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Los meses han pasado tranquilos, llenos de momentos dulces y de pequeños cambios que, aunque imperceptibles a veces, han sido significativos. Yoko está radiante de felicidad, sobre todo ahora que ha asumido con tanto cariño su rol como tía. Sonya, la esposa de Lookmhee, está esperando a su bebé, y Yoko ha estado a su lado en todo el proceso, ayudándola con lo que puede, compartiendo risas y emociones. Las dos han forjado una relación aún más cercana en este tiempo, y aunque a veces Yoko siente un pequeño nudo en el estómago al ver lo que podría ser su futuro, también está contenta por el amor que la rodea.
Hoy, las dos se encuentran sentadas en el porche de la casa de Sonya y Lookmhee. El sol brilla suavemente en el cielo, y el aire fresco de la tarde hace que todo sea aún más agradable. Yoko, con una taza de té en las manos, está escuchando atentamente a Sonya, quien está hablando sobre el futuro de la familia.
─Creo que todo está cambiando rápido, ¿verdad? ─dice Sonya con una sonrisa tranquila, mirando su barriga que ya comienza a mostrar los primeros indicios del embarazo. ─Y me siento tan emocionada y aterrada a la vez. No sé si estoy lista, pero también siento que es el momento adecuado.
Yoko la mira y asiente, sonriendo suavemente. La mirada de Sonya refleja ese mismo amor incondicional que ella ha visto en su hermana, Lookmhee, mientras ambas esperan la llegada de su bebé. En algún rincón de su corazón, Yoko no puede evitar imaginar lo que sería su vida si ella y Faye pudieran seguir el mismo camino, pero no sabe si está lista para ese futuro.
─Es normal tener miedo, Sonya. Pero lo que importa es que estás rodeada de amor. Tienes a Lookmhee, a todos los que te queremos, y el bebé crecerá en un hogar lleno de cariño.
Sonya toma un sorbo de su té, pensativa, antes de volver la mirada a Yoko.
─Sí, lo sé. Y tú también lo tendrás, ¿verdad, Yoko? ─Sonya sonríe, su voz suave pero directa. ─Con Faye. Después de todo, son una pareja tan increíble, tan fuerte juntas. No sé cómo te sientes ahora con todo esto, pero siento que Faye también te quiere mucho. ¿Has hablado con ella sobre… eso?
Yoko se queda en silencio por un momento, las palabras de Sonya haciendo eco en su mente. Su rostro se suaviza, mientras observa el paisaje delante de ella, como si sus pensamientos flotaran entre el viento.
─A veces, siento que no sé qué hacer, ¿sabes? Faye ha cambiado tanto desde que la conocí. Y sé que tiene sus propios miedos y sueños, pero yo… yo solo quiero que sea feliz, y si ella algún día decide que no estamos listas, o que no quiere tener hijos, lo aceptaré.
Sonya la observa con atención, notando la inseguridad en su voz, pero también la determinación en sus ojos.
─Lo que más admiro de ti, Yoko, es que siempre pones la felicidad de los demás antes que la tuya. Pero quiero que sepas algo. No tienes que cargar con todo eso sola. Faye te ama profundamente. Quizá también tiene miedo, pero eso no significa que no esté dispuesta a dar el siguiente paso contigo. Lo importante es que estén en esto juntas, sin importar cuándo o cómo suceda.
Yoko la mira, las palabras de Sonya calando profundamente en su corazón. Por mucho que siempre haya entendido que su amor por Faye es algo que quiere compartir, el miedo sigue siendo un obstáculo invisible entre ellas. A pesar de ello, sabe que Faye ha sido paciente con ella y siempre ha respetado sus deseos.
─Lo sé. Pero no quiero presionarla. Si ella no está lista, si no lo quiere ahora, lo aceptaré. Lo que más quiero es que se sienta tranquila, y que cuando llegue el momento, sea porque ambas estamos listas para dar ese paso.
Sonya sonríe cálidamente, poniendo su mano sobre la de Yoko.
─Eso es lo más hermoso de todo, Yoko. Eres tan generosa con tus sentimientos. Pero también quiero que sepas que, pase lo que pase, lo que sea que Faye decida, siempre estará bien. Lo importante es que lo hagan juntas, sin miedo al qué dirán ni a lo que venga. Sólo con amor.
Yoko suspira suavemente, sintiendo una mezcla de esperanza y calma al escuchar las palabras de Sonya. En su interior, aún tiene el deseo de formar una familia con Faye, pero ahora sabe que no importa cuánto tiempo tarde. Lo que importa es que ambas lo hagan cuando estén listas.
─Tienes razón. ─dice Yoko, sonriendo levemente. ─Tomaré lo que venga. Si Faye decide que este no es el momento, o si quiere esperar más, lo respetaré. Pero no importa qué, yo estaré ahí para ella.
Sonya asiente con una sonrisa suave y llena de apoyo.
─Y yo sé que Faye también estará para ti, Yoko. Juntas, pueden superar cualquier cosa.
Yoko siente un suspiro de alivio al escuchar esas palabras. Quizá no sea el momento ahora, pero está dispuesta a esperar, a caminar a su propio ritmo, sin prisa ni miedo. Porque lo que más importa es que el amor entre ellas es más fuerte que cualquier duda.
Ambas se quedan en silencio, observando el horizonte, cada una con sus pensamientos y sueños, pero con la certeza de que, sea cual sea el futuro, será un camino que recorrerán juntas. Y eso, para Yoko, es todo lo que necesita.
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