan para investigar la Atalaya. No podemos dejar nada al azar-Bruce asintió, ya calculando los próximos pasos.

-Clark tiene razón. No podemos correr riesgos. Reuniremos a todos y elaboraremos un plan para inspeccionar la Atalaya. Esto podría ser una trampa, o peor, un ataque en curso. Debemos estar preparados para lo que sea. Y está claro que los que estaban en la Atalaya habrán sido encerrados en alguna habitación...No les ha dado tiempo ni siquiera a dar una alarma

La gravedad de la situación había quedado clara para todos. Si Talia estaba en la Atalaya, manipulando ADN alienígena y experimentando con los ninjas, el destino de la Tierra podría estar en juego. No había tiempo que perder

El salón principal de la Mansión Wayne estaba lleno de héroes, todos escuchando atentamente mientras Bruce explicaba la situación. Las caras eran sombrías, pero decididas.

-Talia podría estar en la Atalaya-dijo Bruce con voz firme-No sabemos qué está haciendo exactamente, pero lo que sí sabemos es que ha estado experimentando con ADN alienígena en sus soldados. Esto podría ser una amenaza no solo para nosotros, sino para todo el planeta-Dick, siempre el optimista, intentó aliviar un poco la tensión.

-Bueno, al menos sabemos dónde buscar. Y ahora que sabemos que algo más está en juego, podemos ir preparados.

-Correcto-agregó Clark. -Tenemos que tratar esto con la mayor seriedad posible. No podemos permitirnos fallar-Con los ojos de todos fijos en él, Bruce terminó su explicación.

-Nos prepararemos para salir en cuanto tengamos toda la información necesaria. Debemos actuar rápido, pero también debemos estar preparados para lo que sea que encontremos allí. Esta misión no será fácil.

Los héroes asintieron, listos para lo que estaba por venir.

-Damián-dijo Bruce

-Pienso ir.

-Lo sé. Solo iba a decirte que por favor tengas cuidado.

-Tranquilo, es la primera vez que estoy en La Atalaya.

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