Truyen3h.Co

𝗵𝗼𝗺𝗲 𖹭.ᐟ fayeyoko

catorce

bbyblu

El aroma a café llena el departamento cuando Faye sale de la habitación, aún en pijama. Lleva el cabello un poco revuelto, los ojos aún medio cerrados, pero con una sonrisa suave. Escucha el sonido de una risa chiquita y el tintineo de cucharas en la cocina.

Al asomarse, encuentra a Yoko con un delantal puesto, cargando a Love en un brazo mientras intenta revolver la avena con la otra mano. La bebé se ríe cuando su mamá improvisada hace ruiditos con la boca.

─Buenos días… ─murmura Faye, apoyándose en el marco de la puerta.

Yoko gira con una sonrisa más despierta que la suya.

─Buenos días. ¿Dormiste bien?

─Mucho mejor de lo que pensaba. ─Faye se acerca y roza con sus dedos el brazo de Love, que estira los suyos hacia ella─. ¿Y ustedes?

─Love se despertó temprano, así que vimos caricaturas un rato. Te dejamos dormir ─dice Yoko con ternura.

Faye la toma con cuidado en brazos y la alza, acariciándole la mejilla.

─Gracias.

Un silencio suave las envuelve. Hay algo distinto en el ambiente, algo que no existía antes de la cita. No es tensión, es cercanía. Una complicidad nueva.

─¿Puedo ayudarte con el desayuno? ─pregunta Faye, ya más despierta.

─Claro. Puedes encargarte del jugo, si quieres.

Ambas se mueven por la cocina con una sincronía simple, natural. Faye le habla a Love mientras exprime naranjas, Yoko termina de servir. Cuando se sientan a la mesa, el momento se siente… familiar.

Yoko mira a Faye por unos segundos.

─¿Sabes? Creo que Love ya lo sabe.

─¿El qué?

─Que somos una especie de familia… aunque no lo hayamos dicho en voz alta.

Faye baja la mirada a la bebé, que golpea la mesa con su cuchara, toda feliz.

─Sí ─murmura─. Creo que yo también lo sé.

. . .

El centro comercial está moderadamente lleno, con el murmullo constante de conversaciones, anuncios por altavoces y risas infantiles. Faye camina con Love en brazos mientras Yoko sostiene una pequeña bolsa con pañales y toallitas. La bebé va mirando a todos lados con ojos curiosos, su manito apretando los tirantes del overol de Faye.

─No pensé que crecieran tan rápido… ─dice Faye, deteniéndose frente a un estante lleno de bodies diminutos─. ¿Esto le quedará?

─Le va a quedar justo… por una semana ─responde Yoko entre risas─. Mejor elige una talla más grande.

Faye la mira como si hablara otro idioma.

─¿Una más grande? ¿No se va a perder dentro?

─No, así tiene espacio para moverse ─explica, tomando una prenda más suelta─. Créeme, sé lo que digo.

Faye asiente lentamente. A pesar de lo torpe que se siente aún en muchas cosas, su instinto la empuja a participar. A querer aprender. Yoko lo nota y sonríe.

─¿Quieres elegir algo tú? ─pregunta, dándole espacio frente a otro perchero.

Faye mira la ropa con seriedad. Se detiene en un conjunto con orejitas de oso en la capucha y un estampado suave de nubes.

─Este me gusta… ─dice, mostrándoselo a Love─. ¿Qué opinas, pequeña? ¿Quieres ser un osito?

La bebé ríe y estira las manos como si quisiera agarrarlo. Faye la mira con ternura desbordante.

─Ya está decidido entonces ─dice Yoko─. Osito será.

Mientras caminan por los pasillos hacia la caja, Faye baja la voz.

─No sabía que comprar ropa para un bebé pudiera hacerme tan feliz…

─Es porque estás criando a una ─responde Yoko con una sonrisa suave─. Es normal sentirlo así.

Faye la mira de reojo. Quisiera decir algo más, algo sobre lo bien que hacen esto juntas, pero lo guarda para después.

Por ahora, basta con verla a ella, a Yoko, empujando el cochecito con tranquilidad… y a Love, feliz y tranquila, como si supiera que en ese momento no hay un lugar más seguro que ese.

. . .

Ya en casa, el sonido de las llaves girando en la cerradura suena más familiar de lo que ambas admitirían. Faye entra primero, cargando las bolsas con ropa nueva mientras Yoko se encarga de Love, que empieza a dormirse contra su pecho.

─Voy a llevarla a su cuna ─susurra Yoko─. Está rendida.

─¿Quieres que te ayude?

─No, ya está tranquila ─responde con una sonrisa, y se pierde por el pasillo.

Faye se queda en la sala, bajando las bolsas y sacando con cuidado la ropita nueva. Pasa sus dedos por una pequeña campera con forma de conejito y sonríe sin poder evitarlo. Todo esto… todo esto la hace sentir parte de algo. De algo que nunca pensó desear.

Cuando Yoko regresa, sus pasos son suaves. Se apoya en el marco de la puerta, observando cómo Faye dobla una de las prendas.

─Gracias por venir hoy ─dice en voz baja.

─Gracias por invitarme ─responde Faye sin mirarla directamente.

Hay un silencio breve, pero cómodo.

─¿Sabes…? ─empieza Yoko, caminando hasta quedar a su lado─. Es fácil hacer esto contigo.

Faye se gira lentamente.

─¿Esto?

─Criar a Love. Compartir el día. Salir de compras… ─murmura Yoko, con una suavidad que no necesita explicación─. Se siente natural.

Faye la observa un segundo más, como si necesitara guardar ese momento en su memoria. Luego, sin pensarlo mucho, estira la mano y le acomoda un mechón de cabello detrás de la oreja.

─Me alegra que lo sientas así ─susurra─. Porque para mí también lo es.

El roce de sus dedos dura un poco más de lo necesario. Los ojos de Yoko bajan por un instante, y su respiración se hace más lenta. Están cerca. Muy cerca. Pero ninguna cruza la línea. Todavía no.

Yoko da un paso atrás con una pequeña sonrisa.

─Voy a preparar algo de té. ¿Quieres?

─Sí ─responde Faye, y por dentro desea algo más, pero no lo dice aún─. Con azúcar.

Yoko asiente y desaparece hacia la cocina. Faye se queda un momento ahí, sintiendo que algo importante acaba de pasar… algo pequeño, pero real.

Y en el cuarto contiguo, Love duerme plácidamente. Como si supiera que, poco a poco, todo empieza a tomar forma.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co