49
La tarde cae lentamente sobre Los Ángeles, pero dentro del hospital, el reloj parece haberse detenido. Faye se encuentra sentada en la sala de espera, nerviosa, pero al mismo tiempo con una calma extraña que solo ella podría comprender. Las horas parecen interminables. Afuera, la ciudad sigue su ritmo frenético, pero en este lugar, todo es diferente. Todo se detiene cuando la vida comienza.
Al fin, las puertas del hospital se abren y Lookmhee aparece, con una sonrisa radiante en su rostro y una ligera gota de sudor en la frente. Está cansada, pero su alegría es palpable. A su lado, Sonya camina con cautela, pero también con una sonrisa llena de amor. Sus ojos brillan con una felicidad indescriptible.
Faye se pone de pie de inmediato, su corazón acelerándose. Yoko, que ha estado a su lado todo el tiempo, la toma de la mano con un gesto tranquilizador, dándole el apoyo que siempre le ha ofrecido. Las tres mujeres se acercan a ellas y, en ese instante, Sonya tiene a Gap en brazos. El pequeño está envuelto en una manta, con una pequeña nariz y un cabello oscuro que se asoma en su cabeza.
─Faye, Yoko... ─dice Lookmhee con una sonrisa de oreja a oreja─. Les presento a Gap, nuestro hijo.
Faye observa al bebé, sus ojos se suavizan al instante. Su corazón late con fuerza y una sensación cálida se extiende por su pecho. Gap es tan pequeño, tan frágil, y sin embargo, está lleno de vida, de amor. Lo mira con atención, como si el mundo entero se hubiera reducido a ese pequeño ser en brazos de Sonya.
─Es… tan perfecto ─susurra Faye, sin poder apartar la mirada del bebé. Yoko, a su lado, sonríe suavemente, pero también siente la misma emoción en su pecho.
Sonya, al ver la reacción de Faye, sonríe con ternura y le entrega a Gap, sin dudarlo. Faye toma al bebé en sus brazos, con cuidado, como si fuera lo más valioso del mundo. El pequeño, que todavía está dormido, parece completamente ajeno al revuelo que ha causado a su alrededor. La suavidad de su piel y el pequeño resplandor que emite le llenan de una paz inexplicable.
Yoko observa, sus ojos brillantes de emoción mientras mira a Faye, y la observa con una mirada que mezcla amor y comprensión. Faye no dice nada, pero sus ojos se encuentran con los de Yoko, y en ese simple contacto, todo se vuelve claro.
─Míralo, Yoko ─dice Faye, su voz suave, casi inaudible. Sus dedos acarician la cabecita de Gap mientras lo sostiene en sus brazos─. Es increíble lo que puede surgir de algo tan pequeño. Tan perfecto…
Yoko se acerca a Faye, se agacha junto a ella y acaricia suavemente la mejilla de Gap. El bebé se mueve ligeramente en su sueño, y Yoko sonríe al instante, su rostro iluminado por el brillo de sus ojos. No puede dejar de pensar en lo que ha visto, en lo que Faye está viviendo en ese momento. Puede sentir su corazón latir con fuerza, como si las piezas del rompecabezas finalmente se estuvieran colocando en su lugar.
─Es hermoso, Faye… ─murmura Yoko, dejando escapar un suspiro. Faye la mira, y hay algo en su mirada que la hace sentir más tranquila, como si por fin hubiera encontrado la respuesta a la pregunta que se había estado haciendo.
Faye sigue mirando a Gap en brazos, su mente comienza a aclararse. Ha estado dudando durante tanto tiempo, pero al ver a Gap, al sostenerlo en sus brazos, siente cómo sus miedos desaparecen, cómo las preguntas se desvanecen. Lo que sea que haya estado temiendo no tiene importancia. Lo que importa es que, ahora más que nunca, sabe lo que quiere.
─Yoko ─dice Faye, con la voz más firme que ha tenido en semanas─. Yo… yo quiero un bebé. Nuestro bebé.
Yoko se queda paralizada por un momento, sorprendida por las palabras de Faye. Durante tanto tiempo, ha querido escuchar esas palabras, pero nunca ha querido presionar, nunca ha querido forzar nada. Pero ahora, al ver la mirada decidida de Faye, sabe que este es el momento.
─¿De verdad? ─pregunta Yoko, su voz llena de emoción, pero también de algo más, de esperanza. Faye asiente lentamente, y en ese instante, sus corazones laten al unísono.
─Sí, Yoko. Quiero que nuestro amor sea algo aún más grande. Quiero un bebé contigo. He estado pensando en esto durante tanto tiempo… y después de ver a Gap, sé que es el momento. No me importa lo que venga. Lo haremos juntas, como siempre.
Yoko sonríe, una sonrisa tan radiante que parece iluminar toda la habitación. No puede creer lo que está escuchando. Por fin, después de todo, después de tantas dudas y temores, Faye está lista para dar ese paso. Y por fin, todo encaja.
─Yo también quiero eso, Faye. Te amo tanto ─dice Yoko, y se inclina para besar a Faye suavemente. En ese beso, en ese momento, ambas saben que el futuro es incierto, pero que lo enfrentará juntas.
Gap sigue durmiendo en brazos de Faye, ajeno a todo lo que está pasando, pero en ese pequeño ser, las dos mujeres encuentran la respuesta que tanto buscaban. El futuro ya no es algo que temen, sino algo que esperan con ansias. Un futuro lleno de amor, de esperanza y, ahora, de nuevos comienzos.
─Vamos a ser una familia ─susurra Faye, más para sí misma que para Yoko.
Yoko asiente, abrazándola con fuerza.
─Una familia, Faye. Una familia.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co