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Evil [MikeTake]

°•19•°

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Takemichi estaba lavando los platos cuando escuchó el timbre. Unos segundos después, la voz de Hina resonó

Hinata-¡Voy yo!-Él simplemente siguió con su tarea, aunque luego oyó más voces acercándose.

Kaoko-Hola, soy el padre Kaoko. Vengo a hablar con Hanagaki.

Takemichi detuvo sus movimientos al instante. ¿Otro sacerdote? Mantuvo la mirada fija en el fregadero hasta que sintió los pasos detenerse justo en la entrada de la cocina. Entonces se giró lentamente, dibujando una sonrisa forzada.

Takemichi- Hola...

Kaoko-Hola, soy el padre Kaoko. Vengo a ayudarte con lo... bueno, ya sabes.

Takemichi-Oh... Vale.

Kaoko-¿Nos sentamos?

En apenas un parpadeo todos ya estaban reunidos en el salón. Comenzaron a hablar sobre el plan que Taiju había sugerido para deshacerse finalmente de Mikey. Takemichi deseaba huir de allí; aquel sacerdote tenía algo que aceleraba su pulso, una presencia que emanaba autoridad con esa voz grave y penetrante, y aquellos ojos profundos que parecían imposibles de engañar.

Manjiro-Ten cuidado con este cabrón. Le susurro. Takemichi no reaccionó, intentando no levantar sospechas.

Kaoko-Takemichi...-Dejó de conversar con Chifuyu y centró toda su atención en él-¿El demonio está aquí?

Manjiro-Dile que no.

Takemichi-No.

Kaoko- Seguro?

Takemichi-Si está, yo no lo estoy viendo.

Kaoko-Sé que estás abrumado, pero te ayudaré a liberarte de ese ser de una vez por todas.

Takemichi-Gracias... -respondió, mostrando una sonrisa débil

Kaoko-Mañana volveré sobre las siete. No podemos permitir que pase más tiempo.

Chifuyu-¿Cuánto tiempo crees que tardaremos?

Kaoko-Depende del demonio al que nos enfrentemos-
Metió una mano en su bolsillo y sacó un talismán- Ponte esto, evitará que pueda tocarte.

Manjiro-Y una mierda.
-De repente, el vaso sobre la mesa explotó con violencia, haciendo que todos saltaran asustados.

Baji-¡Su puta madre!

Kaoko-Pensaba que habías dicho que no estaba aquí.

Takemichi-Yo no lo estoy viendo. A veces simplemente... merodea. Sobre el collar, yo no quiero... Es decir, ¿cómo te protegerás tú?-La preocupación en su voz fue sincera-No quiero que nadie más sufra o muera.

Kaoko-Tú tómalo-insistió con firmeza.

Takemichi extendió lentamente la mano y tomó el talismán bajo la mirada atenta de todos, colocándoselo alrededor del cuello.

Kaoko-Con eso estarás protegido.

Takemichi-Gracias-repitió, sonriéndole con amabilidad.

Chifuyu acompañó al sacerdote a la puerta. Cuando regresó al salón, encontró a Takemichi sentado en el sofá, observando fijamente el colgante entre sus dedos.

Chifuyu-Todo saldrá bien -aseguró suavemente, sentándose junto a él y abrazándolo.

Takemichi solo asintió en silencio, aferrándose con fuerza al talismán, con una sensación extraña recorriéndole la piel.

Takemichi y Mikey estaban tirados en la cama del menor. Takemichi estaba acurrucado contra el cuerpo del demonio, mientras Mikey acariciaba lentamente su espalda con suavidad. El oji-azul había dejado el collar en el cuarto de baño, sabiendo que eso era lo que impedía que Mikey pudiera acercarse libremente a él.

ManjiroTakemichi...

Takemichi-¿Mmm?-respondió, algo somnoliento, sin levantar mucho la cabeza.

Manjiro-Ese cura... es un cazademonios.

Los ojos azules de Takemichi se abrieron de golpe, perdiendo cualquier rastro de sueño al instante, mientras se apoyaba en el pecho de Mikey para mirarlo directamente a los ojos.

Takemichi-¿¡Qué!? ¿Estás seguro?

Manjiro-Completamente. No es un sacerdote común. Ese collar que te dio no es solo un amuleto cualquiera. Antiguamente lo usaban los cazadores para identificarse y protegerse contra los demonios. Repele a aquellos de menor rango y, aunque a mí solo me causa una especie de molestia, sí es peligroso.

Takemichi frunció ligeramente el ceño, preocupado, dejando escapar un suspiro.

Takemichi-Entonces... ¿qué es exactamente ese collar?

Manjiro-No lo sé con exactitud-admitió Mikey-
Pero sé que es antiguo, muy antiguo. Proviene de la época en que quemaban a las brujas.

Takemichi guardó silencio por unos segundos, asimilando aquella revelación, hasta que una pregunta repentina cruzó por su mente.

Takemichi-¿En esa época tú ya existías?

Manjiro-Sí, aunque era muy pequeño en ese entonces-
contestó, mientras sus dedos seguían trazando suaves círculos en la espalda del menor.

Takemichi lo miró con curiosidad genuina, olvidándose por un momento de toda preocupación.

Takemichi-¿Y las brujas realmente existen?

Manjiro-Sí, pero cada vez son menos-dijo Mikey con calma.

Takemichi-¿Y cómo son? ¿Son malvadas o algo así?
-Manjiro negó suavemente con una sonrisa ligera en sus labios.

Manjiro-No necesariamente. No conozco demasiado sobre ellas, pero sé que pueden crear amuletos muy poderosos contra nosotros, y tienen el don de ver partes del futuro.

Takemichi-¿Con las cartas? ¿Como el tarot?

Manjiro-Algo así, pero usan unas cartas más antiguas, con runas, sangre y cosas así.

Takemichi-¿Qué más pueden hacer?

Manjiro-Son sensibles a los espíritus, perciben cosas que ningún humano normal puede. Algunas tienen habilidades curativas, otras se conectan con la naturaleza...

Takemichi lo escuchaba fascinado, haciendo más preguntas, ya no solo sobre brujas, sino también sobre ángeles y seres sobrenaturales en general. Mikey respondía pacientemente, acariciando aún su piel con movimientos lentos y suaves.

Finalmente, después de un largo rato, Takemichi dejó escapar un largo bostezo, volviendo a acomodar su cabeza en el pecho del mayor.

Takemichi-Gracias por responderme... ya entiendo mejor todo esto.

Manjiro-Siempre que quieras saber algo, pregúntame-susurró, depositando un suave beso en la frente del menor- Ahora duerme. Yo estaré aquí.

Takemichi cerró lentamente los ojos, sintiendo por primera vez en días una calma profunda invadiéndolo, acunado por las suaves caricias y la respiración tranquila de Mikey.

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