04
Era el segundo día que Milk se quedaba a esperarla a la salida.
No era raro que estuviera cerca del edificio de Ciencias, pero sí lo era que mirara cada tanto hacia la puerta, con las manos escondidas en los bolsillos de su chaqueta y los auriculares colgando por la mitad de su cuello.
Love la vio apenas cruzó el marco de la entrada, como si ya se hubiera acostumbrado a encontrarla ahí. No eran amigas. Pero hablaban. Algo era algo.
─¿Llevas mucho esperando? ─preguntó mientras se acercaba, ajustando su mochila sobre el hombro.
─Un poco. Pero no importa. Me gusta verte salir ─dijo Milk, sin filtros, sin pensar mucho.
Love alzó una ceja, divertida, y luego desvió la mirada para ocultar una sonrisa.
─¿No tienes otro manga?
─¿Eh?
─El otro día me diste uno... "Can I kiss you?" ─repitió en voz baja─. Me gustó. Bueno... no fue que llorara ni nada, pero... lo terminé en una noche. ¿Tienes otro?
Milk negó con la cabeza, decepcionada.
─No. Pero... podríamos ir a comprar uno.
Love la miró de reojo, sorprendida por la propuesta. Dudó unos segundos. Sus mejillas se encendieron un poco.
─¿Como... juntas?
─Sí. ¿Por qué no? Dos otakus buscando entretenimiento y una buena historia lésbica. No tiene nada de malo.
La risa de Love salió casi sin querer, y asintió.
─Okay. Vamos.
El local de mangas estaba a unas calles de distancia. Pequeño, con ese olor característico a papel nuevo y café barato. Milk conocía al dueño, así que no tardaron en sentirse cómodas dentro.
─"Lavender in June"... ─leyó Love en voz baja mientras deslizaba un dedo por la portada.
─¿Vas a llevártelo?
─No sé... ─murmuró─. Me gusta cómo suena. Además, la ilustración es bonita. La chica se parece un poco a ti.
Milk arqueó una ceja.
─¿Me estás diciendo que tengo cara de personaje de manga?
─No, te estoy diciendo que eres bonita ─respondió la menor sin pensar, antes de darse cuenta de lo que había dicho─. Digo... en general. No lo tomes a mal.
Milk sonrió, divertida.
─No lo tomo a mal. Me agrada.
Mientras ella escogía uno titulado Be My Muse, Love hacía como que leía la sinopsis del suyo para no quedarse viendo cómo Milk se agachaba a la altura de los estantes. No quería admitir que la postura le parecía demasiado atractiva para su paz mental.
. . .
Ya fuera del local, con los mangas en sus mochilas y el sol empezando a teñir el cielo de naranja, caminaron juntas hacia la estación.
El ambiente era cómodo. Silencioso, pero no incómodo.
Hasta que, en una de las esquinas, un idiota les silbó desde su bicicleta.
─Eh, preciosa, ¿a dónde vas? ¿Me llevas?
Milk giró para mirarlo con expresión de asco, pero no dijo nada. Solo aceleró el paso para ponerse a la par de ella.
─Qué imbécil ─murmuró─. Ojalá se caiga de la moto en la próxima curva.
Love no rió. Solo suspiró.
─Odio eso. Es uno de los motivos por los que nunca muestro quién soy de verdad. Siempre hay alguien listo para juzgar. Para burlarse. Para hacerme sentir sucia por cosas que no tienen nada de malo.
Milk la miró de reojo, luego bajó la vista al tomo que Love llevaba en la mano.
─¿Y crees que leer sobre chicas enamoradas y tiernas es algo por lo que deberían juzgarte?
─No ─susurró Love─. Pero lo hacen. A veces pienso que si digo que me gusta el anime, el manga, o cualquier cosa así, eso ya me hace ver menos atractiva. Como si fuera una señal de alarma para cualquiera que pudiera... interesarse en mí.
Milk caminó en silencio un momento antes de responder.
─Cualquiera que te ame de verdad, va a aceptar tus gustos. No estás haciendo nada malo. No es un crimen que te guste el manga, ni que hagas cosplay, ni que disfrutes historias con chicas que se besan en medio de un jardín de lavandas. Porque si alguien te quiere, tiene que quererte con tus gustos, con tus rarezas, con tus aficiones. No estás haciendo nada malo. Estás disfrutando de algo que te hace feliz. Y eso no es un crimen.
Love sonrió, bajando la mirada.
─Además ─añadió Milk, girando la cara hacia ella con una sonrisa burlona─, la mayoría de esos tipos que se ríen de las "otakus" son los mismos que ven hentai a oscuras en su cuarto creyéndose superiores. Eso sí es triste y asqueroso.
Love soltó una carcajada inesperada, genuina, con la mano cubriéndose la boca y los ojos brillando.
─Eres idiota ─dijo, todavía riéndose.
─Gracias. Lo tomo como cumplido.
─Gracias ─susurró ella, aún riendo─. Me siento mejor.
Ambas rieron un poco más mientras doblaban por una calle que Milk ya reconocía. Se detuvieron frente a una casa de fachada beige, sencilla, con algunas plantas en las ventanas.
─Aquí vivo ─dijo Love, quitándose la mochila─. Gracias por venir conmigo hoy.
─Gracias por dejarme hacerlo.
─¿Mañana... te veo?
─Sí. A la salida, como siempre.
─Vale.
Y antes de que el momento se alargara demasiado, Love entró, cerrando la puerta con suavidad.
Milk se quedó ahí un segundo. Sonriendo sola. Como una tonta feliz.
Y empezó a caminar de regreso, tarareando una canción de anime.
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