Truyen3h.Co

𝗵𝗼𝗺𝗲 𖹭.ᐟ fayeyoko

nueve

bbyblu

El cielo de Bangkok está despejado, con unas cuantas nubes blancas flotando como algodones perezosos. Yoko empuja suavemente el cochecito de Love mientras camina por el parque, sintiendo la brisa cálida en las mejillas. La bebé duerme, tranquila, con un gorrito blanco que le cubre las orejas.

─Parece que te gustó salir, ¿eh? ─susurra Yoko con una sonrisa─. Qué fácil es quererte.

Más adelante, en una banca bajo la sombra de un árbol, la esperan Lingling y Lookmhee. Ambas saludan con una mezcla de emoción y ternura cuando ven a la pequeña.

─¡Ay, es tan chiquitita! ─dice Lookmhee en cuanto se inclina a ver a Love─. ¿Ya tiene un club de fans?

─Con nosotras ya tiene dos fans aseguradas ─responde Lingling, dejando a un lado una botella de agua.

Yoko se sienta a su lado, acomodando el cochecito a la vista. Mira a su hermana y luego a su amiga, sin decir nada por un momento. Solo escucha los sonidos del parque: niños jugando, el crujido de las hojas, un perro ladrando a lo lejos.

─¿Qué pasa? ─pregunta Lingling, notando su silencio─. Te conozco, estás pensando demasiado.

Yoko suspira.
─Últimamente todo me hace pensar. Desde que apareció Love… y Faye.

─¿Han discutido? ─pregunta Lookmhee con cautela.

─No, nada de eso. En realidad, nos hemos llevado muy bien. Y creo que… me gusta tenerla cerca. No solo por cómo cuida a Love, sino por cómo me hace sentir a mí.

─¿Segura que no te estás enamorando? ─pregunta Lingling con una ceja levantada.

Yoko se sonroja de inmediato.
─No… o sea, no sé. Es diferente. Es como… cuando me mira, siento que entiende lo que no digo. Y cuando sostiene a Love, su instinto alfa se activa y la protege de una forma que me conmueve.

─Y eso te mueve algo adentro, ¿verdad? ─dice Lookmhee, sonriendo─. Es normal. Están criando juntas a una bebé. Es una conexión poderosa.

Lingling se inclina un poco hacia su hermana.
─¿Y tú? ¿Te ves con ella, más allá de esto?

Yoko duda. Luego asiente despacio.
─No estoy segura de lo que ella siente. A veces parece que sí… pero otras simplemente se aleja un poco. Igual, no quiero presionarla. Esto de criar a Love ya es bastante grande. Solo… quería decirlo en voz alta.

Lookmhee le toma la mano.
─A veces decirlo es lo primero que necesitas para entenderlo.

Love se mueve en su cochecito, soltando un pequeño sonido, y Yoko la mira de inmediato. Su expresión se suaviza.

─Sea lo que sea… me gusta lo que estamos construyendo. Aunque no tenga nombre todavía.

Lingling sonríe.
─Bueno, a veces las cosas más lindas no necesitan nombre para ser reales.

. . .

El departamento de Freen y Becky huele a pan horneado y manzanilla. Love está en brazos de Becky, quien no para de hacerle caritas mientras Freen le sirve a Faye una taza de té. La bebé responde con pequeños ruiditos encantados.

─Tiene tus ojos cuando estás por quedarte dormida ─bromea Freen, sentándose frente a Faye.

─¿Los míos? ─Faye suelta una risita suave, aunque su tono sigue siendo pensativo─. Bueno… ella es hermosa, eso seguro.

Becky se acomoda en el sillón con Love en su regazo, acariciando con cariño la manito diminuta de la bebé.
─La forma en la que la miras lo dice todo, ¿sabes?

Faye suspira y da un sorbo a su té.
─Estoy empezando a pensar que soy la última en notarlo.

─¿Notar qué? ─pregunta Freen con una sonrisa de medio lado.

Faye guarda silencio unos segundos. Mira a Love, luego a sus amigas.

─Yoko. Y todo esto. ─Hace un gesto con las manos─. Al principio fue solo instinto… algo primal. La bebé estaba ahí, tan indefensa, y mi naturaleza de alfa se activó sin pensarlo. Pero ahora…

─¿Ahora qué? ─pregunta Becky, con los ojos brillando de curiosidad.

─Ahora quiero estar cerca, incluso cuando no tengo que estarlo. Quiero saber si durmió bien, si Yoko comió algo, si las dos están bien. ─Faye se detiene─. Me siento conectada a ellas, y no sé cuándo pasó.

Freen cruza los brazos con una expresión cómplice.
─¿Y te da miedo admitir que podrías estar enamorándote?

Faye se recuesta un poco en el respaldo.
─No es miedo. Es… respeto. Quiero hacerlo bien. No quiero confundir el cariño con la responsabilidad. Ni herirla. Ni perderla.

Becky le sonríe con ternura.
─Tal vez lo que estás sintiendo no es solo responsabilidad. Tal vez es amor que empieza con cuidado.

─Yoko no dice mucho, pero es increíble. Es paciente, organizada, siempre tiene una respuesta cuando yo estoy perdiendo la cabeza porque Love no deja de llorar ─dice Faye, riendo con suavidad─. Y a veces… me mira con esa expresión que no sé descifrar, pero me deja pensando todo el día.

Freen se inclina hacia ella con una sonrisa de hermana.
─Dale tiempo. Y sé honesta contigo misma. A veces cuidar de alguien es la forma más pura de amar.

Faye asiente, bajando la mirada hacia la taza.
─Quiero cuidarlas a las dos. No porque tenga que hacerlo, sino porque… no quiero imaginar mi vida sin ellas.

Becky acaricia la cabeza de Love con ternura.
─Entonces, tal vez ya tienes tu respuesta.

. . .

La noche ha caído sobre Bangkok, cálida y húmeda como suele ser. El ventilador del techo gira lentamente mientras Yoko sostiene a Love, quien tiene la carita enrojecida y el llanto débil, casi quejumbroso. La bebé no ha querido comer en todo el día y tiene fiebre.

─Vamos, pequeña… solo un poquito ─murmura Yoko, preocupada, mientras intenta darle el biberón.

La puerta del departamento se abre de golpe y Faye entra, con el cabello recogido apresuradamente y el rostro tenso.
─¿Qué pasó? Me llamaste y salí del trabajo directo.

─Tiene fiebre… desde la mañana. Le di lo que me indicó la pediatra, pero no ha comido nada. Estoy empezando a asustarme ─dice Yoko sin levantar la voz, pero con los ojos vidriosos.

Faye se acerca rápido, tocando la frente de la bebé.
─Está caliente, pero no ardiendo… ¿Ya la vio la pediatra?

─La llamé, me dijo que la vigile y que si no mejora, la llevemos mañana. Pero… me siento tan impotente.

Faye se queda en silencio por un momento. Después, extiende los brazos.
─Dámela, yo la cargo un rato.

Yoko la mira, sorprendida. Faye normalmente es torpe con la bebé, pero esta vez, al tomarla en brazos, lo hace con un cuidado inesperado. La acuna suavemente, caminando por la sala.

─No sabía que podías calmarla tan bien ─dice Yoko, sentándose en el sofá con los ojos cansados.

Faye suelta una sonrisa breve.
─Estoy aprendiendo. Vi algunos videos anoche… Quiero ayudarte más, no solo cuando tú me lo pidas.

El silencio se instala entre ellas unos segundos, solo interrumpido por el sonido del ventilador.

─Siento que todo me sobrepasa a veces ─confiesa Yoko, bajando la mirada─. No sé si estoy haciendo esto bien.

Faye se sienta junto a ella, con Love dormitando en sus brazos.
─Yo siento lo mismo. Me pregunto si tengo derecho a estar tan involucrada, si no estoy invadiendo demasiado tu espacio.

─No lo haces ─dice Yoko, mirándola por fin─. Tú también la quieres. Ella te busca con la mirada cuando no estás. A veces creo que… te necesita tanto como a mí.

Faye la observa en silencio, con el rostro más suave que nunca.

─Yoko, cuando me llamaste hoy… sentí miedo. Miedo de que algo estuviera mal con ella, y también con ustedes. No me había dado cuenta de cuánto las necesito.

Yoko se queda quieta unos segundos, luego se recuesta suavemente en el hombro de Faye.
─Tal vez no lo estamos haciendo perfecto, pero sí lo estamos haciendo juntas.

La bebé se acomoda entre ambas, tranquila al fin.

─Gracias por venir ─susurra Yoko.

─Siempre voy a venir ─responde Faye, sin dudar.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen3h.Co