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𝗺𝗮𝘇𝗲 𖹭.ᐟ fayeyoko

41

bbyblu

El sol se cuela por las cortinas, cálido y lento, acariciando la habitación como una promesa de calma.

Yoko despierta antes que Faye. Tiene el rostro hundido en su pecho, la respiración pausada de la alfa resonando contra su oído. Por un momento, no se mueve. Solo escucha. Siente.

Siente el olor de su piel, la tibieza de su abrazo, el ritmo acompasado de un corazón que, durante tanto tiempo, creyó imposible de alcanzar. Yoko desliza los dedos por la cintura de Faye, despacio, casi como si aún no pudiera creer que está ahí. Que no está sola.

Faye murmura algo en sueños y aprieta el abrazo de forma inconsciente. Yoko sonríe. Una sonrisa pequeña, pero llena de algo nuevo: pertenencia. Quizás, por primera vez en mucho tiempo, no siente que deba escapar.

Cuando Faye abre los ojos, lo primero que ve es el rostro de Yoko sobre su pecho. Sus cabellos castaños desordenados, las mejillas aún encendidas por el calor de la noche, los labios entreabiertos en un gesto sereno.

No dice nada. Solo alza la mano y le aparta un mechón de cabello con delicadeza.

─¿Dormiste bien? ─pregunta, su voz ronca por el sueño.

Yoko asiente.

─Sí. Contigo... sí.

Faye se queda en silencio, con la mirada fija en ella. Podría decir muchas cosas. Que fue perfecto. Que no se arrepiente. Que quiere volver a hacerlo, pero sin prisas, sin miedo. Que Yoko le provoca sentimientos que aún no sabe nombrar.

Pero lo único que le sale es:

─Gracias por quedarte.

Yoko la observa, sorprendida. Luego, se incorpora un poco, acariciándole la mejilla con el dorso de la mano.

─No sé si puedo darte todo lo que mereces, Faye… ─murmura─. Pero anoche… me hiciste sentir como si valiera algo.

Faye traga saliva. No está acostumbrada a lidiar con esa vulnerabilidad. Pero no se aparta.

─No es que valgas algo, Yoko. Es que lo vales todo. Siempre lo has valido. Solo… nadie se ha tomado el tiempo de ver.

Yoko no contesta. Solo se inclina hacia ella y la besa. Un beso suave, lento, sin urgencia. Uno que dice: “Estoy aquí. Y quiero quedarme un poco más.”

Cuando se separan, Faye le sonríe. Una sonrisa real. Pequeña. Pero honesta.

─¿Te gustaría desayunar conmigo?

Yoko asiente.

─Si tú cocinas.

Faye ríe por primera vez en mucho tiempo, con esa risa seca pero real que Yoko adora.

─Vamos a ver si sobrevives a eso.

Y las dos se levantan. No hay promesas. No hay finales felices aún. Pero hay un nuevo inicio.

Uno donde no están solas.

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