04
El sonido de la campanilla anuncia la llegada de Milk a la pastelería, y con él, una mezcla de ansiedad y emoción se instala en su pecho. Esta vez, se prometió a sí misma que no haría ninguna estupidez. Nada de tirar galletas, tartamudear sin control o inventar frases sin sentido. Solo una conversación normal. Fácil, ¿verdad?
─¡Mira quién volvió! ─exclama Ciize desde detrás del mostrador, dedicándole una sonrisa divertida.
Milk fuerza una sonrisa en respuesta, aunque no puede evitar el leve calor en sus mejillas. No le sorprende que Ciize recuerde perfectamente su accidentada visita anterior.
─Hola ─saluda, intentando sonar casual─. Vine por un… café.
─Ajá ─Ciize asiente, claramente conteniendo la risa─. ¿Y también planeas lanzar algo al suelo esta vez, o solo vienes por la cafeína?
─Muy graciosa ─gruñe Milk, cruzándose de brazos.
─Es mi trabajo ─replica Ciize con una expresión satisfecha─. Pero tranquila, Love está en la cocina ahora. Tienes tiempo para practicar tus habilidades sociales.
─No necesito practicar ─murmura Milk, aunque no puede negar el ligero alivio que siente al saber que Love no está a la vista.
Mientras Ciize prepara el café, la puerta de la cocina se abre de golpe, y como si el universo disfrutara poniéndola a prueba, Love aparece con una charola de muffins recién horneados. El dulce aroma inunda el ambiente, pero lo único que Milk puede percibir es el rápido latir de su corazón.
─¡Oh, hola de nuevo! ─saluda Love con una sonrisa brillante.
─¡Ho-Hola! ─Milk responde demasiado rápido, casi como si hubiera estado esperando el momento.
Love deja la bandeja sobre el mostrador y se limpia las manos en el delantal antes de mirarla con curiosidad.
─¿Otro café con leche?
─Sí, por favor ─asiente Milk, sintiendo que hasta lo más simple le resulta complicado cuando Love la mira de esa forma tan dulce.
─Genial ─dice Love, tomando un vaso de cartón─. ¿Y tu nombre?
─Milk ─responde con firmeza. Esta vez no habrá confusiones.
─Lo recuerdo ─dice Love, con un leve brillo travieso en los ojos─. Pero quería asegurarme.
Milk siente un escalofrío recorrer su espalda. ¿Esa fue una especie de coqueteo? ¿O solo está siendo amable? Antes de que pueda descifrarlo, Ciize interrumpe con una risa disimulada.
─Aquí tienes tu café ─anuncia, extendiéndole el vaso─. Sin galleta voladora esta vez.
─Muy graciosa ─murmura Milk, aunque acepta el café con gratitud.
─Espero que te guste ─dice Love, inclinando ligeramente la cabeza─. Y si no, siempre puedes volver para intentarlo de nuevo.
Milk apenas logra asentir antes de girarse y salir de la pastelería, sintiendo que sus piernas apenas la sostienen. Una vez afuera, suelta un largo suspiro. No tiró nada, no dijo ninguna tontería extrema y Love incluso le sonrió.
Definitivamente, fue un avance.
Pequeño, pero un avance al fin y al cabo.
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